Avances contra el Melanoma por el Prof. Dr. D. Cecilio Jesús Vidal Moreno, académico de número

Cuando se acerca el verano, conviene recordar el riesgo que supone tomar el sol sin las debidas precauciones. El melanoma es el cáncer de piel más frecuente y grave. Los pacientes con melanoma metastásico apenas sobreviven al año del diagnóstico. Pruebas recientes con ratones modificados genéticamente han demostrado la relación entre la radiación ultravioleta, la invasión de la piel por macrófagos (uno de los tipos celulares de la sangre), la liberación de interferón-gamma, la proliferación y migración de los melanocitos a la epidermis, y la aparición de melanoma. La presencia de macrófagos productores de interferón-gamma en el 70% de los melanomas y la acción activadora del interferón sobre un conjunto de genes que impulsan la división celular y detienen la muerte celular hacen del interferón-gamma un objetivo terapéutico de gran interés para combatir el melanoma. Por otra parte, la mitad de los melanomas humanos expresan formas mutadas de la proteína quinasa Raf-b, en estado activo permanente. En dicho estado, Raf-b favorece la división sin control de las células y el desarrollo de melanoma. Después de probar sin éxito el Sorafenib, un fármaco contra el cáncer de riñón que inhibe otra proteína quinasa, en los tres últimos años se han desarrollado y probado dos inhibidores específicos de Raf-b, los antitumorales PLX4032 (Plexxikon, PLX) y GSK2118436 (GlaxoSmithKline, GSK). Administrados por vía oral a pacientes con Raf-b mutado, estos inhibidores reducen la superficie del melanoma un 30-100% en el 90% de los casos. Es pronto para saber si mejoran la supervivencia del enfermo. Pese al éxito de las pruebas, sólo la mitad de los melanomas contienen Raf-b mutado ¿qué hay de la otra mitad? Para ellos se ha desarrollado una vacuna contra la proteína gp100 específica de los melanocitos. La administración conjunta de la vacuna y el compuesto Ipilimumab (Bristol-Meyer Squibb), que activa varias clases de linfocitos T, ha dado resultados alentadores: el tumor se redujo en el 10% de los pacientes y no aumentó en el resto. Como los inhibidores de Raf-b aumentan la síntesis y presentación de la proteína gp100 en células de melanoma, al tiempo que mejoran su reconocimiento por los linfocitos T, los oncólogos han depositado grandes esperanzas en las terapias combinadas que, por un lado, frenen la actividad quinasa de Raf-b (y de otras proteínas) y, por otro, estimulen el sistema inmunitario.