Año internacional de la luz por el Prof. Dr. D. Pablo Artal Soriano, académico de número

La asamblea general de las Naciones Unidas declaró 2015 como el año internacional de la luz y de las tecnologías basadas en ella. Siempre me ha parecido que cuando se declara el “año de algo” se trata de salvar algo en peligro que está en dificultades. Pero con el año de la luz no es el caso pues las tecnologías ópticas están tan presentes en nuestra vida que es difícil no tenerlas en cuenta a diario. Tanto es así, que en mis clases de física hace años comenzaba el curso preguntando a los estudiantes por casos de aplicaciones de la óptica. Últimamente, ya bromeo preguntando por ejemplos en los que no haya aplicaciones de la luz. Pero se decidió dedicar este año a la luz para hacer aún más patente la importancia de las tecnologías ópticas para promover un desarrollo sostenible y obtener soluciones a los problemas a los que se enfrenta el mundo en energía, educación, agricultura o salud. Las tecnologías basadas en la luz, óptica o fotónica, son una parte integral de nuestra vida cotidiana. Han cambiado la forma que se diagnostican y tratan muchas enfermedades y han hecho posible las comunicaciones globales e internet. Desde la caja del supermercado a su tableta, sin olvidarnos de sus gafas, casi todo lleva la impronta de la manipulación de la luz. Quizás para celebrar el acontecimiento, la academia sueca concedió los premios Nobel de Física y Química de 2014 a temas relacionados con la luz. Los diodos de emisión de luz (LEDs) azules y las técnicas de microscopía de alta resolución. En este año también se cumple el centenario de la teoría de la relatividad general de Einstein. Y muchas de las pruebas su validez tuvieron que ver con la luz. De hecho, el primer éxito de la teoría de la relatividad fue la observación por Eddington en 1919 durante un eclipse del efecto del Sol en la desviación de la luz procedente de una lejana estrella. La luz, o su ausencia como en los agujeros negros, ha sido crucial para validar la teoría científica más importante del siglo XX. Pero quizás aun más importante será su continua aplicación en tecnologías para resolver muchos problemas de la humanidad en este siglo XXI. Decididamente, aunque la óptica y sus aplicaciones no necesitaban de un año conmemorativo, bienvenido sea si sirve para que más personas sean conscientes de su importancia e impacto en nuestras vidas.