ANIVERSARIO DE LA CIENCIA por el Prof. Dr. D. Alberto Requena Rodríguez, académico de número

Afortunadamente, la Ciencia tiene mucho que celebrar. Los aniversarios son abundantes, aunque algunos pasan inadvertidos. Normalmente solo se refieren y celebran algunos más recientes o publicitados, aunque no tienen por qué ser los más notables. Por ejemplo, el 5 de Julio de 1686 se publicó la Phylosofiae Naturalis Principia Mathematica, con la que Newton sorprendió al mundo con su capacidad extraordinaria de análisis y síntesis. Pero la base de la que partió Newton fue la denominada relatividad de Galileo Galilei que propuso las denominadas transformaciones de Galileo que introdujeron los sistemas de referencia. Lorentz comprobó que las ecuaciones de Maxwell no satisfacían las transformaciones de Galileo cuando se considera el punto de vista de dos observadores que se mueven respecto a ellos mismos. De aquí se dedujo la necesidad de considerar que la velocidad de la luz tenía que ser constante, aunque en la época se mantenía la referencia del éter. Michelson y Morley evidenciaron experimentalmente que la velocidad de la luz era constante, independientemente del sistema de referencia, lo que descartó la existencia del éter, al tiempo que las transformaciones de Galileo no garantizaban la invarianza, sino que la formulación correcta era la de Lorentz.

No acabó aquí la historia, por cuanto requirió la propuesta de Einstein de 1905, Zur Elektrodynamik bewegter Körper, para comprender las transformaciones de Lorentz en base a un concepto de tiempo y espacio relativo. De la teoría de la relatividad Einstein dedujo las relaciones de Lorentz y las invarianzas de momento y energía cinética, asi como la relación entre la masa y la energía (equivalencia). Como vemos, una cadena de aportaciones, siempre en cadena, apoyadas unas en otras. La celebración afectaría a muchos científicos. En todo caso, las aportaciones no tienen la misma profundidad en todos los casos. Si es cierto que unas propuestas tienen más calado y recorrido que otras. En todo caso, la Ciencia es un nicho cooperativo en el que las aportaciones singulares no tienen la importancia del marco que generan las colectivas. La teoría de la relatividad especial se publicó el 20 de marzo de 1916

No obstante, algunos hitos, merece la pena recordarlos. Hemos señalado que el próximo 5 de Julio celebramos aniversario de la propuesta de Newton. Grande aportación, pero no menos que la semilla procedente de Galileo. También celebramos aniversario de Galileo. Esta vez luctuoso. El 22 de Junio de 1633 fue declarado culpable por la Inquisición, sospechoso de herejía al proponer que el Sol era el inmóvil y la Tierra giraba en derredor suyo, como mantuviera Copérnico,  lo que se declaraba contrario a la Sagrada Escritura y por ello, se le exigió que abjurara, maldijera y detestara esas opiniones. Por ello se le sentenció a encarcelamiento y el Papa Urbano VIII le conmutó la pena por un arresto domiciliario, que cumplió en Florencia por el resto de su vida, además de prohibir la publicación de cualquiera de sus obras, incluidas las futuras, aunque se publicaron fuera, por ejemplo, en Holanda, nada menos que Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno a due nuove scienze, en la que expuso las leyes de caída de los cuerpos en el vacío y propuso una teoría completa sobre el disparo de proyectiles, que fueron la base de la mecánica con la que nos sorprendieron la siguiente generación de científicos, liderados por Isaac Newton. A la salida de ese juicio es cuando se le atribuye la leyenda, nunca confirmada de “Eppur si muove” (y sin embargo se mueve). En realidad la frase aparece en un cuadro de 1640 de la escuela de Sebastián Esteban Murillo en el que se puede ver a Galileo que apunta a la frase grabada en la pared de su celda.

El primer homenaje lo recibió Galileo al inaugurarse la primera academia dedicada a la Nueva Ciencia experimental, que se denominó Academia del Cimento, donde se puede considerar que se realizan actividades que irían en la dirección de gestar el comienzo de la Era de la Iluminación, a la que tanto debe la Humanidad.

En 2008, el Cardenal Ravasi, afirmaba que «El Papa no firmó la sentencia y los cardenales no se pusieron de acuerdo sobre la condena…” y así figuraba en las Actas de la época. Ya en 1992 el Papa Juan Pablo II lo rehabilitó criticando a los teólogos de la época que dieron lugar a la condena a Galileo, aunque nunca descalificó al tribunal que lo sentenció.

Galileo puso fin a una Ciencia supeditada a las ideas de Aristóteles, que compaginaba la Ciencia con la lectura literal de la Biblia. Por ello fue condenado. Afortunadamente, la supeditación de cualquier conducta, idea o acción contraria a la interpretación de la Iglesia, pasaron a mejor vida, aunque quedan rescoldos de irracionalidad como se evidencia, incluso desde Universidades denominadas católicas, personajes iletrados que hacen sonrojar a cualquier universitario que se precie. De vivir hoy Galileo, hubiera sido tratado por algunos como hace 378 años. La verdad sigue siendo perseguida en ciertos ámbitos.

El 22 de Junio, celebramos los 378 años del inicio de la Ciencia, que tanto ha proporcionado a la Humanidad, en especial en el acúmulo de conocimiento en ese pulso permanente por conocer y desentrañar los procesos que subyacen en la Naturaleza que nos alberga. Idea, método y desarrollo, observación y formulación de hipótesis para establecer las leyes que rigen la Naturaleza, tiene un origen, que pretendieron algunos ignorantes destruirlo. Menos mal que, siempre hay escape para la verdad. Pero por poco. Gracias a la persistencia y al coraje intelectual de un científico que no se plegó ante los embates irracionales de su época: Galileo. ¡Un respeto!