A vueltas con la bibliometría científica por el Prof. Dr. D. Juan Carmelo Gómez Fernández, académico numerario

Fue Eugene Garfield quien propuso el uso del factor de impacto como medida de la difusión de una revista científica, lo que se utiliza a su vez como medida de su calidad y por ende de los artículos que en ellas aparecen. El factor de impacto se calcula dividiendo el número de citaciones totales recibidas por cada una de las revistas incluidas en el Citation Index del Institute of Scientific Research (ISI) por el número total de artículos publicados dentro de un año dado. Sin embargo, existen inconvenientes diversos a este uso establecido de los factores de impacto, tales como la inclusión de trabajos de revisión, el que muchas veces las citaciones son para criticar un determinado trabajo, que hay muchas autocitaciones, o que frecuentemente se dan trabajos muy citados que describen una cierta metodología que se hace popular pero que no suelen suponer un avance fundamental para la Ciencia. Recientemente se ha propuesto por Bollen, Rodríguez y Van der Sompel el uso de una nueva aproximación para valorar la importancia de una revista dada, que se basaría en un procedimiento iterativo que tendría en cuenta la categoría de las revistas que a su vez la citan. Este procedimiento se basa en el teorema de Perron-Frobenius, adaptado para clasificar las páginas de Internet. Google utiliza este modo para clasificar la adecuación de las diferentes páginas a lo que hemos solicitado en una búsqueda dada. Este procedimiento atenúa la trascendencia de las revistas especializadas en revisiones y resalta aquellas revistas que publican artículos de investigación que son muy citados por revistas prestigiosas. Se propone, como compromiso, la combinación del sistema de factor de impacto y este nuevo sistema iterativo. También es resaltable que el ISI clasifica las revistas dentro de diferentes campos definidos por este mismo Instituto, y esto tiene una gran trascendencia para determinar la importancia atribuible a una revista dada, pues el nivel medio de impacto varía considerablemente entre los diferentes campos y por consiguiente una revista puede tener un diferente rango según el grupo en que se la incluya. Sin embargo el ISI es una institución privada y es llamativo que pueda definir y cambiar los campos cuando lo considera oportuno. Dada la tremenda importancia que ha cobrado la bibliometría, y su utilización para valorar los curricula de los científicos, ¿no sería lo lógico que la forma de elaborar estas clasificaciones fuera controlada por un organismo internacional?