Universidad de Murcia

Primeros intentos para la creación de una Universidad

Los primeros intentos de creación de una Universidad surgen a raíz de la desamortización, cuando el Ayuntamiento y la Real Sociedad Económica de Amigos de¡ País piden la creación de una Universidad, aunque lo que se crea es el instituto de Segunda Enseñanza, tercero de los de España, fundado por Real Decreto de 5 de octubre de 1837, que preveía su funcionamiento con cargo a las rentas de bienes desamortizados. El Instituto quedaría instalado en el Colegio de Teólogos de San Isidoro, ya extinguido, y en su edificio se impartirán las clases. Es muy curiosa la historia de este amplio inmueble, ya que sucesivamente ha sido sede de tres universidades y de un buen número de Institutos de Bachillerato. Hasta nuestros días han estado ubicados en él los siguientes establecimientos de enseñanza: Colegio de Teólogos de San Isidoro desde 1767 hasta 1835; Instituto Provincial de Segunda Enseñanza, desde 1837; Universidad Literaria de Murcia, en 1840-41; nuevamente Instituto de Segunda Enseñanza, desde 1841 en adelante; Universidad Libre de Murcia, en 1869-74 simultáneamente; Universidad de Murcia, 1915-1920, simultáneamente. Por estos años, el Instituto era Instituto General y Técnico y, a partir de los años posteriores a la guerra civil, Instituto Nacional de Enseñanza Media «Alfonso X el Sabio", que ocupa el edificio hasta 1966; Sección Delegada núm. 1 del Instituto «Alfonso X el Sabio" desde 1966 hasta 1970; y, posteriormente, Instituto Nacional de Enseñanza Media "Floridablanca" (1970-74), Instituto Nacional de Bachillerato "Infante Don Juan Manuel" (1974-1979) y, por último, Instituto de Bachillerato Mixto número 6, luego "Licenciado Cascales" hasta la actualidad.

El LBUM

La creación del Instituto no satisfizo las aspiraciones de los ciudadanos de Murcia que persiguieron la creación de una Universidad continuamente, como informan con amplitud los autores del LBUM, en el que se encuentra, aunque incompleto en cuanto a las fechas, el más informativo de los análisis de la Universidad de 1840, gran desconocida para los investigadores de la historia de Murcia, aspecto que hemos tratado de paliar al publicar recientemente un artículo dedicado a esta institución en la revista Monteagudo de la Universidad de Murcia.
El primer documento referido a la nueva Universidad corresponde al cabildo municipal de 7 de enero de 1839, en el que se estudia: una propuesta de supresión del Instituto "por estimar que su, inutilidad es manifiesta, atendida la nulidad de sus resultados y que en su lugar se cree una Universidad Literaria, donde se enseñe la jurisprudencia, Teología, Sagrados Cánones, Retórica y Filosofía" proposición que se aprueba por unanimidad y que «se curse dicha petición a la Reina Gobernadora" según nos informa Cano Benavente en sus Alcaldes de Murcia.
Pero sería meses después, el 18 de septiembre de 1840, cuando la junta Provisional de Gobierno de Murcia, que funcionaba con amplios poderes dado el vacío del Gobierno Central producido por la dimisión de la reina gobernadora, crease la Universidad con cargo a los bienes del Instituto, que al mismo tiempo suprimía. En el nuevo centro, podían estudiarse Filosofía y Ciencias Auxiliares, Gramática General, Lógica, Geometría, Química y Física Experimental, Filosofía Moral, Fundamentos de Religión, Principios Generales de Literatura e Historia, Matemáticas, Botánica, Agricultura, Licenciatura en Leyes (cuatro años) y Licenciatura en Medicina (con cinco años y otro práctico). se nombra Rector a don Pedro Lechaur y Galdós, canónigo de la Catedral y reputado canonista, cuya biografía ha trazado Francisco Candel Crespo; vicerrector a don Pedro Zamora y, secretario a don Ramón Santaló. La apertura de curso tiene lugar con discurso del Rector el 22 de octubre y la Universidad queda instalada, como ya sabemos, en el Colegio San Isidoro.
Muy poco sabemos de las actividades concretas de este centro superior en el tiempo en que funcionó, aunque conocemos que Lechaur en enero de 1841 pidió al Ayuntamiento que consiguiese el huerto del extinguido convento de San Francisco para Cátedra de Botánica de la Universidad, y así se acordó, pasando el que luego fue jardín Botánico, siempre de propiedad municipal, al instituto hasta fechas relativamente recientes. Pero la vida de la Universidad Literaria iba a ser muy breve, porque el 15 de mayo de 1841, una orden del Ministerio de Gobernación la suprime, junto a la de Cáceres, teniendo en cuenta que no pueden ni una ni otra mantenerse.
El comentario que los autores del LBUM hacen de la disposición supresora es de un gran interés, ya que destacan la imposición del poder central una vez que se hubieron hecho cargo de las riendas del mismo. Los términos de la orden aluden a que ni en una ni en otra provincia se pueden sostener las universidades completas y que lo que ahora se trata es de huir del sistema de universidades menores, que poco antes se había suprimido prefiriendo "fomentar la instrucción intermedia, más útil y provechosa que la superior para la generalidad de los pueblos". en el Boletín de Instrucción Pública en el que aparece la orden, figuraban también unos comentarios de Javier de Quinto, director del Boletín (que recogía también artículos y ensayos) referidos a la disposición que nos interesa. En ella se justifica la medida con palabras como éstas: «Lo que interesa a una nación [...] no es poseer muchas universidades, sino las necesarias al estado de su población, y éstas dotadas de manera que alcancen a prestar cumplidamente los servicios para los que han sido creadas [...] atender con preferencia a que la generalidad del pueblo reciba la instrucción más necesaria y acomodada a las artes y a la industria; la instrucción que sin aspirar a hacer a todos los hombres unos grandes humanistas, ni filósofos ni teólogos, ni médicos, ni abogados, se dirige a formar buenos padres de familia, hábiles artesanos, entendidos comerciantes, y a extender en suma por todas las clases de la sociedad la cultura digna de los pueblos civilizados.
Pero según los autores del LBUM lo que subyacía bajo éstas y otras explicaciones y razones es el deseo del gobierno liberal de crear una buena red de centros de segunda enseñanza que pudiese competir con los centros eclesiásticos, que había llevado la batuta hasta la fecha. La supresión del Instituto y conversión en Universidad, aunque es considerado como gesto "noble" desbarataba los planes centralistas, por lo que se exige la vuelta al Instituto, aunque con ello se truncan las aspiraciones de los murcianos. Como concluyen los autores del LBUV, «la élite local tenía ya en el Seminario su centro de enseñanza secundaria (en régimen de externado), así como en otros colegios religiosos, y no estaba interesada en romper esta situación de predominio eclesiástico en el nivel secundario si podía destinar los fondos del instituto a una Universidad que venía a completar el ciclo educativo en su totalidad, mientras que para el poder central del primer liberalismo (casi hasta el concordato de 1851) lo prioritario, desde el punto de visa ideológico, era restar alumnos a los seminarios, reduciéndolos a centros de exclusiva formación de eclesiásticos, creando una pujante red de centros de enseñanza".

Bibliografía

Díez de Revenga, F.J.: La Universidad de Murcia en la Historia: 75 aniversario de la IV Fundación, Universidad de Murcia, 1991.

Ibáñez Martín, J.: Discurso pronunciado por el Excelentísimo Sr. Ministro de Educación Nacional D. José Ibañez Martín en el acto académico solemne, conmemorativo del XXV Aniversario de la Funsación dela Universidad, Universidad de Murcia, 1940

La Universidad de Murcia en su Historia. Exposición conmemorativa de la Universidad de Murcia en su 75 Aniversario. Texto de María Concepción Ruiz Abellán. Comisario de la Exposición: Pascual vera Nicolás, Universidad de Murcia.

Ruiz Abellán, M.C.; Cultura y ocio en una ciudad de retaguardia durante la Guerra Civil (Murcia, 1936-1939), Real Academia Alfonso X el Sabio, 1993.