Universidad de Murcia

A lo largo del tercer trimestre de 1913 y la casi totalidad del primer semestre del siguiente año, 1914, el diario "El Liberal", de Murcia, de un modo especial su director, el poeta Pedro Jara Carrillo, y su redactor Ramiro Pinazo, realizan una campaña encaminada a conseguir una Universidad para la región, campaña a la que se suman los demás periódicos de la capital, Cartagena y Alicante.

Cada día, en las páginas del citado periódico murciano, autoridades, personalidades de la vida política, económica, social y cultural se adhieren, mediante bien construidos artículos, a esta petición, a la que, naturalmente, se unen la casi totalidad de los ayuntamientos de la provincia. El de la capital, siendo alcalde don Laureano Albaladejo, lo hace en sesión extraordinaria del día primero del año.
 
El día 29 de marzo, se celebra en la ciudad una magna asamblea, para hacer oficialmente la petición de concesión del primer centro docente de la región, y hablo de la región, porque esta Universidad será de ámbito nacional, cubriendo parte de Alicante y Albacete, además, lógicamente, de Murcia. Una comisión, compuesta por las primeras autoridades, corporaciones, instituciones públicas y entidades culturales, junto con la prensa murciana, se trasladó a Madrid, donde alcanzó la promesa firme de crear tal Universidad. La comisión regresó, con la citada promesa, el día 13 de mayo de 1914, siendo objeto de una apoteósico recepción por parte de la ciudad, que organizó una imponente manifestación, con millares de personas integradas en ella, así como por numerosas bandas de música.
 
Cabe decir, para orgullo y satisfacción de los periodistas de ayer y de hoy, que la Universidad fue un logro de Murcia, sí, pero posibilitado por la prensa de un modo especial, todo hay que decirlo, de "El Liberal".
 
Y hablando de la prensa diré que, en los comienzos de 1914, la Asociación de la Prensa de Alicante invitó a la de Murcia y Cartagena a que se uniesen formando o constituyendo una Mancomunidad, que, de momento, no llegó a cuajar, pero que, sin duda alguna, tendría una réplica a escala nacional en la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, todavía existente, y que lo sea por muchos años.
 
El mercado de Rambla, la Junta de Turismo y otras cosas. El 12 de febrero de 1914, el Ayuntamiento acuerda construir un nuevo mercado de abastos, en la calle de la Rambla, luego Saavedra Fajardo, junto al cual se alzaría, como consecuencia del mismo acuerdo municipal, el Salón de Contrataciones.
 
Hoy existe, remozado y mejorado, el citado mercado de Saavedra y Fajardo, al que se le ha añadido lo que fuera Salón de Contrataciones, que, si en un principio sirvió para estas operaciones mercantiles, que luego se trasladaron a la misma vía pública, Trapería, Marín Baldo, con entradas y salidas al Bar Americano, de don Pedro Belmonte, y en Serrano Alcázar, con visitas frecuentísimas al Alcázar; si en un principio, venía diciendo, se utilizó para el fin que se le había asignado, luego quedó para celebración de bodas, banquetes y homenajes, como el que se le rindió al famoso Emilio el de los Muebles, al cual asistí acompañado de mi inolvidable compañero y amigo Manolo Carles.
 
Días antes, el 31 de enero, había quedado constituida la junta Provincial de Turismo, como un anticipo a lo que sería, años más tarde, ese fenómeno mundial de nuestro tiempo.
El 20 de febrero, se posesionó de su cargo de presidente de la Audiencia Provincial don Francisco Bardos, como el día 1 de mayo tomaría posesión de la Presidencia de la Diputación Provincial don Vicente Llovera.
Murcia, la capital, vivió en esos meses de 1914, de enero a junio, un resurgir cultural, con la conquista de la Universidad, la creación de la junta de Turismo y con la refundación de la banda de música de la Misericordia, que iba a dirigir el músico murciano Roberto Cortés, como en su primera época, cuando alcanzó el Premio Nacional de Bandas de Música ante la Reina Isabel II, fue dirigida por Acisclo Díaz, y posteriormente por Francisco Fresneda.
 
La banda de música "La Artística" cambió o mejoró su uniforme, al estilo de la banda municipal de Madrid y del de gala de la Banda de Ingenieros, con guerrera alevitada, azul marino, pantalón del mismo color, gorra de plato y vivos de plata, valga el juego de palabras.
El 9 y el 10 de junio, la Orquesta Sinfónica de Madrid ofreció dos conciertos en el Teatro Romea, como una muestra más de la afición murciana al bello arte musical. Los partidos políticos existentes, con mayor o menor aceptación en nuestra capital, eran, en el primer semestre de 1914, el conservador, el liberal histórico y el liberal demócrata, el demócrata, el reformista, el republicano radical, el federal, el agrario, el jaimista o tradicionalista y el integrista, pero, la verdad, los únicos que se comían una rosca, o las que cayesen en sus manos, eran los conservadores y los liberales.
 
Dos crímenes sin consecuencias. La prensa murciana, con escasas excepciones, daba una especial importancia informativa a los crímenes cometidos en la ciudad, con toda clase de detalles sobre el hecho, antecedentes, relatos de testigos, reacciones emocionales y patéticas de los familiares, etc., etc. En el primer semestre del año 1914, junto al desgraciado accidente sufrido por don Salvador López Soler, dueño del comercio de mercería "El Mostrador de Piedra", que cayó desde la torre de la Catedral, cuyo hijo Fernandito López García, de todos los murcianos conocido, sufrió tal trauma que quedó sellado, para siempre, con una infantil inocencia; junto a este accidente, el día 25 de marzo, la prensa dio noticias amplias de dos asesinatos cometidos, uno de ellos, el 3 de marzo, por Ramón Martínez Leal, del que resultó víctima Antonio Pérez García, ambos rivales amorosos por una tal "Cuca", de vida alegre, residente en la calle de San Ginés, y el otro cometido por Diego Blesa Martínez, en la persona de Enrique Martínez Jara, hecho sucedido en la calle de Montijo, el día 22 de junio, también por cuestiones de faldas.
Sin embargo, el día 29 de junio, concretamente "El Liberal", en su página tercera, en un suelto a una columna, daba la noticia del asesinato del archiduque de Austria y su esposa, hecho sucedido en Sarajevo, Bosnia, a manos del estudiante Princip, asesinato que pasó desapercibido, casi, para la prensa murciana, pero que semanas más tarde daría lugar a la Primera Guerra Mundial, a consecuencia de la cual cambiaría el mapa político, geográfico y económico de Europa.
 
Pero no debió pasar desapercibido para los altos organismos militares de España que el día 3 de abril, dos meses antes, declara uniforme de verano para el ejército el confeccionado con lanilla color caqui, es decir, el que meses después, en plena guerra, usarían gran parte de los ejércitos en combate.
 
¡Al fin la Universidad!. Se hizo larga la espera entre la promesa feliz de la fundación de la Universidad y la concesión oficial de la misma. Se volvieron a celebrar manifestaciones, reuniones, asambleas, viajes a Madrid, hasta que, ¡por fin!, con fecha 17 de diciembre quedó confirmada la fundación de la misma. Hubo, al día siguiente, magna manifestación, con todas las fuerzas vivas en ella, bandas de música y millares de murcianos en sus filas.
 
Autor del texto: D. Carlos Valcárcel Mayor (Cronista Oficial de la Ciudad de Murcia)