Centro de Formación y Desarrollo Profesional

El Centro de Formación y Desarrollo Profesional realiza cada año la evaluación del Plan de Formación Corporativa llevado a cabo. La evaluación de la formación se circunscribe dentro de los procesos de calidad, además de ser una herramienta necesaria en el contexto actual.

Del mismo modo, entendemos que la evaluación es determinante para comprobar la efectividad de las acciones formativas que se ofertan, así como la forma en que estas se pueden mejorar. En este sentido, nos centramos en: las líneas estratégicas adoptadas para el diseño de la formación, el balance de la formación realizada, la evaluación de las actividades formativas, los compromisos e indicadores de nuestra Carta de Servicios y una valoración general del plan y propuestas de mejora.

Esta evaluación de la formación es comprendida como un proceso sistemático que se realiza de manera continua a lo largo de todo el año a través de diferentes instrumentos, entre ellos:

a) Encuesta de satisfacción con la acción formativa. Este instrumento se cumplimenta al finalizar la acción formativa y va dirigida a todos los alumnos que han participado en la misma. A este nivel se pretenden conocer las impresiones que los alumnos han tenido sobre las acciones formativas, determinar el grado de asimilación de competencias, así como otras cuestiones relevantes que se integran dentro de una formación de calidad.

b) Cuestionario de evaluación global de la acción formativa por parte de los formadores. En este caso, se realiza tras haber cerrado la anterior encuesta, siendo éstos quienes realizan una evaluación de la actividad, coincidiendo muchas de las preguntas realizadas a los alumnos, pero incorporando otras relacionadas directamente con su rol.

c) Cuestionario de transferencia de la formación. La valoración de la transferencia de la formación se realiza aproximadamente pasados dos meses de la formación recibida. Aquí nos interesa determinar el grado de aplicabilidad que la formación ha tenido en el puesto de trabajo, además de su repercusión o utilidad real considerando la dimensión temporal (a corto, medio o largo plazo).

Cabe resaltar, que los dos primeros instrumentos son de carácter obligatorio, mientras que el último es voluntario. A través de un informe, los formadores reciben feedback de la evaluación realizada por los alumnos, con el fin de facilitarles la cumplimentación de su cuestionario de evaluación global.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, la evaluación se convierte en un macro indicador en el que apoyarnos para tomar decisiones y optimizar nuestra formación futura. Es por ello, que gracias a este proceso estaremos en disposición de adoptar medidas para mejorar los diferentes aspectos o características que engloban a la formación: contenidos, metodología, evaluación, aspectos organizativos, valoración del formador y valoración general. Aunque esta tarea es compleja la consideramos de vital importancia, ya que nos permite detectar la efectividad de las actividades realizadas.