Informe de Final de Facultad de Filosofía

 

Indicaciones sobre las dos evaluaciones

Puntos fuertes
Puntos débiles
Conclusiones finales

Murcia, 24 de Octubre de 2000

Una vez concluidas las evaluaciones del Comité Interno y del Comité Externo, y, sobre todo, teniendo en cuenta la coincidencia de ambos informes en gran parte de sus conclusiones, se procede, en esta Evaluación Final, a resaltar los puntos fuertes y los puntos débiles más importantes y, en consecuencia, a proponer una actuación a corto y mediano plazo.

1. INDICACIONES SOBRE LAS DOS EVALUACIONES

Ante todo cabe retener algunos comentarios realizados por el Comité Externo sobre el proceso de evaluación interna.

1.1. Participación.

El Comité Externo resalta que la colaboración de los distintos grupos, sectores o miembros de la Facultad ha sido desigual y con deficiencias de articulación. Y aduce que la decisión de la evaluación fue tomada en una Junta de Facultad «por una minoría exigua» como argumento decisivo para explicar cierta falta de participación durante los días de su visita. Es cierto que una parte de la Facultad «juzgaba que el esfuerzo a realizar no se correspondía con la utilidad de los resultados», y que, por tanto, ha habido una diluida atmósfera de escepticismo que ha envuelto todo el proceso.

Esta observación general debe ser precisada. En primer lugar, tal y como aparece en el Informe Externo, «no se aprecia que se haya marginado a nadie del mismo [proceso]; más bien cabe decir que todo el que ha querido participar lo ha hecho»; y que la composición del Comité Interno «coincidía con los promotores de la Evaluación y con las autoridades académicas de la titulación». En segundo lugar, los miembros de la Facultad que manifestaron claramente sus dudas sobre la evaluación, lo hicieron sobre su oportunidad y, en especial, sobre su eficacia, pero no sobre su necesidad o su legitimidad. La duda de varios miembros de la Facultad sobre la Evaluación se puede resumir en la siguiente pregunta: ¿para qué sirve la Autoevaluación? En tercer lugar, y no obstante estas sólidas reticencias, al menos el Comité Interno no ha encontrado una actitud de resistencia a su trabajo, y en cada momento que se ha pedido información (concretamente en algo que parecía más delicado, como los Curricula vitae) ha habido una disponibilidad generalizada.

1.2. Información.

Hay un aspecto que resaltan ambos Comités: la dificultad para, o incluso la imposibilidad de, disponer de datos fundamentales, como son las encuestas bianuales sobre el profesorado, los sexenios de investigación, etc., por ser considerados datos confidenciales de la Universidad. Por el contrario los datos suministrados por las diferentes dependencias administrativas de la Facultad se han realizado de manera eficiente y con total transparencia. Al mismo tiempo, las respuestas a las diferentes encuestas realizadas entre los colectivos que han participado en la evaluación, han sido aceptables.

1.3. Reflexión interna y redacción del Autoinforme.

El Comité Externo resalta la excelente colaboración entre el equipo decanal y la dirección del Departamento. Esto ha permitido una «cierta sistematicidad» en la manera de abordar los problemas. No obstante, la misma actitud escéptica de algunos sectores de la Facultad, así como las obvias ocupaciones cotidianas de todos sus miembros, han impedido una colaboración más intensa y, sobre todo, que la autorreflexión haya tenido una contrastación más amplia y eficaz. Esto se pone de manifiesto en que «la autorreflexión ha tenido un marcado carácter individual», y, en especial, en que ha sido impulsada y soportada por el Comité de Autoevaluación.

1.4. Autoinforme.

Ante todo es necesario resaltar un desajuste que ha creado dificultades en la comparación de los informes de ambos Comités. La «Guía de Evaluación» que ha utilizado el Comité Interno no es la misma que con la que se ha presentado y trabajado el Comité Externo. Entre las fechas en que han trabajado ambos Comités se han producido unos cambios en la Guía que el Comité Interno no ha conocido. Esto, inevitablemente, ha dado lugar a que, desde la perspectiva del Comité Externo, haya lagunas en el Informe del Comité Interno, a que la estructura de ambas encuestas no coincida totalmente, o a que haya habido una confusión inicial en el trabajo contrastivo de ambos equipos. Aunque estas deficiencias han sido corregidas, en la medida de lo posible, a lo largo de las reuniones que ambos Comités han mantenido, algunos de los juicios emitidos por el Comité Externo sobre las opiniones presentados por el Comité Interno deben ser interpretadas a la luz de estos desajustes, tal y como éste lo ha manifestado en su momento.

Sí es cierto, sin embargo, que cada una de las partes del Autoinforme ha sido redactada por diferentes miembros del Comité Interno. Pero esto sólo se ha hecho después de las reuniones de todos los miembros que han permitido llegar a unos acuerdos en los puntos más importantes sobre la base de los datos facilitados por la recogida de información. Esto explica que haya distintos estilos en la redacción, aunque, de ninguna manera, que se pueda concluir en que no sea una «autorreflexión conjunta y coordinada».

2. PUNTOS FUERTES.

2.1. Enseñanza.

2.1.1. Plan de Estudios.

El cambio introducido en el nuevo Plan de Estudios, reduciendo la optatividad (que en el anterior Plan de Estudios era la más amplia de la Universidad) y aumentando a cinco años el tiempo de estudios es considerado como una estructuración positiva de la carrera. Al mismo tiempo, «el significativo número de Seminarios cuyo contenido se orienta a la práctica», así como «los trabajos dirigidos (...) que favorecen la enseñanza personalizada» son considerados elementos muy favorables para la formación de los alumnos.

Otro cambio positivo introducido en el nuevo Plan de Estudios es «la vuelta a asignaturas anuales en materias troncales» -aunque aquí permanece un problema que se tendrá en cuenta en los «Puntos débiles».

2.1.2. Organización docente.

La Guía (Estructura de la Facultad y Plan de Ordenación docente) que se proporciona a los alumnos es «aceptable». Aunque el Comité Externo indica que «podría ser mejorada en ciertos aspectos relativos a la descripción del contenido de algunas asignaturas y a la inclusión de los programas que faltan», lo cierto es, en opinión del Comité Interno, que el porcentaje de cursos que no están inscritos en la Guía no representan, desde el momento en que se empezó a elaborarla (1996), más de 2%, y que dichos cursos corresponden, en su casi totalidad, a los que se ofrecen desde otros Centros (en general materias optativas). No obstante, y dado que este punto no se debe a ningún tipo de negligencia de los equipos directivos de la Facultad, parece fácil de corregir en las ediciones de los próximos cursos, como se indicará en las Conclusiones Finales.

La Guía permite a los alumnos conocer con suficiente anticipación la organización docente y «ser conscientes del momento en que pueden superar los exámenes». Aunque es elevado el número de alumnos que no se presenta a los exámenes en la primera convocatoria, «el porcentaje de alumnos que los supera es muy aceptable».

El Comité Externo resalta como positiva una dinámica que la Facultad ha propiciado desde hace varios años: la participación creciente de profesores de la Facultad en la actividad docente de otras titulaciones (13 titulaciones entre Facultades y Escuelas Universitarias). Esta actividad, concluye el Comité Externo, «indica que estamos ante una institución abierta a su entorno».

Paralelamente a la docencia curricular, la Facultad organiza una serie de actividades culturales complementarias para la formación de los alumnos la mayoría de los miércoles del curso: conferencias, debates, mesas redondas, etc. En estas actividades son invitados profesores de prestigio, tanto de la misma Universidad de Murcia como de otras Universidades. La importancia de esta actividad ha llevado a la dirección de la Facultad a proponer a la Junta de Facultad a que se concedan «créditos de libre configuración» a los alumnos que acrediten haber asistido a todas las actividades programadas.

2.2. Investigación.

El Comité Externo comienza su análisis de este apartado con una breve reflexión general sobre la política de investigación de las tres instituciones (Ministerio, Consejería Regional y Universidad de Murcia) de las que dependen los fondos de que dispone para tales fines la Facultad. También hace unas indicaciones sobre el proceso por el que los Departamentos dejaron de ser unidades de investigación para ceder estas responsabilidades a los Grupos de investigación. En ambos casos, este Comité considera que titulaciones como las de Filosofía no salen beneficiadas. Estas apreciaciones pueden parecer obvias por conocidas, pero es necesario tenerlas muy en cuenta para encuadrar los esfuerzos investigativos que realizan los profesores de la Facultad.

A tenor de los resultados, la investigación se concentra mayoritariamente en tres áreas: Filosofía (Historia de la Filosofía), Lógica y Filosofía de la Ciencia, Antropología Social. Los datos básicos a considerar son los siguientes:

    • Aproximadamente 2/3 del profesorado realiza una investigación continuada, si se tiene en cuenta las publicaciones y la participación en Congresos.
    • Un 40 % del profesorado mantiene un alto nivel de investigación, como muestran los resultados de calidad contrastada.
    • «En el último quinquenio se han constituido diez equipos [de investigación] en torno a diferentes áreas, de los cuales siete han obtenido financiación, lo que, comparativamente, resulta exitoso» -según se expresa el Comité externo.
    • Según el Comité Externo, «El mantenimiento continuado de varios proyectos [de investigación] es un punto fuerte de la titulación en este campo, ya que, además de los resultados obtenidos, los grupos de investigación han logrado elevar la calidad de la docencia y ofrecer a los alumnos que lo desearan la posibilidad de adquirir experiencia y conocimientos teóricos y técnicos en un ejercicio profesional cuya importancia está muy lejos de su financiación».

A propósito de estos dos últimos puntos es necesario resaltar, y así se mantendrá en las Conclusiones Finales, que el mantenimiento de los grupos de investigación indicados, con financiación competitiva dentro de los precarios límites económicos en que se desenvuelven las Ciencias humanas, representa un alto nivel de actividad para el reducido número de profesores con que cuenta la Facultad.

    • Aunque la estructura de los grupos de investigación responde a las exigidas por las convocatorias oficiales (y aquí son especialmente precarias las posibilidades que existen para la Filosofía), hay una alta participación de los profesores (la casi totalidad) y una adecuada integración (cuando las ayudas lo permiten) de los becarios de los dos últimos ciclos.
    • El Comité Externo recalca un aspecto que, ciertamente, constituye uno de los puntos fuertes de la presencia de la Facultad fuera del espacio de la Universidad de Murcia: el continuo contacto de los investigadores más cualificados con entidades nacionales e internacionales dedicadas a la investigación.
    • El número de tesis leídas en la Facultad «corresponde, relativamente, al habitual en otros Centros similares», aunque la dirección de las tesis recae en un grupo reducido de profesores.
    • «El volumen de publicaciones es satisfactorio». El Comité Externo indica, sin embargo, que «hay dos áreas de conocimiento que presentan carencias en este capítulo». Si bien esta afirmación es cierta en gran parte, la razón que avanza es la que verdaderamente merece atención, puesto que es la única que permite comprender esa deficiencia: el número reducido de profesores. Es una realidad incuestionable que ambas áreas se han mantenido en un nivel de precariedad en profesorado que no sólo hace muy difícil mantener un ritmo de investigación comparable con otras áreas, sino, más simplemente aún, asegurar toda la demanda docente que se les plantea.
    • La Revista Daímôn no sólo es un reconocido instrumento de presencia de la Facultad tanto en el ámbito nacional como en el internacional, sino también un medio donde cada vez más se dan cita reconocidos autores para publicar sus trabajos. El hecho de que existan, para cada publicación, unos evaluadores externos a la Facultad le ha dado una solvencia que es comúnmente aceptada.

2.3. Servicios.

2.3.1. Biblioteca.

Es uno de los puntos fuertes de los servicios que ofrece la Facultad. El Comité Externo afirma que «está provista de una dotación aceptable» para la docencia. No obstante, para un Centro cuyo principal, y casi exclusivo, instrumento de trabajo son los libros, la Biblioteca de la Facultad, aunque con un número importante de libros, sólo ofrece una cantidad que debe ser muy rápidamente aumentada. La Hemeroteca «cuenta con un buen número de suscripciones y está actualizada».

El servicio que ofrece, hasta ahora, la Biblioteca tiene dos grandes ventajas. La primera, la calidad del personal y su conocimiento de las colecciones con que trabajan las distintas áreas de conocimiento. La segunda, el libre acceso a los fondos. Es el servicio mejor valorado por los usuarios en la Facultad. De ahí que el Comité Externo indique que «No parece razonable trasladar los fondos bibliográficos de la Biblioteca de Filosofía a una Unidad central».

2.3.2. Zonas de atención a los alumnos y Despachos.

En general, las instalaciones de estos servicios merecen una valoración positiva. No obstante, en las Conclusiones Finales se indicarán unas posibilidades de ampliación de las zonas de servicios de la Facultad que ya se habían comunicado al Vicerrectorado de Infraestructura.

3. PUNTOS DEBILES.

3.1. Enseñanza.

3.1.1. Plan de estudios.

El Comité Externo considera como una debilidad del Plan de Estudios la ausencia de cursos introductorios en el primer año de la carrera. Es una posibilidad que ya ha contemplado la Facultad y que, más aún, se puso en práctica en tiempos no muy lejanos. Aparte de la dificultad que implicaría una modificación del plan de estudios, la experiencia que tuvo la Facultad no fue muy satisfactoria. Es cierto que se trata de un problema, y que la Facultad deberá considerarlo, aunque no parece haber mucha claridad sobre la decisión que se debe adoptar.

Hay, y esto es claro para quien mire, así sea rápidamente, el Plan de Estudios, «un desequilibrio en el reparto de recursos (número de profesores, dotaciones, presencia de optativas, investigación específica, etc.) entre las diferentes áreas que integran la titulación». Esto es una evidencia de la que tienen conciencia todos los miembros de la Facultad. Es cierto que la distribución de las materias, siguiendo la normativa del B.O.E., inclina la balanza hacia el área de Filosofía, pero ésta no es una razón suficiente para justificar ese desequilibrio. Las diferencias en dotaciones, presencia de optativas, investigación, etc. tiene una causa precisa: el menor número de profesores en esas áreas. Desde su creación, las áreas del Departamento son estructuralmente desiguales. Es muy probable que esta situación cambie positivamente con las nuevas convocatorias de plazas previstas en la Facultad.

La Facultad ha empezado, desde el curso pasado, a hacer una clara apuesta por la enseñanza de la Filosofía española. Es, en gran parte, la respuesta a una permanente reivindicación de los alumnos, pero también, y en esto la opinión del profesorado es mayoritaria, a una necesidad académica específica para la constitución de un Curriculum coherente. Aunque ya existe un curso optativo sobre esta materia, la falta de un profesorado especializado hace que la asignatura sea el resultado de la colaboración de la buena voluntad de varios profesores que, aunque conocedores de aspectos o épocas del pensamiento español, no disponen ni del tiempo ni de la formación específica para asumir adecuadamente la responsabilidad de tal enseñanza. Es una deficiencia que debe ser planteada por la Facultad en el Rectorado.

La vuelta a asignaturas anuales en materias troncales mantiene aún una deficiencia heredada de la antigua distribución de las materias en cuatrimestres: algunas de ellas siguen estando divididas en dos partes, y, a juicio de la Comisión externa, «más por intereses de profesores concretos que por razones académicas que lo justifiquen». No obstante, hay que tener en cuenta que algunas asignaturas están vinculadas a dos áreas diferentes (B.O.E.), lo cual hace la situación más compleja. Es un problema que la Junta de Facultad debe analizar cuidadosamente.

El Comité Externo considera que la distancia física de la Facultad de Filosofía y de la Facultad de Letras «impide el transvase de alumnos entre uno y otro Centro, lo que afecta a la elección de asignaturas de libre configuración». Esta opinión es sólo muy parcialmente cierta. Un rápido y mínimo análisis de la Organización docente de la Facultad permite ver que la Facultad de Filosofía y varios Departamentos de la Facultad de Letras, no obstante la distancia física, han hecho un esfuerzo por asegurar la oferta de materias optativas: Filología griega, Filología latina, Historia moderna, Historia contemporánea, etc.

Es cierto, sin embargo, que la relación con Humanidades no acapara la oferta de optativas en la Facultad. Así se ofrecen, al mismo tiempo, materias de Psicología, Sociología o Economía. Pero esto no quiere decir, sin embargo -como, en opinión del Comité Interno, opina injustificadamente el Comité Externo- que «la identidad de la titulación» esté más conectada con las Ciencias Sociales». Es un juicio sin fundamento.

Al mismo tiempo, un grupo significativo de profesores y estudiantes considera que se debe prestar más atención a las Ciencias naturales, como manifiesta, según el Comité Externo, el interés de los alumnos por los estudios de Filosofía e Historia de la Ciencia. Este punto y el anterior muestran que se trata de «una institución abierta a su entorno» -como se indicaba a propósito de la investigación.

El Comité Externo considera que existe un predominio de los enfoques históricos sobre los sistemáticos. Es, en gran parte, cierto. Es una realidad plasmada en el Plan de Estudios. No obstante esta distribución es debida a dos factores importantes. El primero, la misma distribución de materias por el B.O.E., lo cual ya marca una pauta decisiva (cf. pág. 6). El segundo, la composición del profesorado. La confección de la lista de optativas se ha hecho siempre de manera abierta y libre entre los profesores de la Facultad. Así, aunque el Comité Externo considere con cierta prevención este punto, la realidad es que no parece inquietar especialmente a la Facultad.

3.1.2. Organización docente.

Hay dos puntos considerados con especial contundencia por el Comité Externo, y que el Comité Interno ya había reflejado en su Evaluación.

El primero es la queja generalizada de los alumnos, tanto de primer como de segundo ciclo, de la ausencia de temas o autores fundamentales en los cursos programados. «Es uno de los aspectos más negativos de este capítulo», señala el Comité Externo. Al mismo tiempo, y por la «libertad de cátedra» existe «un solapamiento de temas y autores que se repiten en distintas asignaturas». Es una situación que, obviamente, debe ser tratada por la Junta de Facultad con las mayores exigencias.

El segundo problema subrayado por el Comité Externo es «la ausencia total de metodología que detectan en un número determinado de profesores (clases reducidas a dictados, exposiciones incomprensibles, carencia de técnicas docentes, etc.). Cabe establecer una relación directa entre la buena imagen de un profesor en sus clases y el recurso a las tutorías por parte de los alumnos». Es, sin ninguna duda, un problema muy importante.

Los demás puntos débiles tienen menos incidencia o una solución menos conflictiva.

La Guía puede ser mejorada en la descripción de los cursos y en la presentación de bibliografías más actualizadas.

La optatividad alarga considerablemente el horario de los alumnos en la Facultad y puede reducir su tiempo de estudio. Esta misma amplia optatividad en los dos primeros ciclos contrasta con la reducida oferta del Programa de Doctorado. Aunque esta reducción no es atribuible a la Facultad, sino a las políticas sobre el Tercer Ciclo de la Universidad.

3.2. Investigación.

Para el Comité Externo, «la política general de la Universidad de Murcia parece haber perjudicado la expansión de la investigación dentro de esta titulación, como cabe observar por la considerable reducción del presupuesto destinado a la financiación de programas de investigación e incluso de doctorado. Las oportunidades de los posibles grupos de trabajo se ve, así, condicionada a la posibilidad de integrarse en programas conjuntos de otras universidades».

«Los recursos bibliográficos destinados a la investigación son proporcionalmente inferiores a los destinados a la docencia, habida cuenta de que la Biblioteca es más abundante en manuales de carácter general que en monografías y fuentes». Esta constatación del Comité Externo, aunque es cierta, debe ser matizada. El Departamento destina gran parte de sus fondos para adquisición de libros destinados a la investigación, pero las partidas son tan reducidas que, efectivamente, presenta graves deficiencias ante un Comité Externo que debe dar un juicio global sobre las disponibilidades bibliográficas en la Facultad.

3.3. Servicios.

Tal y como indica el Autoinforme, «el grado de atención del personal de la Secretaría del Centro es, según los alumnos, ciertamente mejorable». En ningún momento se pone en duda el nivel de competencia profesional de este personal. Al mismo tiempo hay que indicar que al principio de curso, la entrega tardía de las Actas por los profesores (práctica frecuente), o las complicaciones que han surgido con el cambio de Planes de Estudio y las dificultades que presentan algunos estudiantes con el sistema de automatrícula, no han facilitado el trabajo en Secretaría.

El transporte público es uno de los puntos más criticados por los alumnos.

La Facultad cuenta con unos equipos informáticos para los alumnos que son muy viejos.

El servicio que ofrece actualmente la fotocopiadora de la Biblioteca es claramente insuficiente para responder a la demanda que tiene.

CONCLUSIONES FINALES

En estas Conclusiones (Recomendaciones) Finales se sigue el mismo orden que se ha observado para presentar los Puntos fuertes y los Puntos débiles de la Facultad. Al mismo tiempo se marca la diferencia entre los aspectos que pueden ser abordados a corto plazo y los que necesitan un plazo de elaboración más amplio. También se intenta determinar aquellos cambios que pueden ser resueltos en el marco de competencias de la Facultad y los que deben ser abordados por instancias académicas superiores.

4. Aspectos que se deben resolver a corto plazo.

4.1. Enseñanza.

4.1.1. Plan de estudios y Organización docente.

Es, en gran parte, cierto, como lo indica el Comité Externo, que en la Autoevaluación no se explica los motivos que decidieron a la Junta de Facultad a abordar una reforma del Plan de Estudios. En ningún momento se pensó, ni estaba contemplado en la Guía de evaluación, que este punto fuera importante para dar un juicio sobre la Facultad. De haber solicitado la información se habrían facilitado las Actas de las diferentes Juntas de Facultad donde se abordaron ampliamente estos puntos.

No obstante esta divergencia sobre la información disponible, hay aspectos básicos en los que coinciden ambos informes que sí deben ser retenidos como ejes de actuación para mejorar la formación de los alumnos.

    • En primer lugar, se propone que todas las asignaturas troncales sean anuales, haciendo primar la coherencia de las asignaturas, los criterios de evaluación y, en definitiva, el interés del alumnado sobre cualquier otro criterio. La posible solución a este problema tiene, sin embargo, como ya se ha indicado, un límite estructural que proviene del B.O.E., al vincular una materia troncal a dos áreas de conocimiento.
    • En segundo lugar, es cierto que, por la composición misma del profesorado, el Plan de Estudios tiene lagunas en autores, temas o épocas que deben formar parte de la formación básica de un titulado en Filosofía. Por consiguiente, se recomienda a la Facultad que incluya explícitamente -sin dejarlo al arbitrio coyuntural de los profesores- esos temas o autores que los alumnos reclaman para completar su formación. Este cambio permitiría que las asignaturas troncales formen a los alumnos para enfrentarse al temario de las oposiciones a la enseñanza no-universitaria, que ahora constituyen la salida profesional casi única para la titulación de Filosofía.
    • En tercer lugar, la organización de Cursos introductorios respondería a la necesidad de establecer una formación básica imprescindible para alcanzar adecuadamente las exigencias académicas contempladas en el Plan de Estudios. Se trataría, en definitiva, de paliar las deficiencias del Bachillerato. Es un problema que debe tratar la Facultad con toda la atención que merece, y así se propone que se haga. No obstante, tal y como se ha indicado anteriormente (p. 6), una parte de la dificultad para solucionar este problema reside en su mismo planteamiento, ya que incide directamente en la estructura del Plan de Estudios aprobado por el Ministerio; otra parte reside en la experiencia poco satisfactoria que ha tenido la Facultad al planificar cursos de esta naturaleza para encontrar una solución.
    • En cuarto lugar, la bondad intrínseca de la optatividad está viciada desde el momento en que los alumnos escogen las materias, en muchos casos, en función del horario que le dejan libre las materias troncales. El Comité Externo propone «ofrecer dos horarios distintos para las asignaturas optativas con mayor matriculación». Esta solución parece poco realista, en especial por la sobrecarga lectiva que implicaría para el profesorado. La posibilidad más adecuada a la estructura y al personal de la Facultad sería programar, al menos, las materias optativas del primer ciclo por cursos (exactamente como se hace con las troncales), de tal forma que los estudiantes dispusieran de un horario donde hubiera el menor número de superposiciones posibles para garantizar la posibilidad de asistencia a clase. Esta es la propuesta que debería considerar la Junta de Facultad.
    • En quinto lugar, aumentar el número de clases prácticas. En una disciplina como la Filosofía hay límites estructurales de la disciplina que son difíciles de sortear. No obstante, en materias de Estética, Lógica o Antropología la dimensión práctica tiene un componente cada vez más importante y que se debe desarrollar. Para esto, y específicamente en estas áreas, el aumento de recursos es una condición indispensable. Y para conseguir estos recursos es imprescindible que los diferentes Comités que evalúan las peticiones y los proyectos utilicen unos criterios más amplios de experimentalidad o de prácticas que los que están elaborados exclusivamente para las ciencias experimentales pertenecientes al ámbito de las ciencias naturales. Con estos criterios nunca se obtendrán las ayudas mínimas que una Facultad de Filosofía necesita para desarrollar su vertiente práctica y experimental. Es un círculo vicioso cuyo punto de partida no está en la Facultad, sino en los órganos de decisión del destino de las subvenciones. En este punto, pues, se reclama una perspectiva diferente en las instancias de la Universidad que analizan las solicitudes provenientes de la Facultad.

Concretamente, y como actuación inmediata más urgente para apoyar las prácticas, es necesario, tal y como indica el Comité Externo, «la adquisición de medios audiovisuales» para el área de Estética y Teoría de las Artes, así como para el Salón de Actos y la Sala de Grados.

Al mismo tiempo, hay un eje de actuación muy preciso sobre el que debe trabajar la Facultad para ampliar el espacio de las prácticas: el desarrollo de los Trabajos dirigidos y de los Seminarios. Son, sin duda, formas de trabajo en las que la participación de los alumnos, su iniciación a la investigación y su relación más personal con el profesor favorecen esa dimensión práctica que debe atender la Facultad.

    • En sexto lugar, la falta de satisfacción de los estudiantes con la enseñanza de determinados profesores es uno de los puntos más negativos del Informe. Este aspecto está relacionado con otros tres: la falta de habilidades didácticas en algunos profesores, la falta de claridad en sus criterios para corregir los exámenes y la ausencia de consecuencias prácticas en la evaluación bianual del profesorado.

Dada la amplitud e importancia de este punto, remitimos al apartado siguiente las consideraciones sobre la política universitaria que se presupone para abordar los problemas mencionados, y nos limitamos aquí a señalar los ejes de actuación recomendados a la Facultad para resolver aquellos aspectos que son de su competencia.

    • La Facultad, con el apoyo de la Unidad de Evaluación, debe elaborar un plan de actualización didáctica de los profesores. El problema que se deriva inmediatamente de este planteamiento es el siguiente: ¿cómo determinar cuáles son los profesores que deben «actualizarse» si no hay siquiera conocimiento de las evaluaciones bianuales? De nuevo remitimos a las consideraciones que se hacen en el apartado siguiente sobre la calidad del profesorado.
    • La Facultad puede exigir a sus profesores mayor claridad y precisión en los criterios para calificar los exámenes. Estos criterios deben aparecer en la Guía del estudiante.
    • En séptimo lugar, se debe señalar un punto que resaltan ambos Comités, y que incide en la calidad de la formación que ofrece la Facultad: el tiempo de tutorías no es cumplido satisfactoriamente por todo el profesorado. Es un punto que la Facultad debe tener muy en cuenta.
    • Finalmente, y como una necesidad inmediata por la jubilación de un Profesor de la Facultad a finales de este curso, es urgente considerar la provisión de las siguientes plazas para asegurar la docencia y la investigación desarrollada hasta ahora:
    • Una plaza de Profesor Titular de «Teoría General del conocimiento».
    • Una plaza de Profesor Asociado Doctor a Tiempo completo de «Historia de Filosofía medieval».

4.1.2. Reglamento y Guía del estudiante.

Parece conveniente, siguiendo la recomendación del Comité Externo, realizar una revisión del Reglamento de la Facultad para adecuarlo a sus dimensiones y perspectivas actuales.

La Facultad debe hacer un esfuerzo para que en la Guía no existan lagunas en la información sobre los Cursos: programas, bibliografía actualizada y criterios de exámenes. Al mismo tiempo, la Guía debe ofrecer mayor información sobre convocatorias de becas, ayudas, intercambio con otras Universidades y programas de investigación.

4.2. Investigación y Doctorado.

Dados los planteamientos sobre la investigación en la Facultad que hacen ambos Comités, aunque de manera más tajante el Comité Externo, centrándola de manera especial en las políticas de Financiación de la Investigación, remitimos en este punto al apartado siguiente.

La relación que existe entre formación de investigadores y tesis doctorales, parece exigir que el Departamento, la Facultad y el Vicerrectorado de investigación aborden la posibilidad de que se pueda desarrollar más de un Programa de doctorado en la titulación de Filosofía. La limitación actual a un programa es claramente negativa para el desarrollo de los trabajos de investigación en nuestra Facultad.

Al mismo tiempo, tal y como consta en el informe del Comité Externo, los fondos bibliográficos especializados para la investigación son «proporcionalmente inferiores a los destinados a docencia». Este punto es decisivo y debe ser apoyado por un esfuerzo presupuestario, tal y como se indicará en el apartado siguiente.

4.3. Biblioteca.

Además de la reticencias planteadas en todos los ámbitos de la Facultad a propósito del traslado de libros de la Biblioteca «Luis Vives» a la Biblioteca Central de Espinardo, el Comité Externo indica de manera clara que «no parece razonable trasladar los fondos bibliográficos de la Biblioteca de Filosofía a una Unidad Central». Está claro que la Facultad ha asumido las líneas generales de la política de la Universidad sobre la organización de las Bibliotecas en el Campus de Espinardo. No obstante es de una importancia decisiva para la Facultad que se respete el carácter específico de su «laboratorio» de ideas, que es su Biblioteca, para que se tengan en cuenta sus peticiones sobre el número de volúmenes que se debería trasladar y sobre el apoyo económico que se necesita para desarrollar un espacio idóneo para su investigación.

Este punto es de especial importancia si se tiene en cuenta que, en aras de facilitar la docencia y la investigación en los diferentes niveles, todos los libros de las cinco áreas están desde hace tiempo, por decisión de la Junta de la Facultad, en la Biblioteca del Centro. No hay libros depositados en ninguna dependencia de la Facultad (área, departamento, seminario...) que no sea la Biblioteca «Luis Vives».

Este aspecto «material» de gran importancia no se puede abordar, sin embargo, de manera adecuada si, al mismo tiempo, no se dispone del personal suficiente y especializado en la Biblioteca del Centro para realizar el trabajo de una manera profesional. La experiencia tan satisfactoria que ha tenido todo el personal de le Facultad con el servicio de la Biblioteca, avalada por las encuestas, justifica claramente las repetidas solicitudes de la Facultad para que se respete al máximo la especificidad de su Biblioteca, tanto en fondos como en personal.

Esta situación conduce a una petición sobre la política de dotación de libros para los Centros de la Universidad. Para una Facultad como Filosofía, cuyos instrumentos de trabajo (su único laboratorio) son los libros, contar con un apoyo económico de la Universidad establecido de manera proporcional al número de estudiantes, sin entrar, al mismo tiempo, en la distribución de fondos para dotaciones de infraestructura según el grado de experimentalidad (por ejemplo, instrumentos para laboratorios) y, por consiguiente, en las necesidades propias de cada tipo de investigación, es claramente una limitación que repercute muy negativamente sobre la capacidad de investigación en Filosofía. El uso unívoco de criterios extraídos de una visión experimental de la investigación perjudica gravemente a una Facultad como la de Filosofía. Sería necesario tener en cuenta otros criterios que permitieran introducir correctores para equilibrar la dotación económica destinada a recursos para la investigación, que en este caso es, casi en su totalidad, la compra de libros especializados (ediciones críticas, por ejemplo) que tienen un precio elevado.

Aunque esta asunción de una dotación económica adecuada no puede justificar que aproximadamente sólo el 40% de los profesores concentre la mayor parte de la investigación en la Facultad, no hay duda de que, al menos, sí constituye un freno para el desarrollo de esta actividad.

Una solicitud que se puede satisfacer de manera inmediata, y que se plantea como una reivindicación general de los usuarios, es dotar a la Biblioteca de una fotocopiadora adicional.

4.4. Infraestructura.

En este apartado todas las indicaciones se remiten a los Aspectos a resolver a mediano plazo.

4.5. Otras actuaciones.

En este apartado de «varios» se introducen dos aspectos que se consideran decisivos para la participación de los estudiantes en la vida de la Facultad y para su conocimiento del futuro profesional que pueden desarrollar.

Las Asociaciones de Estudiantes. El Comité Externo es absolutamente certero al afirmar que «resulta llamativa la ausencia de Asociaciones Estudiantiles y la vida lánguida que lleva la única existente». El consejo, lógico, en que se prolonga esta constatación es el siguiente: «Es del mayor interés que se motive a los alumnos para que las creen...». Se trata, ciertamente, de una preocupación de la Dirección de la Facultad y del Departamento, y, sin ninguna duda, de una faceta que se debe desarrollar en la Facultad para conseguir que los alumnos participen directamente en las decisiones que afectan su vida universitaria.

Salidas profesionales. Aunque la Facultad ya lleva varios años organizando charlas sobre las salidas profesionales, el nivel de satisfacción por esta información es bajo. La Facultad debe buscar otros mecanismos para ofrecer una información más amplia y adecuada a los alumnos. No obstante, esta voluntad informativa topa con un obstáculo estructural en las salidas profesionales de la titulación: la casi totalidad de los licenciados en Filosofía se dedican a la enseñanza. Una posibilidad, que afortunadamente el Consejo de Universidades parece dispuesto a considerar, es permitir que los alumnos que hayan concluido el primer ciclo de Filosofía puedan acceder a estudios de segundo ciclo de otras titulaciones (por ejemplo, Periodismo, Ciencias de la Información, Sociología, Ciencias Políticas, etc.) Es en este sentido que la Facultad debe hacer una petición al Rectorado de la Universidad.

5. Aspectos que se deben resolver a medio plazo.

5.1. Enseñanza.

5.1.1. Plan de Estudios y Organización docente.

El actual desequilibrio entre las distintas áreas de la titulación empieza a ser abordado de manera institucional gracias a la convocatoria de una Titularidad para el área de Estética y Teoría de las Artes y a la posibilidad de promoción de dos profesores asociados a Titulares en el área de Lógica y Filosofía de la Ciencia. No obstante, el continuo desarrollo, ligado a la creciente demanda docente por parte de otras titulaciones de la Universidad, en áreas muy precisas, como Filosofía Moral y Antropología Social, exige plantearse a nivel institucional una actuación muy decidida para responder a estas necesidades. La Facultad está permanentemente situada en la tesitura de renunciar a la docencia de estas disciplinas en otras titulaciones por falta de personal o de masificar la enseñanza mezclando alumnos de diferentes titulaciones con intereses muy diferenciados. Ya no se trata únicamente del interés propio de la titulación de Filosofía, sino de los intereses de la Universidad a los que puede responder la Facultad de Filosofía.

Para ello son necesarios cuatro ejes de actuación conjunta de la Facultad y del Rectorado:

    • Ante la pronta implantación de la titulación de Bellas Artes, parece necesario elaborar un plan de colaboración con el área de Estética y Teoría de las Artes que le permita ofrecer su estructura teórica y su experiencia docente e investigadora a la nueva titulación. En los análisis previos del Plan de Estudios de la nueva titulación debería estar presente, al menos, la única Profesora Titular que hay, por el momento, en el área de Estética y Teoría de las Artes. Es un aspecto decisivo para una planificación coherente y rigurosa.
    • Dada la creciente demanda de docencia de Filosofía moral (o Etica) en diferentes titulaciones, es necesario planificar un desarrollo adecuado de la presencia de esta disciplina en la Universidad con el apoyo del área que tiene la responsabilidad de asegurar su enseñanza. Esto exigiría analizar las necesidades generales de personal docente (y no atenerse únicamente al estrecho cálculo de la ratio en la enseñanza impartida en la Facultad).
    • El desarrollo de la Antropología social, y los requerimientos cada vez más amplios que se le hacen, no sólo en otras titulaciones de nuestra Universidad, sino de otras Universidades de nuestro entorno para asegurar una enseñanza adecuada a nivel de postgrado, exige que se empiece a planificar de manera eficiente la implantación de la titulación en Antropología Social en la Facultad de Filosofía (donde quedarían incluidas las áreas de Antropología social, cultural, filosófica, lingüística, etc.). No se debe olvidar, al mismo tiempo, que es una línea de actuación planteada por el Consejo Social en el Plan Estratégico de la Universidad.
    • El actual Plan de Estudios ha asumido la docencia de la Filosofía española como una materia optativa. Es un primer paso para poner remedio a una laguna inexplicable en el Plan anterior. No obstante esta precaria solución no satisface ni las expectativas de los estudiantes ni la coherencia de un plan de estudios de Filosofía en la actualidad. Es necesario abordar con las autoridades académicas de la Universidad la posibilidad de dar una solución a esta situación precaria con un profesorado especializado en la materia. De ahí que se proponga que se convoque una plaza de Profesor Asociado Doctor a Tiempo parcial para asegurar esta docencia e iniciar una nueva línea de investigación en la Facultad en colaboración con otras Facultades.

5.1.2. Calidad del profesorado.

Es uno de los ejes más importantes de los Informes. Y, sin duda, un problema que desborda ampliamente las capacidades decisorias de la Facultad. El nivel de confidencialidad de las evaluaciones del profesorado es un problema recurrente en la Universidad, y se extiende, como ambos Comités tuvieron la experiencia, a los tramos de docencia (en menor grado) y a los de investigación. El conocimiento de estos datos, apoyados previamente por unas encuestas fiables, es uno de los primeros pasos para abordar la calidad de la docencia y de la investigación. Se trata de políticas de la Universidad y, a partir de ahí, de políticas viables en las Facultades. Sin un marco general que no sólo muestre los criterios de valoración del trabajo de los profesores, sino también los ejes de actuación para que se cumplan, es muy difícil abordar adecuadamente los problemas que se derivan del actual estado de indefinición.

5.2. Investigación.

Se trata, tal y como explica ampliamente el Comité Externo, de un problema de política universitaria que determina los fondos de que dispone la Facultad. Aunque los datos estadísticos de los que se dispone sitúan a la Facultad en una posición muy digna (como muestra, por ejemplo, el hecho de que en el último quinquenio se hayan constituido diez equipos de investigación, y que siete hayan obtenido financiación), lo cierto es que la orientación de los fondos para la investigación hacen que realizar esta tarea en la Facultad sea una proeza o un mérito muy personal. Es necesario entonces saber si las instituciones académicas competentes toman la decisión de apoyar la investigación en Filosofía.

Otra manera de contrastar la calidad investigadora de la Facultad sería tener acceso a la evaluación de los sexenios que realiza la ANEP. Estos datos podrían servir de referencia complementaria a la Universidad para apoyar la investigación.

5.3. Personal de administración y servicios.

La mejora de la atención en las diferentes dependencias de la Facultad debe estar apoyada por unos cursos especializados que respondan a necesidades específicas. De ahí la importancia de consultar a este personal sobre las carencias que perciben en su formación.

5.4. Infraestructura.

El área de servicios de la Facultad es insuficiente para sus necesidades actuales. Este planteamiento ya se hizo a mediados del curso pasado al Vicerrectorado de Infraestructura en un proyecto, elaborado con la Facultad de Psicología, de organización del espacio que dejaría libre la Escuela de Trabajo Social en el momento en que se instalara en su nuevo edificio. Teniendo en cuenta que no hubo ninguna objeción, la Facultad de Filosofía considera que ese planteamiento sigue siendo válido y que satisface sus necesidades.

La Facultad reconoce el considerable esfuerzo que está realizando la Universidad para instalar un número suficiente de ALAS. No obstante, la sala «Gavilán» en el aulario «Ginés de los Ríos» es muy insuficiente para las necesidades que tiene la Facultad. Por ello es necesario ampliar el número de puestos disponibles o habilitar otra sala más próxima a la Biblioteca «Luis Vives».

Tanto el aulario «Ginés de los Ríos» como el edificio «Luis Vives» tienen claras deficiencias en las facilidades que la Universidad debe proporcionar a los minusválidos.

Los alumnos se muestran críticos con el transporte público. Es claramente insuficiente en las horas punta. Esto repercute en un uso del transporte privado que provoca los consabidos problemas de aparcamiento en el Campus.