Eduardo Mendoza explica en la UPF los trucos para hacer una buena traducción
LA VANGUARDIA - 03.47 horas - 31/10/2002
ANNA PORTABELLA
BARCELONA
"El descontento es la característica común entre los traductores; de hecho, es la profesión con el porcentaje más elevado de malhumorados." Así de contundente se mostró ayer el escritor Eduardo Mendoza frente a los alumnos de Traducción e Interpretación de la Universitat Pompeu Fabra, en la conferencia inaugural del curso 2002-2003, que trató sobre "La traducción y sus descontentos".
El novelista, que acaba de publicar "El último trayecto de Horacio Dos", basó su charla en su larga experiencia como traductor e intérprete."Una traducción sólo puede empeorar el original", explicó Mendoza. Por ello, el autor de "La ciudad de los prodigios" recomendó a los futuros profesionales que empiecen por aceptar que su trabajo comportará una pérdida del diez por ciento de la obra. "Traducir no es crear, sino investigar, intentar comprender qué dice el autor y transmitirlo a los demás", añadió.
Eduardo Mendoza aconsejó a los alumnos que se mentalizaran de un presupuesto básico: de que traducir debe basarse en la complicidad entre el autor, el traductor y el lector. Teniendo clara esta premisa y "consultando mucho al escritor, si es que está vivo", Mendoza aseguró que se puede reducir el descontento y mejorar los resultados.
Puso como ejemplo las muchas preguntas que le hicieron los traductores de "Sin noticias de Gurb". En la novela, el extraterrestre protagonista se transforma en una cantante española. "Me preguntaban cuál era el equivalente finlandés a Marta Sánchez, que si podían poner a Madonna, y yo les decía que no era lo mismo, porque no daba risa", explicó Mendoza sonriendo.
Lo mal pagado que está, las prisas, la falta de reconocimiento y la desconsideración hacia su trabajo son otros motivos que, según Mendoza, hacen que los traductores "no vayan precisamente riéndose a carcajadas por la calle". Pero, a pesar de las dificultades, Mendoza declaró que traducir le apasiona incluso más que escribir: "Es posible que el paraíso sea un lugar donde puedes estar con tus diccionarios, con tu té, con un ordenador que no se cuelga y la perspectiva de ir traduciendo, sin prisas, durante
toda la eternidad".
Eduardo Mendoza trabajó como traductor e intérprete durante cinco años en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York y ha traducido algunas obras literarias como "Cartas de lord Byron". Asimismo, fue profesor en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Pompeu Fabra.
Copyright La Vanguardia Ediciones S.L. y La Vanguardia Digital S.L. All Rights Reserved
|