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Revista de estudios filológicos
Nº32 Enero 2017 - ISSN 1577-6921
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relecturas

UTOPÍA DE TOMÁS MORO. LA EDICIÓN DE GUILLERMO ROVIROSA (1964)

 José María Jiménez Cano

(Universidad de Murcia)

jimecano@um.es

 

 

         Con motivo de la celebración del 500 aniversario de Utopía de Tomás Moro, volvemos a poner en circulación la particular edición, fragmentada y actualizada, que, en enero de 1964, publicó Guillermo Rovirosa como primera piedra de la colección «Lee y discute» Serie verde del catálogo general de la editorial ZYX[1]. Nos ha animado a ello el comprobar que la edición de Rovirosa continúa viva en internet, sin ningún tipo de consideración ecdótica, nada más y nada menos que como ejemplo de una de las obras pioneras de la ciencia ficción. Así lo pregona en el epílogo de la edición en línea (algunas más se encuentran en la red sin ningún tipo de indicación) que enlazamos a continuación de las siguientes palabras:

         «Me he decidido a editar este corto libro, entre otras cosas para reivindicar a Tomas Moro como precursor de la Ciencia Ficción, que tanto desprecia el retraductor de la obra.

En efecto, teniendo en cuenta su tiempo (cosa a lo que estamos acostumbrados los aficionados) nos presenta un modelo de sociedad en una isla, aunque podría ser perfectamente un planeta, como casi todos nuestros autores favoritos Clarke, Asimov, Heinlein, Sturgeon, Scott Card... prácticamente todos.

Claro que hay una diferencia, la obra está escrita como un ensayo, y los ensayistas suelen ver el mundo como masas amorfas de gentes, mientras que actualmente preferimos conocer las circunstancias del individuo ante una sociedad determinada. ¿Qué sentían los habitantes de Amarouto? No creo que fueran tan perfectos, y si lo fueran serían insoportables.

Aun así, pienso que, a pesar de que los aficionados solemos ser una panda de descreídos, deberíamos considerar a Tomas Moro, como santo patrón de la Ciencia Ficción, y el 22 de junio celebrarlo adecuadamente.

Al menos yo, así pienso hacerlo. Diaspar».

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         Guillermo Rovirosa Albet nació en Vilanova y la Geltrú el 4 de agosto de 1897 en el seno de una familia católica muy tradicional. Estudió en Barcelona y Madrid lo que hoy llamaríamos tecnología industrial, entonces en pleno desarrollo, lo que le puso en contacto con la fabricación de juguetes mecánicos y con el perfeccionamiento de material industrial cinematográfico. Fue precisamente esa inquietud profesional la que le llevó junto con su mujer a París en 1929. Estamos pues ante un hombre de formación científica, inquieto, enamorado de la ciencia y de la técnica del momento y, frente a las prácticas religiosas de su infancia y adolescencia, un ateo en busca de la verdad. De vuelta a España en 1933, se instala en Madrid, ciudad en la que vivirá un proceso de conversión y encuentro con Jesús de Nazaret que le llevará a una decisión vital fundamental: dedicarse al apostolado junto con su mujer.

         En 1936 estalla la Guerra Civil y, siguiendo la normativa de entonces, se nombró un comité obrero de la empresa en la que trabajaba, cuya presidencia recayó en Rovirosa por expreso deseo de sus compañeros, muchos de ellos socialistas, que reconocieron su saber y su honradez. Paralelamente, instaló en su casa una capilla clandestina en pleno Madrid anticlerical, en guerra contra la derecha y la Iglesia. De esta doble experiencia arrancó el compromiso y el pensamiento que desarrollará años después en plena posguerra.

         Terminada la guerra, fue denunciado por colaborar con la República y, en un juicio colectivo, se le condenó a doce años y un día, de los que cumplió tres meses de reclusión y nueve meses en régimen abierto, saliendo a trabajar a los Laboratorios Lorente. Vivió entonces la tremenda injusticia cometida contra él y contra sus compañeros, los obreros vencidos por el ejército franquista, con los que compartió noches detrás de las rejas de la cárcel de Porlier, donde conoció la degradación del hombre sometido a condiciones de indignidad y violencia extremas, y convirtió a cada compañero en un testimonio vivo contra la violencia y la injusticia. Esta experiencia y la profunda convicción de dedicarse al apostolado obrero hace de Guillermo Rovirosa un adelantado del Concilio Vaticano II y le emparenta con los llamados "católicos de izquierdas", aquellos cristianos que terminada la II Guerra Mundial pusieron el centro de su preocupación teológica y pastoral en la Humanidad con mayúsculas.

         En 1946, en pleno aislacionismo internacional, se produjo la visita ad limina de los obispos españoles al papa Pío XII. La preocupación del papa, trasladada al cardenal Pla i Deniel, fue contundente: la Iglesia española no había estado cerca de los obreros, se había desentendido del mundo del trabajo y los intentos de apostolado en este campo anteriores a la República no servían. Un anticlericalismo latente, agazapado e hiriente seguía alimentando la apostasía de las masas. La pregunta que Rovirosa se hace era está: ¿cómo llevar la buena noticia del Evangelio a un mundo que había retornado a las 48 horas semanales de lunes a sábados, a jornales entre las nueve y las quince pesetas; a un mundo en el que un kilo de harina valía cuatro pesetas y un litro de aceite doce; a un mundo donde se traficaba en el mercado negro con el hambre y la salud, a un mundo de represaliados y encarcelados en el que la muerte por tuberculosis se disparaba y la mortalidad infantil llegaba a cifras escalofriantes.

         No se podía evangelizar desde fuera, había que tender puentes entre los alejados y la Iglesia. Surge así la especialización obrera, el obrero apóstol del obrero que en Rovirosa encontró su más ferviente defensor. Por ello, la jerarquía nacionalcatólica del momento le encargó aunar voluntades y extender la recién creada HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) por las diócesis españolas  como movimiento de apostolado especializado en el mundo obrero dentro de la estructura de la ACE (Acción Católica Española).

         Ligada a las corrientes europeas del nuevo catolicismo social, la HOAC va a sufrir, desde el momento mismo de su fundación, el acoso y la presión de una parte de la jerarquía eclesiástica y de la misma ACE, disconformes con el estilo de su presencia pública; también va a sentir la presión y la vigilancia por parte de personas vinculadas a la vida política y sindical que veían en la HOAC una organización que no se avenía a colaborar con el sindicalismo franquista, por tanto, una organización de comunistas camuflados. Las primeras investigaciones se centraron en la figura de Guillermo Rovirosa.

         A partir de 1954, la HOAC se convirtió en una gran escuela de formación al servicio de la clase obrera española. El Plan Cíclico, plan de formación ideado por Rovirosa y su gran colaborador Tomás Malagón, aplicando la metodología del método de encuesta (ver, juzgar y actuar), extendió entre la clase obrera española la posibilidad de analizar la realidad, juzgarla desde los valores evangélicos y actuar en consecuencia con un compromiso orientado a combatir toda injusticia que atentara contra la dignidad de los trabajadores y, por ello, contra el plan de Dios. La formación, pilar y motor de cambio, se fue extendiendo como una mancha que denunciaba la tradición conservadora y amarillista del catolicismo social español.

         En 1957, tras años de presión, vigilancia y falsas acusaciones, Rovirosa fue apartado de su trabajo en la Comisión Nacional de la HOAC. Su fidelidad a Cristo y a la clase obrera resultaba molesta y entorpecía los planes de aquellos que seguían empeñados en una España tradicionalista, pero también estorbaba a aquellos que soñaban con una democracia cristiana como alternativa política. Encajado el golpe con fortaleza, comenzó a vivir entre su casa de Madrid y sus retiros a la abadía de Montserrat. La palabra escrita se convirtió entonces en un vehículo esencial para su compromiso apostólico: libros, almanaques para militantes, noticias, artículos para el Boletín de la HOAC, traducciones de teólogos franceses como Varillon y Michoneau, con los que mantuvo una estrecha amistad, y se comprometió, hasta su muerte en febrero de 1964, en la fundación de la editorial ZYX para la que escribirá su último libro ¿De quién es la empresa? y primero del catálogo de la nueva editorial.

         Tras las huelgas de Asturias en 1962, la reaparición de los sindicatos de clase, la convocatoria del Concilio Vaticano II y el malestar despertado por el progresismo católico pusieron a la HOAC contra las cuerdas. Es entonces cuando surge la necesidad de crear otras estructuras desde las que defenderse y dotarse de un margen de maniobrabilidad que los movimientos apostólicos obreros no tenían. Así nació la editorial ZYX como un cauce para defenderse de la continua censura y fiscalización de las autoridades políticas y eclesiales. La idea no era nueva, años antes la FST (Federación Sindical de Trabajadores) se había extendido bajo la cobertura de una distribuidora de libros y la ACO (Acción Católica Obrera) lo había hecho en Cataluña con su editorial Nova Terra.

         En el verano de 1963, convocados por Luis Capilla, se reunieron en Segovia siete militantes de la HOAC: Jacinto Martín, Tomás Malagón, Guillermo Rovirosa, Julián Gómez del Castillo, Félix García, Teófilo Pérez Rey y el propio Luis Capilla y deciden crear una editorial con el nombre de ZYX, las últimas letras del abecedario en una clara alusión a los pobres, a los últimos de esta sociedad. Julián Gómez del Castillo asumió las tareas de difundir la idea y contactar con los 700 socios, la mayoría militantes hoacistas que aportaron el capital inicial, repartido en forma de acciones. El primer presidente de ZYX fue Guillermo Rovirosa. ZYX, editorial de obreros y para la cultura obrera, se creó como una sociedad anónima con un Consejo de Administración. Su primera publicación fue el libro arriba mencionado ¿De quién es la empresa? El objetivo de ZYX era editar libros asequibles y baratos que contribuyeran a la extensión de la cultura obrera en una labor sin precedentes. A diferencia con otras editoriales, ZYX promocionaba, editaba y vendía directamente libros en la calle, para ello  contaba con una red de vendedores formados previamente entre los que había militantes de la HOAC y, más tarde, un nutrido grupo de estudiantes universitarios.

         En el diálogo entre fe y cultura obrera, del que Rovirosa fue un claro precursor en la España preconciliar, el conocimiento de la cultura obrera era indispensable para acercarse al sujeto al que se pretendía evangelizar, de ahí el empeño en que los militantes de la HOAC conozcan los rasgos, las ideologías que han influido y estructurado su mentalidad, su cosmovisión. Solo desde el conocimiento se pueden encontrar puntos de contacto, para que el diálogo no esté abocado al fracaso desde el principio. Por ello, la labor de la editorial ZYX contribuyó a través de sus distintas colecciones a la difusión del pensamiento de autores considerados clásicos por el Movimiento Obrero y de autores cristianos que estaban contribuyendo a un cambio profundo en la Iglesia del Concilio Vaticano II.

         La aparición de la editorial ZYX se produjo en un momento de  cambio económico que propició un cambio social y cultural. En un período en que se amplió la demanda de libros, algunas empresas editoriales se van a convertir en plataformas de lucha cultural contra el franquismo, siempre bajo la atenta y controladora mirada del Ministerio de Información y Turismo dirigido en esta etapa por Manuel Fraga Iribarne. Dicho ministerio nunca permitió la inscripción de ZYX en el Registro de Empresas Editoriales, razón por la que los responsables de la editorial tomaron la decisión de presentar los originales a Depósito, es decir, sin pasar por la cesura previa. Las denuncias ante el Tribunal de Orden Público (TOP) y el Secuestro Previo Administrativo fueron dos riesgos derivados de dicha decisión cuya consecuencia fue el estrangulamiento económico de la editorial como empresa. En 1968, tras varias obras secuestradas, la editorial fue obligada por la administración franquista a presentar todos sus originales a "consulta voluntaria", alegando que carecía de número de registro, lo que suponía una vigilancia y censura estrictas. En 1969 se ordenó el cierre de la editorial. Eso no fue impedimento para que el proyecto editorial continuara su actividad bajo el sello ZERO/ZYX.

         La edición de Utopía de Tomás Moro que reproducimos escaneada se corresponde con la tercera edición de la obra de 1971. Había sido editada ya bajo el sello ZERO. La portada se encargó a José Lorenzo Sánchez. Se vendía al precio de 20 pesetas. Con estas palabras presentaba la obra Guillermo Rovirosa (1971: 5):

         « Todo el mundo tiene referencias y habla de este librito, pero son poquísimos los que lo han leído.

         Yo mismo lo desconocía hasta hace poco.

         Vino a mis manos una edición española del año 1638, y su lectura me impresionó profundamente, y estoy seguro de que su difusión ha de hacer un gran bien entre todos los que andamos en "cosas" sociales».

         Pensando en sus destinatarios, adaptó el castellano del siglo XVII, que etiquetaba de 'florido', al 'lenguaje de hoy'. No presumió de su labor ecdótica: «Dudo mucho de la corrección de mi trabajo bajo el punto de vista literario, pero estimo que (en parte, al menos) he conseguido lo principal que buscaba, que era la claridad, y evitar que se hiciera pesado para el lector actual. Con esta pretensión me he atrevido a darlo a la imprenta.

         Lleva un prólogo de Quevedo, que he conservado intacto, incluso con su propia ortografía, además de las licencias pertinentes de la Santa Inquisición. También copio de dicha edición una breve biografía».(1971:9).

         Despedía la edición con este deseo:« Espero y deseo que esta edición pueda ser útil a muchos. El dormir durante unas horas es muy sano y conveniente; pero dormir durante siglos y siglos... ¿puede defenderse como cosa buena?» (1971:9).

         Todavía recuerdo el agradecimiento emocionado de un viejo militante obrero a esta edición de Guillermo Rovirosa. Gracias a ella, su hijo acabaría, años después, doctorándose en Filología Inglesa con un estudio académico sobre Utopía de Tomás Moro.

VERSIÓN PDF

 

Bibliografía

ARAUS SEGURA, M. del Mar y Sánchez, Ana: "Editorial ZYX S.A. Editorial Obrera contra el franquismo", en Historia Social y de la Educación, Vol. 4, Nª3, 2015, págs 206-286.

LÓPEZ GARCÍA, Basilisa: Aproximación a la Historia de la HOAC, 1946-1981, Ed. HOAC, Madrid, 1995.

         - Tomás Malagón Almodóvar (1917-1984), Ed. Almud, Castilla-La Mancha, 2014.

MARTÍNEZ, Jesús A.: "Editoriales conflictivas y disidentes en tiempo de dictadura", en Arbor, 2011, file:///C:/Users/usuario/Dowuloads/1288-1291-1PB%20(2)pdf

ROJAS CLAROS, Francisco: "Poder, disidencia y cambio cultural en España durante los años 60", en Pasado y Memoria, nº 5, 2006, págs. 59-80.

ROVIROSA, Guillermo: Obras Completas, Ed. HOAC, Madrid, 1995-2006.

RUIZ, Carlos: La espiritualidad trinitaria de Guillermo Rovirosa. Estudio Histórico-Teológico (1946-1964), Ed. Voz de los sin voz, Madrid, 2002.

 

 



[1] Este trabajo ha sido realizado en el ámbito del proyecto de investigación METAPHORA (Referencia FFI2014-53391-P), concedido por la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación.