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Revista de estudios filológicos
Nº26 Enero 2014 - ISSN 1577-6921
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reseñas

 

VOCES DESDE EL TELAR Y UN PERCHERO, DE ELISA CONSTANZA ZAMORA PÉREZ

 

Teatro y Guiones 2013 © Bubok

Edición bilingüe: Español / Italiano.

Traducción y edición: Brigidina Gentile

Introducción: Rosa Mª Grillo

ISBN papel: 978-84-686-4005-1

ISBN ebook:978-84-686-4006-8

 

 

 

Juan Pedro Gómez

(Universidad de Murcia)

 

 

En junio de 2012 recibo una copia del original de Voces desde el telar y un perchero y en octubre de 2013 un ejemplar del libro ya configurado y editado en el mes de julio. Tanto la impresión de la primera lectura como la realizada ahora, con la mediación del tiempo, me han resultado coincidentes y gratificantes, confirmando los mismos valores estéticos, artísticos y humanos.

 

Con el encanto de la sencilla perfección, cinco mujeres exponen su más alto rango de feminidad. Sin renuncia a la curva, al pecho, a las caderas y al sexo, el cerebro se impone majestuoso, descarnado, limpio, brillante, rico en amor y sobrado de intelecto. Una aristócrata cuerda, una científica preclara, una lugareña instruida, una religiosa de silencios desbordante, una cubana anónima, entregada y revolucionaria, son pétalos granas de la misma rosa; flor femenina sangrante en la historia, perlada de ansias, derechos, razones y deudas. 

 

Hermoso texto con aroma de jazmín y azahar, con sabor a canela y agua de limón, con textura de acero y calor de volcán. Ágil y efectiva obra de teatro por estructura, disposición y concepción; magnífica prosa poética, delicada joya de la expresión, vocera implacable del derecho femenino y de la correspondencia entre iguales.

 

No puedo por menos que recordar la crítica del teatro de Shaw y de Pirandello que, como bien subraya Francisco Nieva, fundamenta toda su teatralidad en la lucha contra las convenciones sociales. Y si algo hay en la obra de Elisa Constanza digno de resaltar por su fuerza y bravura inteligente por demás es la lucha sin ambages, el compromiso vital con las esencias más profundas de la mujer.

 

Penélope desmonta el mito y destapa su pesado sudario, hecho por la historia y los hombres. Se escapa a hurtadillas y se encuentra con su propia realidad, alejada de un telar en funcionamiento perpetuo y de una fidelidad sin fundamento. Algo tan natural como la cordura, enmarcada por la naturaleza, la salva.

 

Hipatia representa el poder de la razón, la ética y la tolerancia. Sólo la inmensidad del cielo le devuelve la conciencia de mujer viva.

 

La Balteira es un personaje que, a pesar de sus muchas sombras de carácter histórico, conforma un mapa de mujer total: juglaresa, soldadera, atrevida, dulce, fuerte, dona velha, amante hasta la extenuación. Se defiende del dolor de amor y del engaño. Ama el amar y niega que su sexo sea puerta del infierno. 

 

Sor Juana Inés de La Cruz centra su atención en saber y la verdad. Entiende el saber y el estudio como fuente de instrucción y estímulo del talento natural. Para ser fiel a sus votos se ve forzada a repetir una y otra vez que “la mujer debe guardar silencio en las congregaciones porque no se le permite hablar, sino que están sujetas como también lo dice la ley” (Mulieres in Ecclesiis taceant, non enim permittitur eis loqui, sed subditas esse sicut et lex dici).

 

Rosalía, revolucionaria cubana, entiende la revolución como el camino para cambiar el mundo y las personas. La enseñanza es la esperanza de la revolución.

 

No se trata de una obra feminista, que nada tendría de malo si no respondiese a las exigencias panfletarias, sino de una obra femenina esclarecedora de los mitos, los símbolos y los iconos femeninos creados por la tradición, sin caer en extremismos y posibilitando a través de las emociones una nueva relectura.

 

Los personajes de Voces desde el telar, aunque pueden y deben gritar en ciertos momentos, no esgrimen ademán acusador ni muestran actitud rencorosa, sólo manifiestan alto y claro su condición femenina, natural y libre.

 

Al hacer referencia a los monólogos, resulta curioso que este mismo año 2013, en el mes de julio, en el Teatro Clásico de Mérida, la obra Fuegos, basada en la obra homónima de Margarita de Yourcenar, hace alarde de unos monólogos femeninos llevados al extremo. José María Pou y el dramaturgo Marc Rosich crean un artefacto dramático para expresar la decepción de Yourcenar. Pues bien, la sencillez de los monólogos de Elisa Constanza Zamora, la precisión dramática, sin algaradas, perturbaciones ni excesos, y la justificación de los mismos para, como bien dice la prologuista, Rosa María Grillo, “monologar para no morir”, intentan de igual manera poner de manifiesto la decepción en casos notorios de unas mujeres relevantes en unas épocas concretas con capacidad de proyección en el tiempo y de irradiar en otras muchísimas mujeres.

 

La autora queda perfectamente retratada en un diseño de sosias esclarecedores. La cordura, la razón, la ética, el amor, el saber, la verdad, la valentía y la enseñanza, enmarcados en una sólida feminidad, son los puntos de anclaje vitales de Elisa Constanza Zamora y son, al mismo tiempo, las razones de ser de sus personajes. La decepción no admite hundimiento ni desesperación vana, se torna esperanzadora denuncia para el tiempo presente frente a los tiempos venideros.  

 

El contrapunto de la perfecta traducción italiana de Brigidina Gentile y las voces de Eulàlia Lledó, con sus sesgos ideológicos, cerrando la obra, y de la profesora Rosa María Grillo abriéndola en un preludio iluminador, otorgan al conjunto el encanto del traje bien hecho y de corte limpio, en el que no sobra ni falta nada.

 

En mi opinión, se trata de un texto instrumentalmente eficaz, poéticamente bellísimo, dramáticamente exacto y de alto quilataje estético. Vaya mi enhorabuena y la constatación, como no podía ser de otra manera, de un buen hacer ya reconocido desde hace mucho tiempo. He disfrutado con su lectura, sin empacho y con hambre de más, lo que es signo inequívoco de perfección y precisión.