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Revista de estudios filológicos
Nº26 Enero 2014 - ISSN 1577-6921
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estudios

EL ESPAÑOL DE LA COMUNIDAD CUBANOAMERICANA DE MIAMI, FLORIDA: DIALECTO INTRAVARIANTE

Elena Antonyuk

(Universidad Nacional de Investigación - Escuela Superior de Economía, Facultad de Economía Mundial y Política Internacional, Departamento de Lenguas Extranjeras, Rusia)

antonyuk@hse.ru

 

RESUMEN

Hoy por hoy, adquiere marcada importancia conocer los rasgos específicos nacionales y culturales en el uso de las unidades lingüísticas. En este sentido, la escuela rusa de estudios iberoamericanos impulsa las investigaciones en una nueva vertiente: la dialectología intravariante del español, que analiza las particularidades de los dialectos que surgen de las variantes nacionales de América Latina fuera del territorio del país de origen y se consolidan bajo el impacto de la lengua del país de acogida, el inglés, en el contexto de sus parámetros interestructurales, culturales e idiosincrásicos. Este ensayo se centra en el análisis de los rasgos específicos –fonéticos, léxicos y gramaticales– del español de la comunidad cubanoamericana de Miami, Florida.

PALABRAS CLAVE: lingüística; dialectología intravariante; panorama idiomático del mundo; cambio lingüístico de código; lenguas en contacto.

ABSTRACT  

Nowadays, the knowledge of national and cultural features in the use of linguistic units acquires special importance. The Russian linguistic school of Ibero-American Studies develops the research in a new aspect: the intravariant dialectology of Spanish. It analyzes the peculiarities of the dialects that arise from the national Latin American variants outside the territory of the origin country and under the impact of the language of the host country, English, in the context of its interstructural, cultural and idiosyncratic parameters. This essay focuses on some specific phonetic, lexical and grammatical features of Cuban American Spanish in Miami, Florida.

KEYWORDS: linguistics; intravariant dialectology; language picture of the world; language code switching; contact languages.

Introducción                            

 En plena época de globalización es de suma importancia el problema de los contactos entre lenguas, así como de las relaciones entre idiomas y variantes. El español, en virtud de su enorme difusión territorial ofrece una oportunidad irrepetible para estudiar este problema. Hablan español 528 millones de personas como lengua nativa, segunda o extranjera, lo que pronto va a significar que 10 por ciento de los habitantes del planeta se podrán entender en esta lengua. Es la segunda lengua del mundo por número de hablantes nativos y el segundo idioma de comunicación internacional [[1]]. El español es uno de los más estudiados en Rusia como segunda lengua extranjera.

En los años setenta del siglo XX, Gueorgui Stepánov, destacado lingüista soviético, formuló la concepción de la equidad de las normas nacionales de la lengua española multinacional (Stepánov, 1976:56).

Después de Stepánov, los estudiosos rusos empezaron a definir el estatus sociolingüístico del español en los países latinoamericanos como «variante nacional» del español (Venedikt Vinográdov, Natalia Fírsova, Natalia Mijéyeva, entre otros). Comenzó el análisis de los dialectos por separado. Vinográdov fue el primer lingüista ruso en establecer que

la forma global de existencia del español es la forma común para todas las naciones que hablan este idioma, seguida de las formas nacionales o variantes (por ejemplo, la variante mexicana, la cubana, la argentina, la pirenaica, etcétera). Por último, prácticamente cada una de estas variantes tiene dialectos y subdialectos. En América Latina las zonas dialectales uniformes pueden abarcar partes de diferentes territorios nacionales, es decir, un dialecto territorial de ese tipo puede existir en dos o más países colindantes (Vinográdov, 1994:70).

 

Las diferencias entre las variantes nacionales, casi siempre, no afectan la estructura del idioma, aunque cada uno posee rasgos específicos fonéticos, léxicos y gramaticales, los cuales pueden observarse incluso fuera de los límites de una de las variantes nacionales.

Natalia Mijéyeva, por primera vez en los estudios iberoamericanos en Rusia, analizó en 2003 el uso del español en el suroeste de Estados Unidos y describió un caso de dialecto intravariante del español, ya que por circunstancias históricas ahí se aprecia el uso de la variante nacional mexicana fuera de las fronteras del territorio nacional de México [[2]].

Mijéyeva denominó la forma de existencia del español en el territorio de los estados del suroeste de Estados Unidos como dialecto territorial mexicano del español fuera de México. De este modo, se dio inicio a la nueva vertiente de estudios: la dialectología intravariante del español (Mijéyeva, 2003).

Los resultados de las investigaciones que siguieron permitieron entender con mayor profundidad el proceso de funcionamiento de los distintos dialectos del español contemporáneo; analizar los rasgos específicos de la comunicación verbal de las personas que hablan español como lengua nativa en diferentes contextos; perfilar las tendencias de su desarrollo.

EL ESPAÑOL EN ESTADOS UNIDOS

Al analizar la situación del español en Estados Unidos, ante todo se toma en cuenta que el número de hispanos (personas que llegaron a Estados Unidos de países de habla hispana) no es equivalente al número de hispanohablantes. Hispano o latino es un concepto étnico, no lingüístico. El número de hispanohablantes es menor que el número de quienes se consideran originarios de países de habla hispana.

De acuerdo con la estimación oficial más reciente –los datos del último censo corresponden a 2010– del U.S Census Bureau (Oficina del Censo de Estados Unidos), al primero de julio de 2012, el número de hispanos en Estados Unidos alcanzó 53 millones de personas,  lo cual convierte a ese grupo en la mayor minoría étnica o racial del país. Los hispanos constituyen el 17 por ciento de la población total de Estados Unidos (U.S Census Bureau, 2013).

Estados Unidos sigue ocupando el segundo lugar por su tamaño de la población hispana en todo el mundo. Solamente México (112 millones) tenía, en el 2010, una población hispana mayor que la de Estados Unidos (50.5 millones). El 65 por ciento de personas de origen hispano en Estados Unidos eran de origen mexicano en el 2011. Otro 9.4 por ciento era de origen puertorriqueño, 3.8 por ciento de origen salvadoreño, 3.6 por ciento de origen cubano, 3.0 por ciento de origen dominicano y 2.3 por ciento de origen guatemalteco. El resto de las personas eran de origen centroamericano, suramericano o de otro origen hispano/latino.

Según la misma oficina, para el primero de julio de 2060, se proyecta una población hispana en Estados Unidos de casi 129 millones de personas, que representarán 31 por ciento del total de población.

El español en Estados Unidos es tan heterogéneo como los propios hispanos, que se diferencian por país de origen, nivel sociocultural, edad y cantidad de años vividos en Estados Unidos. Por eso, la situación lingüística en Estados Unidos es muy peculiar, en el sentido de que el español no sólo «coexiste» con el sistema dominante del inglés, sino al mismo tiempo se nutre de la interacción de la variante mexicana, cubana, pirenaica y otras, con sus dialectos territoriales y diversidad social. Es necesario tomar en cuenta esto al analizar las formas de funcionamiento del español en esta región.

n de variantes nacionales fuera de las fronteras nacionales permite concluirs octubre. Washington, 30 de julio de 2013.lo.al mex

 

 

 De acuerdo con la nueva tipología de clasificación de los dialectos del español, los rasgos específicos de la realización de variantes nacionales fuera de las fronteras nacionales permite concluir que en el territorio de Estados Unidos existen los dialectos territoriales mexicano, cubano, puertorriqueño, dominicano y caribeño, todos ellos fuera de las variantes nacionales (Mijéyeva, 2003:166-167).

Mención aparte merece el español de Nueva York, que es un complejo conglomerado de dialectos. Cada uno de los mencionados dialectos tiene aspectos singulares en materia de fonética, léxico y a veces hasta gramatical.

El factor que une a los nuevos dialectos es la influencia que ejerce sobre ellos el sistema dominante del inglés: se produce una suerte de diálogo de dos sistemas conceptuales idiosincrásicos, lo que se refleja en distintos parámetros sistémicos de las lenguas que interactúan. La influencia recíproca de las lenguas deviene, de ese modo, un factor que configura un sistema, el cual contiene la singularidad lingüística bajo el influjo de la mentalidad y cultura de los habitantes de un región dada en un tiempo determinado.

Spanglish [[3] ]

El spanglish es uno de los fenómenos lingüísticos que surgió en el territorio de Estados Unidos como consecuencia de los contactos, en el contexto de su existencia compartida, entre el español y el inglés.

El término se debe al filólogo puertorriqueño Salvador Tio (1911-1989) y se volvió muy popular en los años ochenta del siglo XX después de que William Milan publicó su ensayo Spanish in the inner city: Puerto Rican speech in New York (Milan, 1982:191-206).

Al definir el estatus social del spanglish la mayoría de los lingüistas, tanto rusos como extranjeros, entre estos últimos Francesco D’Introno, Jacqueline Toribio Almeida, Edward Rubin por citar sólo a tres, coinciden en que este fenómeno es un «cambio de código» lingüístico, es decir, una variable sociolingüística (un factor de correlación lingüística de variaciones de estratos y circunstancias) que se expresa no mediante unidades lingüísticas, sino a través de sistemas enteros.

Lo anterior se aprecia con claridad, por poner un ejemplo, en la novela «Guerra y paz» de Liev Tosltói, donde el uso del francés o el ruso en los personajes tiene una motivación clara y depende de la situación social.

La función del cambio de código puede darse tanto en el plano léxico como en el morfológico-sintáctico y, como demuestran las investigaciones de años recientes, depende estructuralmente de los sistemas de las lenguas en contacto.

Para John Lipski, el spanglish puede referirse a por lo menos las siguientes manifestaciones lingüísticas, de acuerdo a las circunstancias:

a)   El empleo de préstamos del inglés integrados en español.

b)   El empleo espontáneo y frecuente de préstamos del inglés no integrados (es decir, con fonética inglesa) en español.

c)    El empleo de calcos sintácticos de modismos y circunlocuciones ingleses en español.

d)   La intercalación fluida y frecuente del español y el inglés en una sola conversación u obra literaria, a veces dentro de la misma oración («cambio de código»).

e)   Las desviaciones del español gramatical encontradas entre hablantes vestigiales del español.

f)    En algunos casos, las características del español hablado y escrito como segunda lengua por millones de estadunidenses que no provienen de familias hispanas.

g)   El uso cómico, despectivo e irrespetuoso de palabras seudoespañolas o derivadas de un español ya caduco (Lipski, 2005:236).

 

LA DIÁSPORA CUBANOAMERICANA DE MIAMI

Una de las diásporas hispanohablantes que viven en el territorio de Estados Unidos son los cubanoamericanos, que representan 3.6 por ciento de la población del país. La mayoría de cubanoamericanos se concentran en la ciudad de Miami, Florida: de sus 2 millones de habitantes, 70 por ciento son de origen cubano.

Ya en los años ochenta del siglo XIX se produjo la primera llegada masiva de cubanos a Florida, debido al desarrollo de la industria del tabaco y la apertura de fábricas que requerían mano de obra.

 El triunfo de la revolución cubana se acompañó de un drástico aumento de la emigración hacia Florida. Si en la primera mitad de los años cincuenta del siglo XX, cada año se iban de la Isla entre 10 mil y 15 mil personas y hacia 1958 había 125 mil cubanos registrados oficialmente en Estados Unidos, en el periodo de 1959 a 1962, es decir, antes de la Crisis del Caribe, emigraron más de 274 mil cubanos, y otros 30 mil usaron la vía de la emigración ilegal de 1962 a 1965.

 Entre diciembre de 1965 y diciembre de 1972, mientras se mantuvo vigente el Memorándum de Acuerdo entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, poco más de 268 mil cubanos utilizaron el puente aéreo,  llamado «vuelos de la libertad», entre Varadero y Miami.

Después se hizo más difícil salir de Cuba, salvo en casos especiales como el de los balseros de Mariel, cuando el gobierno cubano permitió entre abril y octubre de 1980 que emigraran 125 mil cubanos en botes provenientes de Estados Unidos.

Otros 32 mil cubanos salieron en 1994 hasta que ocurrió la denominada «crisis de los balseros» y el gobierno de Estados Unidos ordenó interceptar a los emigrantes cubanos en alta mar y su traslado a la base de Guantánamo, aunque luego todos obtuvieron permiso para residir en Estados Unidos.

Desde 1994, para llegar a Florida de manera legal los cubanos recurren al programa de visas por diversidad, conocido como «lotería de visas», instrumentado por el gobierno de Estados Unidos para aspirantes de países cuya tasa de inmigración es relativamente baja, el cual establece para Cuba un sorteo especial y 20 mil visas al año, como mínimo. En 2012 se beneficiaron de este programa poco menos de 50 mil cubanos, incluyendo a cónyuges e hijos.

EL ESPAÑOL DE LOS CUBANOAMERICANOS

 En la actualidad, tras años de contacto permanente con el inglés dominante, el español de los cubanoamericanos –como consecuencia de determinados cambios estructurales en materia de fonética, léxico y gramática– ofrece una gran variedad de formas que se diferencian no sólo del «estándar» pirenaico, sino también del cubano propiamente.

En la formación del nuevo dialecto territorial del español fuera de Cuba influyeron, en el plano de la diacronía, algunos factores extralingüísticos: el histórico, el territorial, el sociohistórico, el sociopolítico, el étnico y el cultural-ideológico.

Factores extralingüísticos

Factor histórico

Es una de las causas principales de la variación de las unidades lingüísticas. Por lo común, se mencionan varios períodos de difusión del español en Florida.

El primer período (1513-1620) se refiere a la expansión inicial del español, coincidiendo con el comienzo de la colonia: de las primeras expediciones de conquistadores españoles a Florida en 1513 a la llegada de peregrinos en el barco «Mayflower» en noviembre de 1620.

El segundo período (1620-1845) comprende la coexistencia del español con el inglés que se difundía rápidamente. Florida fue colonia española hasta 1821, año en que España y Estados Unidos firmaron el  Tratado de Transcontinentalidad, que puso fin a las reclamaciones recíprocas en esa región. España cedió Florida a Estados Unidos para continuar la lucha contra la independencia de sus colonias al sur del Río Bravo. En 1845 Florida se convirtió en el estado No. 45 de Estados Unidos.

El tercer y actual periodo (a partir de 1845) se distingue por la difusión de la lengua española en Estados Unidos como resultado de la inmigración masiva desde países iberoamericanos, sobre todo después de la emigración masiva cubana que provocó el cambio de régimen en 1959.

Este proceso modificó radicalmente la situación económica, social y lingüística de Miami. Los primeros refugiados cubanos, que recibieron ayuda importante del gobierno de Estados Unidos, invirtieron ese dinero en negocios precisamente en Miami. Entre ellos hubo muchos profesionistas, lo cual creó condiciones para un boom de negocios y la apertura de empresas, gracias a recursos financieros propios y amplios conocimientos especializados. En Miami se volvió requisito para ascender en el trabajo dominar el español y no el inglés, por eso muchos empresarios de origen cubano eran monolingües o apenas hablaban inglés.

Factor territorial

Siempre ha sido determinante para el español por su extensa difusión y las variaciones de cada lugar. Florida no es la excepción.

De acuerdo con la DER, siglas en inglés de la Oficina de Investigación Económica y Demográfica de Florida, en 2010, datos tomados del último censo, el 6.5 por ciento de los habitantes del estado eran de origen cubano. La población total de Florida ascendía a 18 millones 801 mil 310 personas, de las cuales 4 millones 223 mil 806 eran de origen hispano: un millón 213 mil 348 cubanos, 847 mil 550 puertorriqueños, 629 mil 718 mexicanos y un millón 436 mil 100 originarios de otros países de América Latina (DER, 2012).

Para la situación lingüística en el estado importa considerar las singularidades del funcionamiento en contacto de las variantes nacionales y dialectos del español de todos estos grupos étnicos, así como las características del inglés en Florida.

También es relevante señalar que entre los inmigrantes cubanos, especialmente en los primeros años posteriores a la revolución de 1959, predominaban los habitantes de las regiones occidentales de Cuba, famosas por sus «innovaciones fonéticas».

Todos estos componentes determinaron una abundante variedad territorial, que se expresa en la fonética, el léxico y la gramática.

Factor socio-histórico

También ejerce gran influencia en el volumen y carácter de las funciones sociales del español, en el grado de su utilización en diversos ámbitos de la comunicación (educación, ciencia, literatura, prensa y otros), así como en su papel socio-comunicativo, es decir, el volumen de uso dentro de un colectivo lingüístico o fuera de éste como medio para comunicarse.

El grado de educación y la situación económica de los cubanoamericanos, en comparación con otros inmigrantes de América Latina, siempre ha sido alto: 43 por ciento de los originarios de Cuba en segunda generación tienen estudios universitarios, y al menos el nivel de licenciatura, y el promedio de sus ingresos mensuales supera los tres mil dólares.

Factor socio-político

Guarda estrecha relación con el anterior. El condado de Miami-Dade, una de las unidades administrativas y políticas del estado de Florida, cuenta con población mayoritariamente de origen cubano, más de 70 por ciento, si bien los cubanos también viven en otros condados del mismo estado. Esto se explica por la cercanía geográfica a Cuba (a tan sólo 166 kilómetros está La Habana) y la similitud del clima tropical, pero también por razones políticas, ya que Miami-Dade se convirtió en símbolo de la unidad de la emigración política cubana, una suerte de La Meca propia, «la segunda capital de Cuba».

El eje de la actividad política de la diáspora es, en primer lugar, el conservadurismo político, en especial en materia de política exterior, y, en segundo lugar, la lengua española y la cultura, incluido el catolicismo.

Los cubanoamericanos, a lo largo de la historia, han aportado muchos representantes a la élite política de Estados Unidos. Estos son algunos ejemplos de la actualidad, con sus respectivos cargos: Tomás Regalado, alcalde de Miami, y su antecesor, Manny Díaz; Carlos Giménez, alcalde del condado de Miami-Dade; Modesto Maidique, rector de la Universidad Internacional de Florida; los legisladores republicanos de Florida, Ileana Ros-Lehtinen (la primera mujer de origen cubano en entrar al Congreso de EE.UU.) y Mario Díaz Balart, y los demócratas de Florida, Joe García, y de Nueva Jersey, Albio Sires; Bob Menéndez, senador por Nueva Jersey, preside el Comité Senatorial de Relaciones Exteriores, y Marco Rubio, senador por Florida.

En otras épocas, ocuparon cargos importantes en la política: Carlos Gutiérrez, secretario de Comercio y actual vicepresidente del Citigroup; Armando Valladares, embajador de EE.UU. ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU; Lincoln Díaz Balart, David Rivera, Mel Martínez, legisladores, por mencionar sólo algunos.

El diálogo político en la diáspora cubana se centra en los problemas del bilingüismo y la aculturación. La «cerrazón» del grupo étnico cubano ralentiza el proceso de aculturación. En comparación con otras diásporas hispanohablantes, los cubanos siempre han tenido el porcentaje más bajo de aculturación.

Muchos investigadores coinciden en comparar la situación de los hispanos en EE.UU. (y de los cubanoamericanos, en particular) con una «ensalada» o «ensaladera», en la cual se puede distinguir cada uno de los ingredientes, a pesar de que forman parte de un todo. En este sentido, fracasó la teoría del melting pot, la gran olla para cocinar un solo plato llamado asimilación completa.

Factor étnico

Antes de referirnos a la influencia de este factor sobre la variación de las unidades lingüísticas en el español de los cubanoamericanos, es necesario mencionar los «componentes étnicos» de la propia variante nacional cubana del español:

1) En el período de la colonización española, los dialectos andaluz y canario resultaron determinantes en la formación de la variante nacional cubana del español, lo cual se expresa en los sistema léxico (de 1350 voces del dialecto andaluz, 400 tienen el mismo significado en Cuba; y de 1210 palabras del dialecto canario, 800 poseen una completa correspondencia semántica en la variante nacional cubana) y fonético (por ejemplo, la elipsis de las consonantes de las sílabas, como en estoy encendido [etój  encendío], estoy enchuchado [etój  enchucháo].

2) Cuando comenzó la colonización, la isla estaba habitada por pueblos indígenas arahuacos –taínos, siboney y guanajatabeyes–, que fueron prácticamente exterminados hacia mediados del siglo XVI. No obstante, los indigenismos son parte orgánica del fondo léxico de la variante nacional cubana del español. Algunas palabras de la flora y la fauna (yana, árbol de mango; binasí, pescado de mar; macao, tipo de cangrejo), de ropa (yarey, sombrero de palmera), de platos de la cocina nacional (taitabuico, plátano frito; naiboa, caldo de yuca), de los utensilios del hogar (guama, sopera) y algunas otras voces tienen origen autóctono.

3) La lengua de los esclavos negros también influyó en la formación de la variante nacional cubana, sobre todo en materia de fonética y léxico. En la primera etapa de la colonización llegaron a ser un millón 310 mil esclavos, entre ellos había criollos, negros nacidos en Cuba, y negros traídos de África, llamados bozales. Además de sus aportes al fondo léxico, el sustrato negro determinó una de las características fonéticas de la variante nacional cubana: la neutralización de la [l] y de la [r], entre otros rasgos propios.

De un tiempo para acá, en el habla de los cubanoamericanos se observa la tendencia a utilizar menos los indigenismos y africanismos debido a la creciente influencia del idioma inglés.

El sustrato del material lingüístico autóctono en el estado de Florida también influyó en el inglés. A comienzos del siglo XVI ahí vivían cerca de 350 mil indígenas: calusas, en el suroeste; timucas, en el norte; y apalachees, en el cinturón que une la península con el resto del continente. Hacia mediados del siglo XVIII ya no quedaba nadie de las tribus indígenas de Florida. Los indígenas contemporáneos de la península –la tribu de los seminolas– llegaron a Florida desde el territorio colindante con Georgia y Alabama, en el lapso de 1716 a 1767, y en la actualidad residen en cinco reservas: Brighton, Big Cypress, Dania, Seminole y Tamiami Trail. Los seminolas («desertor», «salvaje») pertenecen al grupo indígena de los muscoguí y hablan la lengua muskogi, también conocida como maskogui.

Los seminolas de nuestros días trabajan en las empresas que les pertenecen, así como en el turismo, conservan sus oficios tradicionales (tallado en madera, herrería, costura, elaboración de ropa típica con incrustaciones). Gracias al apoyo económico del Estado y las exenciones fiscales, en 2006 los seminolas adquirieron la famosa red internacional «Hard Rock Cafe». En la mayoría de las situaciones comunicativas los seminolas usan el inglés  y dejan su propia lengua para hablar entre ellos o para realizar sus rituales.

El componente indígena aparece en el inglés de Florida en numerosos topónimos y etnónimos. Estos son algunos ejemplos: etnónimos (en primer término, los nombres de pueblos indígenas) –  seminole, muscogee, miccosukee, Ah-Tah-Thi-ki 'sitio de enseñanza' (nombre del museo etnográfico en la reserva de Big Cypress); topónimos – Tallahassee 'aldea antigua' (capital del estado de Florida), Miami 'ese lugar', Ocala 'primavera', Immkalee 'mi campamento', Apalachicola 'gente del otro lado del río (nombre de un río y una tribu), Hialeah 'planicie' (condado de Florida), Locktsapopka 'sitio donde comen bellotas'; entre otros.

Factor cultural-ideológico

También influye en la diversificación de las unidades lingüísticas en el habla de los cubanoamericanos. El significado de valores comunes culturales e ideológicos unifica la mentalidad de los cubanoamericanos y determina la evolución y variedad de los recursos lingüísticos de la «existencia en contacto» de las lenguas española e inglesa.

Llama la atención que, independientemente de dónde nacieron, en Cuba o en Estados Unidos, para la mayoría de los cubanos (cerca de 94 %) que residen en Miami, el español es un idioma adquirido en la infancia, y sólo el 6 % aprendieron al mismo tiempo el español y el inglés.

Para entender la esencia linguoculturológica del habla de los cubanoamericanos reviste gran importancia el concepto de «lealtad lingüística», descubierto por Joshua Fishman, que explica la tendencia a conservar y fortalecer la cultura materna a través de mantener el idioma nativo  en el ámbito de una sociedad (Fishman, 2009:32-70).

 Este rasgo culturológico era el código de la mentalidad de los primeros cubanos que emigraron a Florida y se «perdió» un poco con los que llegaron más tarde, los marielitos y los balseros. Los sentimientos nacionales, que reforzaban la percepción de tener un destino común, los valores nacionales tradicionales y normas de comportamiento, entre ellos el deseo de conservar el idioma de la patria histórica, encarnaban la esencia del carácter cubano y se englobaban en un término de muy amplios significados, «cubanidad».

Entre los marielitos y los balseros, cuyo origen era mucho más modesto y que privilegiaban las nuevas posibilidades económicas por encima de la situación ideológica y social en Cuba, la «cubanidad» nacida como un sentimiento de los inmigrantes fue cediendo espacio a la idea de «cubanoamericanidad» como premisa de la necesidad de adaptarse al modo de vida estadunidense. Sin embargo, como subraya el insigne lingüista Humberto López Morales, para la mayoría de cubanoamericanos de Miami la «lealtad lingüística» sigue siendo un valor importante, y la lengua española, el idioma más usado para comunicarse dentro de su grupo étnico (López Morales, 2003).

Dialecto intravariante

Sistema fonético

La fonética del español que hablan los cubanoamericanos de Miami es una síntesis de las peculiaridades comunes de la lengua española, panamericanas, regionales y locales.

Los rasgos comunes de la lengua española se corresponden con la base de articulación, que es igual para todas las variantes nacionales y el «estándar» pirenaico, así como con el sistema vocálico que cuenta con 5 fonemas: /a/, /е/, /i/, /о/, /u/.

Entre las peculiaridades panamericanas figuran el seseo y el yeísmo.

La variante nacional cubana tiene rasgos comunes para toda la región de países del Caribe, en particular: sonidos relajados [j] playa [pláĵa]; timbre nasal de las vocales corazón [corasóŋ]; aspiración o elisión [s] mosca [móxca] o [móca], entonces [entónse]; articulación «débil» de las vocales al final de las sílabas y palabras estoy asombrado [etój  asombráo]; pronunciación del diptongo [ue] como [gwe] al comienzo de una palabra huevo [gwéþo], así como las variaciones derivadas de la propia norma cubana. Por ejemplo, la pronunciación del alófono fricativo [đ] en posición intervocálica como sonido alveolar vibrante [r] o al revés: nadie [nárje] en lugar de [nádje]; neutralización de la [l] y la [r]: perdón [peldón], caldo [cárđo], estudiar [estuđjál].

En el español de los cubanoamericanos de Miami también se observan unas particularidades locales exclusivas, relacionadas con la influencia del sistema fonético de la variante americana de la lengua inglesa:

1) Debilitamiento o reducción de las vocales inacentuadas. La vocal [u] en posición no acentuada y con análogo inglés se pronuncia como la vocal inglesa [Λ], como en el caso de upon [/\pón]: multiplicar [m/\ltiplikár]. Al pronunciar [а] y [о] aparece un alófono atípico para la lengua española [æ]: doctor [dǽktor];  pronto [prǽnto];

2) Palatización y deslizamiento de las vocales en posición inicial, sobre todo cuando existen palabras análogas en inglés: Europa [jurópa]; universidad [juniþersiđá]; usar  [jusár];

3) Sonido [b] se reemplaza con alófono fricativo atípico para el «estándar» pirenaico [v]:  vino  [víno]; invierno [imvjérno]; victoria  [victórja]; bobo  [bóvo];

5) Pronunciación de [r] y [ř] con articulación palatal en posición retrofleja como en inglés [ŗ]: victoria  [victóŗja];

6) Conservación de la pronunciación [ks] en vocablos que en inglés se pronuncian con [ks]: acento [ǽkseņto o ækséņto] en lugar de [s] [aséņto], similar al inglés accent; aceptarkseptar o ækseptár] por [aseptár], parecido al inglés accept;

7) Aspiración del oclusivo sordo [t] igual que el análogo inglés [θ]: tú [θú]; turismo [θurísmo];

8) Pronunciación de [h] como sonido fricativo [x]: hebreos  [xeþréos]; histórico [xistórico].

Sistema léxico

El léxico del español de los cubanoamericanos de Miami se compone de:

1)   UL (unidades lingüísticas) comunes para todos los países de habla hispana: casa, vivir, sol;

2)   UL comunes para los países de América Latina, los llamados panamericanismos: plomero, chiquear, estacionar;

3)    UL propias para Cuba y otros países del Caribe: espejuelos, fosforera, chibar, acomodo, aparcar;

4)   UL con rasgos específicos locales: baquería, troquero, blofista, gringada, güiken ‘fin de semana’; vivir en güiken ‘vivir sin trabajar’, guaifa ‘esposa’.

  Nos parece adecuado agrupar los dialectismo en tres categorías:

  Dialectismos léxicos (nuevos vocablos): destinar asainar (Miami); echar de menos  lisiar (Miami); director principal (Miami); empujar  puchar (Miami),  investidura inauguración (Miami); alcalde mayor (Miami); postularnominar (Miami), por mencionar sólo algunos;

  Dialectismos etnográficos: nombres de platos y bebidas nacionales: guatamalpastel de maza de maíz;  tallullo ‘rollitos de maza de maíz; taitabuico ‘plátano frito’; de flora y fauna: ácana – ‘árbol para construir chozas; agutí – ‘variedad de conejo; baboyana – ‘variedad de iguana; gombe – ‘vaca’; de utensilios: cajete – ‘vasija pequeña; colote – ‘canasta; de instrumentos musicales y bailes populares: bongó (instrumento musical);  yambó (baile);

  Dialectismos semánticos (nuevos significados): agresivo = hostil + emprendedor (Miami); alegado =  citado + supuesto (Miami); extravagante = excéntrico + derrochador (Miami);  sofisticado  = complejo + avanzado (Miami), entre otros.

Cubonics [[4]].

Como respuesta lingüoculturológica a la «presión lingüística» por parte del inglés dominante puede considerarse el fenómeno de la traducción literal de expresiones idiomáticas españolas y cubanas a la lengua inglesa, que tienen una especial carga de conceptos o de connotaciones. Este fenómeno es el reflejo material de la alta identidad lingüística de los cubanoamericanos, de su actitud hacia la lengua como símbolo de unidad étnica y de los valores nacionales.

Unos cuantos ejemplos de cubonics:

Cuando un cubanoamericano traslada Comerse un cable al cubonics como Eating a cable, ni un hispanohablante ni angloparlante que no sea cubano residente en Miami entenderá que esa persona está diciendo que se encuentra en muy mala situación económica.

Tampoco lo entenderán si afirma I care three cucumber por me importa tres pepinos o You don't paint anything por tú no pintas nada, en el sentido de que el sujeto no importa a nadie.

Más de uno pensará que está mal de la cabeza al decir There's a cat locked up en lugar que hay algo oculto o de doble sentido, como cuando dice en español hay gato encerrado. O afirma They took my liver out, traducción literal de me sacaron el hígado, es decir, que estuvo trabajando mucho.

Sistema gramatical

En la gramática del español de los cubanoamericanos de Miami confluyen particularidades comunes para el español estándar, panamericanas, regionales y locales.

Entre las peculiaridades comunes para el español estándar está una misma estructura gramatical de la lengua.

Los rasgos panamericanos incluyen fenómenos como el ustedeo y el loísmo.

Conviene exponer con más detenimiento algunas de las particularidades regionales:

1) El uso de sujetos, expresados con pronombres personales (tú hablas, yo como, etc.). El pronombre personal de la segunda persona del singular es utilizado en las preguntas anteponiéndolo al verbo: ¿Qué tú crees?; ¿Qué tú haces aquí?

2) El pretérito perfecto, en el caso de realizar algo, tiene el significado de «posibilidad de realizar una acción todavía no concluida»: no ha venido, no ha cantado, no ha comido;

3)  En las perífrasis con sentido de «acción repentina» se emplea el verbo coger: cogió y se fue. El verbo decir se utiliza en la construcción verbal decir + a como sinónimo de empezar + a: Dice a hacer mucho frío, a seguro;

4)  El verbo  haber a menudo se emplea en plural: hubieron, habrán, habíamos, etc.: en la reunión habían muchas mujeres. En situaciones coloquiales informales se usa la forma haiga en lugar de haya: podemos llegar tarde, cuando haigan salido zangando todos, y algunos otros cambios.

El habla de las cubanoamericanos de Miami tiene dos subtipos de variación gramatical local en las unidades lingüísticas:

a) el morfológico-sintáctico;

b) el morfológico-fonético.

La variación morfológica-sintáctica se caracteriza por:

       1) La simplificación del sistema de los tiempos verbales. Esto se confirma con el amplio uso de construcciones perifrásticas, en primer término de ir + a + infinitivo para señalar el futuro, que en Miami significa, sobre todo, el futuro en general y no el futuro inmediato derivado de la perífrasis del “estándar” pirenaico: voy a cuitear el trabajo (voy a dejar el trabajo), vas a win el torneo (vas a ganar el torneo); la construcción perifrástica estar + gerundio en calidad de sinónimo del presente de indicativo: estoy deseando ir al cine, mis hijos están jugando beisbol y no futbol. Está tan extendido el empleo de construcciones perifrásticas que se practica con verbos que en el “estándar” pirenaico no suele hacerse: еstá yendo (va) a la cafetería; vengo viniendo (vengo) todos los viernes. Se dan casos en que el pronombre personal va después del verbo auxiliar: un día vengo yo viniendo  de la cafetería. Se emplean perífrasis híbridas a partir de gerundios e infinitivo: еstar + eating, playing, sitting (en lugar de comiendo, jugando, sentándose): estamos enyoyándonos  (en vez de  divirtiéndonos); voy a stop la medicina (voy a suprimir el medicamento);

2) La sustitución del uso del subjuntivo. Con verbos que señalan negación y duda en el habla de los cubanoamericanos de Miami se observa el empleo del indicativo, en lugar del tradicional subjuntivo: no creo que es justo; dudo que va a venir;

        Al mismo tiempo, es usual que utilicen el subjuntivo después de verbos que indican seguridad: estoy seguro (de) que venga antes de las nueve;  parece que esté dormido.

En las oraciones subordinadas de tiempo y de fin se da preferencia al indicativo: Julián va a llamar antes que yo me voy; tengo que escribir bien para que él me entiende.

3) Uso específico de las preposiciones: estoy esperando por la rufa;  hay que buscar por las llaves.

Se aprecia la ampliación semántica de la preposición a: de acuerdo a la ley (de acuerdo con la ley); conforme a la ley (conforme con la ley); cerca a la Universidad (cerca de la Universidad); ingresar a la clínica (ingresar en la clínica); estar a casa (estar en casa).

En los predicados verbales compuestos se utiliza la preposición a de forma análoga que el inglés to: sólo me gusta a escribir, no suelo a levantarme temprano, deseo a ir al cine, aceptaron a participar en la reunión.

Por influencia del inglés a veces se observa la tendencia de posponer las preposiciones: no tengo nadie de jugar con, en ti estaba pensando en;

        4) Cambios en el ámbito de los gerundios:

        el gerundio sustituye al infinitivo: y después de  todo eso, guapeando (guapear = luchar con la vida) aquí de nuevo; la tarea es multiplicando (multiplicar) y dividiendo (dividir);

       el gerundio se emplea para expresar una acción posterior: еl ladrón se escapó siendo (y fue) apresado horas después; 

       5) El infinitivo reemplaza a las oraciones subordinadas: hala la cadena, aquí no hay libertad para los hombres decir la verdad (cállate, para que los hombres digan la verdad); creo yo que eso hizo la burundanga ser más divertida (hizo que la conversación fuera más interesante).

        En el plano de las variaciones morfológico-fonéticas en el habla de los cubanoamericanos de Miami es notoria la tendencia a simplificar el sistema verbal. Algunos de sus rasgos son:

        1) Los verbos irregulares a veces se conjugan como regulares, lo que probablemente se deba a la influencia del sistema fonético de la lengua inglesa: me vestí/se vestió, morí/morió, serví/servió, pedí/pedió;

        2) Los verbos terminados en ir (III tipo de conjugación) empiezan a conjugarse como si fueran del II tipo: expander/expandir, difunder/difundir, divider/dividir;

       3) Se produce un diptongo innecesario  al conjugar verbos regulares: apriende/aprende, apriendamos/aprendamos, puédamos/podamos, dijieron/dijeron, trajiera/trajera;

       4) En la segunda persona del singular en pretérito del indicativo puede formarse el morfema –stes en lugar del tradicional –ste: botastes/botaste, comprastes/compraste, matastes/mataste, ¿vistes que tiene dos pelos blancos en el pecho?;

       5) En el plural del imperativo en algunos casos se añade el morfema  en: siéntensen/siéntense, dénmelo/démelo, levántensen/levántense, acuéstensen/acuéstense.

Los cubanoamericanos de Miami, en particular los jóvenes bilingües, en conversaciones informales utilizan con frecuencia el «cambio de código» tanto en voces por separado como en expresiones y oraciones completas:

ella es el gran support de la familia;

quería que las cosas cambiaran suavecito, pero es unrealistic;

oh, my God! ¡qué sorpresa!;

oh, my dear! ¡no puede ser!;

 sí, pero at the same time, es una papayúa (mujer de armas tomar);

está enchufado en el gobierno. I don't like that.

Mención aparte merece la expresión adverbial para atrás (patrá[s]), que es un calco del inglés back, la cual en conjunción con diferentes verbos adquirió nuevos significados: venir patrás (come back) = regresar; dar patrás (give back) = devolver; pagar patrás (pay back) = saldar una deuda.

 

CONCLUSIONES

El estatus sociolingüístico de la lengua española en Miami, Florida, puede definirse como dialecto intravariante de la variante nacional cubana del español o, si se prefiere, como dialecto territorial cubano del español fuera de Cuba.

Como dialecto intravariante tiene los siguientes rasgos distintivos:

1) está difundido fuera de las fronteras de un país en que el estatus sociolingüístico del español está reconocido como variante nacional;

2) carece de una norma literaria del idioma, no tiene rango de lengua oficial de Estados Unidos;

3) no es lengua materna para la mayoría absoluta de la población del país;

4) es usado por un solo grupo de la población poco numeroso;

5) se utiliza en ámbitos de comunicación limitados;

6) posee rasgos fonéticos, léxicos y gramaticales específicos.  

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Vinográdov, V.S. (1994). Lexicología de la lengua española. Moscú: Vysshaya Shkola (en ruso).



 

[[1]] Son los datos estimativos más recientes de una reconocida autoridad en la materia [Instituto Cervantes, 2013: 7-10].

 

[[2]]  Mijéyeva estableció los factores extralingüísticos, que influyeron en el sentido de diacronía sobre la formación de las normas del lenguaje hablado en ese territorio dado; analizó los factores extralingüísticos, que dejaron ascendiente en синхронном срезе a la hora de elegir las unidades lingüísticas y sacó la conclusión de que se habían formado nuevas normas territoriales del lenguaje hablado.

 

[[3]] El Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española, en el avance de su vigésima tercera edición, incorpora la palabra espanglish en lugar de la voz inglesa, pero preferimos seguir usando spanglish, en homenaje a quien concibió el concepto, Salvador Tio.

 

[[4]] Este término empezó a formarse probablemente con la llegada del primer inmigrante cubano a Florida. Lydia Martin, en su artículo Hooked on Cubonics, publicado el 27 de enero de 1997 en el periódico The Miami Herald, definió el cubonics como “una especie de ebonics (jerga de los afroamericanos) que hablan los cubanoamericanos”.