REVISTA ELECTRÓNICA DE ESTUDIOS FILOLÓGICOS


JUNTOS ANDEMOS.

PÁGINAS ESCOGIDAS DE “CAMINO DE PERFECCIÓN “(TERESA DE JESÚS)

 

María José Pérez

(Carmelitas Descalzas de Puzol. Valencia)

 

Juntos andemos. Páginas escogidas de Camino de Perfección (Teresa de Jesús).  Madrid, Editorial de Espiritualidad, 2010, 181 págs.

ISBN: 978-84-7068-386-2

Autor: Carmelitas Descalzas de Puzol (Valencia)

Continuando el proyecto iniciado con Una luz tan diferente[1], aparece este segundo libro-antología de la segunda obra teresiana, Camino de perfección. Y lo hace en el marco del estudio de las obras de Teresa de Jesús que está llevando a cabo la Orden del Carmen Descalzo, como preparación al V Centenario del nacimiento de su fundadora (1515-2015). Un estudio –valga la nota informativa- en el que se incluye cada año la celebración de un Congreso Internacional en Ávila, la ciudad natal de santa Teresa, dedicado a la obra teresiana que ese año se está trabajando.

Las autoras, carmelitas descalzas, herederas por tanto, del carisma teresiano, nos ofrecen en Juntos andemos una cuidada selección de textos de Camino de perfección, agrupados temáticamente, y precedidos por una introducción que contextualiza y aclara su sentido. Todo ello pensando en un público poco familiarizado con la prosa de esta mujer del siglo XVI.

La antología se enmarca en una red de caminos, queriendo significar así la pluralidad de accesos al encuentro con Dios, porque –afirman- «para quien tiene clara la meta, todo se convierte en camino». Así, tenemos:

1.    Camino de papel: el libro

2.    Camino de tierra: la nueva familia

3.    Camino de fuego: el amor

4.    Camino de viento: la libertad

5.    Camino de luz: la humildad

6.    Camino de acero: la determinación

7.    Camino de agua: la oración

8.    Camino de silencio: la mujer

9.    Orar en el camino

El primer capítulo (camino “de papel”), que sirve como introducción, aborda los temas propiamente literarios de la obra. Frente a otros libros de Teresa de Jesús, este segundo ha sido considerablemente menos atendido por la crítica literaria. Basta acercarse a la bibliografía disponible sobre ella para percibirlo. Se nos introduce en este capítulo en la interesante historia redaccional de Camino de perfección. Teresa de Jesús escribió el libro a petición de sus monjas, y la censura del confesor la obligó a reescribirlo, convirtiendo el segundo manuscrito (ambos afortunadamente se conservan) en un libro prácticamente distinto. La primera redacción, conocida como Códice de El Escorial (CE), por conservarse en la Biblioteca de ese Real Monasterio, estaba escrita con mayor descuido y libertad. La segunda, que redactó en cuanto le fue devuelto el original corregido, (Códice de Valladolid), es más elaborada doctrinalmente, pero perdió parte de la frescura y espontaneidad inicial. Esto se aprecia especialmente en una cuestión que se analiza en ese primer capítulo introductorio: el uso de la ironía, más frecuente en la primera versión, y que hubo de ser moderada en la segunda. Sufrió también la censura un texto emblemático en defensa de la mujer, quizá el más atrevido de su tiempo, que las autoras de la antología nos ofrecen en el apartado dedicado a la mujer, y que fue tachado por el censor tan a conciencia que hasta fecha reciente no pudo ser leído en su totalidad.

El libro teresiano nace en un contexto de polémica en torno a la oración mental. A las mujeres y a los idiotas (incultos) les estaba vedado un tipo de oración que no fuera meramente vocal, en parte por miedo de la Inquisición a que su falta de letras les hiciera caer en prácticas heréticas como el alumbradismo. Teresa de Jesús funda una orden religiosa dedicada a la oración contemplativa y se ve obligada a defender este carisma en tiempos de sospecha. Esto va a conllevar un estilo combativo, polémico, en el que la ironía –una de las tretas del débil- va a ser una poderosa arma, a la vez ofensiva y defensiva.

La introducción analiza también el estilo coloquial y el dialogismo en la obra, que se presenta como una charla de la Madre con sus hijas, como la continuación de diálogos habituales en el seno de la comunidad. Es un modo de parapetarse tras la informalidad de esta estructura, evitando así que se la pudiera acusar de presentarse como maestra, en un tiempo en que seguía esgrimiéndose la doctrina paulina que prohibía a las mujeres enseñar.

Juntos andemos continúa a lo largo de los capítulos siguientes, analizando los temas fundamentales de tipo doctrinal de esta obra, comenzando por el de las características de la nueva familia religiosa que Teresa va a iniciar: la del Carmelo Descalzo (“camino de tierra: la nueva familia”).

Si tuviéramos que concretar el tema fundamental del libro, diríamos que gira en torno a la creación de la personalidad del orante. Más que un manual de oración al uso, que es lo que las monjas del primer monasterio descalzo piden a Teresa, ella les ofrece un libro de espiritualidad en el que se pondrá de relieve que lo principal no es “hacer oración”, sino “ser orantes”, algo muy coherente con el sentido teresiano de la oración como relación de amistad con Dios. Para lograr este fin, será imprescindible crecer en las grandes virtudes (amor, desasimiento y verdadera humildad). Con el término “desasimiento”, Teresa está reivindicando la libertad: «Y así no os espantaréis, hermanas, de lo mucho que he puesto en este libro para que procuréis esta libertad. ¿No es linda cosa que una pobre monja de San José pueda llegar a señorear toda la tierra y elementos?» (C 19, 4). Una libertad externa, que les permita vivir y relacionarse con Dios del modo que estas mujeres entienden es el más apto para desarrollar su carisma, y también una libertad interior frente a los condicionantes económicos y sociales (la “negra honra”, las “mayorías”). Por último, la libertad se expresará en unas relaciones personales que no esclavicen ni creen dependencia efectiva.

El capítulo más extenso de esta antología está dedicado a la oración. No en vano, Teresa consagra la mayor parte de sus páginas (y las más apasionadas) a este tema y lo hace desde el marco de un comentario a la oración del padrenuestro. De nuevo, estamos ante una estrategia de esta mujer para no asustar a sus censores (recuérdese que pocos años antes, el Índice de Valdés de 1559 había prohibido los libros de oración en romance más populares). No era, decididamente, el mejor momento para escribir sobre temas teológicos ni sobre lo que el propio inquisidor Fernando Valdés llamaba irónicamente «cosas de contemplación para mujeres de carpinteros». Teresa sabe que «hay muchas personas, en hecho de verdad, que solo el nombre de oración mental o contemplación parece las atemoriza» (C 24, 1). Aun así, ella va a abogar por ese tipo de oración, y va a presentarla como camino seguro para sus hijas: «peligro será no tener humildad y las otras virtudes; mas camino de oración camino de peligro, nunca Dios tal quiera». Y con una rotunda claridad, afirma: «Quien os dijere que esto es peligro, tenedle a él por el mismo peligro y huid de él» (C 21, 7).

El penúltimo capítulo de la antología (“camino de silencio”), recoge un pequeño pero significativo número de textos dedicados a la mujer. En ellos, Teresa invita a sus hermanas a distanciarse de la mentalidad común que presuponía en la mujer mayor debilidad emocional y moral que en el varón. Se recogen también textos que reivindican con fuerza el papel de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, frente a los jueces de este mundo que como son «hijos de Adán, y en fin, todos varones, no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa» (CE 4, 1).

La antología termina con una recopilación de textos oracionales que han ido apareciendo a lo largo del libro, según la práctica habitual teresiana de interrumpir su exposición y dirigirse a Dios para suplicar, alabar, interceder...

Como señalan las autoras de Juntos andemos citando al P. Tomás Álvarez, «el manuscrito del Camino nace en ambiente recluso, “de clausura y encerramiento” pero con insólito horizonte espacioso». Hasta el monasterio habían llegado los ecos de un mundo dolorido, de una Iglesia desgarrada por las guerras de religión que asolaban Europa. Teresa percibe que lo mejor que ella puede aportar, en este contexto, es vivir su identidad fundamental como amiga de Dios, y ayudar a que sus hermanas también la vivan.

Juntos andemos puede ser una buena guía para adentrarse en esta segunda obra teresiana, el libro donde se plasma el proyecto alternativo de amor y libertad que dio lugar al nacimiento de una nueva familia: el Carmelo Descalzo.

 

 



[1] Cf. Reseña publicada en el número 19 de Tonos Digital:http://www.um.es/tonosdigital/znum19/secciones/rese-4-luz.htm