El Decano Orfila y la creación de la Escuela de Medicina de Tours
(Universidad François Rabelais, Tours, Francia)
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Mateo José Buenaventura
Orfila Decano de la Facultad de Medicina de París (1831-1848) |
La Escuela de Medicina de Tours debe mucho a un inmigrado, trabajador infatigable, de origen español: Mateo José Buenaventura Orfila.
Mucho es decir probablemente poco, pues le debe posiblemente su existencia, habiendo colaborado a ello previamente algunos tureneses célebres.
Desde la infancia en las Baleares a los inicios parisinos
Nacido en Mahón, Menorca, en 1787, Orfila fue educado e instruido en su casa, en el seno de su familia, por preceptores entre los cuales destaca el padre Francisco, de la Orden de los Hermanos menores. De 1787 a 1802 recibe una buena formación literaria hasta la edad de 13 años. Habla entonces cuatro lenguas: castellano, mallorquín, francés e inglés. Las vicisitudes históricas que conoció su isla contribuyen a esta buena formación lingüística. Desde los 13 a los 15 años completa su educación en ciencias y en matemáticas, comienza a navegar y piensa entonces en ser marino. En 1804, con 17 años, desengañado del mar por peligrosos contratiempos, se marcha a Valencia y comienza brillantes estudios de Medicina, que continúa en Barcelona desde junio de 1805 hasta 1807. En julio de 1807, a los veinte años, obteniendo el equivalente a una beca prefiere marcharse a París, en lugar de permanecer en Madrid.
Entre 1807 y 1811 continúa su formación en París, en donde se doctora en Medicina el 27 de diciembre de 1811.
En 1812 comienza su carrera de profesor, impartiendo clases particulares, para publicar 2 años después el Traité des poisons tirés des règnes minéral, végétal et animal ou toxicologie générale, comienzo de una gran carrera como investigador y escritor.
En 1815 se casa con la seductora y cosmopolita señorita Gabrielle Lesueur quien, artista como él, mantuvo siempre un gran lugar en su vida.
En 1818 publica en París, sus Secours à donner aux personnes empoisonnées ou asphyxiées, suivis des moyens propres à reconnaître les poisons et les vins frelatés et à distinguer la mort réelle de la mort apparente.
A los 31 años, después de pasar una oposición, es nombrado profesor de Medicina Legal, en 1819. Un contemporáneo suyo señala que durante sus clases en el gran anfiteatro de la Facultad nunca hubo un sitio libre.
En 1820 Orfila es nombrado presidente de los tribunales médicos.
En 1823 es nombrado profesor de Química Médica. Este mismo año la editorial Béchet jeune comienza a publicar en París sus Leçons de médecine légale. El mismo editor publica en 1831 el Traité des exhumations juridiques. A las ediciones francesas siguen las españolas.
Hasta ese momento da pruebas de una inteligencia brillante, de una capacidad de trabajo extraordinaria y de una gran seguridad en sí mismo. Es una personalidad potente y seductora que sabe hacerse notar.
El Decano de la Facultad de Medicina de París, maestro de la universidad médica francesa y de la sanidad pública
Es nombrado Decano el 1 de mayo de 1831 y se mantendrá en el cargo hasta el 28 de febrero de 1848.
Amedée Fayol describe así al Decano Orfila:
“Hay, en todo Decano, un profesor y un administrador. El despacho del Decano es, en cierta forma, un rótulo giratorio que apunta hacia los diversos servicios interesados la avalancha de pliegos, cartas e informes que son depositados allí cada día. De 1831 a 1848, Orfila va a desempeñar esta doble función administrativa y profesoral, con su habitual maestría: dotado con la mesura que conviene para el manejo de los más variados asuntos, sabrá apreciar las justas proporciones de los intereses y de los valores en juego.
Su obra es considerable, su actividad se extiende a todas las ramas: reforma de la enseñanza médica, creación de hospitales, fundación de museos, peritajes en asuntos rimbombantes, obras filantrópicas, consejo municipal y general, comisiones, fundación de premios, de academias, consejos de administración de sociedades industriales, etc. Y no podemos olvidar sus tareas cotidianas: clases, conferencias, consultas, correspondencia, artículos médicos, científicos. Hay que encontrar tiempo, y él lo encuentra, para las relaciones con la Corte, los poderes públicos, las recepciones, las relaciones mundanas...”
“Orfila era, pues, a la vez médico, artista, hombre político, erudito, químico, filántropo, profesor, académico, escritor”.
Se trata de un momento singular, decisivo para la ciudad de Tours, pero probablemente considerado como un acontecimiento menor en la vida de Orfila y que no aparece en las publicaciones consagradas a él. Tours no es más que una ciudad candidata entre otras, pues las 18 escuelas secundarias interesadas por la reforma eran: Amiens, Angers, Arras, Besançon, Bordeaux, Caen, Clermont, Dijon, Grenoble, Lyon, Marseille, Nancy, Nantes, Poitiers, Rennes, Reims, Rouen y Toulouse.
Habría que recordar ciertos detalles y circunstancias de esta creación. En 1826, Esprit Gendron de Château-du-Loir, alumno y persona cercana a Bretonneau, recibe a Orfila con ocasión de un Tribunal médico y se convierte en su amigo. Orfila intercede para que lo condecoren con la Legión de Honor. Así conoce Orfila la escuela de medicina turenesa y las ideas de Bretonneau a través de los alumnos que compartían sus ideas (trabajos como los de Gendron sobre las epidemias de las pequeñas localidades en 1834).
En 1834, Gendron era miembro correspondiente de la Academia Real y miembro de las Sociedades de Medicina de Mans y de Tours.
A partir de 1834, Orfila ocupa un sillón en el Consejo Real de la Instrucción Pública.
En 1839, Orfila opina lo siguiente: “La creación de estudios secundarios de Medicina en provincias es una medida que se impone cada vez más. La escolaridad de los alumnos debe ser llevada de 4 a 5 años de estudios”.
Reorganiza entonces las escuelas preparatorias de medicina (transformación de las escuelas secundarias), fija su número, limita a 8 el número de inscripciones que podían conceder, establece la composición de tribunales, etc. Negocia primero todas las reformas difíciles con el Ministro de la Instrucción Pública, M. de Salvandy, pero es Villemain quien firma la ordenanza de creación de la Escuela.
Estas reformas interesaban a las Facultades y a las Escuelas provinciales, pero las preferencias de Orfila se referían a ciertas ciudades: París, Montpellier, Angers, Strasbourg y Bordeaux.
En 1840, la lista de las escuelas preparatorias es probablemente parada. El 13 de octubre de 1840 una Ordenanza Real reorganiza las escuelas secundarias que se convierten en preparatorias. Desde 1820 hay 18 escuelas secundarias, entre las que no se encuentra Tours, cuya suerte es incierta.
El 12 de diciembre de 1840, la Comisión Administrativa del Hospicio General dirige una carta a Bretonneau:
“El Señor Ministro parece dispuesto a conceder a Tours una escuela secundaria de Medicina, si las necesidades de la enseñanza necesitaran esta creación. El Ministro ha escrito al Sr. Alcalde de Tours que va a hacer decidir este asunto al Consejo Real. En esta circunstancia, tan interesante para el Hospicio General como para la ciudad, creemos que la influencia tan merecida del Sr. Bretonneau sobre el Sr. Orfila contribuiría en gran manera a tomar una decisión sobre este asunto. Rogamos pues al Sr. Bretonneau, movido por el interés que profesa al Hospicio, que quiera ocuparse activamente de esta escuela. Él sabrá decir mejor que nadie lo útil que sería ese centro y qué méritos presenta el Hospicio de Tours para obtenerlo. La Comisión no tiene ninguna duda de que bajo los auspicios del Sr. Bretonneau y con su ayuda, esta escuela preparatoria, si es obtenida, no ocupe pronto en Francia el primer lugar en la ciencia”.
Bretonneau escribió a Orfila según un acta de la Comisión Administrativa. Además intercede ante sus alumnos, Velpeau y Trousseau, médicos en los hospitales de París y profesores parisinos, colegas de Orfila, a favor del Hospicio General de Tours y de la futura escuela provincial, como indica Triaire.
Una carta de Bretonneau, de la correspondencia publicada por Paul Triaire, proporciona precisiones interesantes sobre el método a emplear. En esta carta dirigida por Bretonneau a Trousseau en 1838, con motivo de problemas de carrera de éste, la madre de Trousseau añade para su hijo una postdata en la que lo incita a ser amable con la señora Orfila: “P. S. Mi querido Armand, te habría respondido antes si el Sr. Bretonneau no me hubiera hecho esperar su pequeña nota que te hago llegar. Aprovéchate de ella. No hay que descuidar los pequeños medios. Parece que la Decana piensa que eres demasiado soberbio y que no eres lo suficientemente respetuoso... Haz tus visitas, haz incluso la corte si es necesario (por supuesto, con el mayor honor); quemarás esta carta por temor a los indiscretos... Adiós hijos míos, os abrazo de todo corazón. Vuestra madre y amiga”.
Paul Triaire añade un comentario a esta carta: “La influencia de Orfila era todopoderosa: Decano de la Facultad, médico del Rey, miembro del Consejo de Hospitales, del Consejo de la Instrucción Pública; muy personal, por otra parte, en su manera de ver, se puede decir de él que ningún médico era elegido, promovido, condecorado, recompensado sin su beneplácito o su intervención”.
La influencia de los dos alumnos de Bretonneau que lo conocían bien, pero también la de la señora Orfila, provocan la decisión.
La tardía Ordenanza Real de 22 de junio de 1841 crea la Escuela de Tours que se une al grupo de las escuelas preparatorias mientras que en 1840 Tours no formaba parte de la lista de las 18 escuelas secundarias que iban a convertirse en escuelas preparatorias. El 11 de noviembre un decreto del Ministerio de Instrucción Pública nombra al personal de la escuela.
En el momento en el que se incorpora el personal, y a pesar del apoyo que había mantenido hasta su creación, Bretonneau rehúsa firmemente ser el primer director de la Escuela rechazando las propuestas en este sentido, aunque había sido el padre espiritual de la empresa.
El Hospital General se ha comprometido en 1844 a sostener la carga material de esta nueva institución pero solicita ayuda inmediatamente al Consejo General.
La revolución de 1848 arrastra la caída del gobierno, de los ministros y de los grandes empleados del Estado como Orfila. Éste es incitado a dimitir y finalmente es destituido. Después de su destitución del Decanato, es aclamado por sus alumnos en su primera clase.
Entonces es acusado falsamente de villanía. Bouillaud tuvo un papel importante en este sucio asunto. Louis Laffort utiliza la palabra escándalo a propósito de la destitución de Orfila y se pregunta: “¿Cuáles fueron las maquinaciones urdidas contra Orfila? Duraron varios días...”.

Orfila quedó enseguida exento de toda sospecha, pero no conserva más que una parte de sus actividades, sin ser restituido en sus funciones de Decano.
Bouillaud, el nuevo Decano, debió ceder su puesto desde el mes de diciembre.
Orfila fue elegido Presidente de la Academia de Medicina en 1851. A partir de ese momento se dedica al mecenazgo. Herido, desesperado, murió el 16 de marzo de 1853 y recibió un entierro solemne en el cementerio Montparnasse. Por fin se le tributó un merecido homenaje.
En Francia comienza entonces su progresivo olvido, con excepción de la Facultad de Medicina de París y de la Sociedad de Historia de la Medicina.
En 1930, A. Fayol le consagra una excelente monografía. Es el mismo año en el que se erige en Mahón una estatua a Orfila. En 1953, coincidiendo con el centenario de su muerte, el decano de París Léon Binet, le consagra un discurso en España.
En este país, su memoria se conserva bastante bien en Cataluña y en Menorca. En 1987 y 1988, fecha del bicentenario de su nacimiento, tuvo lugar una conmemoración, con organización de sendos Congresos en Madrid y Menorca, de los que surgieron las correspondientes publicaciones.
En Francia, los estudiantes de Medicina y los médicos, salvo los historiadores, los toxicólogos y algunos profesores parisinos, ni siquiera conocen el nombre de Orfila. Los diccionarios más usuales no le consagran más que algunas líneas. Sin embargo, es uno de los fundadores de la toxicología y el primer experto de la policía científica.
Émile Littré decía de él en 1853 (en un trabajo recuperado en 1872): “Orfila, por sus investigaciones especiales sobre venenos particulares y por su obra sobre la toxicología, dio un fuerte y fecundo impulso a estos estudios que ocuparon completamente a médicos y químicos... Orfila dejó a la toxicología más segura en su andadura y en sus manifestaciones de lo que él la había encontrado.”.
Hoy hay que recordar también el papel considerable de Orfila, reformador de la enseñanza médica, de los hospitales, de las instituciones sanitarias en Francia y creador de las escuelas preparatorias de Medicina, incluida la de Tours. Con mayor razón, el panorama universitario actual, de dimensión europea, debería dar a Orfila, español y francés, el lugar que se merece.
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