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1969, JERÓNIMO TRISTANTE
(Maeva Bolsillo, Madrid,
2010)
Escuchó
cuchicheos, como de discusión, y al momento salió la joven falangista.
-
Vamos –dijo, mientras se ponía el abrigo.
Olía
bien, a agua de lavanda, y llevaba una cesta en la mano.
¿Se
había pintado los labios?
-
Parece que vayamos de picnic, como en las películas americanas –comentó él, que
no sabía muy bien qué decir.
Rosa
lo miró con rostro severo.
-
Excursión –precisó, a la vez que comenzaba a bajar las escaleras.
-
¿Cómo?
Ya en
el portal, ella se giró. Siempre parecía tener prisa.
-
Excursión; el idioma castellano es maravilloso, no es necesario importar más
anglicismos. Se dice excursión.
- Ah,
claro; ya, perdone.
- Por
ejemplo: no debemos decir fútbol; mejor balompié. Cada palabra inglesa tiene
dos o hasta tres españolas que la definen mejor, con más riqueza, con más
matices. No debemos perder esa batalla. Además, esto no se parece en absoluto a
una excursión –concluyó, y echó a andar muy decidida.
(p. 69)
El
recién llegado, rubio como el trigo, de ojos azules y con el pelo cortado a
cepillo, dijo:
-
Prohibido el paso.
-
¿Hablas español?
- Un
poquito –dijo el americano con un acento que hasta resultaba gracioso.
Entonces
Alsina habló como los indios de las películas, mientras
hacía gestos ridículos, muy exagerados, para hacerse entender:
- Yo
agua, coche, bruuum, bruuum,
quema, agua, Fuente de Columbares, coche.
- Ah,
car.
- Okay, okay –asintió Alsina
recordando lo que había visto en las películas.
(p. 194)
Entonces,
por la megafonía, y a la vez que el tipo ponía el pie en el suelo, se oyó
decir:
- That’s one
small step for man, one giant leap for men.
Hubo un silencio
y entonces el tipo del megáfono interrumpió aquello gritando como un loco:
- No, no, noooo!
Mankind, Neil! Men, no! No! Mankind! – gritaba fuera de sí –. Mankind!
El astronauta se quitó el casco con
cara compungida, como excusándose.
- Man-kind! –gritó de
nuevo el director de la película como si el otro fuera tonto.
(p. 362)
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