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LO
ALEMÁN COMO GARANTÍA DE CALIDAD PARA EL MERCADO AUTOMOVILÍSTICO ESPAÑOL: EL
LANZAMIENTO DEL CITROËN C5 (
David Pujante
(Universidad de Valladolid)
RESUMEN:
Este trabajo es
una ejemplificación del empleo de la esencia
como lugar argumentativo en un anuncio publicitario. El lugar de la esencia fue
definido por Perelman en su Tratado de la
argumentación retórica como una de las premisas generales que permiten
construir valores y jerarquías de valores sociales. Se analiza aquí el anuncio
que se emitió en las cadenas de televisión españolas, para la campaña de
lanzamiento del Citroën C5 (en 2008), cuya base argumentativo-persuasiva fue el
entendimiento de la técnica alemana como un elemento esencial del pueblo
alemán. Un carácter que asume para
sus coches Citroën, sin perder su espíritu
francés.
PALABRAS CLAVE:
Retórica,
argumentación, Chaïm Perelman, análisis crítico del discurso, discurso
publicitario, marco, contexto.
ABSTRACT
This study exemplifies the use of essence as en argumentative locus
in advertising. In A Treatise on
Argumentation Perelman defined essence
as one of the general premises which permits the construction of values and
hierarchies of social values. Here we analyze an advertisement aired on Spanish
television in 2008 to announce the Citroën C5. It is based on the
argumentative-persuasive assumption that technology forms part of the essence
of the German people. This character
is integrated into Citroën cars which, nevertheless, do not lose their French spirit.
KEY WORDS: Rhetoric, argumentation, Chaïm Perelman,
critical discourse analysis, advertising discourse, frame, context
I.
Declaración de
intenciones y presentación del caso
El
presente trabajo somete a análisis un anuncio que se pudo ver en las diferentes
cadenas de televisión españolas a partir de abril de 2008,[2]
un nuevo spot para el lanzamiento del Citroën C5. A través de dicho análisis
quisiera reflexionar sobre una serie de conceptos, básicos hoy para la construcción
del discurso persuasivo de la sociedad mediática en la que vivimos y, en
particular, para la creación del discurso externo de la empresa en sus spots
publicitarios.
Como
nos advertía Europa Press a los españoles el 26 de marzo de 2008:
El fabricante francés de
automóviles Citroën ha puesto en marcha una iniciativa, a través de la cual el
público será el encargado de decidir el spot de lanzamiento de su nuevo modelo
C5. Los participantes deberán escoger entre dos anuncios preseleccionados por la
marca, informó hoy la compañía en un comunicado.
Las personas que accedan a la
página Web de la compañía www.citroen.es podrán votar al spot que más les haya
gustado. Una vez hecho el recuento el que más votos haya recibido será el que
se emita en televisión a partir del próximo 12 de abril.
El primero de los spots se
denomina Carácter alemán, Espíritu
francés y ha sido creado por el equipo de Euro RSCG. En este anuncio se
muestra un entorno de marcado carácter germánico. Por su parte, en la segunda
de las películas, bautizada como Lámparas
aparece una multitud de góndolas, camiones, trenes y aviones que pretenden
transportar lámparas de las fábricas de cristal de Murano para iluminar las
calles con la elegancia del C5.
Entre las personas que participen
en esta iniciativa se sortearán seis cursos de conducción en
Entre
los habituales de Internet, la propuesta de la casa Citroën llamó poderosamente
la atención. De entre las dos
opciones, el anuncio elegido, el que vimos habitualmente en los distintos
canales de la televisión española durante los meses de abril y mayo de 2008 (aunque
cada vez con menor frecuencia), fue el denominado Carácter alemán, Espíritu francés.
En la
página de Citroën se anunció el resultado de la votación:
Muchas gracias por vuestra
participación. Han votado más de 25.000 personas que nos han ayudado a decidir
qué spot emitir en televisión. Resultados de la votación: Spot 1: 4.1. Spot 2:
3.0. Participantes 25.024.[4]
Y en
la página miraloqueveo.com del 9 de
abril de 2008 se comentaba:
Este sábado 12 se estrena el spot
de lanzamiento del nuevo Citroën C5, elegido por más de 25.000 personas entre
dos opciones presentadas durante un mes en el site creado para la campaña (web
francesa).
La pieza ganadora, creada por Euro
RSCG Londres, ha recibido una puntuación media de 4,1, mientras que la segunda
opción se ha quedado con un 3. El gancho para los votantes es el sorteo de seis
cursos de conducción en
A lo
largo de la actual reflexión intentaré poner de manifiesto las bases retórico-persuasivas
de este discurso publicitario, que fue seleccionado por el propio público y que
tenía como base argumentativa vender un coche francés principalmente por el
hecho de que, sin perder su espíritu francés, había adquirido el carácter
alemán. Pero antes justificaré (breve, aunque necesariamente) la importancia de
un análisis con base retórica.
II.
Razones para un
análisis retórico de la publicidad
La retórica nació en la democracia
ateniense, en una civilización oral, que decidía los asuntos de estado en la
asamblea pública. En su origen, la retórica consistió en el arte de hacer un
discurso persuasivo
según uno de los tres géneros oratorios.
Su nacimiento es muy temprano:
La retórica, en cuanto análisis sistemático del discurso humano que busca disponer de
preceptos útiles para el futuro discurso, es una de las disciplinas más
antiguas del mundo occidental. Mucho antes del
Aunque la retórica permaneció como
disciplina de estudio en muchas universidades y escuelas europeas hasta el
siglo XX, desde el siglo XVI había experimentado un creciente rechazo social
hasta que, en el siglo XIX, la retórica acaba considerándose como algo sinónimo
de artificio, de insinceridad, de vaciedad. Era el resultado inevitable al que
tenía que conducir la estrecha manera de entender la retórica por parte de la
civilización de la escritura, donde había perdido su verdadero sentido
originario. Pero, con el paso al reciente mundo de las telecomunicaciones, se
recupera el viejo mecanismo retórico. Si la comunicación escrita había
perpetuado la reducción del mecanismo retórico a una sola operación (la elocutio: el buen ejercicio de la
escritura y de la expresión); con la radio, y sobre todo con la televisión,
vuelven a tener una función fundamental en el mensaje comunicativo las cinco
partes de la retórica (inventio o
concepción de ideas, dispositio o
disposición de las mismas, elocutio o
expresión lingüística de dichas ideas, memoria
como excelente ayuda para la manifestación más eficaz y coherente de nuestro
discurso, y finalmente actio o pronuntiatio, que atañe a la
manifestación en público, atendiendo a la voz y al gesto, del texto discursivo),
cinco partes que ya habían sido minuciosamente atendidas en la época de la
civilización oral, en la que la retórica había nacido. Lo gestual
vuelve a formar parte de los mensajes incluso en la distancia, y también la
memorización vuelve a tener importancia cuando el hombre se separa de lo
escrito. La nueva retórica se convierte, pues, en un arte de bien presentar, para el emisor,
y en un arte de bien descifrar, para
el receptor del mensaje.[7]
La civilización mediática es una
civilización de masas y sus mensajes atañen a una comunidad más amplia que la
de la civilización escrita, cuyo público era exclusivamente el que sabía
escribir. Hoy un anuncio de Coca-Cola va dirigido por igual a norteamericanos y
europeos, público del llamado primer mundo, así como a un nómada del desierto
africano. El público se considera poder económico y se trata de seducirlo por
todos los medios. El maridaje que se dio entre hermenéutica y retórica en
la civilización de la escritura, ahora existe entre semiótica y retórica.
La semiótica es el arte de interpretar todos los signos (no sólo los escritos)
y la retórica será el arte de interpretar la intención de esos signos. La
interpretación ya no es una actividad exclusivamente lingüística, sino también
visual, dando cabida al cine y a la fotografía.
La complejidad del discurso persuasivo en la
sociedad actual lo muestran con claridad los estudios pragmáticos y la
incorporación al análisis de conceptos tan rentables como el de marco, de origen goffmaniano y con un desarrollo
en la lingüística cognitiva que lidera Lakoff.[8] Los seres humanos
construimos nuestros discursos enmarcados
en unas concepciones determinadas sobre nosotros mismos y el mundo en el que
vivimos. Es inevitable, al discurso sobre cualquier asunto, la perspectiva
desde la que observamos, analizamos, conocemos en suma, la causa discursiva. Las preconcepciones ahorman nuestras
construcciones discursivas, tiñen inevitablemente de ideología cuanto decimos;
y a veces construimos nuevos discursos para apuntalar esas preconcepciones. Las
ideologías impregnan amplios grupos sociales y hay discursos (como los
publicitarios) que se aprovechan de las ideologías ya construidas y asumidas
por grupos sociales para potenciar un mercado. Cualquier discurso con finalidad
persuasiva (la finalidad retórica por excelencia), podemos resumir que es una
estructura textual-pragmática enmarcada.
La breve reflexión anterior nos da las
claves de por qué un anuncio publicitario hemos de entenderlo como una
construcción retórica. Todo discurso con finalidad persuasiva en un mundo con
base democrática es discurso retórico. Entre los discursos de la persuasión del
siglo XX destacan de manera especial los que publicitan productos del mercado
con la intención del éxito comercial.
III.
La argumentación
como núcleo del discurso persuasivo. Los lugares de la argumentación en
Perelman: la esencia
En el
discurso retórico es una parte fundamental la argumentación.[9]
Ciertamente uno de los grandes aportes retóricos del siglo XX (en realidad de
la segunda mitad del siglo XX) han sido los estudios sobre argumentación.
Puesto que no
podemos ni debemos detenernos en un estudio pormenorizado de las aportaciones
sobre la argumentación desde los años 50 hasta la actualidad, ofrecemos a
continuación un esquema con los tres tipos de respuesta mayoritaria que se ha
ofrecido para las tipologías de las argumentaciones comunes:
LOS TRES TIPOS DE RESPUESTA A LAS
TIPOLOGÍAS MODERNAS DE LAS ARGUMENTACIONES COMUNES:
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1. La tendencia más bien inductiva, que propone una
tipología de formas argumentativas extraídas empíricamente, como es el
caso de Perelman en su Tratado de la
argumentación (1958) |
Tipología de
Perelman: Argumentos cuasi lógicos. Argumentos basados en la estructura de lo real: Causa,
persona, relaciones simbólicas. Enlaces
que fundamentan la estructura de lo real: Aquí se encuentran el ejemplo, la
analogía, el modelo. |
|
2. La tendencia más bien deductiva, que pretende la
construcción de un esquema general del discurso argumentativo. La
proposición más elaborada se la debemos a Toulmin. S. E. Toulmin, Los usos de
la argumentación, Madrid, Península, 2007 (1958) S. E. Toulmin, R. Rieke y A. Janik, An Introduction to Reasoning, Nueva York, MacMillan, 1984. |
Tipología de
Toulmin, Rieke y Janik: Distingue nueve tipos de argumentación, sin niveles
intermedios: Por analogía. Por generalización. Por el signo. Por la causa. Por la autoridad. Por el dilema. Por clasificación. Por los opuestos. Por el grado. |
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3. Una tercera tendencia, más bien deductiva igualmente
que la segunda, define los tipos de argumentos a partir de un sistema de
reglas. F. H.
van Eemeren y R. Grootendorst, Speech Acts in argumentative discussions, F. H.
van Eemeren y R. Grootendorst, Argumentation, Communication and Fallacies,
Lawrence Erlbaum, 1992. |
Tipología de van
Eemeren y Grootendorst: Es una tipología de los paralogismos (fallacy)[10],
fundada en un sistema de diez reglas para la discusión crítica. Estas diez
reglas definen el ‘contrato de comunicación’ para una comunicación racional.
La violación de un elemento cualquiera de este ‘contrato de argumentación’ da
nacimiento a un paralogismo. |
El
fin de los años 50 marca un momento crucial: En el mismo año 1958 aparecen el
tratado de Ch. Perelman Tratado de la argumentación [11]
y The Uses of Argument de S. E.
Toulmin.[12]
Perelman, en el planteamiento de su moderno tratado de la
argumentación, es ajeno a la metafísica filosófica aristotélica, y
la clasificación que propone es como sigue:
Lo que nos interesa es el aspecto por el cual todos los auditorios, cualesquiera
que fueren, tienden a tener en cuenta ciertos lugares, que agruparemos bajo algunos títulos muy generales: lugares de la
cantidad, la cualidad, el orden, lo existente, la esencia, la persona. La clasificación que
presentamos se justifica, a nuestro juicio, por la importancia, en la práctica argumentativa, de las
consideraciones relativas a estas categorías.[13]
Partiendo
de este planteamiento, interesa tener en cuenta para el análisis de nuestro
anuncio del Citroën C5 lo que Perelman llama lugares de la esencia. Los lugares
de la esencia se relacionan con el hecho de conceder un valor superior a los
individuos en calidad de ser los mejores representantes de unas
características: las mejores encarnaciones de una esencia. Están relacionados
estos lugares con la
antonomasia. Lo que
encarna mejor un tipo, una esencia, una función, se valoriza por el hecho mismo.[14]
Si el filósofo por antonomasia es Aristóteles; y si el emperador por
excelencia, para los españoles, es Carlos V; los productos alemanes siempre
están, en nuestra tradición hispana, relacionados con la mejor técnica.
Podríamos considerar el planteamiento de
Perelman como el
tercer nivel de metaforización del término lugar.
Si con Aristóteles el lugar se
hacía patrón de los argumentos, si con Cicerón y Quintiliano era una sede argumentativa, con Perelman los
tópicos son los lugares de la coincidencia, puntos de partida de los razonamientos con la
aquiescencia de los oyentes; porque en la base de toda argumentación está el
acuerdo. Tanto el punto de partida de la argumentación como su desarrollo
implican la aprobación del auditorio, nos dice Perelman. Y esa conformidad
atañe: 1) al contenido, a 2) los enlaces que se establecen entre los contenidos
(sus relaciones), y 3) muy especialmente a
la forma en que nos servimos de esos enlaces. Si bien todo razonamiento discursivo
inevitablemente se pretende enmarcado en un ámbito de acuerdos o premisas sociales
—como tenían muy claro los antiguos sofistas—, el auditorio 1) puede rechazar
que lo que el orador le ofrece como acordado lo sea realmente, 2) puede
rechazar su modo unilateral de ofrecerlo, y 3) puede rechazarlo porque le
parezca un uso tendencioso[15].
Hay, pues, necesidad de acuerdo en lo relativo a las premisas (los contenidos sobre los que se
basan las argumentaciones), a la elección
y a la presentación.[16]
Nos movemos en un mundo común, en una
sociedad construida en la mira de unos tipos
de objeto de acuerdo, entre los que se encuentran los valores y las
jerarquías que constituyen dicha sociedad como tal (frente a cualquier otra, de
otro lugar o de otro tiempo), y también se encuentran entre esos tipos de
objeto de acuerdo las premisas de carácter general que permiten fundamentar
los valores y las jerarquías, y es a
lo que en principio llama
Perelman los lugares. Lugares de la
coincidencia social. Una vez considerados los tipos de objeto de acuerdo, hemos de elegir los datos pertinentes, elección que entraña interpretación:
Si la selección ya lo es, más aún la relación que establezcamos entre los datos
pertinentes. Finalmente afronta Perelman la presentación, la presentación de los datos.[17]
Se ha
podido reprochar, a esta tipología de Perelman, el que está fundamentada sobre
consideraciones externas al proceso argumentativo.[18]
Ciertamente los valores y las jerarquías son la base para Perelman. Estos
valores y jerarquías no son algo común a todos los humanos. Se construyen
socialmente, cambian con el tiempo. Lo que podríamos llamar sentido común es una construcción
mental, una preconcepción con la que afrontamos el mundo. De ahí la necesidad
que ahora se nos impone de hablar de otro importante concepto básico para el
análisis de los discursos de la era mediática: el marco.
IV.
La creación del marco
en el que se insertan las premisas de carácter general para la construcción de
argumentos. La superioridad técnica de los alemanes en el marco del pensamiento
español histórico
Decíamos, siguiendo a Perelman, que todos
los auditorios tienden a tener en cuenta ciertos lugares categoriales, lugares
aceptados socialmente como bases de la práctica argumentativa. ¿El mundo
entero, Europa en concreto, ciertos países de Europa, o tan sólo España,
aceptan que la técnica alemana es la mejor o una de las mejores que existen?
¿Cómo se constituyó el marco en el que ese aserto es aceptado?
Estas preguntas nos conducen a otro
importante concepto, nacido en el ámbito de la disciplina psico-sociológica
(Goffman),[19]
que ha sido reutilizado recientemente por el cognitivismo (Lakoff),[20] y que sirve al análisis
retórico perfectamente. Según
Lakoff, “los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver
el mundo.”[21]
Las estructuras mentales se construyen por medio de usos lingüísticos. A lo
largo de nuestro aprendizaje del mundo y de nosotros mismos, nos sirven como
explicaciones discursivas de las distintas situaciones o problemas que se nos
presentan.
Los marcos de referencia —dice Lakoff— no pueden verse ni oírse.
Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el ‘inconsciente
cognitivo’ – estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder
conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias: nuestro modo de
razonar y lo que se entiende por sentido común.[22]
Así que cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo.
Mientras que eso no sucede, los discursos en los que nos movemos, con los que
interaccionamos, son discursos que activan nuestro marco, nuestros moldes
mentales según los que matriciamos el mundo.
Pero ¿cómo se han construido esas
estructuras mentales que configuran los marcos y que se muestran en el lenguaje
(oral o visual), en el modo de razonar y en lo que entendemos por sentido
común? Son el resultado de usos sociales: en principio, familiares, luego
escolares, de la calle, de lo profesional, de lo relacional privado y público.
Los adquirimos adheridos a modos de afrontar la vida a diario, configurando
nuestro modo de ver el mundo, nuestro modo de relacionarnos con el mundo.
Existe toda una tradición histórica que
evocan ciertas palabras. Cuando nombramos, desencadenamos inevitablemente todo
un submundo de referencias, de
relaciones con la palabra empleada. Incluso cuando negamos un marco, evocamos
el marco.[23]
La superioridad técnica de los productos
alemanes forma parte desde hace siglos de las afianzadas estructuras mentales
de los españoles. Podemos remontarnos al siglo XVI. Al tratado de Huarte de San
Juan Examen de ingenios para las ciencias.
Allí leemos, en el capítulo VIII (X) de su Examen:
[…] buscando
Galeno el ingenio de los hombres por el temperamento de la región que habitan,
dice que los que moran debajo el Septentrión todos son faltos de entendimiento;
y los que están sitiados entre el Septentrión y la tórrida zona son
prudentísimos. La cual postura responde puntualmente a nuestra región, y es
cierto así. Porque España, ni es tan fría como los lugares del Norte, ni tan
caliente como la tórrida zona. La mesma sentencia trae Aristóteles preguntando
por qué los que habitan tierras muy frías son de menos entendimiento que los
que nacen en las más calientes; y en la respuesta trata muy mal a los
flamencos, alemanes, ingleses y franceses, diciendo que su ingenio es como el
de los borrachos, por la cual razón no puede inquirir ni saber la naturaleza de
las cosas. Y la causa de esto es la mucha humidad que tienen en el celebro y en
las demás partes del cuerpo; y así lo muestran la blancura del rostro y el
color dorado del cabello, y que por maravilla se halla un alemán que sea calvo;
y con esto, todos son crecidos y de larga estatura, por la mucha humidad, que
hace dilatables las carnes. Todo lo cual se hace al revés en los españoles: son
un poco morenos, el cabello negro, medianos de cuerpo, y los más los vemos
calvos; la cual disposición dice Galeno que nace de estar caliente y seco el
celebro. Y si esto es verdad, forzosamente han de tener ruin memoria y grande
entendimiento; y los alemanes, grande memoria y poco entendimiento. Y, así, los
unos no pueden saber latín, y los otros lo aprenden con facilidad. La razón que trae Aristóteles para probar
el poco entendimiento de los que habitan debajo de Septentrión es que la mucha
frialdad de la región revoca el calor natural adentro por antiparistasis, y no
le deja disipar. Y, así, tiene mucha humidad y calor, por donde juntan gran
memoria para las lenguas, y buena imaginativa, con la cual hacen relojes, suben
el agua a Toledo, fingen maquinamientos y obras de mucho ingenio, las cuales no
pueden fabricar los españoles por ser faltos de imaginativa. Pero metidos
en dialéctica, filosofía, teología escolástica, medicina y leyes, más
delicadezas dice un ingenio español en sus términos bárbaros, que un extranjero
sin comparación, porque sacados éstos de la elegancia y policía con que lo
escriben, no dicen cosa que tenga invención ni primor. En comprobación de esta
doctrina, dice Galeno in Scithiis, unus vir factus est
philosophus: Athenis autem multi tales; como si dijera: «en Escitia (que es una provincia que
está debajo el Septentrión) por maravilla sale un hombre filósofo, y en Atenas
todos nacen prudentes y sabios». Pero aunque a estos septentrionales les
repugna la filosofía y las demás ciencias que hemos dicho, viéneles muy bien
las matemáticas y astrología, por tener buena imaginativa.[24]
Adelantándome al posible pero que
alguien pueda poner respecto a que este texto sea un pensamiento aislado,
quiero recordar que el texto de Huarte fue un best-seller de su tiempo. Su
éxito fue tal que se reimprimió en España cinco veces antes de acabar el siglo
XVI. Durante el siglo XVII fue publicado en Alcalá (1640), Madrid, 1668,
Bilbao, Logroño, Medina del Campo y Granada. Y mucho mayor fue su éxito todavía
a escala europea: se tradujo al latín, lengua científica de la época, al
francés, al italiano, al ingles, y al alemán, nada menos que por Gotthold
Ephraim Lessing (Zerbst, 1782 y Wittemberg, 1785). Existen otras muchas
ediciones en otros idiomas, hasta sobrepasar las cincuenta.
*
Teniendo presente toda esta serie de
reflexiones de origen perelmaniano y también goffmaniano afrontemos la campaña
publicitaria de Citroën, el lanzamiento de su Citroën C5.
V.
La elección y la presentación de los datos. La
descripción del anuncio de Citroën
Acabamos de ver que es un acuerdo de larga
tradición entre los pueblos de España que los alemanes son superiores
técnicamente. En el caso del anuncio que nos ocupa, este acuerdo, esta
coincidencia en el marco, se da también con los franceses (de donde parte el
producto), con los ingleses (que son los que hacen el anuncio para la campaña
del nuevo Citroën) y se presupone válido para todos los países de Europa donde
el anuncio se emita.
Es importante para nosotros ahora ver cómo se
manifiesta este acuerdo europeo (sobre el que se apoya la argumentación que
fundamenta el anuncio de Citroën): qué elementos se seleccionan para construir
la argumentación. Volvemos a Perelman, cuando nos dice:
Los acuerdos de los que dispone el orador, sobre los que puede
apoyarse para argumentar, constituyen un dato, pero tan vasto y susceptible de
utilizarse de formas tan variadas que la manera de valerse de él presenta una
importancia capital.[25]
Los
publicistas no ponen en duda en ningún momento el dato: la superioridad técnica
alemana. Simplemente lo insertan en su producto (francés). Presuponen un
auditorio del anuncio en cuyo marco
existe esta preconcepción respecto a la técnica alemana: parte de la esencia de lo alemán. Pero el conjunto auditor
es flexible, siempre está abierto, y “sus límites son particularmente vagos
cuando se trata de un auditorio no especializado”,[26]
como es el caso de la mayoría de los espectadores de la televisión.
Si los
publicistas (no olvidemos que es un equipo inglés) eligen un cierto número de
elementos, de entre todos los posibles, para presentarlos en el anuncio como rasgos de lo esencialmente alemán, será por su relevancia, por su
pertinencia al respecto. Lo que se presenta a la mente de los espectadores debe
remover de la mejor manera posible su imaginario.
La presencia —sigue diciendo
Perelman— influye de manera directa en nuestra sensibilidad. Es un dato
psicológico que, como lo muestra Piaget, ejerce una influencia desde el punto
de vista de la percepción.[27]
Y
aunque haya flexibilidad y apertura, en la selección de los elementos para
auditorios no especializados, no debe confundirse con lo impreciso, lo ambiguo
o lo contradictorio. En tales casos el resultado no sería óptimo. Fracasaría.
V.1. Las dos
versiones del spot y la ambigüedad narrativa de la versión breve, la exhibida
en España. La narratio y el ethos (carácter) del personaje principal
La
argumentación en el lugar de la esencia (la técnica como elemento esencial de
lo alemán), que es el núcleo de la argumentación del anuncio publicitario que
se ha emitido en la televisión española y que aquí analizamos, se enmarca en
una narratio (a la que atañen la
selección y presentación de los datos) confusa. Pero para hablar de la
narración confusa del anuncio tenemos que decir ante todo que existen dos
versiones del spot, una larga y otra corta, siendo esta última la que se ha
emitido en las cadenas de televisión españolas. Aquí expondremos la doble
interpretación que sugiere el visionado del spot en su versión corta, y
dejaremos, para considerarlo más adelante, en qué puede perjudicar y en qué
beneficiar, a la eficacia del spot, la ambigüedad creada por la narratio de la versión abreviada.
Si
analizamos la versión resumida que se ha exhibido en la televisión española,[28]
observamos que la ambigüedad narrativa nos ofrece dos posibles interpretaciones
respecto al carácter del protagonista y a su actuación. Una ambigüedad que
proviene de una narración cinematográfica sin diálogos ni texto salvo en el
lema final que enuncia una voz en off: “Nuevo Citroën C5. Carácter alemán,
espíritu francés.”
1) Podemos considerar que un hombre elegantemente vestido, aristócrata francés,
llega, a través
de un nevado bosque de abetos y pinos, a un castillo alemán (bávaro).

Vence en la lucha
a espada a un alemán (gorro bávaro o tirolés, elementos del sur de Alemania o
austriacos).

Sube al coche y sigue
su camino, siendo admirado, al paso, por una joven mujer alemana a caballo: una
especie de valquiria siglo XXI, o quizás simplemente una muchacha salida de un
cuento de los hermanos Grimm.

El protagonista
pasa ante una banda de música que festeja algo. Se detiene a comer en un típico
restaurante de pueblo de carretera. Sigue su camino, adelantando a todos los
coches y camiones (alemanes) que encuentra. La pronta llegada a Berlín,
anunciada con un cartel: Berlin:
2) Quizás
pensemos que las imágenes nos presentan a un posible aristócrata alemán, con
toque de elegancia en el vestir (que puede venir de su afrancesamiento), y que
es amante de la esgrima. Al fondo, un castillo residencial (quizás suyo, quizás
de un amigo). ¡Cómo no recordar el viscontiniano nazismo de La caida de los dioses! (Estas
referencias indirectas a lo nazi aparecen también en un anuncio de BMW al que
aquí no podemos dedicar espacio).[29]
La escena de la lucha puede ser entre amigos, entendida como un puro tour de force.
Nuestro
protagonista del spot publicitario pronto va a iniciar viaje hacia Berlín. En
el trayecto, como hemos dicho, va a pararse en una fonda de carretera. La veloz
llegada a Berlín, anunciada con un cartel:
V.2. La música
La
música con la que se inicia el anuncio es

V.3. El entorno: clichés
de lo alemán (o lo germánico)
Volviendo
a la construcción narrativa del anuncio, no sólo es confusa la personalidad del
protagonista. Es igualmente confuso el entorno: ¿A qué se llama lo alemán? ¿Lo es por igual un paisaje
tirolés o bávaro? Y respecto a los demás actores
del anuncio: ¿Cuál es su relación con el protagonista: la de alemanes que se
rinden ante lo francés con carácter alemán?
Como
recordaremos, en la advertencia de Europa Press del 26 de marzo de 2008, se nos
decía simplemente: “El primero de los spots se denomina Carácter alemán, Espíritu francés y ha sido creado por el equipo de
Euro RSCG. En este anuncio se muestra un entorno de marcado carácter germánico.”[31]
Un entorno con marcado carácter germánico.
Más bien un cliché bastante general de lo germánico, donde no debe ser
conflictivo que aparezcan paisajes austriacos o bávaros como esencialmente
germánicos. Ciertamente: el castillo tipo Luís II de Baviera, la mujer a
caballo tipo valquiria rubia, la fonda con comida alemana, el desfile de empenachados,
y finalmente Berlín.
Podríamos
deducir que los realizadores del spot simplemente querían situar y camuflar, en
un ámbito germánico (reconocido como germánico incluso por los propios
alemanes), un coche extranjero, francés en concreto, sin que chirriara su
presencia, sin que pareciera extraño, pero que desazonara a los propios
alemanes por tener algo extraño en su espíritu. (De hecho el coche no se
reconoce como francés a lo largo de toda la narratio
del anuncio. Sólo en el momento final. Lo que indica una intención de
asimilarlo al ámbito teutón). No lo logran, desde luego, en Alemania. Donde,
como veremos más adelante, el anuncio no tuvo la difusión que ha tenido en
España. Dice una página alemana: “In
Werbespot für den neuen Citroën C5 der Agentur EuroRSCO werden deutsche
Klischees bedient.“ (En el anuncio publicitario para el nuevo Citroën C5 de
VI.
La recepción del
anuncio. Los elementos polémicos
A los
espectadores, incluso por poco conocedores que sean de
Curiosa, y posiblemente polémica,
forma de anunciar el nuevo Citroën C5. Repasan algunos de los clichés de
Alemania atribuyéndoselos al dueño del coche, para terminar explicando que es inconfundiblemente
Alemán (hecho en Francia).
Me pregunto qué tal se lo tomarán
los alemanes, los amantes de los coches alemanes… y los amantes de los coches
franceses. ¿Aceptan estos últimos que los coches alemanes son superiores?
¿Aceptarán los alemanes que el C5 está al mismo nivel? Yo lo veo como un
anuncio gracioso, pero seguro que traerá cola.[33]
No
son pocos los espectadores que dejan en la red su opinión sobre lo confuso de
la intención última del anuncio.



Leemos
en otra dirección de Internet:
UNVERKENNBAR DEUTSCH -
UNMISTAKEABLY GERMAN*
*Made in France
[Éste es el anuncio de la campaña
de lanzamiento del nuevo Citroën C5, cuyo eslogan es Unmistakeably German –
Made in France (traducido al castellano como “carácter alemán, espíritu
francés”). Citroën, marca francesa de automóviles, ha querido publicitar su
nuevo producto mediante la estrategia – acertada o no – de hacer creer en todo
momento a los espectadores de que se trata de un coche de fabricación alemana
con una serie de clichés acerca del pueblo teutónico que aparecen
sistemáticamente en el transcurso del anuncio, para después descubrir el
“engaño” y añadir la coletilla made in France. El objetivo de Citroën es
demostrar a los conductores que, a pesar de ser una marca gala, también son
capaces de fabricar automóviles de alta gama, con unas garantías tanto de
tecnología como de calidad tan excepcionales como Audi, BMW, Mercedes y
Volkswagen. Sin embargo, ésta no es la cuestión. La pregunta que quiero
plantear es: ¿Este anuncio, trufado de estereotipos, perjudica la imagen de los
alemanes? Debo confesar que me hizo gracia la primera vez que lo vi en
televisión, y soy de la opinión de que uno debería sentirse orgulloso de su
nación, de su lengua y de su cultura. Aun así, ya se sabe que Alemania es un
caso muy particular, y en Internet no ha faltado tiempo para que algunas mentes
“preclaras” asociaran tales clichés con el pasado nazi de este país.
Pero veamos qué elementos típicos y tópicos aparecen en el anuncio de marras.
Se inicia en algún punto indeterminado de Baviera y acaba frente a
¿Por qué ha surgido la controversia? Algunos afirman que los estereotipos
teutónicos que pueden observarse en el anuncio son alusiones directas a aquello
que precisamente los nazis quisieron glorificar como características
inalienables del pueblo germánico, que, según ellos, pertenecía a la “raza
aria” (nórdica, alpina, mediterránea y dinámica). Los elementos que arguyen
como clara simbología nacionalsocialista son: la insignia del águila
imperial/real,
Y ahora contraataco yo. Sí, son estereotipos alemanes, y, como todo
estereotipo, pueden conducir a ideas superficiales y equívocas sobre un pueblo
o una nación determinados. Sin embargo, no dejan de ser características
esenciales de Alemania y de las que sus nativos no deberían sentirse
avergonzados solamente porque en un período histórico concreto su cultura fuese
pervertida en aras del programa ideológico nacionalsocialista. Decir que este
anuncio hace alusiones nazis es ser, hablando en plata, un pollino redomado de
juicio escaso que, además, desconoce el curso de
No
podemos ignorar que la campaña de lanzamiento del Citroën C5 se ha valido en
otros países de otros vídeos. Nos revela una página francesa, el mismo día del
lanzamiento en Francia de la campaña para el nuevo coche, que el spot para los
franceses ha sido el de Venecia, el que perdió en España:

Esa
misma página nos informa de la existencia de otro vídeo de apoyo, no lanzado,
pero que se mantiene en reserva:

Y
también nos comenta que en Alemania el spot de lanzamiento es un tercero,
exclusivamente para ese país, sin referencia a la técnica alemana y con el
eslogan: “MEHR STIL FÜR DIE STRASSE”.[35]
VII.
Desambiguaciones y
problemas de la versión completa del anuncio
Volviendo
al protagonista del anuncio para España y siguiendo nuestro análisis de los
caracteres narrativos de la versión abreviada del mismo:
1) Si el protagonista es un alemán (porque
todos los elementos del anuncio, personajes y paisaje, son alemanes), dicho
protagonista es evidentemente un alemán afrancesado en sus gustos: vestimenta,
esgrima, etc. En suma: un alemán con esprit
francés. Es un alemán que no renuncia a la esencia de lo alemán (¡por
supuesto!: no renuncia al carácter
alemán, es decir, a la técnica
alemana), a pesar de estar insuflado de espíritu
francés. Y opta por el coche Citroën C5 por unir ambos aspectos.
2) Si el protagonista es francés,
representa el triunfo en Alemania de lo francés, por el mimetismo de su
carácter (lo esencial alemán): lo francés, con carácter alemán, triunfa en las
carreteras alemanas. En realidad todo aparece como triunfal: en la lucha (el
alemán, ¡touché!), en el amor hipnótico
de las alemanas, en el adelanto a los demás coches (los genuinamente alemanes) que
se encuentra en la carretera, y en su llegada y aparcamiento triunfal en la mismísima
Puerta de Brandemburgo. Porque ese aparcamiento significa entronizamiento.
Puede
que esta segunda interpretación resulte más en consonancia con el chovinismo francés. Quizás su explicitud
hubiera representado un fracaso del anuncio en lugares como la propia Alemania
(donde parece ser que no se ha exhibido en televisión) o España, donde este
chovinismo es muy mal recibido. Por tanto se imponía una necesaria ambigüedad,
donde los espectadores no entendieran (o no atendieran) tanto lo que estaba
pasando como la absoluta integración de coche y entorno.
Cuando
podemos ver la versión ampliada del anuncio, los problemas (los problemas de
eficacia discursiva del anuncio) se multiplican, a la misma vez que la
ambigüedad narrativa decrece. Ciertamente en el anuncio completo se desambigua
todo bastante:[36]
Se ve
con toda claridad que el protagonista viene de un largo viaje, lo que hace casi
evidente su procedencia francesa. La lucha con el alemán es clara: padrinos con
perro alemán incluido, reconocimiento del alemán ante el triunfo en su lucha a
espada con el francés: el francés le corta la pluma del sombrero, el germano baja
la cabeza (una vez destocado de su sombrero bávaro). La valkiria que lo admira
es, posiblemente, de la familia del vencido, y podemos pensarlo así porque
previamente ha aparecido una imagen de la mujer y los hijos pequeños, desde un balcón
del palacio, estatuarios y asombrados ante el triunfo del protagonista foráneo.
También
el pasaje de la comida es revelador: llegada al pueblecito alemán (con una
panorámica del pueblo, con un escaparate de enanos de jardín), morosidad
detallista en la banda de música (distintos instrumentos), entrada en el
restaurante con un pasillo lleno de cabezas de ciervo (el ciervo se come
habitualmente en Baviera). La chica que le sirve las salchichas (ahora es
evidente la comida: un plato con 3 Bratwürste),
y que viste el típico Dirndl,[37]
está fascinada por nuestro conductor del Citroën C5. Se le insinúa, se muestra
como hipnotizada.[38]
Incluso la llegada a Berlín y el aparcamiento queda manifiestamente claro que
lo hace ante
El travestimiento
de lo francés por entre lo alemán no es un simple camuflaje que haría
equivalente técnicamente un producto francés a uno alemán. Como la esencia del
C5 es lo alemán con espíritu francés (en realidad algo francés con carácter
alemán), causa estragos entre los propios alemanes, que no acaban de comprender
qué está pasando, qué plus especial tiene eso que siendo/pareciendo alemán es
algo más, lo que denominaríamos el espíritu francés. Pero hay más en el anuncio.
Aquí se ofrece un claro triunfo sobre el águila, una atracción hipnótica
especial en las hembras teutonas hacia ese personaje con coche que fascina. No
es simplemente algo francés que, por su carácter alemán, pasa por alemán; que
atrae a los alemanes por su toque especial. Hay un triunfo de lo francés
manifiesto en la lucha, en la atracción amorosa, en el adelantamiento de coches
por la autopista, en el entronizamiento final cuando aparca ante
VIII.
Conclusiones
1) Con
mayor o menor acierto por parte de los publicistas, la base argumentativa del
anuncio es el lugar de la esencia: lo
alemán es lo mejor técnicamente. La aportación del nuevo Citroën C5 consiste en
que, sin perder el espíritu francés, adquiere el carácter alemán. Una nueva
esencia, una mixtura en tiempos de mestizaje.
2) Se
argumenta este lugar de la esencia a través de un ejemplo. Una narratio (ambigua en su versión breve,
la española) que inserta un coche
francés en un ámbito alemán, sin que
se note su procedencia, pero asombrando a los alemanes por tener un toque de distinción (punto también
confuso, pues se mezcla con poderío e
hipnotismo) que no tienen los
productos genuinamente alemanes. No olvidemos que el vídeo (si bien distinto) que
se exhibe en Alemania hace hincapié en este aspecto: “Mehr stil für die Straße”,
más estilo para la calle.
3) En
ningún caso queda claro lo que significa carácter
alemán en un coche francés. Las preguntas se multiplican ante la ambigüedad del
mensaje: ¿un coche francés sólo se supera a sí mismo si consigue el carácter
alemán?, ¿cuál es el modo de conseguir ese carácter: acaso sustituyendo el
motor por otro alemán?
4) El
problema fundamental para la eficacia persuasiva de este spot publicitario está
en cómo se cifra discursivamente un elemento poderoso (que es positivo en el marco europeo sobre lo alemán), como es
la técnica, en unos elementos que son puros estereotipos de lo alemán, clichés
llenos de prejuicios, de connotaciones caricaturescas si no peyorativas, de lo
alemán. Así se mezcla el bosque (los alemanes son los hombres del bosque) con
la belicosidad y las ansias imperiales (el águila tras la lucha a espada), la
tópica ingesta de salchichas, el traje folclórico, etc. Lo alemán es, en la narratio
del anuncio, un conjunto de tópicos de postal para viajeros poco avisados, por
los lugares de la germanidad: lo
tirolés y lo bávaro de Sissi emperatriz, lo belicosos bismarckiano de las luchas a espada y las águilas imperiales, y
también una autopista llena de máquinas alemanas que no hacen de menos al coche
francés mimetizado de alemán.
5) El
uso de estos estereotipos confundidos con lo esencialmente alemán es el fallo
fundamental del anuncio y precisamente por eso no ha calado en el auditorio
como se pudo presumir por parte del equipo publicitario. Posiblemente
imaginaron unos espectadores menos dispuestos a pensarse la ocurrencia originariamente buena. Como todo texto
simplemente ocurrente, cuanto más se analiza, más deja de manifiesto su
superficialidad. Y existe todo un grupo amplísimo de público que practica
Internet y se intercambia ideas a través de los blogs, que ven una y mil veces el mismo anuncio que les hace
gracia, y a los que no se les puede ofrecer un producto como el que acabamos de
analizar sin esperar un aluvión de críticas.
6) La
conclusión anterior nos lleva a fijarnos en los receptores de estos mensajes
publicitarios, que en realidad se mueven en acciones comunicativas locales. El
reto de estos spots se encuentra en cuadrar lo local con lo global. Aunque lo
modernamente pretendido sea un lenguaje globalizado, en realidad las diferentes
comunidades europeas están muy lejos de practicar ese lenguaje común, y se
mueven en actividades comunicativas de amplitud microsocial. Conseguir el salto
desde esa microcomunicación a una comunicación global (convirtiendo las
actividades comunicativas locales en lenguaje globalizado), es el problema con
el que se enfrenta hoy el discurso empresarial con pretensiones europeizantes o
más generales. Que resulta muy difícil el éxito, nos lo muestra con total
claridad el ejemplo que hemos traído aquí a análisis.
[1] La primera presentación de este trabajo se llevó a cabo
en el Curso de Verano de
[2]
http://anunciosmotor.wordpress.com/2008/03/09/anuncio-citroen-c5-caracter-aleman-espiritu-frances/
[6] James J. MURPHY, “Orígenes y primer desarrollo de la
retórica”, en: J. J. MURPHY (ed.), Sinopsis
histórica de la retórica clásica, Madrid: Gredos, 1988, pág. 9. Cf. también Alfonso REYES,
[7] Cf. Áron KIBÉDI VARGA, “Universalité et limites
de la rhétorique”, Rhetorica, 18, 1,
invierno (2000), págs. 14-15.
David PUJANTE, Manual de Retórica,
Madrid: Castalia, 2003, págs. 61 y 68.
[8] Cf. Erving GOFFMAN, Frame
Analysis. Los marcos de la experiencia, Madrid, Centro de Investigaciones
Sociológicas, 2006; George LAKOFF, No
pienses en un elefante. Lenguaje y debate político, Madrid, Editorial
Complutense, 2006.
[9] Cf. Christian PLANTIN, L’argumentation, París, Seuil, 1996.
[10] El paralogismo se define como la argumentación
falaz, es decir, una argumentación que no respeta alguna de las reglas que
asegura la validez del silogismo. Como las reglas del silogismo tienen un
número determinado, se pueden enumerar a
contrario los paralogismos posibles. Hoy no es posible recurrir a la
tradición derivada de Aristóteles, imputándole a los paralogismos
transgresiones o aplicaciones indebidas de las operaciones precisas o los
procedimientos exactos del razonamiento. El problema fundamental en la
actualidad pasa por saber en qué medida, y en qué sentido, la argumentación
común es, o debe ser, una argumentación científica, normada por la verdad.
[11] Chaïm PERELMAN y L. OLBRECHTS-TYTECA, Tratado de la argumentación.
La nueva retórica, Madrid: Gredos, 1989.
[12] Stephen TOULMIN, Los usos de la argumentación, Madrid: Península, 2007.
[13] Chaïm
PERELMAN y L. OLBRECHTS-TYTECA, Tratado
de la argumentación.
La nueva retórica, cit., pág. 147.
[14] Ibídem, pág. 162.
[15] Ibídem, págs. 119-120.
[16] David PUJANTE, Manual
de Retórica, cit., págs. 160-161.
[17] Podemos considerar que la configuración
significativa de los datos se corresponde con lo que hemos llamado en otros
trabajos la disposición interpretativa de la res. Cf. David PUJANTE, “La operación dispositio como base de la construcción
del significado discursivo”, Tonos
digital: Revista electrónica de estudios filológicos, 5, 2003. http://www.um.es/tonosdigital/znum5/estudios/J-Operacidispositio.htm
El problema lo hemos resumido en los siguientes términos: “Puesto que todo
texto discursivo tiene dos componentes básicos, res y verba -según
palabras de Quintiliano: todo discurso consta de lo que es significado con él
[fondo] y de aquello que lo significa [forma], es decir, de asuntos y palabras
(Inst. orat. III 5 1)-, queda el
discurso explicado como un signo lingüístico. Si seguimos entendiendo la res como tradicionalmente se entiende, a
saber, como conjunto de ideas, y las verba
como la manifestación verbal de dichas ideas, la res está en relación directa con la operación inventio y las verba con
la operación elocutio. ¿Qué sucede
con la dispositio? El propio
Quintiliano da la respuesta y dice que todo discurso consiste en ideas y
palabras (rebus et verbis); que hay
que considerar para las ideas la invención; para las palabras, la elocución;
para las unas y las otras la colocación (Inst.
orat. VIII Pr. 6). Esta doble adscripción de la operación dispositiva le
concede lugar preeminente, pues, mientras la inventio sólo es operación del ámbito de la res y la elocutio sólo lo
es del de las verba, la operación dispositio es la que actúa por igual en
los dos componentes básicos e inexcusables de todo discurso: tanto en la res como en las verba.” (David PUJANTE, Manual
de Retórica, cit., págs. 337-338). La disposición no es cuestión puramente
estilística, como se ha pretendido durante siglos (volviendo romo el
pensamiento retórico antiguo), sino que es organización significativa de las ideas discursivas, lo que se realiza a
través de la compleja concepción dispositiva de las verba, es decir, de la elección, selección y organización de los
elementos elocutivos. La clave se encuentra en la función sobreyectiva que se
da entre el conjunto res/verba y el conjunto inventio/dispositio/elocutio. Y el carácter interpretativo
(decisorio del entendimiento del mundo), que no puede corresponder ni a la
operación que busca materiales (inventio)
ni a la operación que se ocupa de las concepciones generales elocutivas (elocutio).
[18] Para una crítica detallada de esta aportación,
ver: F. H. van EEMEREN, R. GROOTENDORST y T. KRUIGER, Handbook of
argumentation theory, Dordrecht-Providence, Foris/Berlin: Mouton Gruyter. PDA7, 1987.
[19] Cf. Erving GOFFMAN, Frame Analysis. Los marcos de la experiencia,
cit.
[20] Cf. George LAKOFF, No
pienses en un elefante. Lenguaje y debate político, cit.
[21] Ibídem, p. 17.
[22] Ibídem, p. 17.
[23] Ibídem, p. 23.
[25] Chaïm PERELMAN y L. OLBRECHTS-TYTECA, Tratado de la argumentación.
La nueva retórica, cit., p. 191.
[26] Ibídem, p. 192.
[27] Ibídem, p. 193.
[28] Todavía podemos ver el anuncio, en su versión
corta exhibida en España, en la siguiente página: http://anunciosmotor.wordpress.com/2008/03/09/anuncio-citroen-c5-caracter-aleman-espiritu-frances/
[29] Sería muy interesante
ver los elementos con referencias nazis en otros anuncios, como el que utiliza
la fuerza del BMW para amansar a un doberman. http://www.youtube.com/watch?v=LMpHk0XBZdA
[32] http://www.bild.de/BILD/auto/2008/02/citroen-c5-werbespot/citroen-setzt-auf-deutsche-klischees.html
[37] Respecto a este típico traje,
nos dice la versión alemana de Wikipedia: “Was man heute unter einem Dirndl
versteht, darf nicht mit einer regionalen Volkstracht verwechselt werden. Eine
echte Tracht weist ganz bestimmte Merkmale auf, anhand derer man es ganz genau
der Region (und evtl. dem sozialen Status der Trägerin) zuordnen kann. Das
heute bekannte Dirndl hat dagegen keinen bestimmten regionalen Bezug.
Zweifelsohne wird und wurde das Dirndl jedoch durch die regionalen Trachten
geprägt.“ http://de.wikipedia.org/wiki/Dirndl
[38] Aquí aparece un elemento machista que no se da en
el anuncio breve, y que podría ser admitido en el mundo anglosajón, pero no en
el latino: mayor intransigencia con lo políticamente incorrecto una vez
aceptado y asimilado en el marco de sus comportamientos sociales.
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