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(PEN)ÚLTIMOS POEMAS ORIGINALES DE JOSÉ MUSSO
VALIENTE,
Y DOS TRADUCCIONES EN
José Luis Molina Martínez
(Academia
Alfonso X el Sabio de Murcia)
Resumen:
La figura de José Musso Valiente es
aún, a pesar de la publicación de casi toda su obra literaria, crítica y de
pensamiento, fuente de alguna que otra novedad que viene a completar el
conocimiento de la misma. En este trabajo, se dan a conocer los dos últimos
poemas de Musso localizados y sus colaboraciones en
Palabras
clave:
Poesía, oda, Horacio, Fray Luis de León, José Musso Valiente,
Abstract:
The figure of Jose Brave Musso is
still, in spite of the publication of almost all their literary, critical work
and of thought, source of which another newness that comes to complete the
knowledge of the same. In this work, they occur to both know last poems of
Musso located and to their collaborations in the Platen press Pedro Maria de
Olive, another Murcian forgotten, in 1818. If its facet of translator were
already well-known, those that appear here only they can increase its character
of student made an effort and praiseworthy of the Greco-Latin letters. It
contributes to the increase of its fame after so many years of relegation.
Key words:
Poetry, oda, Horacio, Fray Luis of Leon, Jose Musso Valiente,
Introducción
En varias ocasiones, he tenido
la oportunidad de ocuparme de lo que, en aquellos momentos, consideré poesía ocasional
de José Musso Valiente, sin que otro criterio haya hecho modificar mi aserto.
En la primera de ella, recogí y mostré al público los poemas que recopiló
Leopoldo Augusto de Cueto (1953). También he dado a conocer los poemas
manuscritos y por ende inéditos que se custodian en Mula (BACAM) [1]. En otra publicación (Molina
Martínez: 1999, pp. 99-181), ya casi definitiva, introduje los siguientes
poemas: A los españoles en sus discordias
civiles, Oda a Leticia Cortesi cantora en las óperas italianas, A Letizia
Cortesi en la ópera Zelmira, A la buena memoria del Señor Don Fernando VII,
Fundador del Real Museo del Prado y Protector del Real Establecimiento
Litográfico [2], A mi hermano (Molina Martínez: 1994, p.
75-77), Mi vuelta a mi casa de campo, Otro tiempo mi lira, En mí probó su saña
rigurosa, A su esposa, la señora Doña María de
En ese mismo libro, dimos a conocer algunas
traducciones de Musso que más tarde fueron analizadas en brillantes artículos.
Así, en sus Obras (Musso Valiente: 2004) [6] reseñamos todos su poemas hasta entonces conocidos,
y en las Actas del congreso “José
Musso Valiente y su época, 1785-
Poemas de Musso Valiente conservados por Francisca
Mellado
Hace escaso tiempo también me ocupé de dar a
conocer un soneto que lleva por título
Soneto
Húmida cuna diome el mar salado:
A mi elemento mano robadora
Crüel hurtóme, y nave voladora
Me apartó luego de mi suelo amado.
De aquella antigua forma despojado,
Industria su rigor fabricadora
Probando en mí, la frente brilladora
Ostenté, en nuevo ser mi ser mudado.
De Sena a Manzanares me destina
Fortuna, y más propicia a ti me lleva,
Prenda de puro amor, fiel sino dina.
Así la adversidad en dura prueba
Da resplandor a
Y al VARÓN FUERTE sobre el cielo eleva [8].
Junto a este poema, escrito con motivo de su
exilio gibraltareño, posiblemente años después de su regreso, Francisca Mellado
Martínez de Tudela tuvo a bien enviarme fotocopiado otro al que le di publicidad
en el
V Congreso de
Este segundo poema también lo es de circunstancias. Con
motivo de hacer un regalo, produce un sermo
moralis al tratar de la situación del mundo (globo) entonces y el probable
compromiso de que la pluma (escribanía) condene las malas hazañas que ocurrían
en aquel tiempo. Es un romance que rima en asonante
(a – a) los pares.
No es mi intención considerar inadecuado calificar el
poema de oda, siempre de tema noble y
elevado, por cuanto se observa una temática en parte festiva, elogiosa, de
cortesía cívica, pues se trata de halagar a la dueña de la casa mediante un
obsequio, lo que no deja de tener su agudeza. Para acercarnos cuanto podamos al
título de Musso, sin forzar el juicio, podemos considerarla, con un criterio
lato, como oda anacreóntica [11],
aunque usaba esta estrofa normalmente el verso heptasílabo, continuando la moda
iniciada en el siglo XVIII (Paraíso: 2000, p. 164).
Por otro lado, algo de epicúreo hallamos en el poema por
cuanto busca la eliminación del dolor corporal, del sufrimiento en general –la
destinataria había estado enferma todo el año 1826 y el poema se escribe en un
momento en el que ha recuperado la salud momentáneamente pues fallece al año
siguiente, como ya se sabe–, y la consecución de la eudaimonía. Así pues, hay
que alejar todo cuanto impida la felicidad al individuo, en este caso a la
destinataria del poema.
ODA XVIII
A
enviándole
una escribanía oculta
en
un globo
Si más propicia que cuando
dio al Macedón India y Asia [13],
cumpliendo en mí poderosa
lo que Alejandro anhelaba, 4
del mundo me diera el cetro
la diosa griega y voltaria [14],
como hoy ese breve emblema [15],
pusiera el mundo a tus plantas. 8
Corto es el don, mas no, cierto,
comprado con sangre humana:
no las lágrimas del triste
verás que su lustre empañan. 12
¿Qué a ti con el mundo entero?
Del dolor mísera estancia,
presa de ambición y cárcel
de la virtud ultrajada. 16
Quien le esquivase es dichoso,
no dichoso quien le manda:
si la fortuna le sube,
le despeña la venganza. 20
¡Pluguiera al cielo que nunca
del hombre se apoderara
la locura de que el hombre
tema temblando su saña! 24
¡Oh si el tiempo consumiera
esas funestas hazañas!
¡O, justa, el arte de Cadmo [16]
a oprobio las condenara! 28
No para que inflame el pecho
en ardor de gloria vana,
mas para que viva eterna
la virtud nos fuera dada. 32
Ministros de ella los vasos
que preparó mano sabia
para ti lleva escondidos
esa esfera en sus entrañas. 36
Tú, a quien los dioses han dado
impreso en femenil alma
alto ingenio que en varones
ha pregonado la fama, 40
No de tus hojas ofrenda
harás del vicio en las aras,
a quien el vulgo maligno
laureles dedica y palmas. 44
Verdad, modestia describe,
piedad materna, fe casta,
pura amistad, fiel desvelo,
y a ti misma te retratas. 48
Ojalá risueñas dichas
escribas en dulce calma,
la tristeza ponzoñosa
de ti por siempre alejada [17]. 52
Como del amante esposo
premió el cielo la constancia;
vencedor de infame envidia
el que venció con la espada [18].
56
Como en valor y en ingenio,
viva de la madre estampa,
fue de
todos aplaudida
madura esa tierna planta. 60
El primero yo, pulsando
ágil las cuerdas doradas
de mi lira, tus loores
diré ledo en canción grata. 64
Pocos más poemas se podrán recopilar de su autoría
porque la mayoría de ellos, según su propia confesión, fueron arrojados al mar
a su vuelta de Gibraltar, en 1823, como cuenta en sus memorias.
Poemas en
Por otro lado, tiempo ha que andaba detrás
de consultar
“Por aquellos tiempos resucitó
mi amigo Olive su antigua Minerva y me pidió artículos para ella. Yo le
envié algunas composiciones poéticas y traducciones de los antiguos y, con este
motivo, me entretuve después en hacer otras: tiempo perdido porque la
naturaleza me había escaseado el numen poético” (Musso Valiente: 2004, p. 378),
Por ello, me interesaban los ejemplares
aparecidos desde junio del año 1817 hasta octubre del año siguiente. Como
también hemos de consultar El mensajero,
aparecido en 15 de mayo de 1820 y finalizado el 30 de junio del mismo año. Era
también un periódico de Olive, al que Musso igualmente envió sus originales:
“La junta revolucionaria
co-regenta del rey trató de contener los excesos del jacobinismo, que amenazaba
desastres sin cuento; y una de sus providencias fue la de encargar secretamente
a Olive que publicase un periódico con el fin de ilustrar a la muchedumbre.
Anuncióse con el título de El mensajero y Olive me pidió artículos.
Envié al pronto composiciones poéticas y comencé un análisis de
Musso tuvo y mantuvo una gran amistad con
Pedro María de Olive y Pérez (Murcia, 1767-Madrid, 1843) [19] como el mismo polígrafo lorquino cuenta en la obra ya citada.
Por otro lado, la investigadora Josita
Hernández Morillas, ocupada actualmente en la conclusión de su tesis doctoral
sobre Pedro María de Olive, que realiza en
En el número XXXIV de
Vuelve a tu seno,
Vuelve, querida,
Pues no hay veneno
De tal violencia,
Que de la vida
Como tu ausencia
Pueda privar.
(Estribillo)
¡Cómo suspira
Mi pecho ardiente,
Y en su quebranto
Sólo respira
Con un torrente
De amargo llanto
Tierna lealtad.
Ya ni la fuente
Ni la alameda
Tiene aliciente;
Todo me embiste,
Todo remeda
La imagen triste
De mi pesar.
Vuelve a tu seno, &.
¡Ay!... si a tu lado
Mi pecho ansioso
Siempre gozoso,
Y en mil delicias
Siempre empapado
De tus caricias
Llegue a gozar;
Mi labio amante
Tendrá por tema:
“Ver tu semblante,
Sentir tu aliento
Y oír tu acento
Es mi suprema
Felicidad.
Vuelve a tu seno, &.
Cuando amanezca
Y resplandezca
Tan fausto día,
¡Con qué alegría
Mis tiernos brazos
En dulces lazos
Te han de estrechar!...
En vano, en vano
La ilusión grata
Que me arrebata
Tanto me halaga
Que en gozo ufano
Mi cruda llaga
Quiere trocar.
Vuelve a tu seno, &.
A tu presencia
Frutos y flores
En ramillete
Con mil juguetes
A competencia
Brotar amores
Vi sin cesar;
Mas en la pena
Que me enagena,
Luto funesto
Tan sólo miro,
La luz detesto,
Gimo y suspiro
Con loco afán.
Vuelve a tu seno,
Vuelve, querida,
Pues no hay veneno
De tal violencia,
Que de la vida
Como tu ausencia
Pueda privar.
En el número de julio de 1818 [23], se inserta, en la sección POESÍA,
una interesante traducción de Musso. El intelectual lorquino vierte al
castellano
“Nueva traducción de
comparada con la antigua de Fr. Luis de León.
Señor Redactor: Tenga V. a
bien insertar en su periódico la siguiente traducción que hace tiempo hice por
ejercitarme en la de los autores clásicos, y a la qual acompaña la inédita de
Fr. Luis de León que he leído en el tomo que se publicó últimamente en la
colección de sus obras [24].
Ex Horatii carminum
Lib. II. Ode XIII [25]
Otium divos rogat in patenti
Prensus Aegaeo, simul atra nubes
Condidit lunam neque certa fulgent
Sidera nautis;
Otium bello furiosa Thrace,
Otium Medi partera decori,
Grosphe, non gemmis ñeque purpura ve-
nale neque auro.
Nom enim gazae neque consularis
Summovet lictor miseros tumultos
Mentis et curas laqueata circui
Tecta volantis.
Vivitur parvo bene, ciu paternum
Splendet in mensa tenui salinum
Nec levis somnos timor aut cupido
Sordidus aufert.
Quid brevi fortes iaculamur aevo
Multa? Quid terras alio calentis
Sole mutamus? Patriae equis exul
Se quoque fugit?
Scandit aeratas vitiosa navis
Cura nec turmas equitum relinquit,
Ocior cervis el agente nimbos
Ocior Euro.
Laetus in praesens animus quod ultra est
Oderit curare et amara lento
Temperet risu; nihil est ab omni
Parte beatum.
Anstulit clarum cita mors Achillem,
Longa Tithonum miuit senectud,
Et mihi forsam, tibi quod negarit,
Porriget hora.
Te greges centum Siculaeque circuí
Mugiunt vaccae, tibi tollit hinnitum
Apta quadrigis equa, te bis Afro
Murice tinctae
Vestium lanae; mihi parva rura et
Spiritum Graiae tenuens Camenae
Parca non mendax dedit et malignum
Spernere vulgus [26].
Escrita en estrofas sáficas, Fray Luis de León las
traduce en liras:
Descanso pide al cielo
El marinero en alto mar metido
Quando, con negro velo,
El ayre oscurecido,
Y en la fiera batalla
Descanso pide el capitán armado
Un bien que no se halla,
Ni fue jamás comprado
Por perlas, y por otro muy cendrado.
Porque ni magistrados,
Ni gran riqueza excusan el tormento
De los graves cuidados,
Que en el rico aposento
Tienen su albergue y principal asiento.
Con poco se sustenta
Quien no busca más bien del que ha heredado,
Ni teme a la tormenta,
Ni ambicioso cuidado
Le priva de su sueño sosegado.
¿De qué sirve matarnos
Por largo hacer para tan corta vida?
¿De qué sirve alejarnos
Con ansia desmedida
Por mares de región no conocida?
Que aunque pretendamos
Huirnos de nosotros, no podemos.
Que si a caballo vamos,
Y aunque en la mar entremos,
Nuestra pasión nos sigue a vela y remos.
No trate el que está alegre
En cosa que le dé desabrimiento,
Y el afligido alegre
Su triste pensamiento:
Que no hay en cosa ya cabal contento.
Aquiles fue temprano
Arrebatado de la muerte dura;
Tirón murió ya anciano;
Y a mí dará ventura
Lo que a ti habrá negado por ventura.
Hácente a ti ruido
Mil vacas, y cien hatos de ganado,
Y siempre andes vestido
Del paño delicado
Dos veces en
el púrpura bañado.
A mí me ha dado el cielo
Que entone el verso lírico gracioso,
Y en un pequeño suelo
Un huerto deleytoso,
Donde huyo del vil vulgo enojoso.
Musso
hace su traducción en sexteto-lira o sexteto alirado (7a, 11B, 7ª, 11B, 7c,
Bonanza al cielo ayrado
Demanda el oprimido en la honda Egea
Si un hórrido nublado
Oculta ante sus ojos a Febea,
Y la estrella radiante
Polar su lumbre esconde al navegante.
Quietud el Medo ayroso
Con el carcax, quietud en la batalla
Pide el Tracio furioso,
La dulce quietud, que no se halla,
Grosso, ni con brillantes
Riquezas, ni con púrpura o diamantes.
No bienes engañosos,
Ni el lictor de
Y afanes congojosos
Del alma aplaca nunca, ni serena
El roedor cuidado
Que en torno vuela el techo artesonado.
Con suerte limitada
La alegría disfruta aquel sencilla,
En cuya moderada
Mesa el salero de su padre brilla;
Ni ahuyenta su agradable
Sueño el miedo o codicia detestable.
¿Por qué con vida vana
El dardo audaces lejos arrojamos?
¿Por qué a tierra lejana
Donde otro sol calienta, nos mudamos?
¿Quién es el que expelido
De su Patria, de sí también ha huido?
En las herradas popas
Asciende luego la inquietud molesta;
Ni abandona las tropas
De caballeros, más que el ciervo presta,
Y qual Euro ligera,
Quando disipa la borrasca fiera.
El ánimo contento
Con lo que goza, evite la presura
Del por venir; con lento
Riso modere siempre la amargura
De la suerte infelice.
Ningún hombre del todo fue felice.
Al ilustre Pelida
En flor cortó la muerte domadora;
En fastidiosa vida
A Tirón larga senectud minora;
Y lo que a ti por caso
Negado hubiese, me dará el acaso.
En Sicilia ganados
Sin cuento, y vacas bramadoras llenan
Tus abundosos prados;
De diestras yeguas con la voz resuenan
Tus estancias; la lana
Te viste tinta en púrpura africana.
Mas a mí la infalible
Parca, en suerte me ha dado una grangita,
Y el ingenio apacible
Con que en lírico son
Al del canoro Griego.
Y a despreciar enseña al vulgo ciego.
J
(osé) M(usso) y V(aliente).
En el tomo XLIX de las Obras Completas de
Marcelino Menéndez Pelayo (VI de Bibliografía Hispano-Latina Clásica, p.
578-580), aparece lo siguiente:
XII D. JOSÉ MUSSO Y VALIENTE. [p.
578] “Este egregio helenista y latinista, uno de los más laboriosos y
estimables de la primera mitad de nuestro siglo, dejó manuscritas gran número
de traducciones de poetas griegos y latinos, entre ellas el Ayax flagelifero
de Sófocles (largamente comentado) y el Heauton-timorumenos de Terencio.
Todos estos trabajos, así como los materiales para un diccionario griego, que
dejó muy adelantado, nos han sido entregados, con generosidad inestimable y
rara, por su hijo y heredero D. José Musso y Fontes. Hay [p. 579] entre estos
papeles cinco traducciones en verso de odas de Horacio, a saber:
Oda 3.ª, lib. I, Sic te Diva:
“Así te vayan con tu luz guiando
Cástor y Pólux, y
........................................................”
6.ª, del mismo
libro, Scriberis Vario :
«Por el cisne de Homero
Vario serás, Agripa, celebrado.
.........................................................”
31.ª, del mismo libro, Dianam
tenerae:
«Tiernas niñas, a Diana,
y ¡oh niños! celebrad a Cintio intonso.
...............................................................”
16.ª, lib. II, Otium Divos
rogat in patenti .
Dos traducciones diversas, una en
estrofas de seis versos endecasílabos y heptasílabos; otra en sáficos, metro
del original. La primera comienza:
“Bonanza
al cielo airado
Demanda el oprimido en la onda Egea.
.................................................................”
Copio íntegra la segunda, para que se
compare con la de Arjona [27].
Algunos versos de los de Musso no son sáficos en el vulgar sentido castellano;
pero es seguro que el traductor los habría corregido a haber tenido tiempo para
revisar su oda, que tiene estrofas verdaderamente inmejorables, v. gr., la 2.ª,
3.ª y 5.ª.
Ocio a los dioses
clama el oprimido
En la onda Egea, si
turbado el polo
Su
luz esconde, y a Dïana oculta
Hórrida nube.
Paz en la guerra el
iracundo Trace,
Paz el gallardo Medo
con la aljaba,
Paz que no compran, Grosfo, los diamantes,
Púrpura y oro.
Que ni riqueza ni el lictor del
cónsul
Del pecho apartan los afanes tristes,
Ni la inquietud que en el
dorado techo
Bate las alas.
Con poco vive bien el que su mesa
Con el salero adorna de su padre;
Ni vil codicia ni temor el blando
Sueño le turba.
¿Para qué tanto osar en breve vida?
¿Ir a regiones que otro sol
calienta?
¿Quién de si huye, aunque del patrio suelo
Viva alejado?
Molesto afán en las herradas popas
Asciende, y sigue al volador jinete,
Veloz cual ciervo, y Euro, las
borrascas
Cuando serena.
Gozosa el alma con el don presente
No atienda nunca al porvenir: lo
amargo
Suavice en dulce risa. No es perfecta
Nunca la dicha.
Muerte temprana lleva al claro
Aquiles,
A Titón larga senectud minora,
Y la fortuna acaso me concede
Lo que a ti niega.
En torno tuyo cien ganados; vacas
Sículas mugen: diestras en el tiro
Yeguas relinchan: lana reteñida
En africano
Múrice vistes: y
Sólo una granja dióme, y de la lira
Griega el ingenio, y despreciar al
rudo
Vulgo maligno.” [28]
Tenemos,
pues, las dos traducciones de Musso, como hemos podido leer.
Finalmente [29],
traduce
“La primera de las traducciones en verso de
las Anacreónticas que encontramos en el legajo es la titulada De una vendimia, correspondiente a la
oda 52 de la editio princeps y a la
59 del manuscrito. En ella se nos describe la actividad recolectora de la uva,
el reparto de tareas entre hombres y mujeres y cómo la consiguiente embriaguez
del varón conlleva la incontinencia del deseo erótico. Se trata de una
composición de cuarenta y dos versos octosílabos con rima asonante en los
versos pares y muy ajustada a la literalidad, pese a la versificación. Apenas
hay amplificaciones, si no son “hermosas vírgenes” (v. 2), “con callosa planta”
(v. 6), “padre Baco” (v. 9) y “alegres” (v. 11).” [31]
Sobre sus hombros, zagales
Y hermosas vírgenes llevan
Canastos de negras uvas
Que luego en el lagar echan.
Písanlas sólo los hombres
Con callosa planta y sueltan
De entre las uvas el vino;
Vendimiales cantilenas
Entonando al padre Baco
Con grande clamor celebran.
Alegres, el licor nuevo
En la vasija contemplan
Quál bulle en ferviente mosto,
Para que, quando le beba,
Con pie trémulo el anciano
Dance y muestre la cabeza
De canas ya coronada.
Tal de entre todos se aleja
Joven rozagante, viendo
Una virgencita bella
Que, del sueño fatigada,
El blando cuerpo recuesta
Sobre las umbrosas hojas;
Le halaga amor y aconseja
Que entonces al himeneo
Con traidor intento venga.
Mas, sorda al ruego inoportuno
Del zagal, sólo la fuerza
La rinde; porque de esta arte,
Burlándose de la tierna
Juventud, Baco, beodo
Y desconcertado, juega.
M(usso).
A
falta de lo que Olive le publicara en El
mensajero (1820), va a ser complicado localizar otros poemas de Musso,
aunque no queremos dar por cerrado este apartado por si en alguna biblioteca o
entre los papeles de alguno de sus amigos, Hermosilla, Lista, Miñano, Roca de
Togores, Fermín de
NOTAS
1. Biblioteca Archivo de
2. Otra versión de este poema
aparece en la carta LVII, “Musso a Lista”, en JURETSCHKE, Hans (1951, pp.
611-619).
3. La correspondencia se inicia el 30 de julio
de 1830 y concluye el 19 de mayo de 1835. En total, treinta y nueve cartas. No
he acometido aún esta tarea porque la mayoría de ellas incide sobre la
traducción del Ayax por Musso y otras
cuestiones filológicas.
4. Se refiere a
5. Gibraltar fue conocida en la antigüedad
como Mons Calpe, una de las dos columnas de Hércules, citada por este nombre
por Estrabón y Cicerón. Este poema, junto al desconocido Gibraltar y el titulado
6. En este libro se reproduce
toda su poesía original (pp. 31-71) y se dedica un buen capítulo a sus
traducciones (pp. 335-429).
7. La profesora Pilar Hualde
Pascual me envió más tarde copia de un artículo inédito titulado “Una nueva
traducción decimonónica de cinco odas anacreónticas por José Musso Valiente”.
8.
9. Para conocer su poesía,
vid., además del libro citado, MELLADO, Carlos:1984.
10. “Generalizando el valor de
la frase, dícese que en un escrito el estilo es anacreóntico cuando se halla
caracterizado por cierto aire de ingenuidad e inocencia, por un tono
especial de gracia y de voluptuosidad, por la aparente falta de todo arte y
estudio, y por la carencia de pensamientos rebuscados y sentenciosos” [Diccionario
Enciclopédico Hispano-Americano de Literatura, Ciencias y Artes. Edición
Digital en Torre de Babel, en
septiembre de 2007: www.e-torredebabel.com.
(Consulta: 7 abril 2010)]
11. El padre de José María Musso
Pérez-Valiente, José Musso Alburquerque, era hermano de Joaquina Musso
Alburquerque, madre de Antonio Pérez de Meca Musso (Lorca, 1788-Madrid, 1863).
12. Me parece importante conocer
el nombre de la dama que se oculta bajo esas iniciales, que bien puede ser Josefa Caro de Musso, esposa de su
hermano Pedro de Alcántara, fallecida en 1827, por lo que podemos datar este
poema como anterior a esa fecha.
13. Alejandro Magno, natural
de Pella, capital de Macedón, un reino al norte de Hellas (Grecia). En
14. La diosa
Fortuna.
15. Entre el
siglo XV y XVIII, emblema es sinónimo de empresa, jeroglífico o divisa. Los más
famosos son los de Andrea Alciato.
16. Cadmo, hermano de Europa
raptada por Zeus bajo apariencia de toro blanco. Se le creía venido de Fenicia
y a él se le atribuye la invención del alfabeto griego. Personaje de Las Bacantes, de Eurípides. El arte de
Cadmo será la escritura.
17. Josefa
Caro se había pasado enferma casi todo el año 1826, aunque, en general, su
salud no había sido nunca buena, según podemos leer en el Memorial de la vida.
18. Referencia
a su hermano Pedro de Alcántara, mariscal de campo.
19. CAVAILLON GIOMI, Joan: 2009.
20. Agradecemos su deferencia
que valoramos justamente porque nos permite este escrito en el que vamos a dar
a conocer estas colaboraciones.
21. MINERVA O
EL REVISOR GENERAL. OBRA PERIÓDICA POR D. PEDRO MARÍA DE OLIVE. MISCELÁNEA
CRÍTICA TOMO XI. MADRID MDCCCXVIII. EN
22. “Menos impertinente fue
el análisis que por entonces hice de
23. MINERVA O
EL REVISOR GENERAL. OBRA PERIÓDICA POR D. PEDRO MARÍA DE OLIVE. MISCELÁNEA
CRÍTICA. TOMO XII JULIO 1818. MADRID POR IBARRA, IMPRESOR DE CÁMARA DE SU
MAJESTAD. CON PRIVILEGIO REAL, pp. 19-23.
24. En la biblioteca de Musso,
encontramos Poesías Espirituales en
edición de 1779. Se trata de una antología de poesía espiritual cuyo autor fue
Francisco Cerdá y Rico: Poesías
espirituales escritas por el padre maestro frey Luis de León, del orden de San
Agustín; Diego Alfonso Velázquez de Velasco; padre Paulino de
25. Corresponde a
26. Vid., MAÑAS NUÑEZ, Manuel (1995).
Horacio (Oda 2, 16) en Francisco de Medrano (Oda XXIV). Cuadernos de Filología
Clásica. Estudios latinos, nº 8, 1995, pp. 128-141.
27. Se refiere a Manuel María de
Arjona (1771-1820).
28. MINERVA.
TRIMESTRE SEXTO. OCTUBRE 1818. MISCELÁNEA CRÏTICA, p. 210.
29. Este poema
se conserva entre los papeles de Musso sitos en
30. Vid.,
Pilar Hualde Pascual, “Una nueva traducción decimonónica de cinco odas
anacreónticas por José Musso y Valiente” (en prensa).
31. Andrés Bello, entre otros,
también traduce esta oda (vid., HERRERA MONTERO, Rafael: 1995, nº 8, pp. 299-314).
BIBLIOGRAFÍA
CAVAILLON GIOMI, Joan (2009). Pedro María de
Olive (1768-1843), employé de l’État, homme de Lettres et journaliste, en Argonauta Español, nº 6. Dirección URL
(en línea): <http://argonauta.imageson.org.document131.html>. [Consulta:
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(1953). Poetas líricos del siglo XVIII,
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HERRERA MONTERO, Rafael
(1995). Andrés Bello, traductor de una oda de Horacio. Cuadernos de Filología
Clásica. Estudios latinos, nº 8, pp. 299-314.
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HUALDE PASCUAL, Pilar (2006). Musso helenista en el
contexto cultural de
—————— (2006). Un nuevo elogio a la reina
Cristina en lengua griega. En: MARTÍNEZ ARNALDOS, Manuel, MOLINA MARTÍNEZ, José
Luis, CAMPOY GARCÍA, Santos (eds.), José Musso Valiente y su época (1785-1838).
La transición del Neoclasicismo al Romanticismo, vol. I, Murcia, Ayuntamiento
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JURETSCHKE, Hans (1951). Vida, obra y pensamiento de Alberto Lista, Madrid, CSIC, pp.
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Antonio María
Esquivel: Pedro de Alcántara Musso Pérez
Valiente (1836).
Museo de Arte
San Miguel Arcángel. Mula (

Anónimo. José Musso Valiente.
Palacio de Guevara. Lorca
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