REVISTA ELECTRÓNICA DE ESTUDIOS FILOLÓGICOS


(PEN)ÚLTIMOS POEMAS ORIGINALES DE JOSÉ MUSSO VALIENTE,

Y DOS TRADUCCIONES EN LA MINERVA DE 1818

 

José Luis Molina Martínez

(Academia Alfonso X el Sabio de Murcia)

 

 

Resumen:

          La figura de José Musso Valiente es aún, a pesar de la publicación de casi toda su obra literaria, crítica y de pensamiento, fuente de alguna que otra novedad que viene a completar el conocimiento de la misma. En este trabajo, se dan a conocer los dos últimos poemas de Musso localizados y sus colaboraciones en La Minerva de Pedro María de Olive, otro murciano olvidado, en el año 1818. Si su faceta de traductor era ya conocida, las que aquí se presentan sólo pueden aumentar su carácter de estudioso esforzado y loable de las letras grecolatinas. Ello contribuye al aumento de su fama tras tantos años de relegación.

 

Palabras clave:

Poesía, oda, Horacio, Fray Luis de León, José Musso Valiente, La Minerva, Olive, traducción.

 

Abstract:

The figure of Jose Brave Musso is still, in spite of the publication of almost all their literary, critical work and of thought, source of which another newness that comes to complete the knowledge of the same. In this work, they occur to both know last poems of Musso located and to their collaborations in the Platen press Pedro Maria de Olive, another Murcian forgotten, in 1818. If its facet of translator were already well-known, those that appear here only they can increase its character of student made an effort and praiseworthy of the Greco-Latin letters. It contributes to the increase of its fame after so many years of relegation.

 

Key words:

Poetry, oda, Horacio, Fray Luis of Leon, Jose Musso Valiente, La Minerva, Olive, translation.

 

 

Introducción

En varias ocasiones, he tenido la oportunidad de ocuparme de lo que, en aquellos momentos, consideré poesía ocasional de José Musso Valiente, sin que otro criterio haya hecho modificar mi aserto. En la primera de ella, recogí y mostré al público los poemas que recopiló Leopoldo Augusto de Cueto (1953). También he dado a conocer los poemas manuscritos y por ende inéditos que se custodian en Mula (BACAM) [1]. En otra publicación (Molina Martínez: 1999, pp. 99-181), ya casi definitiva, introduje los siguientes poemas: A los españoles en sus discordias civiles, Oda a Leticia Cortesi cantora en las óperas italianas, A Letizia Cortesi en la ópera Zelmira, A la buena memoria del Señor Don Fernando VII, Fundador del Real Museo del Prado y Protector del Real Establecimiento Litográfico [2], A mi hermano (Molina Martínez: 1994, p. 75-77), Mi vuelta a mi casa de campo, Otro tiempo mi lira, En mí probó su saña rigurosa, A su esposa, la señora Doña María de la Concepción Fontes, con ocasión de haberse cubierto el rostro con la mantilla al divisarlo (Molina Martínez: 2005), Elfrida, reina de Inglaterra, La cierva herida, El triunfo de Jesús, A un arroyo y Sobre el qu’il mourut, de Corneille. Completarían la producción lírica de Musso Valiente sus poemas no localizados. A lo largo de sus escritos y en la correspondencia que mantiene con Reinoso [3], Lista (Martínez Torrón: 1991, pp. 301-352) Miñano (Molina Martínez: 1999a, 301-352), Apezechea (Molina Martínez: 2003, pp. 7-48) y algún otro, Musso cita unos poemas que no han llegado hasta nosotros, cuyos títulos son: Oda a la ciudad de Lorca en la fiesta del Alcázar, 1821 [4]. Oda en alabanza de los alumnos del Colegio de San Antonio Abad, 1829. Oda a la Resurrección, 1831. Del que arriba a Calpe, 1831 [5]. A Gibraltar, 1831. La Listíaca (oda a Alberto Lista), 1832.

En ese mismo libro, dimos a conocer algunas traducciones de Musso que más tarde fueron analizadas en brillantes artículos. Así, en sus Obras (Musso Valiente: 2004) [6] reseñamos todos su poemas hasta entonces conocidos, y en las Actas del congreso “José Musso Valiente y su época, 1785-1838”, aparecen análisis sobre su poesía (Paraíso: 2006, pp. 497-511) y sus traducciones (Torre: 2006, pp. 549-563. Hualde: 2006, pp. 565-580. Hualde: 2006, pp. 581-592 [7]. Miralles: 2006, 593-606).

 

Poemas de  Musso Valiente conservados por Francisca Mellado

Hace escaso tiempo también me ocupé de dar a conocer un soneto que lleva por título 32 M (Molina Martínez: 2009a).

 

 32 M

          Soneto

Húmida cuna diome el mar salado:                         

A mi elemento mano robadora                     

Crüel hurtóme, y nave voladora                   

Me apartó luego de mi suelo amado.            

 

De aquella antigua forma despojado,                      

Industria su rigor fabricadora                                 

Probando en mí, la frente brilladora                        

Ostenté, en nuevo ser mi ser mudado.

                  

De Sena a Manzanares me destina                         

Fortuna, y más propicia a ti me lleva,           

Prenda de puro amor, fiel sino dina.                       

 

Así la adversidad en dura prueba                            

Da resplandor a la Virtud divina                    

Y al VARÓN FUERTE sobre el cielo eleva [8].

 

Junto a este poema, escrito con motivo de su exilio gibraltareño, posiblemente años después de su regreso, Francisca Mellado Martínez de Tudela tuvo a bien enviarme fotocopiado otro al que le di publicidad en el V Congreso de la Sociedad de Estudios Latinos (SELat) “Retórica y Oratoria Latinas”, celebrado en Lorca, 31 de mayo-3 de junio 2006 (Trinidad Arcos Pereira – Jorge Fernández López – Francisca Moya del Baño, eds.: 2009, pp. 151-167). Francisca Mellado es hija del que fue pintor lorquino, afincado en Madrid, Gonzalo Mellado Mellado (Lorca, 1907 -Madrid, 1986), hijo, a su vez, del poeta Carlos Mellado Pérez de Meca (1885-1934), autor de un celebrado libro de poemas publicado por la Editorial Renacimiento, Madrid, 1914, A mitad de jornada. [9] Los Pérez de Meca y los Musso son familia. Antonio Pérez de Meca Musso, más tarde conde de San Julián, y José Musso Pérez-Valiente son primos. [10] Por la razón que sea, ella conserva aún, en su casa de Madrid, varios documentos de Musso que no estaría mal pudiesen conocer los investigadores.

Este segundo poema también lo es de circunstancias. Con motivo de hacer un regalo, produce un sermo moralis al tratar de la situación del mundo (globo) entonces y el probable compromiso de que la pluma (escribanía) condene las malas hazañas que ocurrían en aquel tiempo. Es un romance que rima en asonante (a – a) los pares.

No es mi intención considerar inadecuado calificar el poema de oda, siempre de tema noble y elevado, por cuanto se observa una temática en parte festiva, elogiosa, de cortesía cívica, pues se trata de halagar a la dueña de la casa mediante un obsequio, lo que no deja de tener su agudeza. Para acercarnos cuanto podamos al título de Musso, sin forzar el juicio, podemos considerarla, con un criterio lato, como oda anacreóntica [11], aunque usaba esta estrofa normalmente el verso heptasílabo, continuando la moda iniciada en el siglo XVIII (Paraíso: 2000, p. 164).

Por otro lado, algo de epicúreo hallamos en el poema por cuanto busca la eliminación del dolor corporal, del sufrimiento en general –la destinataria había estado enferma todo el año 1826 y el poema se escribe en un momento en el que ha recuperado la salud momentáneamente pues fallece al año siguiente, como ya se sabe–, y la consecución de la eudaimonía. Así pues, hay que alejar todo cuanto impida la felicidad al individuo, en este caso a la destinataria del poema.

 

ODA XVIII

A la Sra Da J. C. de M. [12]

enviándole una escribanía oculta

en un globo

 

Si más propicia que cuando

dio al Macedón India y Asia [13],

cumpliendo en mí poderosa

lo que Alejandro anhelaba,                            4

del mundo me diera el cetro

la diosa griega y voltaria [14],

como hoy ese breve emblema [15],

pusiera el mundo a tus plantas.                     8

Corto es el don, mas no, cierto,

comprado con sangre humana:

no las lágrimas del triste

verás que su lustre empañan.                        12

¿Qué a ti con el mundo entero?

Del dolor mísera estancia,

presa de ambición y cárcel

de la virtud ultrajada.                                    16

Quien le esquivase es dichoso,

no dichoso quien le manda:

si la fortuna le sube,

le despeña la venganza.                                20

¡Pluguiera al cielo que nunca

del hombre se apoderara

la locura de que el hombre

tema temblando su saña!                              24

¡Oh si el tiempo consumiera

esas funestas hazañas!

¡O, justa, el arte de Cadmo [16]

a oprobio las condenara!                               28

No para que inflame el pecho

en ardor de gloria vana,

mas para que viva eterna

la virtud nos fuera dada.                               32

Ministros de ella los vasos

que preparó mano sabia

para ti lleva escondidos

esa esfera en sus entrañas.                           36

Tú, a quien los dioses han dado

impreso en femenil alma

alto ingenio que en varones

ha pregonado la fama,                                  40

No de tus hojas ofrenda

harás del vicio en las aras,

a quien el vulgo maligno

laureles dedica y palmas.                             44

Verdad, modestia describe,

piedad materna, fe casta,

pura amistad, fiel desvelo,

y a ti misma te retratas.                               48

Ojalá risueñas dichas

escribas en dulce calma,

la tristeza ponzoñosa

de ti por siempre alejada [17].                      52

Como del amante esposo

premió el cielo la constancia;

vencedor de infame envidia

el que venció con la espada [18].                  56

Como en valor y en  ingenio,

viva de la madre estampa,

fue de todos aplaudida

madura esa tierna planta.                             60

El primero yo, pulsando

ágil las cuerdas doradas

de mi lira, tus loores

diré ledo en canción grata.                            64

 

Pocos más poemas se podrán recopilar de su autoría porque la mayoría de ellos, según su propia confesión, fueron arrojados al mar a su vuelta de Gibraltar, en 1823, como cuenta en sus memorias.

 

Poemas en La Minerva

Por otro lado, tiempo ha que andaba detrás de consultar La Minerva o el Revisor General de Pedro María de Olive, que en diversos archivos visitados no había logrado hallar, porque el mismo José María Musso cita sus colaboraciones en esas revistas. Era su segunda época interesante para completar tanto el número de poemas originales como las traducciones de los clásicos efectuadas por Musso:

 

“Por aquellos tiempos resucitó mi amigo Olive su antigua Minerva y me pidió artículos para ella. Yo le envié algunas composiciones poéticas y traducciones de los antiguos y, con este motivo, me entretuve después en hacer otras: tiempo perdido porque la naturaleza me había escaseado el numen poético” (Musso Valiente: 2004, p. 378),

 

Por ello, me interesaban los ejemplares aparecidos desde junio del año 1817 hasta octubre del año siguiente. Como también hemos de consultar El mensajero, aparecido en 15 de mayo de 1820 y finalizado el 30 de junio del mismo año. Era también un periódico de Olive, al que Musso igualmente envió sus originales:

 

“La junta revolucionaria co-regenta del rey trató de contener los excesos del jacobinismo, que amenazaba desastres sin cuento; y una de sus providencias fue la de encargar secretamente a Olive que publicase un periódico con el fin de ilustrar a la muchedumbre. Anuncióse con el título de El mensajero y Olive me pidió artículos. Envié al pronto composiciones poéticas y comencé un análisis de la Constitución; mas, habiendo cesado el periódico, cesé yo también en mi obra” (Musso Valiente: 2004, p. 392).

 

Musso tuvo y mantuvo una gran amistad con Pedro María de Olive y Pérez (Murcia, 1767-Madrid, 1843) [19] como el mismo polígrafo lorquino cuenta en la obra ya citada.

 

Por otro lado, la investigadora Josita Hernández Morillas, ocupada actualmente en la conclusión de su tesis doctoral sobre Pedro María de Olive, que realiza en la Universidad de Almería, ha tenido a bien facilitarme los números de La Minerva correspondientes al año 1818, que se hallan en la Biblioteca Nacional de Madrid. [20]

En el número XXXIV de La Minerva correspondiente al 19 de febrero de 1818 [21], aparece un poema  titulado LOS SUSPIROS DE UN AUSENTE. Letrilla, escrito en versos pentasílabos que toman diversas rimas consonantes, dejando el último verso suelto acabado en sílaba aguda. Tiene, a nuestro parecer, cierta influencia de Meléndez Valdés, tanto en los temas como en la forma. [22]

 

Vuelve a tu seno,

Vuelve, querida,

Pues no hay veneno

De tal violencia,

Que de la vida

Como tu ausencia

Pueda privar.

(Estribillo)

¡Cómo suspira

Mi pecho ardiente,

Y en su quebranto

Sólo respira

Con un torrente

De amargo llanto

Tierna lealtad.

Ya ni la fuente

Ni la alameda

Tiene aliciente;

Todo me embiste,

Todo remeda

La imagen triste

De mi pesar.

Vuelve a tu seno, &.

 

¡Ay!... si a tu lado

Mi pecho ansioso

Siempre gozoso,

Y en mil delicias

Siempre empapado

De tus caricias

Llegue a gozar;

Mi labio amante

Tendrá por tema:

“Ver tu semblante,

Sentir tu aliento

Y oír tu acento

Es mi suprema

Felicidad.

Vuelve a tu seno, &.

 

Cuando amanezca

Y resplandezca

Tan fausto día,

¡Con qué alegría

Mis tiernos brazos

En dulces lazos

Te han de estrechar!...

En vano, en vano

La ilusión grata

Que me arrebata

Tanto me halaga

Que en gozo ufano

Mi cruda llaga

Quiere trocar.

Vuelve a tu seno, &.

 

A tu presencia

Frutos y flores

En ramillete

Con mil juguetes

A competencia

Brotar amores

Vi sin cesar;

Mas en la pena

Que me enagena,

Luto funesto

Tan sólo miro,

La luz detesto,

Gimo y suspiro

Con loco afán.

Vuelve a tu seno,

Vuelve, querida,

Pues no hay veneno

De tal violencia,

Que de la vida

Como tu ausencia

Pueda privar.

En el número de julio de 1818 [23], se inserta, en la sección POESÍA, una interesante traducción de Musso. El intelectual lorquino vierte al castellano la Oda XIII de Horacio al tiempo que la compara con la de Fr. Luis de León. En el texto, aparece la traducción dividida en estrofas; a la estrofa latina, le sigue la del agustino y a este la de Musso. Hecha esta advertencia, para facilitar su lectura, me parece más prudente, poner los textos completos de cada autor, pudiendo en todo momento el lector comparar los poemas por estrofas, porque su lectura seguida es menos compleja que la fragmentada.

Nueva traducción de la Oda XIII del libro II de Horacio,

comparada con la antigua de Fr. Luis de León.

Señor Redactor: Tenga V. a bien insertar en su periódico la siguiente traducción que hace tiempo hice por ejercitarme en la de los autores clásicos, y a la qual acompaña la inédita de Fr. Luis de León que he leído en el tomo que se publicó últimamente en la colección de sus obras [24].

 

Ex Horatii carminum Lib. II. Ode XIII [25]

Otium divos rogat in patenti

Prensus Aegaeo, simul atra nubes

Condidit lunam neque certa fulgent

Sidera nautis;

Otium bello furiosa Thrace,

Otium Medi partera decori,

Grosphe, non gemmis ñeque purpura ve-

nale neque auro.

Nom enim gazae neque consularis

Summovet lictor miseros tumultos

Mentis et curas laqueata circui

Tecta volantis.

Vivitur parvo bene, ciu paternum

Splendet in mensa tenui salinum

Nec levis somnos timor aut cupido

Sordidus aufert.

Quid brevi fortes iaculamur aevo

Multa? Quid terras alio calentis

Sole mutamus? Patriae equis exul

Se quoque fugit?

Scandit aeratas vitiosa navis

Cura nec turmas equitum relinquit,

Ocior cervis el agente nimbos

Ocior Euro.

Laetus in praesens animus quod ultra est

Oderit curare et amara lento

Temperet risu; nihil est ab omni

Parte beatum.

Anstulit clarum cita mors Achillem,

Longa Tithonum miuit senectud,

Et mihi forsam, tibi quod negarit,

Porriget hora.

Te greges centum Siculaeque circuí

Mugiunt vaccae, tibi tollit hinnitum

Apta quadrigis equa, te bis Afro

Murice tinctae

Vestium lanae; mihi parva rura et

Spiritum Graiae tenuens Camenae

Parca non mendax dedit et malignum

Spernere vulgus [26].

 

Escrita en estrofas sáficas, Fray Luis de León las traduce en liras:

Descanso pide al cielo

El marinero en alto mar metido

Quando, con negro velo,

El ayre oscurecido,

La Luna y su fiel norte se ha escondido.

Y en la fiera batalla

Descanso pide el capitán armado

Un bien que no se halla,

Ni fue jamás comprado

Por perlas, y por otro muy cendrado.

Porque ni magistrados,

Ni gran riqueza excusan el tormento

De los graves cuidados,

Que en el rico aposento

Tienen su albergue y principal asiento.

Con poco se sustenta

Quien no busca más bien del que ha heredado,

Ni teme a la tormenta,

Ni ambicioso cuidado

Le priva de su sueño sosegado.

¿De qué sirve matarnos

Por largo hacer para tan corta vida?

¿De qué sirve alejarnos

Con ansia desmedida

Por mares de región no conocida?

Que aunque pretendamos

Huirnos de nosotros, no podemos.

Que si a caballo vamos,

Y aunque en la mar entremos,

Nuestra pasión nos sigue a vela y remos.

No trate el que está alegre

En cosa que le dé desabrimiento,

Y el afligido alegre

Su triste pensamiento:

Que no hay en cosa ya cabal contento.

Aquiles fue temprano

Arrebatado de la muerte dura;

Tirón murió ya anciano;

Y a mí dará ventura

Lo que a ti habrá negado por ventura.

Hácente a ti ruido

Mil vacas, y cien hatos de ganado,

Y siempre andes vestido

Del paño delicado

Dos veces  en el púrpura bañado.

A mí me ha dado el cielo

Que entone el verso lírico gracioso,

Y en un pequeño suelo

Un huerto deleytoso,

Donde huyo del vil vulgo enojoso.

 

          Musso hace su traducción en sexteto-lira o sexteto alirado (7a, 11B, 7ª, 11B, 7c, 11C), con una indudable apariencia neoclásica:

 

Bonanza al cielo ayrado

Demanda el oprimido en la honda Egea

Si un hórrido nublado

Oculta ante sus ojos a Febea,

Y la estrella radiante

Polar su lumbre esconde al navegante.

Quietud el Medo ayroso

Con el carcax, quietud en la batalla

Pide el Tracio furioso,

La dulce quietud, que no se halla,

Grosso, ni con brillantes

Riquezas, ni con púrpura o diamantes.

No bienes engañosos,

Ni el lictor de la Cónsules la pena,

Y afanes congojosos

Del alma aplaca nunca, ni serena

El roedor cuidado

Que en torno vuela el techo artesonado.

Con suerte limitada

La alegría disfruta aquel sencilla,

En cuya moderada

Mesa el salero de su padre brilla;

Ni ahuyenta su agradable

Sueño el miedo o codicia detestable.

¿Por qué con vida vana

El dardo audaces lejos arrojamos?

¿Por qué a tierra lejana

Donde otro sol calienta, nos mudamos?

¿Quién es el que expelido

De su Patria, de sí también ha huido?

En las herradas popas

Asciende luego la inquietud molesta;

Ni abandona las tropas

De caballeros, más que el ciervo presta,

Y qual Euro ligera,

Quando disipa la borrasca fiera.

El ánimo contento

Con lo que goza, evite la presura

Del por venir; con lento

Riso modere siempre la amargura

De la suerte infelice.

Ningún hombre del todo fue felice.

Al ilustre Pelida

En flor cortó la muerte domadora;

En fastidiosa vida

A Tirón larga senectud minora;

Y lo que a ti por caso

Negado hubiese, me dará el acaso.

En Sicilia ganados

Sin cuento, y vacas bramadoras llenan

Tus abundosos prados;

De diestras yeguas con la voz resuenan

Tus estancias; la lana

Te viste tinta en púrpura africana.

Mas a mí la infalible

Parca, en suerte me ha dado una grangita,

Y el ingenio apacible

Con que en lírico son la Musa imita

Al del canoro Griego.

Y a despreciar enseña al vulgo ciego.

                        J (osé) M(usso) y V(aliente).

En el tomo XLIX de las Obras Completas de Marcelino Menéndez Pelayo (VI de Bibliografía Hispano-Latina Clásica, p. 578-580), aparece lo siguiente:

XII D. JOSÉ MUSSO Y VALIENTE. [p. 578] “Este egregio helenista y latinista, uno de los más laboriosos y estimables de la primera mitad de nuestro siglo, dejó manuscritas gran número de traducciones de poetas griegos y latinos, entre ellas el Ayax flagelifero de Sófocles (largamente comentado) y el Heauton-timorumenos de Terencio. Todos estos trabajos, así como los materiales para un diccionario griego, que dejó muy adelantado, nos han sido entregados, con generosidad inestimable y rara, por su hijo y heredero D. José Musso y Fontes. Hay [p. 579] entre estos papeles cinco traducciones en verso de odas de Horacio, a saber:

 

   Oda 3.ª, lib. I, Sic te Diva:       

   “Así te vayan con tu luz guiando       

   Cástor y Pólux, y la Cypria Diosa.        

   ........................................................”

6.ª, del mismo libro, Scriberis Vario :        

«Por el cisne de Homero   

Vario serás, Agripa, celebrado.    

    .........................................................”

31.ª, del mismo libro, Dianam tenerae:          

  «Tiernas niñas, a Diana,       

 y ¡oh niños! celebrad a Cintio intonso.

  ...............................................................”

16.ª, lib. II, Otium Divos rogat in patenti .

 

Dos traducciones diversas, una en estrofas de seis versos endecasílabos y heptasílabos; otra en sáficos, metro del original. La primera comienza:

           “Bonanza al cielo airado        

Demanda el oprimido en la onda Egea.

.................................................................”

Copio íntegra la segunda, para que se compare con la de Arjona [27]. Algunos versos de los de Musso no son sáficos en el vulgar sentido castellano; pero es seguro que el traductor los habría corregido a haber tenido tiempo para revisar su oda, que tiene estrofas verdaderamente inmejorables, v. gr., la 2.ª, 3.ª y 5.ª.

 

Ocio a los dioses clama el oprimido       

En la onda Egea, si turbado el polo        

          Su luz esconde, y a Dïana oculta                     

                   Hórrida nube.    

Paz en la guerra el iracundo Trace,        

Paz el gallardo Medo con la aljaba,        

Paz que no compran, Grosfo, los diamantes,                               

Púrpura y oro.        

Que ni riqueza ni el lictor del cónsul        

Del pecho apartan los afanes tristes,       

 Ni la inquietud que en el dorado techo                     

          Bate las alas.        

Con poco vive bien el que su mesa        

Con el salero adorna de su padre;        

Ni vil codicia ni temor el blando                     

Sueño le turba.        

¿Para qué tanto osar en breve vida?       

 ¿Ir a regiones que otro sol calienta?        

¿Quién de si huye, aunque del patrio suelo                       

Viva alejado?        

Molesto afán en las herradas popas        

Asciende, y sigue al volador jinete,        

Veloz cual ciervo, y Euro, las borrascas                    

Cuando serena.         

Gozosa el alma con el don presente        

No atienda nunca al porvenir: lo amargo        

Suavice en dulce risa. No es perfecta                     

Nunca la dicha.       

 Muerte temprana lleva al claro Aquiles,        

A Titón larga senectud minora,        

Y la fortuna acaso me concede                     

Lo que a ti niega.        

En torno tuyo cien ganados; vacas        

Sículas mugen: diestras en el tiro        

Yeguas relinchan: lana reteñida                    

En africano        

Múrice vistes: y la Parca cierta        

Sólo una granja dióme, y de la lira        

Griega el ingenio, y despreciar al rudo                     

Vulgo maligno.” [28]

 

          Tenemos, pues, las dos traducciones de Musso, como hemos podido leer.

 

Finalmente [29], traduce la Oda LII de Anacreonte [30], en estrofa romance, que ha sido analizada por la profesora Pilar Hualde Pascual:

 

“La primera de las traducciones en verso de las Anacreónticas que encontramos en el legajo es la titulada De una vendimia, correspondiente a la oda 52 de la editio princeps y a la 59 del manuscrito. En ella se nos describe la actividad recolectora de la uva, el reparto de tareas entre hombres y mujeres y cómo la consiguiente embriaguez del varón conlleva la incontinencia del deseo erótico. Se trata de una composición de cuarenta y dos versos octosílabos con rima asonante en los versos pares y muy ajustada a la literalidad, pese a la versificación. Apenas hay amplificaciones, si no son “hermosas vírgenes” (v. 2), “con callosa planta” (v. 6), “padre Baco” (v. 9) y “alegres” (v. 11).” [31]

 

Sobre sus hombros, zagales

Y hermosas vírgenes llevan

Canastos de negras uvas

Que luego en el lagar echan.

Písanlas sólo los hombres

Con callosa planta y sueltan

De entre las uvas el vino;

Vendimiales cantilenas

Entonando al padre Baco

Con grande clamor celebran.

Alegres, el licor nuevo

En la vasija contemplan

Quál bulle en ferviente mosto,

Para que, quando le beba,

Con pie trémulo el anciano

Dance y muestre la cabeza

De canas ya coronada.

Tal de entre todos se aleja

Joven rozagante, viendo

Una virgencita bella

Que, del sueño fatigada,

El blando cuerpo recuesta

Sobre las umbrosas hojas;

Le halaga amor y aconseja

Que entonces al himeneo

Con traidor intento venga.

Mas, sorda al ruego inoportuno

Del zagal, sólo la fuerza

La rinde; porque de esta arte,

Burlándose de la tierna

Juventud, Baco, beodo

Y desconcertado, juega.

                                  M(usso).

 

          A falta de lo que Olive le publicara en El mensajero (1820), va a ser complicado localizar otros poemas de Musso, aunque no queremos dar por cerrado este apartado por si en alguna biblioteca o entre los papeles de alguno de sus amigos, Hermosilla, Lista, Miñano, Roca de Togores, Fermín de la Puente Apezechea, Reinoso, Clemencín, Martín Fernández de Navarrete, Bretón de los Herreros u otros, aparezca como de desconocido alguna otra muestra de su afición poética, que si bien no produjo excelentes poemas, no por ello deja de ser elevada, clasicista y con arreglo a las normas poéticas en las que fue educado.

 

NOTAS

1. Biblioteca Archivo de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Mula (Murcia).

2. Otra versión de este poema aparece en la carta LVII, “Musso a Lista”, en JURETSCHKE, Hans (1951, pp. 611-619).

3. La correspondencia se inicia el 30 de julio de 1830 y concluye el 19 de mayo de 1835. En total, treinta y nueve cartas. No he acometido aún esta tarea porque la mayoría de ellas incide sobre la traducción del Ayax por Musso y otras cuestiones filológicas.

4. Se refiere a la Virgen del Alcázar, que había sido patrona de Lorca y gozaba aún de gran devoción popular. Junto con El triunfo de Jesús y Oda a la Resurrección, forman los poemas de tendencia religiosa escritos por Musso.

5. Gibraltar fue conocida en la antigüedad como Mons Calpe, una de las dos columnas de Hércules, citada por este nombre por Estrabón y Cicerón. Este poema, junto al desconocido Gibraltar y el titulado 32 M, forma parte de los poemas del exilio que se conservan.

6. En este libro se reproduce toda su poesía original (pp. 31-71) y se dedica un buen capítulo a sus traducciones (pp. 335-429).

7. La profesora Pilar Hualde Pascual me envió más tarde copia de un artículo inédito titulado “Una nueva traducción decimonónica de cinco odas anacreónticas por José Musso Valiente”.

8. 32 M quizá se refiera al año 1832 como el de su escritura y a un mes que comience por M. José Musso, en estas fechas, estaba en Lorca. O hace el manuscrito 32 de los que guarda esta señora. Cualquiera de estas interpretaciones, sólo es una conjetura.

9. Para conocer su poesía, vid., además del libro citado, MELLADO, Carlos:1984.

10. “Generalizando el valor de la frase, dícese que en un escrito el estilo es anacreóntico cuando se halla caracterizado por cierto aire de ingenuidad e inocencia, por un tono especial de gracia y de voluptuosidad, por la aparente falta de todo arte y estudio, y por la carencia de pensamientos rebuscados y sentenciosos” [Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano de Literatura, Ciencias y Artes. Edición Digital en Torre de Babel, en septiembre de 2007: www.e-torredebabel.com. (Consulta: 7 abril 2010)]

11. El padre de José María Musso Pérez-Valiente, José Musso Alburquerque, era hermano de Joaquina Musso Alburquerque, madre de Antonio Pérez de Meca Musso (Lorca, 1788-Madrid, 1863).

12. Me parece importante conocer el nombre de la dama que se oculta bajo esas iniciales, que bien puede ser Josefa Caro de Musso, esposa de su hermano Pedro de Alcántara, fallecida en 1827, por lo que podemos datar este poema como anterior a esa fecha.

13. Alejandro Magno, natural de Pella, capital de Macedón, un reino al norte de Hellas (Grecia). En 327 a. de C. llegó a la India.

14. La diosa Fortuna.

15. Entre el siglo XV y XVIII, emblema es sinónimo de empresa, jeroglífico o divisa. Los más famosos son los de Andrea Alciato.

16. Cadmo, hermano de Europa raptada por Zeus bajo apariencia de toro blanco. Se le creía venido de Fenicia y a él se le atribuye la invención del alfabeto griego. Personaje de Las Bacantes, de Eurípides. El arte de Cadmo será la escritura.

17. Josefa Caro se había pasado enferma casi todo el año 1826, aunque, en general, su salud no había sido nunca buena, según podemos leer en el Memorial de la vida.

18. Referencia a su hermano Pedro de Alcántara, mariscal de campo.

19. CAVAILLON GIOMI, Joan: 2009.

20. Agradecemos su deferencia que valoramos justamente porque nos permite este escrito en el que vamos a dar a conocer estas colaboraciones.

21. MINERVA O EL REVISOR GENERAL. OBRA PERIÓDICA POR D. PEDRO MARÍA DE OLIVE. MISCELÁNEA CRÍTICA TOMO XI. MADRID MDCCCXVIII. EN LA IMPRENTA DE NUÑEZ. CON PRIVILEGIO REAL. TRIMESTRE TERCERO Nº XXVII. Enero 1º de 1818. Biblioteca Nacional. Madrid

22. “Menos impertinente fue el análisis que por entonces hice de la Mérope de Maffei; y, como con ocasión de la muerte de Meléndez, sucedida por aquel tiempo en Mompeller, le envié un artículo sobre el mismo; yo, para hacerlo con más acierto, quise antes formar uno sobre Anacreonte. Así lo ejecuté, después de un prolijo examen que también fui escribiendo de sus composiciones. A él siguió el de los fragmentos de Safo. Y, estaba haciendo el Catulo, cuando Olive suspendió su periódico y yo volví al estudio de la Historia.” (Musso Valiente: 2004, 378-379). Meléndez Valdés fallece en 1817, en Montpellier. Pudo haber conocido Poesías escogidas de Juan Meléndez Valdés, impresas en Valencia, en la imprenta de José Ferrer de Orga, en 1811, 2 vols.

23. MINERVA O EL REVISOR GENERAL. OBRA PERIÓDICA POR D. PEDRO MARÍA DE OLIVE. MISCELÁNEA CRÍTICA. TOMO XII JULIO 1818. MADRID POR IBARRA, IMPRESOR DE CÁMARA DE SU MAJESTAD. CON PRIVILEGIO REAL, pp. 19-23.

24. En la biblioteca de Musso, encontramos Poesías Espirituales en edición de 1779. Se trata de una antología de poesía espiritual cuyo autor fue Francisco Cerdá y Rico: Poesías espirituales escritas por el padre maestro frey Luis de León, del orden de San Agustín; Diego Alfonso Velázquez de Velasco; padre Paulino de la Estrella, del orden de San Francisco; frey Pedro de Padilla, del de Nuestra Señora del Carmen y frey Lope Félix de Vega Carpio. Va al final el índice de todas las poesías contenidas en este volumen. Madrid. 1779. Imprenta de Andrés de Sotos (Molina Martínez: 1999, p. 50). Sin embargo, creo que se refiere a la edición de Fray Antolín Merino, Obras del maestro Fray Luis de León. Madrid, imprenta de la viuda de Ibarra, 6 vols., 1804-1806. El monje agustino era por entonces objeto de atención, tanto que José de Castro y Orozco puso en escena en 1837 una obra titulada Fray Luis de León o El siglo y el claustro.

25. Corresponde a la Oda XVI del Libro II, según FERNÁNDEZ GALIANO, Manuel y CRISTÓBAL, Vicente (eds.): 20003, pp. 212-215.

26. Vid., MAÑAS NUÑEZ, Manuel (1995). Horacio (Oda 2, 16) en Francisco de Medrano (Oda XXIV). Cuadernos de Filología Clásica. Estudios latinos, nº 8, 1995, pp. 128-141.

27. Se refiere a Manuel María de Arjona (1771-1820).

28. MINERVA. TRIMESTRE SEXTO. OCTUBRE 1818. MISCELÁNEA CRÏTICA, p. 210.

29. Este poema se conserva entre los papeles de Musso sitos en la Biblioteca de Menéndez Pelayo en Santander. Este poema ya fue dado a conocer en MOLINA MARTÍNEZ, José Luis: 1999, pp. 167-168.

30. Vid., Pilar Hualde Pascual, “Una nueva traducción decimonónica de cinco odas anacreónticas por José Musso y Valiente” (en prensa).

31. Andrés Bello, entre otros, también traduce esta oda (vid., HERRERA MONTERO, Rafael: 1995, nº 8, pp. 299-314).

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

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Anónimo. José Musso Valiente.

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