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DIOS TE SALVE
Francisco Javier Gómez Ortín
(Universidad de
Murcia)
Ave, Maria
Ave, o Maria, piena di grazia,
il Signore è con te.
Tu sei benedetta fra le donne
e benedetto è il frutto del tuo seno,
Gesù.
Santa Maria, Madre di Dio,
prega per noi peccatori,
adesso e nell'ora della nostra morte.
Amen.
¿Quién sería el
primero que tradujo con la peregrina fórmula “Dios te salve” las palabras iniciales
latinas “Ave” y “Salve”, en las oraciones marianas Avemaría y Salve? Estoy
seguro de que pretendía saludar a
Si hay alguna
persona a quien menos le cuadre la frase optativa “Dios te salve” es
precisamente a María, la Madre de Dios, la primera salvada y plenamente llena de gracia divina. ¡Qué digo, cuadre! Deviene casi
en herejía, pues niega o pone en duda
nada menos que el dogma de la Inmaculada Concepción, según el cual María fue
concebida sin pecado original en el primer instante de su ser natural, es
decir, preservada o liberada de todo indicio de mancha, mediante la redención
preventiva de Cristo. Esa perífrasis “Dios te salve”, con intención salutatoria, viene paradójicamente a decir algo muy
distinto, rayano casi en ofensa. Y, sin embargo, ahí tenemos incrustada hasta los tuétanos del
español católico esa frase “Dios te salve”, que queriendo ser un piropo, resulta casi un insulto o magno despropósito.
Fórmulas de
saludo antiguas y modernas.- Los griegos usaban
dos verbos para el saludo: jaire
(alégrate) y hygiaine
(ten salud) que, desgastado su prístino significado directo (la salud es fuente
de alegría), habían quedado reducidos a meras fórmulas repetitivas de saludo.
Los romanos, a su vez, empleaban indistintamente dos verbos ave y salve, con
valor de “salud, te saludo, sé salvo o sano, buenos días”. El ave se usaba
ordinariamente por la mañana, y el salve por la tarde. Cicerón usa la expresión: “jubeo te salvere” (me alegraré de
que estés bien). Además, se utilizaba también el verbo vale (sé fuerte) como
fórmula de despedida. Catulo (epitafio): “in perpetuum, frater, ave atque vale” (hermano, te saludo y despido para siempre).
Al ser el jaire
griego o el ave latino del texto evangélico meras fórmulas de saludo, como tales han sido
traducidas en las principales lenguas. La más explícita de todas es el francés:
“Je vous salue, Marie, pleine de grace”. Pero, en inglés
y alemán, no necesitan expresar el saludo con un verbo, sino que recurren a una
interjección espontánea, como son hail y heil, respectivamente, equivalentes a hola. Estos dos
vocablos hail y heil están
relacionados con la salud, pues comparten la misma raíz (heal ‘curar’, healthy ‘sano’). Tanto hola, como sus cognados hello, hallo, hail, heil o el francés holà, son
afines a la interjección latina heus. Se trata de
una exclamación poligenética,
ya que, según Corominas, es “de creación expresiva,
común a varios idiomas europeos”.
No creo que fuera
S. Juan de Ávila, el Apóstol de Andalucía, el inventor de la traducción “Dios
te salve”; pero, por ahora, es el más antiguo autor que la trae, en su:
“Doctrina christiana que se canta” (Valencia 1554).
Allí siempre aparece “Dios te salve, María”, y “Dios te salve, Reina y Madre”.
Este texto de
El P. Gaspar Astete, SJ. (1537-1601) publica su Catecismo en 1599. Se popularizó en la mitad
norte de España. A su vez, el P. Jerónimo Martínez de Ripalda
SJ. (1535-1618) edita su Catecismo en
1618, difundido por la mitad sur. Estos catecismos pasaron asimismo a
Hispanoamérica, donde también arraigó el sintagma “Dios te salve”.
Por su parte, en
las lenguas hispánicas, el gallego y portugués conservan la forma más arrimada
al latín. Gallego: “Ave Maria, chea de gracia”, y “Salve, Raiña” .Portugués:
“Ave Maria, cheia de graça”,
y “Salve, Rainha”. En cambio, la frase “Deu vos salve, Maria”, en catalán y valenciano, patentiza
la dependencia del castellano “Dios te salve”.
Repárese que las
versiones modernas de
Ya antes de que
se introdujera la fórmula “Dios te salve,
María” o “Dios te salve, Reina y Madre”, el nombre de ambas oraciones era el respectivo vocablo inicial latino Ave y
Salve, y sigue siéndolo (así el confesor dice al penitente: “Rece tres
Avemarías y una Salve”). Téngase en cuenta que el clero y los monjes rezaban en
latín en
La primera
traducción completa del Ave María y de la Salve se halla en la obra:
- Breve e muy provechosa doctrina y enseñanza que ha
de saber y de poner en obra todo cristiano e cristiana. En la qual deven ser enseñados los moçuelos primero que en otra cosa. Ordenóla Fray Hernando de Talavera, primero arzobispo de Granada.
Granada 1496: “Ave María, llena de gracia. El señor contigo. Bendicta tú en las mugeres. Y bendicta tu madre. Y bendito el fruto de tu vientre Iesu”, y “Salve, Reyna de
misericordia. Dulçor de vida. Esperanza nuestra,
Salve...”.
¿Tendrá
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