|
ANÁLISIS
CONTRASTIVO DE LA POLÍTICA EDUCATIVA LINGÜÍSTICA EN SUIZA Y EN ESPAÑA: EL
PLURILINGÜISMO A DEBATE[1]
Elena Garayzábal
Heinze y Yolanda García Hernández
(Universidad Autónoma de Madrid)
A nuestro
querido Juan Ramón Lodares
In memoriam
“Hubo un día un paraíso políglota,
imaginado, mítico, donde habitábamos felices en nuestras hordas sin saber nada
de otras hordas, a su vez distintas y felices también [...] Un paraíso expuesto
ahora a extraños vientos que lo azotan, lo ajan y destruyen sus armonías metafísicas”
(El paraíso políglota. J.R. Lodares, 1999:16)
INTRODUCCIÓN
La diversidad lingüística es objeto de
preocupación y protección por organismos internacionales que han creado
multiplicidad de leyes y han adoptado medidas de política lingüística[2]
que se han ocupado de lenguas con carácter minoritario o en situación de minorización, algunas de las cuales poseen un estatus de
oficialidad (p.e. catalán, gallego, vasco) o lengua
nacional (romanche), pero que, sin embargo, no son
lenguas dominantes (Etxebarría, 2002). No obstante,
su inmersión en el ámbito educativo y su uso en la cotidianeidad de los
hablantes es un hecho que no se puede obviar y que, sin embargo, produce
constantes puntos de fricción entre las distintas zonas lingüísticas del
Estado.
Esta realidad es una constante en países
como Suiza y España en los que conviven, a veces en armonía, a veces
enfrentadas, hasta un total de cuatro lenguas con estatus de oficialidad. Dicha
convivencia trasciende a menudo los límites meramente lingüísticos para
adquirir tintes de naturaleza más política o social.
Las páginas que siguen pretenden dar una
visión global comparativa de la situación lingüística de ambos países haciendo
especial hincapié en aspectos que afectan a la política educativa, puesto que es
ahí donde radica el futuro y aceptación de cada una de las lenguas nacionales.
Por otro lado, tendremos ocasión de comprobar cómo en tiempos en los que se
aboga por una apertura hacia sistemas plurilingües, en aquellos países en los
que estos ya están reconocidos, la situación es más una utopía que una
realidad. Para terminar, nos interesa igualmente determinar hasta qué punto
tienen cabida en la organización de los planes de estudio de las diferentes
regiones plurilingües las demás lenguas oficiales del Estado.
1. Situación
lingüística en Suiza
Es por todos de
sobra conocida la habitual definición de la Confederación Helvética como “viersprachiges Land”,
esto es, un país en el que conviven cuatro lenguas que gozan por ley del
estatus de lengua oficial. Así, se habla alemán en toda la franja este, central
y norte del país, francés en la zona occidental, italiano en el cantón del Tessin y en tres cuartas partes de los valles del cantón de
Graubünden, situado al sur, y romanche
en el cuarto restante de dicho cantón. Por último existen también dos ciudades
suizas en las que dos lenguas (alemán y francés) conviven realmente al 50% (Biel/Biene y Fribourg/Freibug).
Ante tan compleja
distribución lingüística no sorprende que existan además enormes diferencias culturales
entre los distintos grupos lingüísticos. ¿Se puede hablar entonces realmente de
una convivencia pacífica entre las lenguas oficiales del país? ¿No es cierto
que la jerarquización existente entre las mismas impone unos criterios que
anulan, al menos en parte, esa hipotética e idílica libertad de elección de
lengua de la que dispone cada uno de los 26 cantones que integran la
Confederación? ¿Cómo se refleja la pluralidad lingüística y cultural de Suiza
en la definición de su identidad nacional? ¿No permiten aspectos tales como la
amenaza del crecimiento del estudio de lenguas extranjeras como el inglés -
colocado por delante incluso de las otras lenguas oficiales del país - o la
llegada continua de flujos migratorios de origen muy diverso hablar entonces de
un país plurilingüe (vielsprachig) y no sólo cuatrilingüe (viersprachig)?
La diversidad
lingüística de la Confederación es en realidad hoy en día mucho más utópica que
real. Así, parecería más apropiado hablar de una coexistencia más o menos
pacífica de varias lenguas de origen muy diverso en un pequeño espacio
centroeuropeo, que de una verdadera convivencia, puesto que no parece existir
un contacto tan intenso entre ellas como pudiera pensarse. Tal vez uno de los
factores más determinantes de esa coexistencia pacífica de grupos lingüísticos
y culturales tan diversos sea la inexistencia de una vinculación unívoca entre
los conceptos de nación e idioma. Pocos son los habitantes suizos que pueden
considerarse bilingües y dominan por igual al menos dos de las cuatro lenguas
oficiales del país. La mayor parte de ellos se expresan en una única lengua
oficial o, como en el caso de la fracción germanoparlante
del país, ni siquiera en la lengua oficial sino en el dialecto mayoritario (Schweizerdeutsch) que goza en el país de una
aceptación infinitamente mayor a la de la propia lengua estándar. Sólo algunos,
movidos fundamentalmente por intereses profesionales o culturales, aprenderán
una segunda lengua nacional, pero la inmensa mayoría antepondrá por esos mismos
motivos el aprendizaje de una lengua extranjera como el inglés sobre las
lenguas vernáculas. Sea como fuere, su competencia lingüística será sólo en
casos muy excepcionales la propia de un bilingüe.
|
LENGUAS NACIONALES (90’5%) |
|
|
Alemán |
63’9% |
|
Francés |
19’5% |
|
Italiano |
6’6% |
|
Romanche |
0’5% |
Suiza es, en
efecto, crisol de algunas de las principales culturas europeas. Si entendemos
la lengua como una de las principales señas de identidad definitorias de un
colectivo social, deberemos entonces entender también la sociedad suiza como un
complejo mosaico de identidades de características muy diversas. Ese ideal de
mosaico uniforme subsiste bajo la apariencia política de un estado confederado,
pero a su vez su armonía se siente hoy día más amenazada que nunca por la
presencia de numerosos factores que atentan contra su aparente convivencia
pacífica. Así, pese a encerrar en sí mismo un infinito número de posibilidades,
el plurilingüismo llevado a cabo dentro de unos
límites tan reducidos como los del territorio suizo, puede ser también causa de
graves problemas de convivencia.
La coexistencia
de lenguas de orígenes muy diversos dentro de un mismo espacio, la
jerarquización imperante entre esas lenguas, el empleo insistente de los
dialectos frente a la forma estándar de la lengua oficial, la preferencia por
el estudio de lenguas extranjeras frente al estudio de las restantes lenguas
nacionales del país, etc. conducen necesariamente al planteamiento de la
cuestión de si nos encontramos ante un Miteinander
o un Nebeneinander von
Kulturen, esto es, ante culturas que conviven en
armonía o ante culturas enfrentadas entre sí. En este sentido, si tuviéramos
que dividir nuevamente el mapa de la Confederación desde el punto de vista de
dominio de cada lengua, hablaríamos no ya de cuatro bloques equiparables, sino
de únicamente dos: la Suiza germanoparlante por un
lado, y la suiza “romance”, por otro, fracción en la que quedarían incluidas a
su vez las zonas francófona, italoparlante y romanche, mucho menores en extensión y en número de
hablantes de cada una de las lenguas que su poderosa vecina germanoparlante.
2. Las lenguas de
la Confederación Helvética:
Tal y como ya
hemos tenido ocasión de comprobar, la antigua Confederación, existente ya desde
finales del siglo XIII, era un país básicamente monolingüe. El alemán, o más
concretamente el alemánico o Alemannisch era
la única lengua oficial de todo el territorio, si bien es cierto que en
determinadas zonas del país ésta convivía también con otras lenguas de orígenes
diversos. Ahora bien, ya desde el año 1798, los ideales igualitarios de su país
vecino comenzaron a hacerse notar también en la pretensión de algunos de los
habitantes de Suiza de conferirle a su lengua, esto es, a la lengua francesa
una situación equiparable a la de la lengua alemana. Sin embargo, esa situación
tardaría aún en llegar, y no sería hasta mediados del siglo XIX, cuando la
Confederación Helvética admitiera de manera definitiva la co-oficialidad
de las lenguas alemana, francesa, italiana y romanche
en su Constitución y en su sistema legislativo.
Y, sin embargo,
la lengua alemana no presenta hoy en día una situación equiparable a la del
resto de las lenguas del país. Hablada aproximadamente por el 63,7% de la
población total de Suiza, la lengua alemana ocupa una extensión geográfica
mucho mayor a la de las otras lenguas. Así, un total de 17 de los 26 cantones
suizos son monolingües en lengua alemana, además de dos ciudades (Biel/Bienn y Freiburg/Friburg) en las que la lengua alemana y la francesa se
hablan y entienden por igual.
A diferencia de
lo que ocurre con el francés, el italiano o el romanche,
la lengua hablada por la población suiza de los cantones germanoparlantes
no es la lengua alemana estándar, sino el dialecto suizo-alemán, conocido habitualmente
como “Schwyzerdütsch”, y caracterizado por
peculiaridades fonéticas, fonológicas, léxicas, sintácticas y morfológicas muy
distintas a las de la lengua normativa. En este sentido, se puede afirmar que
la inmensa mayoría de los germanoparlantes suizos
presentan una situación de clara diglosia: todos, o casi todos ellos, conocen a
la perfección la lengua alemana estándar, en la medida en qué es ésta
precisamente la lengua que se enseña en las escuelas y ya desde los primeros
estadios del sistema educativo. Sin embargo, es muy reducido el número de
personas que emplea esa lengua normativa como instrumento de comunicación en la
vida cotidiana. La población germanoparlante de la
Confederación Helvética utiliza mayoritariamente el dialecto como vía de
expresión, independientemente de cuál sea su nivel social, económico,
profesional o incluso del grupo de edad al que pertenezca. En realidad, la
lengua estándar alemana permanece casi de manera exclusiva en la producción
escrita, de ahí que haya dado en llamarse “Schriftdeutsch”
o alemán escrito.
La pervivencia y
preferencia del dialecto frente a la lengua estándar alemana suscita por otro
lado la incomprensión, y en algunos casos el desprecio, del resto de los
habitantes del país, quienes pese a verse obligados a estudiar durante años la
lengua normativa alemana en las escuelas, se sienten luego en una clara
situación de inferioridad y marginación al ser incapaces de comprender y/o
hablar el dialecto hablado por sus conciudadanos.
El dialecto ha superado en el caso concreto del
alemán el radio de difusión de la lengua estándar, y se habla no ya sólo en los
ámbitos familiares y privados, sino incluso en los medios de comunicación
oficiales del país. De hecho, dentro del ya mencionado 63.7% de población germanoparlante suiza, hasta un 93,3% confiesa utilizar el
dialecto frente a la lengua estándar como forma habitual de comunicación. Este
dialecto mayoritario cuenta a su vez con un importante número de subdialectos vinculados geográficamente a los distintos cantones,
si bien la dificultades de comprensión mutua entre éstos son ya bastante
menores a los existentes entre el Schwyzerdütsch
y el Hochdeutsch o alemán estándar.
La zona
francófona suiza, a menudo llamada “Westromania”
o “Normandie” se corresponde geográficamente
con la zona más occidental del país.
Igual que ocurre con el resto de las lenguas oficiales de la nación,
también en el caso de la lengua francesa resulta muy conveniente hacer una
distinción entre la lengua francesa estándar y sus variantes dialectales o patois, si bien en el caso del francés su incidencia
en número de hablantes es considerablemente inferior a la que pueda darse entre
los hablantes del Schwyzerdütsch o suizo-alemán frente a la lengua alemana
estándar.
La lengua francesa
normativa hablada en Suiza se deriva directamente de la lengua francesa hablada
en Francia, y no presenta por lo tanto, ni en a nivel escrito ni tampoco a
nivel oral, diferencias especialmente
significativas respecto a ésta.
Su inserción en
el país alpino pasó históricamente por dos procesos claramente diferenciados:
su divulgación como lengua escrita y su divulgación como lengua coloquial oral.
A lo largo de la Edad Media, el latín era una de las lenguas dominantes en el
territorio helvético. Se utilizaba fundamentalmente en documentos escritos de
carácter oficial y también era medio de transmisión de la cultura intelectual
de la época. Ya en el siglo XIII, el francés comenzó a sustituir al latín como
lengua escrita en determinadas regiones y ámbitos, si bien este proceso fue
gradual y se extendió en el tiempo hasta lograr su culminación con el triunfo
de la Revolución Francesa en el país vecino. A lo largo de toda su evolución,
la lengua francesa hablada en Suiza se mantuvo estrechamente ligada a las
directrices de la lengua francesa de París, y de ahí que los conflictos
existentes entre la norma y los
dialectos sean en esta fracción lingüística del país menores que en otras. Ni
siquiera puede hablarse por ejemplo de un “schweizer
Französisch” o suizo francés, equiparándolo al
menos parcialmente a lo que ocurre en el caso de la lengua alemana.
Su ubicación en
un territorio en el que tanto histórica como geográficamente la presencia de la
lengua alemana es considerablemente superior, ha conducido a la población de la
Suiza francófona hacia un sentimiento de marginación a la par que de rivalidad
con su vecina inmediata. El miedo a una “germanización” de todo el país es sin
duda una amenaza latente no sólo para este sector de la población, sino también
para los habitantes de los cantones italoparlantes o romanches. Tanto es así, que destacados lingüistas como Schläpfer, Bickel o Büchi han llegado a denunciar en sus estudios la existencia
de un foso difícilmente superable entre ambas fracciones lingüísticas y
culturales del país, foso al que comúnmente se ha dado en denominar “Röstigraben”. Las diferencias, irreconciliables al
menos en apariencia, entre la población francófona y germanoparlante,
afectan no ya sólo a la lengua, sino también a estilos de vida, modelos de
educación y, en resumen, a prácticamente la totalidad de los aspectos de la
vida cotidiana.
Un no desdeñable
número de habitantes de la Suiza francófona siente la lengua alemana como una
imposición. Su presencia – no la del dialecto hablado mayoritariamente en el
país, sino la de la lengua alemana estándar - en el diseño curricular de todos
los centros escolares es causa de numerosos recelos y actitudes hostiles, y a
comienzos ya de un nuevo milenio, no deja de ser sorprendente que la población
francófona sea más partidaria de retornar a modelos monolingües o a estudiar
lenguas ajenas a las lenguas nacionales del país, que de incluir la lengua
alemana en su acervo lingüístico.
Si nos remontamos
a los orígenes de la lengua italiana en la Confederación Helvética vemos que ya
desde los siglos XI y XII se intentó unificar la lengua italiana en su país de
origen. Existían por entonces numerosos dialectos, especialmente en la lengua
escrita. A lo largo de los siglos XIII y XIV surgieron en Génova, Milán, Turín,
Venecia, Florencia, Siena y Perugia
diversas variantes escritas regionales. De todas ellas fue la variante de
Florencia la que gradualmente se impuso sobre el resto, y esa preponderancia se
dejó notar también de manera considerable en el sur de Suiza donde los primeros
textos escritos en volgare, es decir, en
italiano, datan ya del año 1426. Pero será a partir del siglo XVI cuando se
pueda hablar de un auténtico florecimiento de la lengua italiana en el
territorio suizo, a lo que contribuyó enormemente su vinculación a la iglesia y
su utilización en la redacción de todo tipo de documentos eclesiásticos. Su uso
se mantuvo en un primer momento en textos escritos, mientras que a nivel oral
la elección lingüística de la población se decantaba por el dialecto o por
alguna de las otras lenguas del país. Será finalmente en el siglo XIX cuando la
lengua italiana consiga el lugar que le corresponde en las escuelas y centros
educativos, y de ese modo el índice de población italoparlante
comenzará a consolidarse.
Hoy en día,
cuando hablamos de la situación lingüística de la franja sur de Suiza, es el
italiano la lengua oficial preponderante. Sólo en algunos valles aislados del
cantón de Graubünden el papel desempeñado por esta
lengua de origen romance pasa a ocupar un segundo lugar frente al dominio del romanche, y aún en ese reducido territorio, el italiano
coexiste casi a nivel de bilingüismo con la lengua nacional del cantón. En la
actualidad, la población italoparlante del país se
cifra en torno a los 234.000 habitantes, y su pervivencia se ve amenazada por
la hegemonía cada vez mayor de la lengua alemana en los ámbitos económicos o
culturales del país, y por el predominio de la oferta de la lengua inglesa como
primera lengua “no nacional” dentro de la oferta del sistema educativo. Si bien
es cierto que el italiano aparece reflejado en la legislación del país como una
de las cuatro lenguas oficiales, la realidad que la población del Tessin vive es bien distinta. El conocimiento de esta
lengua y el desconocimiento de las lenguas alemana o francesa, co-oficiales en la Confederación Helvética, lleva consigo
necesariamente una situación de clara desventaja profesional, por lo que el
número de hablantes – especialmente entre los sectores más jóvenes de la
población - de esta lengua como primera lengua nacional está en claro
retroceso.
Ahora bien, la
lengua y la cultura italianas no permanecen vivas exclusivamente en el sur de
Suiza. Gracias a la llegada continua de mano de obra extranjera el índice de hablantes
de la misma parece estar manteniéndose e incluso aumentando en zonas en las que
antes era prácticamente inexistente. De este modo, la población italoparlante en Suiza ha aumentado durante las últimas
décadas de un 5’2% en el año 1941 hasta un 7’6% en 1990. Se ha convertido
además en la lingua franca no sólo para los
inmigrantes de origen italiano en busca de una mejora en su situación
profesional, sino también para la inmigración de origen español o hispano,
portugués, griega o turca, por citar aquí sólo algunos ejemplos destacados.
Si miramos la
política educativa lingüística de los cantones de la Confederación, la
situación parece bien distinta a la presentada en determinados gremios
profesionales. El italiano se enseña en las escuelas e institutos de los
cantones italoparlantes del país como primera lengua
nacional, pero en el resto del país ha pasado de ocupar una segunda o tercera
plaza respecto a las lenguas alemana o francesa, a la cuarta o quinta plaza
incluso por detrás de lenguas extranjeras como el inglés. En el ámbito universitario la situación es
incluso más dramática, y su presencia pasa en ellas casi desapercibida. A esto
debemos añadir que la lengua italiana hablada en la franja sur del país no
puede considerarse en modo alguno como una lengua uniforme y normalizada. Al
igual que el resto de las lenguas oficiales del país, también el italiano
cuenta con un no desdeñable número de variantes dialectales y, de un modo
paralelo, de múltiples influencias derivadas el contacto con las otras lenguas
nacionales del país.
Sin duda alguna
es el romanche (Rätoromanisch)
la lengua oficial más minoritaria de las cuatro lenguas nacionales de la
Confederación Helvética. Tanto es así que muchos lingüistas llegan incluso a
plantearse si esta lengua debe o no gozar de la categoría de lengua nacional o
si debería ser considerada sólo como una de las lenguas minoritarias. Hablada
por aproximadamente el 0’5% de la población suiza, y ubicada en la región de Graubünden en el sur del país, el romanche
es una lengua derivada del latín y contagiada a su vez de las lenguas locales
habladas en las zonas más agrestes y recónditas de la Confederación. Tal vez
sea precisamente su ubicación en algunos de los parajes montañosos de más
difícil acceso lo que ha favorecido su desarrollo como medio de comunicación
entre los habitantes de estas comarcas y su pervivencia hasta nuestros días.
Ahora bien, ya en pleno siglo XXI, esta lengua se nos muestra como totalmente
insuficiente para poder mantener una relación de mínima convivencia con los
habitantes de los restantes cantones suizos. Fuera de su ámbito de expansión
apenas pueden encontrarse hablantes de romanche, por
lo que éstos se ven forzados a aprender al menos otra de las lenguas oficiales
del país ya desde los primeros estadios de su formación educativa.
A pesar de lo
reducido de su ámbito de expansión, el romanche
cuenta a su vez con cinco variedades dialectales importantes, cada una de ellas
con su propia normativa y vinculada a su vez a una zona geográfica muy
concreta: el sursilvan, el sutsilvan,
el surmiran, el puter y el vallader. Ahora bien, en su convivencia con otras lenguas,
y en especial, con una lengua tan poderosa geográfica, social, cultural y
económicamente como la lengua alemana, la lengua romanche
está realmente en una posición muy débil, e incluso se habla de que su
situación ha empeorado a pasos agigantados a lo largo de este último siglo. Ese
retroceso puede ser debido a toda una confluencia de factores, entre los que
podrían citarse aquí la deficiente política educativa lingüística llevada a
cabo en los Cantones o comarcas en las que el romanche
es la lengua nacional mayoritaria, o el desconocimiento prácticamente absoluto
de esta lengua en el resto del país, pese a compartir con el alemán, el francés
o el italiano el mismo estatus jurídico de lengua oficial de la Confederación.
3. Políticas
educativas en Suiza
En un Estado
plurilingüe y cantonal como la Confederación Helvética no es de extrañar que a
la hora de tratar de diseñar la política educativa lingüística de la nación
surjan preguntas tales como cuáles deben ser las lenguas que deben enseñarse en
la escuela, en qué orden deben enseñarse éstas, o cuáles son los principales
objetivos a conseguir dependiendo de la selección de unas u otras lenguas, etc.
Precisamente éstas fueron algunas de las preguntas que se planteó la
Conferencia Suiza de Educación Cantonal[3]
en su reunión del año 1998 en la que se intentó además establecer toda una
serie de recomendaciones en torno a la coordinación de la enseñanza de las
distintas lenguas nacionales del país y también de las lenguas extranjeras y/o
minoritarias de ciertos sectores de la población suiza. Una de las principales
posturas defendidas en la reunión de dicha comisión fue precisamente la de
hacer hincapié en la vivencia de la diversidad cultural y plurilingüe de la
nación suiza, apreciando ésta en su dimensión histórica. Pero, al mismo tiempo,
la defensa de las cuatro lenguas oficiales del país no puede acabar empañando
la importancia del papel desempeñado por los recientes movimientos migratorios
transnacionales o por la necesidad evidente de conocer otras lenguas ajenas a
las que en el país gozan del estatus de lengua oficial. En ese sentido, la
política lingüística nacional es partidaria de la definición de Suiza en
términos de un país no ya viersprachig (o cuatrilingüe) sino más bien vielsprachig
(o plurilingüe).
El sistema
educativo suizo se erige en este sentido como defensor del carácter útil y
práctico del conocimiento de varias lenguas europeas, sin descuidar por otro
lado el necesario Pflege der eigenen Sprache
o aprecio y cuidado de la(s) lengua(s) materna(s). Así, lo enuncian varios de
los postulados defendidos por la EDK, tales como: “Todos los escolares han
de aprender aparte de su correspondiente lengua oficial cantonal, al menos una
segunda lengua oficial del país además del
inglés. Así mismo, han de gozar de la posibilidad de poder aprender si
así lo quisieran una tercera lengua oficial y otras lenguas extranjeras
adicionales”[4]. Por
otro lado, a la hora de diseñar el currículum educativo lingüístico en los
centros escolares del país surgen rápidamente dudas del tipo de cuáles de las
cuatro lenguas oficiales deben enseñarse, en qué orden se espera que los
alumnos se enfrenten a cada una de ellas o cuál de las lenguas extranjeras se
considera que debe imponerse sobre el estudio de una tercera lengua oficial.
Dado el carácter
cantonal de la Confederación, y pese a existir unas directrices comunes en lo
que a política educativa se refiere, no debemos olvidar la libertad existente
en cada uno de los cantones para poder tomar decisiones respecto a todas esas
preguntas. Así, por ejemplo, en los cantones francófonos, domina la elección de
la lengua alemana como segunda lengua oficial a estudiar por encima del
italiano o del romanche. En los cantones de la
fracción germano-parlante del país, la balanza se inclina por el francés, si
bien es cada vez mayor la tendencia a estudiar una lengua extranjera como el
inglés en una fase anterior al estudio de esa segunda lengua oficial. Por
último, en los cantones de habla italiana o romanche,
el alemán es nuevamente la lengua oficial más requerida por los estudiantes,
seguida muy de cerca por el inglés y, sólo en último término, por el francés.
Por mucho que la
política educativa lingüística trate de igualar el estudio de las diferentes
lenguas nacionales (Gleichberechtigung der Sprachen), resulta
innegable la jerarquización existente entre éstas. Así, si bien muchos
habitantes suizos sienten su lengua local de origen con orgullo, otros la ven
como una especie de hándicap que les frena en muchos
sentidos o bien los coloca en una posición inferior respecto a sus
conciudadanos, aspectos éstos que indudablemente están relacionados con la
valoración pública de cada una de las lenguas. El estudio del alemán, y no del
italiano, francés o romanche, como primera lengua
nacional en los centros educativos abre a los estudiantes unas posibilidades
laborales mucho mayores tanto dentro como fuera del país que el estudio de
lenguas como el italiano o el romanche.
|
Sprachgebiet |
Wohnbevölkerung |
In % |
Englisch |
In % |
|
Deutsch |
4.948.194 |
72,0% |
32.134 |
52,9% |
|
Französisch |
1.604.372 |
13,3% |
27.038 |
44,5% |
|
Italienisch |
294.804 |
4,3% |
1560 |
2,6% |
|
Rätoromanisch |
26.317 |
0,4% |
54 |
0,1% |
|
Total |
6.873.687 |
100% |
60.786 |
100,0% |
Quelle:
Bundesamt für Statistik, Eidg. Volkszählung 1990
En lo que
respecta al nivel educativo en que deben comenzar a impartirse las distintas
lenguas oficiales o extranjeras, la EDK aboga por la siguiente postura:
En lo
que respecta al nivel educativo en que deben comenzar a impartirse las
distintas lenguas oficiales o extranjeras, la EDK aboga por la siguiente
postura:
“Los
estudiantes deben comenzar con el estudio de las distintas lenguas ya desde la
educación infantil. Como muy tarde comenzarán a estudiar ya en el segundo curso
de educación primaria otra lengua nacional diferente de su lengua local o
lengua materna; el estudio de una segunda lengua extranjera comenzará a más
tardar en el quinto curso de educación primaria, y de una tercera en el séptimo
curso de esa misma etapa escolar”.[5]
A la hora de seleccionar el orden en que
deben estudiarse las distintas lenguas nacionales y/o extranjeras, la política
lingüística del país permite pues una cierta libertad a los cantones, si bien
en dicha selección han de tener en cuenta factores tales como la intensidad de
uso de esa lengua, la presencia de otras lenguas en su entorno, así como la
repercusión que esa lengua pueda tener sobre otras materias o sobre su
posterior vida profesional. Todos estos factores favorecerán la oferta dentro
del sistema educativo suizo de uno de los currícula
lingüísticos más atractivos del viejo continente, oferta que aparece resumida
en el siguiente esquema:
|
|
Fracción germano parlante |
Fracción francófona |
Fracción ítaloparlante |
Fracción Romanche |
|
Lenguas
obligatorias |
|
|
|
|
|
Lenguas optativas |
Italiano (o
francés), romanche, otros idiomas extranjeros
lenguas minoritarias |
Italiano (o
alemán), romanche, otros idiomas extranjeros
lenguas minoritarias |
Romanche, otros idiomas
extranjeros Lenguas
minoritarias |
Italiano,
francés, otros idiomas extranjeros, lenguas minoritarias |
4. Situación lingüística en España
España es un país en el coexisten varias
lenguas; actualmente el número de lenguas que se hablan está puesto en
entredicho, pues a las tradicionalmente consideradas como tales (castellano,
catalán, gallego y vasco), viene a reivindicar su estatus de lengua, y no de dialecto,
el valenciano. Si obviamos este último hecho, dado que el valenciano no se
reconoce en nuestra Constitución como lengua co-oficial
del Estado español, es fácilmente observable que esta diversidad lingüística,
lejos de suponer una armonía o convivencia pacífica e incluso una defensa de
nuestra riqueza nacional, ha venido a adoptar desde hace tiempo unos tintes
subjetivos de enfrentamiento que han enardecido las posturas radicales con
respecto a esta situación[6].
En general las lenguas que actualmente se
hablan en el territorio español están marcadas por un antes y un después a la
época franquista. Aunque las lenguas habladas en España tienen una historia de
varios siglos, fue el español el que se elevó en la retórica del momento a la
condición de lengua de la raza, la patria, etc… Este
hecho fue mejor o peor aceptado por las diferentes regiones españolas y afectó
a la exacerbación de los movimientos nacionalistas que enarbolan la cuestión de
la lengua como bandera de sus reivindicaciones.
A la muerte de Franco, y al amparo de una
Constitución (1978), el panorama político-lingüístico de España parece cambiar
sustancialmente al contemplarse la variedad cultural y lingüística del Estado
español. Sin embargo, la coexistencia pacífica anterior a la época franquista
que parecía darse en la península parece agravarse con el hecho del
reconocimiento oficial de las lenguas del Estado que terminan creando una
vinculación absoluta de los conceptos de nación e idioma, y que a su vez lleva
convertirse en sinónimo de independencia no sólo lingüística.
Nuestro objetivo en este apartado es
analizar las implicaciones que tiene este paraíso políglota en las
políticas educativas de las diferentes Autonomías que conforman España y cómo
influyen en el afianzamiento o no de las diferentes lenguas oficiales que se
hablan en el territorio, o si, por el contrario, el tipo de política
lingüística educativa lleva a la pérdida de una u otra lengua oficial e incluso
a dar mayor valor a lenguas ajenas a nuestro país; en otras palabras, ¿podemos
mantener que la convivencia lingüística que crea situaciones de bilingüismo es
real desde la óptica de la educación en las diferentes Comunidades Autónomas
donde el español coexiste con otra lengua? ¿Existe una situación de
jerarquización (diglosia) entre las lenguas que anula la libertad de uso y
elección de lenguas en las Comunidades Autónomas plurilingües de nuestro país?
¿Constituyen otras lenguas no oriundas de nuestro Estado una amenaza para las
que aquí se hablan, como ocurre por ejemplo en el caso de Suiza?
La situación lingüística en España es
especialmente delicada dada la situación política general así como de las
lenguas en particular; ambas situaciones se han venido confundiendo, y en la
actualidad parecen indisolubles la una de la otra, lo que lleva, en el caso de
España, a situaciones en ocasiones insostenibles de viabilidad de coexistencia
de las diferentes lenguas en las Comunidades Autónomas con lengua propia que no
es el castellano, que afectan a todos los órdenes de la vida, político,
educativo, social, etc...[7]
Ante todo debe quedar claro que el Estado
español es un Estado plurilingüe, y así se recoge en su Constitución (1978):
Preámbulo.-La Nación
española [...] proclama su voluntad de [...] proteger a todos los españoles y
pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y
tradiciones, lenguas e instituciones.
Artículo 3.-1. El castellano es
la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de
conocerla y el derecho a usarla.
3.-2.
Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas
Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
3.-3.
La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un
patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.
Además, y gracias a los Estatutos de
Autonomía, cada Comunidad Autónoma tiene poder legislativo lo que ha permitido
la promulgación de diversas Leyes de Normalización Lingüística:
- País Vasco: Ley básica de
Normalización del Uso del Euskera (noviembre, 1982).
- Cataluña: Ley de
Normalización Lingüística de Cataluña (junio, 1983) y Ley de Política
Lingüística (enero, 1998).
- Galicia: Ley de
Normalización Lingüística de Galicia (junio, 1983).
- Valencia: Ley sobre Uso y
Enseñanza del Valenciano (noviembre, 1983)
- Islas Baleares: Ley de
Normalización Lingüística de las Islas Baleares (junio, 1986)
- Navarra: Ley Foral del
Vascuence de Navarra (diciembre, 1986) y Decreto de Uso del Vascuence en las
Administraciones Públicas de Navarra (2001)” (Etxebarría,
2002:96)
A pesar de que se contempla la situación
de cooficialidad con el español en los Estatutos de
todas las Comunidades Autónomas bilingües, la realidad parece indicar que estas
normas no se cumplen y las situaciones diglósicas son
un hecho. Estas realidades en ciertas Comunidades parecen apoyar más el
desarrollo de la lengua minoritaria que la lengua del Estado, lo que
indudablemente va a repercutir en la organización del sistema educativo, y
levanta pasiones y llagas en y contra el Estado central y de Comunidades
Autónomas que no son bilingües.
Junto con el español o castellano, lengua
oficial de España, comparten cooficialidad en sus
respectivas Comunidades Autónomas, la lengua gallega, el catalán y el vasco.
5. Las lenguas de España
El español o castellano
El español es la lengua oficial del
Estado español y coexiste en el territorio con otras lenguas. La oficialidad
del español supone que todos los españoles deben conocerla y tienen derecho a
usarla. Es lengua oficial desde el año 1931 coincidiendo con la Segunda
República aunque tácitamente haya sido la lengua del Gobierno durante siglos (Lodares, 2000). Desde 1978 la Constitución denomina
oficialmente castellano a la lengua común a todos los españoles.
La primera fecha en la que se menciona un
dialecto castellano se remonta al siglo X, y éste tan sólo se hablaba al
Nordeste de Burgos. Los estudios parecen indicar que el castellano, por
hablarse en zona agreste y mal comunicada, no se vio influido de forma tan
llamativa por el proceso de romanización como otras lenguas, por lo que su
evolución no se vio tan perjudicada.
El español es hablado como lengua materna
por casi 380 millones de personas (Anuario Cervantes, 2002/03), lo que hace que
la lengua del Estado sea la lengua romance más hablada del mundo. Es la lengua
oficial de 23 naciones y su presencia es numerosa y activa en zonas geográficas
bien distantes entre sí. Se sitúa como la segunda lengua del mundo. Además es
el habla secundaria de aproximadamente 60 millones de personas.
No hay en España monolingües no
españoles. Esto quiere decir que el español es conocido por la totalidad de la
población. (Marcos Marín, 2004).
En 1994, se publicaron los datos del
Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) con el objetivo de dar a saber el
conocimiento y el uso de las lenguas en España. La tabla que a continuación
reproducimos aporta datos muy significativos sobre el conocimiento del español:
|
Conocimiento
del Español (tomado de Marcos Marín, 2004) |
||||||
|
|
Cataluña |
Valencia |
Baleares |
Galicia |
P. Vasco |
Navarra |
|
C, H, L, E[8] |
93 |
95 |
89 |
90 |
92 |
97 |
|
C, H, L |
2 |
2 |
1 |
3 |
2 |
1 |
|
C, H |
4 |
2 |
4 |
4 |
2 |
1 |
|
C |
- |
- |
4 |
2 |
- |
- |
|
No C |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
|
NsNc |
1 |
2 |
2 |
1 |
4 |
1 |
|
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Si alguna de las lenguas oficiales
del territorio español sorprende por lo desconocido de sus orígenes y por su
confusa aparición y evolución a lo largo de las distintas épocas de la historia
de la(s) lengua(s) en España, ésta es sin duda alguna el euskera
o vascuence. Muchos estudiosos han centrado toda su investigación en tratar de
determinar los orígenes de la misma.
Antes de la invasión de los
romanos a la Península Ibérica ya se hablaba en este territorio el vascuence,
especialmente en la franja geográfica situada entre Cantabria y el actual Valle
de Arán. Era una lengua esencialmente rural que
sirvió durante largo tiempo como vehículo transmisor de las costumbres,
tradiciones, mitos y leyendas de sus habitantes. Así mismo, era una lengua
exclusivamente de transmisión oral. Los primeros textos en vascuence no
aparecerán hasta la Edad Media y así aparecerá recogido dentro de las Glosas Emilianenses en el siglo X.
El euskera carece de la clara tradición literario-secular que
sí tuvieron otras lenguas romances desarrolladas en el país. Durante siglos el
vascuence encontró su difusión más rápida en el ambiente familiar y rural.
El siglo XX es
tal vez una de las épocas que más decisivamente ha marcado la historia de la
lengua vasca y también de sus habitantes. Se trata de un período de grandes
avances y también de grandes retrocesos en la evolución del euskera.
Por un lado, aparecen las primeras ikastolas o
colegios vascos cuyo lema fundamental es el de defender la continuidad y la
difusión del euskera. El estallido de la guerra civil
y la dictadura del General Franco minaron todas las pretensiones e intereses de
los nacionalistas, si bien aún en la clandestinidad fueron muchos los
habitantes del País Vasco que siguieron manteniendo viva su lengua. La muerte
del dictador supuso un nuevo impulso del euskera; es
destacable, sin embargo, el hecho de que entre 1962 y 1975 se educan en euskera más niños que en toda la historia del idioma, y
que, además, en plena época franquista se autoriza la apertura de la primera ikastola (1954) a la que se suceden luego muchas más. Así,
desde 1982 el euskera o vascuence goza del estatus de
lengua co-oficial junto con el castellano en las tres
provincias que integran el País Vasco. Es hablada por casi 700.000 personas no
sólo en Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. También se habla en Navarra, donde es
regulada por la llamada Ley del Vascuence, y en algunas pequeñas zonas
limítrofes entre Francia y el País
Vasco, donde no goza sin embargo del reconocimiento como lengua oficial.
Una de las
características asociadas con mayor frecuencia a esta lengua es la de su
vinculación generacional. Así, la identidad vasca se define en multitud de
ocasiones bien por residencia, bien por descendencia o bien por lengua. La
lengua vasca pasó durante siglos de padres a hijos, y la única forma posible de
aprenderla y seguir difundiéndola era su empleo en el entorno familiar. La
mayor parte de los núcleos urbanos del País Vasco permanecieron monolingües
(castellano), y para los habitantes de los mismos el euskera
era una lengua tan extraña como podría serlo para los habitantes de otras comunidades
autónomas bien distantes. Esta situación originó numerosos conflictos
generacionales que sólo se pudieron superar gracias a las nuevas leyes de
política lingüística vascas como la Ley Básica de Normalización del Euskera, aprobada en 1982, que reivindica de manera
definitiva la recuperación de la lengua vasca y su inserción definitiva en los
programas educativos autonómicos: así, “todo
alumno que haya finalizado la enseñanza obligatoria, sea de origen vasco o
castellano, tiene que hacer gala de un bilingüismo equilibrado”. Si bien hoy día esa afirmación tiene más de utopía que de realidad,
lo que resulta innegable es que se está abogando por una mayor atención a la
lengua vasca y por la toma de conciencia de la adaptación de ésta a las nuevas
necesidades sociales y políticas existentes en su comunidad. El objetivo es que
el euskera quede plenamente integrado en los modelos
bilingües, o mejor aún, plurilingües hacia los que nos encaminamos en la Europa
del siglo XXI.
Lengua de origen
romance, desarrollada ya desde el siglo IX a partir del latín vulgar, el
catalán es sin duda alguna una de las lenguas más antiguas del territorio
español. Importantes estudios hablan de la existencia de una variedad hablada
de la lengua entre los siglos VIII y IX, mientras que los primeros textos
escritos datan aproximadamente del siglo XII[9].
Durante la Edad Media la lengua catalana adquirió el rango de lengua oficial de
la Corona catalano-aragonesa, y desde esa vinculación
política adquirió influencia suficiente como para lograr instalarse también en
territorios tan diversos como las Islas Baleares, Valencia, Cerdeña, Sicilia, Nápoles y Grecia.
La historia de la
evolución del catalán pasó, al igual que la del resto de las lenguas
peninsulares, por numerosos altibajos. Tras la aparición en el siglo XII de los
primeros textos escritos, se inició una larga etapa de tres siglos de enorme
florecimiento de la literatura catalana, gracias a la influencia ejercida por
la literatura provenzal. Los siglos XV al XVIII suponen una etapa de profunda
decadencia de la misma, decadencia que lograría superarse en el siglo siguiente
con un período de esplendor o Renaxença que
culminaría ya en el siglo XX con la normalización lingüística de la lengua
catalana y con la creación en el año 1913 del Institut
d’Estudis Catalans, organismo encargado de regular y
sistematizar gramaticalmente esta lengua. Tras una nueva etapa de declive
coincidente con la Dictadura franquista, la lengua catalana volverá a surgir
con fuerza en el naciente sistema democrático.
Hoy día el catalán se habla en las
cuatro provincias de la Comunidad autónoma de Cataluña, en la Comunidad
Valenciana y en las Islas Baleares. En estas tres comunidades, el catalán es
lengua co-oficial con el castellano, si bien en la
Comunidad Valenciana la lengua recibe habitualmente el nombre de valenciano, y
en el archipiélago se habla de dialecto balear, escindido a su vez en varios subdialectos. El catalán se habla también en parte de
Aragón (en la zona llamada La Franja, donde si bien no es lengua oficial, sí
aparece ya desde 1990 reconocido en las leyes) y en una pequeña región de la
Comunidad murciana (también sin el estatus de lengua oficial). Fuera de
nuestras fronteras, es la única lengua oficial de Andorra, lengua co-oficial en cinco comarcas de los Pirineos Orientales en
Francia, y se habla en la isla italiana de Cerdeña, donde es lengua co-oficial con el italiano y el sardo. Puede hablarse de un
total de aproximadamente 11 millones de personas repartidas en cuatro países
diferentes que hablan - o al menos entienden - la lengua catalana, lo cual hace
de ésta y de sus distintas variantes dialectales una de las más importantes de
la Península.
Según el Informe sobre la aplicación de
la Ley de Política Lingüística del Catalán (1998), el actual dominio
lingüístico de esta lengua se extiende sobre una superficie total de 68.000 km2.
Puede afirmarse además que el número total de personas capaces de hablar la
lengua catalana asciende aproximadamente a unas 9.200.000, mientras que las personas
que pueden comprenderla sin ser sin embargo capaces de hablarla son más de
6.600.000. Aproximadamente un 28% de españoles residen en alguno de los tres
territorios donde la lengua catalana es lengua co-oficial
con el castellano, lo que hace necesaria una cuidada política lingüística en la
que ninguna de las dos lenguas se encuentre en una posición marginal respecto a
la otra.
La situación del catalán durante la
dictadura nos permite apreciar que aún hoy existe un marcado conflicto
generacional entre las personas con competencia lingüística en ambas lenguas y
las que sólo la poseen en una de ellas. Durante años la lengua catalana sólo
logró sobrevivir en ámbitos rurales, a menudo en la clandestinidad, y de manera
más frecuente entre las generaciones mayores, mientras que los jóvenes se
educaban en ambientes monolingües. Hoy en día esa tendencia ha comenzado a
invertirse y esos conflictos generacionales son cada vez menores, y
naturalmente se mantiene la esperanza de que éstos puedan llegar algún día a ser
inexistentes.
Las nuevas leyes de política lingüística en todos aquellos territorios
en los que el catalán es lengua co-oficial junto con
el castellano favorecen de manera considerable el aprendizaje de esta lengua en
todos los distintos niveles educativos y en los distintos estamentos sociales.
En el año 1998 el Instituto de Estadística de Cataluña muestra una
clara evolución en el número de habitantes con una cierta competencia
lingüística en catalán, aunque sigue siendo muy superior el número de habitantes
capaces de comprender el catalán que el de habitantes capaces de expresarse por
escrito en esta lengua.
Competencia
lingüística de la población catalana
|
|||
|
|
1996 |
1991 |
1986 |
Entienden
|
94,97% |
93,76% |
90,61% |
|
Saben hablar |
75,30% |
68,34% |
64,08% |
|
Saben leer |
72,35% |
67,56% |
60,56% |
|
Saben escribir |
45,84% |
39,94% |
31,53% |
(Datos obtenidos por IDESCAT, 1998. Enquesta
lingüística sobre l’ús del cátala)
Prácticamente
en todas las distintas etapas del sistema educativo actual el catalán ocupa una
posición muy similar o, en determinados ámbitos, incluso superior a la ocupada
por el castellano. La actual política lingüística implantada en las comunidades
autónomas en las que la lengua catalana es al menos lengua co-oficial
hace previsible un futuro muy halagüeño para el desarrollo posterior de esta
lengua. Y es que, “en
Cataluña no existen dos comunidades lingüísticas ni enfrentadas ni separadas
por razones de lengua [...], hay personas de lengua materna catalana en todas
las clases sociales, como las hay de lengua materna castellana”.
El gallego es una
de las lenguas más antiguas de la península a falta de fechar el origen de la
lengua vasca. Surge a principios de la Edad Media y una de las primeras obras
literarias en esta lengua data ya del siglo XII ; se considera que el gallego
es la lengua escrita latina más antigua junto con el italiano e incluso un
siglo anterior al castellano.
La historia del
gallego, como la del resto de las lenguas del Estado, a excepción del
castellano, tiene un antes y un después marcado por la figura del dictador
franquista. Antes era una lengua hablada exclusivamente en el ámbito rural y
con poco prestigio, mientras que la situación en las ciudades daba
preponderancia al castellano. La muerte de Franco no supone un cambio tan importante
para el gallego como para otras lenguas del Estado, pero permite reafirmar su
identidad y expansión gracias al aumento de su uso en la vida pública. Este
hecho en parte coincide con el reconocimiento del gallego como lengua oficial
en el año 1981, hecho que hace posible que se incorpore como lengua en el
ámbito administrativo, en la educación y en los medios de comunicación, por lo
que el alcance del gallego como lengua es mucho mayor.
El gallego se
habla además en comunidades colindantes a la Comunidad gallega, como Asturias y
Castilla-León. Su proximidad con Portugal provocó que durante años se conociera
con el nombre de lengua gallego-portuguesa, y es un hecho que un porcentaje
alto de gallegos comprende el portugués e incluso se defienden hablándolo y a
la inversa.
Los estudios muestran que a
comienzos del siglo XX más del 90% de la población era monolingüe en gallego, a
pesar del desprestigio social que ello conllevaba. Un siglo más tarde parece
que este porcentaje no sólo ha subido, sino que también lo ha hecho su
prestigio, y así las cifras rondan el 93% de personas que poseen la capacidad
de expresarse en esta lengua (Xunta de Galicia,
2003).
Los datos con
respecto al número de hablantes son imprecisos; se supone que la cifra de
hablantes se sitúa en torno a los dos o
tres millones. Sin embargo, los estudios al respecto son reveladores. El último
censo realizado en el año 1991 muestra que de un total de 2.659.578 personas en
territorio gallego, 2.455.000 lo comprenden y 2.100.000 lo hablan.
Los informes
censales muestran que ciudades como Orense y Ferrol
son las que más destacan en relación a la comprensión y uso del gallego. En
aspectos relacionados con la escritura y la lectura, las ciudades que más
destacan en estas competencias serían Santiago de Compostela y Lugo. Un
análisis por regiones muestra que en zonas como A Coruña y Pontevedra el
gallego es hablado por un 80% de la población, en parte por el mayor despegue
económico e industrial que facilita una mayor convivencia con la lengua española.
En este mismo
trabajo se observa que un 7% de la población no habla gallego, pero se aclara
oportunamente que dentro de este porcentaje se encuentra la población
inmigrante.
Teniendo en
cuenta la Comunidad Gallega en general podemos determinar los niveles de
conocimiento generales de la población con respecto al gallego según el
siguiente esquema:
|
Competencia lingüística de los hablantes de Gallego |
|||
|
Comprensión
Oral |
Producción oral |
Comprensión
escrita |
Producción
escrita |
|
97,1% |
86,4% |
45,9% |
27,1% |
En lo que
concierne a la lengua más hablada en la Comunidad Gallega los datos muestran
que:
|
Lengua más
hablada (Gallego/Español) |
|||
|
Sólo Gallego |
Más gallego |
Sólo español |
Más español |
|
38,7% |
29,9% |
20,8% |
10,8% |
6. Políticas
educativas en España:
No es objeto de
este trabajo hacer un recorrido histórico de la política educativa llevada a
cabo en España. Nos interesan los derroteros que ésta sigue actualmente y ver
en qué medida podemos hablar o no de Comunidades Autónomas realmente bilingües
y cómo se potencia o se inhiben los intentos de bilingüismo desde las
diferentes Consejerías de Educación, toda vez que interesa ver qué lenguas se
aprenden y cuáles se eligen en la opción de segunda lengua o de lengua
extranjera.
Hablar de
políticas lingüísticas educativas supone tener en cuenta cual es la lengua
vehicular de enseñanza, el español/castellano o la lengua propia de la
Comunidad en cuestión. Supone, además, tener en cuenta el currículo básico que,
en el caso de España, conlleva problemas relacionados con la descentralización
como consecuencia de las competencias asumidas por las diferentes comunidades
del territorio nacional para la toma de decisiones y responsabilidades, entre
ellas las educativas. Opiniones en contra y a favor del currículo básico se
esgrimen sin llegar a un punto de consenso común satisfactorio para todos.
A partir del año
2003, todas las comunidades tienen competencias; antes de esta fecha, y desde
1982, sólo Cataluña, el País Vasco, Galicia y Andalucía eran las únicas
comunidades con competencias propias.
Algunas de las
competencias asumidas por las diferentes comunidades suponen respetar la
ordenación académica del sistema educativo en el marco básico fijado para todo
el territorio nacional, la adecuación de los programas a las peculiaridades
propias de cada comunidad, o la orientación pedagógica, entre otras.
Por su parte el
Ministerio de Educación asume aspectos como la ordenación general de todo el
sistema educativo, establece las normas básicas que garantizan a todos la
igualdad en el ejercicio de derechos y deberes en educación, la elaboración de
normas básicas de obligado cumplimiento en todo el estado y además regula las
condiciones para la obtención, expedición, y homologación de títulos.
6.1. Situación lingüística educativa: qué dicen las leyes:
El español es lengua de obligada
enseñanza y conocimiento. Sin embargo el problema de la lengua de enseñanza en
los territorios con co-oficialidad lingüística sigue
siendo un caballo de batalla.
En las
Comunidades bilingües los aspectos relacionados con la enseñanza tienen que ver
con las competencias transferidas. Ello ha supuesto que en alguna autonomía,
como la vasca, se hayan seguido políticas lingüísticas en detrimento del
castellano. En Cataluña, según los propios datos de Siguán (CIS, 1994), parece
que se producen irregularidades a favor del castellano como lengua A, sobre
todo en la enseñanza a población inmigrante y, sin embargo, la polémica abierta
en torno a la Ley de Calidad Educativa y la posibilidad de que la lengua
vehicular en Cataluña fuera el castellano, pareció poner de manifiesto que la
enseñanza del castellano en territorio catalán seguirá estando vetada a pesar
de que la mayoría de los alumnos tienen esa lengua como referente familiar[10].
Así las cosas, en
el año 2000 el informe del Comité para la Eliminación de la Discriminación
Racial de las Naciones Unidas, constata la discriminación existente por razón
de lengua para los castellano-hablantes en algunas autonomías del territorio
español y se exigía al Gobierno que adoptara las medidas legislativas oportunas
en educación y política lingüística para paliar esta discriminación.
El sistema educativo catalán tiene
a gala ser un sistema bilingüe a la manera en que existe en Luxemburgo o en
Canadá con la puesta en marcha de programas de inmersión lingüística (Etxebarría, 1998). De hecho la Ley de Política Lingüística
de 1998 reconoce en la Educación Primaria el derecho a ser educado en la lengua
habitual; sin embargo, los hechos parecen mostrar que esto no es enteramente
así y que el régimen de admisión de los alumnos impide este derecho y no se
permite incluir la opción de lengua de enseñanza en la Educación Infantil.
Las Leyes relativas a la Política
Lingüística catalana observan (Ley 1/1998 de Política lingüística);
“1. El objeto de la presente Ley
es el desarrollo del artículo 3 del Estatuto de autonomía de Cataluña, a fin de
amparar, fomentar y normalizar el uso de la lengua catalana en todos los
ámbitos, y el uso del aranés en el Valle de Arán, y garantizar el uso normal y oficial del catalán y
del castellano” [art. 1 cap.
Preliminar].
“2. los niños tienen derecho a
recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el
castellano. [...]. [art.21, cap. III].
3. La enseñanza del catalán y del
castellano debe tener garantizada una presencia adecuada en los planes de
estudio, de forma que todos los niños, cualquiera que sea su lengua habitual al
iniciar la enseñanza, han de poder utilizar normal y correctamente las dos
lenguas oficiales al final de la educación obligatoria”. [art. 21, cap.III].
4. En la enseñanza postobligatoria la Administración educativa ha de fomentar
políticas de programación y docencia que garanticen el perfeccionar el
conocimiento y uso de las dos lenguas a fin de que todos los jóvenes adquieran el
bagaje instrumental y cultural propio de estas enseñanzas”. [art. 21, cap. III].
Para el gallego, la Ley de
Normalización Lingüística (ley 3/1983, de 15 de junio) señala que “el
gallego, como lengua propia de Galicia, es también oficial en la enseñanza en
todos los niveles educativos.”
El Decreto 135/1983, de 8 de
Septiembre, Ley 3/1983 para la enseñanza, observa:
“En preescolar
y el ciclo inicial, los profesores usarán la lengua predominante entre sus
alumnos, pero cuidando que los niños adquieran el conocimiento de la otra
lengua oficial [art. 2.2.]
“En todos los
demás niveles se utilizarán indistintamente ambas lenguas, aunque el Consejo de
Dirección deberá cuidar el equilibrio entre ambas [art.
2.3.]”.
En la Educación Infantil y primer
ciclo de Educación Primaria (de 3 a 9 años) se tendrá en cuenta la lengua
materna predominante, pero la otra lengua oficial deberá introducirse
igualmente.
A partir del segundo ciclo de
Educación Primaria hay una oferta específica de asignaturas que se imparten en
lengua gallega y que quedan perfectamente designadas a partir de la Educación
Secundaria. Será obligatorio impartir en gallego asignaturas del área de
ciencias sociales y de ciencias de la naturaleza, así como algunas optativas.
En bachillerato las materias impartidas en gallego serán filosofía y diferentes
materias específicas así como determinadas optativas. En formación específica
se impartirán en lengua gallega aquellas materias que permitan la integración
socio-laboral.
En relación a la
utilización del gallego en la Universidad, en 1991 (según los datos de la Xunta, 2003) las tres Universidades gallegas (Santiago de
Compostela, Vigo y La Coruña) se comprometieron a la normalización lingüística
al reconocer en sus Estatutos el gallego como lengua oficial; sin embargo, no
hay obligatoriedad de impartir las clases en gallego.
Los términos generales de la
política lingüística en la educación parecen respetarse en la actualidad y no
parece suscitar graves problemas entre Comunidad Autónoma gallega y el Estado
central.
En el caso del vasco la ley 1/1993
de 19 de febrero de la Escuela Pública vasca, señala:
“El euskera y el castellano estarán incorporados
obligatoriamente a los programas de enseñanza que se desarrollen en la escuela
pública vasca, en orden a conseguir una capacitación real para la comprensión y
expresión, oral y escrita, en las dos lenguas, de tal manera que al menos
puedan utilizarse como lenguas de relación y uso ordinarios”.
En la Ley Básica
de Normalización y Uso del Euskera, capítulo II
observamos estos dos artículos:
Art. 15: “Se
reconoce a todo alumno el derecho de recibir la enseñanza tanto en euskera como en castellano en los diversos niveles
educativos. A tal efecto, el Parlamento y el Gobierno adoptarán las medidas
oportunas tendentes a la generalización progresiva del bilingüismo en el
sistema educativo de la Comunidad Autónoma del País Vasco”.
Art. 17: “ El
Gobierno adoptará aquellas medidas encaminadas a garantizar al alumnado la
posibilidad real, en igualdad de condiciones, de poseer un conocimiento
práctico suficiente de ambas lenguas oficiales al finalizar los estudios de
enseñanza obligatoria y asegurará el uso ambiental del euskera,
haciendo del mismo un vehículo de expresión normal [...]”.
Las primeras
reivindicaciones del pueblo vasco por tratar de introducir su lengua en las
escuelas datan de finales del siglo XIX. A partir de 1873 se sucedieron de
manera ininterrumpida las solicitudes de las
distintas poblaciones del País Vasco para crear escuelas euskaldunas
o escuelas bilingües en las que se contemplara de manera equiparada la
enseñanza en castellano y en euskera. Actualmente la
Comunidad Autónoma del País Vasco ofrece tres modelos lingüísticos educativos,
modelo A, de enseñanza en castellano o francés, siendo el euskera
una asignatura; modelo B de enseñanza bilingüe; modelo D de enseñanza en euskera o vasco en el que el castellano o francés son
asignaturas. La realidad de estos modelos dista mucho de ser verídica; el
modelo D se ha implantado básicamente en detrimento del modelo A (Fernández
Ulloa, 2003) y las ayudas a una educación concertada o pública para que el
modelo A siga siendo una opción para padres y alumnos brillan por su ausencia,
habiendo grupos extremistas que pretenden eliminar el modelo A del sistema
educativo del País Vasco. Los términos que aseguran una enseñanza igualitaria
de ambas lenguas parecen estar en peligro, favoreciendo pues el aprendizaje de
la lengua vasca sobre el castellano, tendencia constatada por el progresivo
cierre de colegios con línea castellana y bilingüe.
|
Predominio de
la lengua de la Comunidad en la enseñanza |
|||
|
|
Catalán |
Gallego |
Vasco |
|
E. Infantil |
Lengua materna
(catalán o castellano). 4 horas semanales de catalán |
Uso de lengua
predominante entre los alumnos y conocimiento de la otra |
Modelos B y D |
|
1er. Ciclo de
E. Primaria |
Ambas lenguas.
4 horas semanales de catalán |
Uso de la
lengua predominante entre los alumnos y conocimiento de la otra |
Modelos B y D |
|
2º y 3º ciclo
de E. Primaria |
Ambas lenguas.
4 horas semanales de catalán |
Ambas lenguas |
Modelos B y D |
|
E. Secundaria |
Ambas lenguas.
3 horas semanales de catalán |
Ambas lenguas,
mínimo. una asignatura en gallego |
Predominio del
modelo A. |
|
Bachillerato |
Ambas lenguas.
4 horas semanales de catalán (lengua y literatura) |
Ambas lenguas,
mínimo dos asignaturas en gallego |
Predominio del
modelo A |
|
Universidad |
No obligatoria |
No obligatorio |
La titulación
elegida marca un modelo u otro. |
A diferencia de lo que ocurre en
la Confederación Helvética en la que todos los escolares están obligados a
aprender una segunda lengua oficial del país, no deja de ser paradójico el
hecho de que en algunas Comunidades Autónomas de España con lengua propia se
potencie el estudio de otras lenguas (inglés, alemán, italiano,...) y no se
ofrezca hacerlo en castellano o que la tercera lengua después de las dos
propias de la Comunidad no sea una lengua del Estado, ni para los bilingües de
una Comunidad autónoma bilingüe, ni para los monolingües del resto de las
Comunidades Autónomas; esto es, un estudiante en Cataluña, Galicia o País Vasco
o cualquier otra Comunidad del las 17 de que consta el Estado español, tiene
opción de elegir como segunda lengua el castellano, el inglés o el francés, en
algunos casos italiano y alemán, pero no se da la opción de poder estudiar las
otras lenguas de nuestro Estado (gallego, catalán y vasco).
El orden
establecido en que deben estudiarse las lenguas es ambivalente. Como ya hemos
comentado, las Comunidades Autónomas bilingües parecen ofrecer a los padres la
posibilidad de elegir entre enseñanza principalmente en castellano, o en la
lengua propia de la Comunidad, pero la realidad no está clara y los
descontentos son muchos.
|
|
Cataluña |
Galicia |
País Vasco |
|
Lenguas
obligatorias |
Castellano Catalán |
Castellano Gallego |
Euskera Castellano o
francés |
|
Lenguas optativas |
Inglés,
francés, italiano, alemán |
Inglés, francés
italiano, alemán |
Francés, inglés
italiano, alemán |
7. CONCLUSIONES
El panorama
lingüístico presentado para los ámbitos suizo y español no es ciertamente muy
alentador. En ambos casos hemos tenido ocasión de comprobar que la coexistencia
de cuatro lenguas en la misma nación no es en modo alguno sinónimo de
convivencia. Las situaciones diglósicas son un hecho
y la tendencia a la jerarquización de las lenguas es algo innegable. El número
de hablantes bilingües continúa siendo muy reducido en cuanto a la competencia
global de las lenguas (comprensión y producción) y el predominio en todos los
ámbitos de una lengua sobre las demás es algo evidente. En el caso de España,
en aquellas Comunidades plurilingües da la impresión de que se potencia la
lengua propia de la Comunidad frente a la lengua oficial del Estado; en Suiza
ocurre algo similar con la lengua propia del Cantón.
En lo que a la
política lingüística educativa de ambas naciones se refiere se aprecia una
diferencia importante. Mientras que en el caso de Suiza se potencia el
aprendizaje de las lenguas oficiales independientemente de la lengua
predominante del cantón junto con el aprendizaje de otras lenguas extranjeras,
como el inglés, que amenaza con imponerse sobre lenguas de uso tan minoritario
como el romanche o incluso el italiano, en el caso de
España las lenguas nacionales permanecen ignoradas en los diseños curriculares
autonómicos salvo la excepción de la lengua propia de la Comunidad y la oficial
del Estado español. Se potencia, sin embargo, el aprendizaje de las lenguas
extrajeras priorizándolo frente al de las lenguas co-oficiales,
aunque el valor de la lengua extranjera no llega a superar, en modo alguno, el
valor que se le otorga en la Confederación Helvética, por este motivo en España
no se teme, al menos por ahora, la implantación de una lengua ajena al acervo
lingüístico nacional.
Como defensoras
de la importancia que supone la diversidad lingüística y el enriquecimiento que
ésta supone, creemos que los modelos plurilingües nacionales no deben
extinguirse. Ahora bien, sí deberían reorientarse hacia políticas que realmente
aboguen por la igualdad de uso de las lenguas en todos los ámbitos. La
situación que ahora se presenta manifiesta una tendencia más disgregadora que
conciliadora, justo el objetivo contrario de lo que, según las leyes y los
propios ciudadanos, se pretende conseguir.
Referencias bibliográficas:
Bickel, H. & R. Schläpfer (eds.) (1994): Mehrsprachigkeit
– eine Herausforderung.
Basel.
Büchi, Ch. (2001): Röstigraben.
Das Verhältnis zwischen deutscher und französischer
Schweiz. Geschichte und Perspektiven. Verlag Neue
Zürcher Zeitung. 2ª edición. Zürich.
Bundesamt für Statistik
(1997). Die Sprachenlandschaft Schweiz.
Eidgenössische Volkszählung
1990. Bern.
Camartin,
Dürrmüller, U. (1996): Von der viersprachigen
zur vielsprachigen Schweiz.
Zürich.
Eidgenössisches Departement des Innern (eds.) (1989): Zustand und Zukunft der viersprachigen
Schweiz. Abklärungen, Vorschläge
und Empfehlungen. Schweizerische Bundeskanzlei,
Etxebarría, M.
(2002): La diversidad de lenguas en España. Madrid. Espasa.
Fernández Ulloa, T. (2003): “La educación bilingüe en el
País Vasco: problemas y retos”. Proceedings
of the International Symposium on Bilingualism.
García Hernández, Y. (2004): ¿Miteinander
– gegeneinander – nebeneinander?
La convivencia lingüística suiza a debate. 6º Congreso de Lingüística
General. Univ. Santiago de Compostela.
Hotzenköcherle, R. (1984): Die Sprachlandschaften
der deutschen Schweiz. Hrsg. von Niklaus Bigler
und Robert Schläpfer unter Mitarbeit von Rolf
Börlin. Reihe Sprachlandschaft. Band 1. Aarau.
Kriesi, H., B. Wernli, B., Sciarini, P. y Gianni, M. (1996): Problèmes de
compréhension entre les communautés linguistiques en Suisse. OFS: Bern.
Lodares Marrodán, J.R. (1999): El
paraíso políglota. Madrid. Taurus.
Lodares Marrodán, J.R. (2000): Gente
de Cervantes: historia humana del español. Madrid. Taurus.
Lüdi, G., I. Werlen, R. Franceschini y otros (1997): Die
Sprachenlandschft Schweiz. Eidg. Volkszählung 1990.
Marcos Marín, F. (1995): “Política lingüística y lenguas iberoeuropeas”. Razón y Fe, 331:139-159.
Mittler, M. (ed.) (1998): Wieviel
Englisch braucht die Schweiz? Unsere Schulen und die Not der Landessprachen. Frauenfeld /
Neue Helvetische Gesellschaft (ed.) (1981): Der
Dialog zwischen Schweizern.
Aarau: Sauerländer (=Jahrbuch der Neuen
Helvetischen Gesellschaft)
Neue Helvetische Gesellschaft (ed.) (1990/91): Die Schweiz
im Spiegel ihrer Sprachen. Aarau: Sauerländer (=Jahrbuch der Neuen Helvetischen
Gesellschaft)
Salvador, G. (1987): Lengua española y lenguas de
España. Madrid. Ariel.
Schläpfer, Robert & H. Bickel (eds.) (2000): Die viersprachige Schweiz. Reihe Sprachlandschaft. Band 25. Sauerländer Verlag.
Aarau / Frankfurt a. M./ Salzburg.
Siguán, M. (1994): Conocimiento y uso de las lenguas en
España. Investigación sobre el conocimiento y uso de las lenguas cooficiales en las Comunidades Autónomas Bilingües. Madrid.
Centro de Investigaciones Sociológicas.
[1] Resumen
Adoptando una perspectiva comparativa, analizamos dos
situaciones lingüísticas de convivencia de cuatro lenguas dentro del mismo
Estado: España y Suiza.
El objetivo es ver hasta qué punto en estos países el plurilingüismo es o no una mera utopía, si se observan o no
las leyes y sobre todo cómo está planteado este plurilingüismo
en las Leyes de Políticas Lingüísticas educativas y si lenguas ajenas a la
nación ponen en peligro lenguas propias oficiales.
De este modo articulamos este trabajo en torno a la
presentación de la situación lingüística en Suiza y en España aportando una
breve introducción a las lenguas (desde una perspectiva histórica y actual) que
se hablan en los diferentes Cantones y Comunidades Autónomas respectivamente y
ofrecemos datos referentes a las políticas lingüísticas educativas que se
adoptan en Confederación Helvética y en las diferentes Comunidades Autónomas
españolas en las que conviven dos lenguas.
Abstract:
A
comparative perspective is adopted in order to analyze two linguistic
situations of four languages living together in the same country:
The purpose
is to examine, under the protection of the law, to what point multilingualism
in these countries is or not a utopia, and, above all, laws related to
educational linguistic policies.
In this
sense we will present the linguistic situation in
[2] En este sentido la Carta
Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, Estrasburgo, 1992, recoge
estas preocupaciones en torno a la situación de ciertas lenguas.
[3]
Schweizerische Konferenz der Kantonalen Erziehungsdirektoren (EDK)
[4]
Prinzip I: “Alle Schülerinnen und Schüler lernen, zusätzlich zur lokalen
Landessprache, mindestens eine zweite Landesprache sowie Englisch; sie müssen
darüber hinaus die Möglichkeit haben, eine zusätzliche Landessprache und
allenfalls weitere Fremdsprachen zu erwerben”
[5]
Prinzip 5: “Die Schülerinnen
und Schüler begegnen anderen Sprachen ab dem Kindergarten. Sie lernen spätestens
in der zweiten Klasse der Primarschule
eine andere Sprache als die locale Landessprache; die zweite Fremdsprache beginnt spätestens in der fünften, die dritte spätestens in der siebten Klasse”.
[6] Por un lado, se critican desde las
posturas nacionalistas las posturas centralistas y la asimilación castellanizadora (véase Lodares,
1999, para mayor información); por otro, se compara la situación lingüística
española con un “espectáculo carnavalesco y variopinto [...] con lenguas reales
y de ficción” (Gregorio Salvador, 1987: 9).
[7] El último informe del Comité para
la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas, 2000,
constató la existencia de discriminación por razón de lengua para los
castellano hablantes en algunas de las Comunidades Autónomas, lo que llevó al
Gobierno de la nación a solicitar la adopción de medidas en las leyes de
educación y de política lingüística para evitar esa situación
[8] C: Comprenden; H: Hablan; L: Leen;
E: Escriben; NsNc: No sabe, no contesta
[9] De esta fecha son, por ejemplo, el
Liber iudiciorum
(especie de código de leyes visigodas) y el libro Homilies
d’Organyà, en el que aparecen comentados algunos pasajes de los Evangelios.
[10] El sentir general de las personas
que defienden la enseñanza en calidad de bilingüismo es que las oportunidades
de elegir un colegio con enseñanza en la lengua de la comunidad están bastante
limitadas. Por ejemplo en Valencia ciudad tan solo existen tres colegios donde
el valenciano sea la lengua de comunicación. Sin embargo, si hacemos una
incursión por Internet a través de foros lingüísticos, encontramos que muchas
voces se alzan en Cataluña y en el País Vasco en contra de las pocas escuelas
que existen donde la enseñanza sea principalmente en castellano. En Galicia,
los hablantes están convencidos de la incuestionable diglosia que existe a
favor del castellano. Con ello queremos subrayar que nunca llueve a gusto de
todos y que cualquier reforma que se
pretenda hacer siempre encontrará adeptos y enemigos.
|