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No
es difícil imaginarse a János S. Petőfi rodeado por el afecto
de sus quince nietos: la expresión serena del rostro, la capacidad
comunicativa y la sabiduría que una vida tan intensamente vivida
parece haberle dejado, contribuyen a componer el retrato de un “abuelo”
ideal que pronto cumplirá los setenta años, pero cuya vivacidad
intelectual es capaz de encantar durante horas a quien, como yo,
ha tenido la fortuna de escuchar el relato de su vida.
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Me
encontré con él en el mes de febrero de este año, después de casi seis
años desde nuestro último contacto, en los tiempos de mi tesina de
licenciatura. Movida por la curiosidad por el concubinato entre lingüística
y matemática sobre el que se funda su teoría textual, había decidido
aplicar el modelo de análisis textual de Petőfi al último capítulo
del Ulises de Joyce, el monólogo
interior de Molly Bloom, con la intención de demostrar su
“coherencia” textual.
Volver
a encontrarlo en su despacho de la Universidad de Macerata con la misma
disponibilidad hacia los estudiantes, la misma apertura y el idéntico
carisma ha sido para mi un inmenso placer, el mismo que confío en ser
capaz de transmitir con este recorrido por las etapas principales de su
vida de hombre y de investigador.
Nacido
en Miskolc, en Hungría, en 1931, Petőfi no tuvo la fortuna de
conocer a su padre, muerto cuando él tenía tres años. La suya era una
familia pobre que debía contentarse con habitar una única habitación,
en otro tiempo destinada a lavandería. Como sucede a menudo con quien se
ve obligado a hacer de la necesidad virtud, la casi total ausencia de los
juegos y pasatiempos de la infancia le hicieron desarrollar la propia
fantasía e imaginación, dos cualidades que ciertamente le serían de
gran utilidad en su actividad investigadora. Débil físicamente, halló
su fuerza en la brillante inteligencia que le permitía avanzar en los
estudios sin ninguna dificultad superando sobradamente a sus coetáneos y
no sólo a ellos. Por sus excepcionales dotes en matemáticas y por ayudar
económicamente a la familia, comenzó, a tan sólo doce años, a dar
clases particulares, primero a los compañeros de clase y, más tarde, a
chicos pudientes, pero desmotivados, que los propios profesores le remitían.
Nacía de esta forma uno de los dos “leitmotiv” que parecen recorrer
la vida de Petőfi: la enseñanza y la investigación.
Acabados
los estudios de secundaria, trabajó durante dos años en una fábrica. A
pesar de no estar alineado con la entonces vigente ideología comunista,
antes bien ha buscado siempre permanecer alejado de etiquetas políticas
de cualquier tipo, logró asistir a la universidad y licenciarse, en 1955,
en Matemáticas y Física. En realidad, su primer amor fueron la lingüística
y la literatura, pero en aquellos años no quiso dedicarse a un tipo de
estudios en gran parte manipulados ideológicamente por el régimen. Debió
esperar todavía algunos años antes de poder satisfacer este deseo. Ya
licenciado, trabajó durante seis o siete años como profesor de matemáticas
y física en varios institutos especiales dedicados a la enseñanza de la
música y la danza. Después del año 1956, con posterioridad a la
violenta revolución con la que el pueblo húngaro intentó en vano
liberarse de la opresión soviética,
se obligó a aquellos profesores
que eran licenciados en una única materia a estudiar otra, pero
sin restar tiempo al trabajo, disponiendo para ello de los fines de
semana o de las vacaciones. También Petőfi aprovechó esta
oportunidad para estudiar las disciplinas lingüístico-literarias. Con
ocho años de estudios de latín, cinco de francés,
cinco de ruso y conocimientos de inglés adquiridos en clases
particulares, solicitó su ingreso en cualquiera de las filologías de
estos cinco idiomas. Sin embargo, sólo fue admitido en los estudios de
filología alemana con la condición de superar como prueba de ingreso un
examen de alemán (se trataba claramente de una estratagema usada por el régimen
para obstaculizar su acceso a los estudios humanísticos). No obstante, su
pasión por la literatura y por su autor preferido, Thomas Mann, le
permitieron superar el examen con tan sólo un mes de estudio, asistir a
los cursos y licenciarse, en 1961, en Lengua y Literatura Alemana en la
Universidad de Debrecen.
Para
la realización de la tesis de licenciatura eligió un texto medieval alemán,
haciendo de él el primer banco de pruebas de sus reflexiones sobre la
naturaleza del texto, sobre su identidad y sobre el uso de metodologías
formales en el procedimiento analítico.
El
concepto de texto es el fundamento del trabajo de investigación que Petőfi
ha realizado y que continúa desarrollando en la actualidad. Para resumir
brevemente su definición de texto se puede decir que para Petőfi un
texto es un objeto relacional (autónomo o parcialmente autónomo) con un
significante predominantemente verbal, capaz de satisfacer los siguientes
criterios: en una dada o presunta situación comunicativa expresa una
configuración concatenada y completa de estados de cosas y cumple una
dada o presunta función comunicativa. Posee además una constitución
verbal concatenada y completa (siempre que la conexión y completez de la
constitución puedan depender del tipo de objeto predominantemente
verbal). El texto es, por tanto, un elemento del uso del sistema de una
lengua y la textualidad es una propiedad no inherente de los objetos
verbales.
También
durante su trabajo de investigación para la realización de su tesis de
licenciatura, Petőfi descubrió la posibilidad de aplicar la
metodología formal a la lingüística.
Como les ha confesado a Sofía Toselli y a Terry Olivi (su actual compañera)
en 1990, con motivo de una entrevista publicada posteriormente en el n.
XVII de los Quaderni di Ricerca e
Didattica de la Universidad de Macerata en 1996, “Mi
propio interés y el hecho de que para mí, matemático, no era difícil
comprender la base metodológica de la escuela formal de la lingüística
moderna, me hicieron llegar a ser uno de los pioneros de la lingüística
textual, inicialmente, por supuesto, con la camiseta del “generativismo”.
Pero, en mi trabajo, no he querido dejar dominar nunca una metodología
“importada” de otro campo, si tal metodología no podía ser adecuada.
Para mí, los textos y su complejidad eran más importantes que la pureza
de una metodología. Por esta razón, he transformado muchas veces mi
marco teórico, le he cambiado el nombre, procurando hacerlo
lo más integrador posible.”
Gracias
a una serie de afortunadas coincidencias, logró obtener una plaza de
profesor en la Escuela de Ballet de Budapest donde permaneció hasta 1963.
Budapest le ofrecía el único contexto en el que podía continuar
trabajando en sus intereses, lo que le obligaba a desplazarse y a recorrer
230 kilómetros cada semana para regresar con su familia compuesta ya
entonces, a los treinta años, por su mujer y cuatro hijos. Con inmenso
esfuerzo y con pareja determinación logró trabajar y cultivar al mismo
tiempo su interés por la lingüística textual. Por aquel tiempo, ninguno
de los cursos universitarios le ofrecían la posibilidad de estudiar lo
que le interesaba. Decidió por eso abandonar en parte el trabajo de
profesor de instituto para entrar, en calidad de investigador, en el
Centro de Cálculo, donde pasó a ocuparse de Lingüística Computacional.
En esta sede disponía de más tiempo para el estudio de nuevas materias y
podía, además, beneficiarse de becas de estudio especiales.
En
los años 63 y 64 recomenzaron los procesos infundados contra los
intelectuales acusados de rebeldía contra el Estado. Entre los numerosos
nombres que saltaron a la palestra, apareció también el de Petőfi,
y, aunque nunca había participado de manera explícita en la propaganda
anticomunista, resultaba en cierta medida persona non grata para el régimen.
Esta situación lo golpeó profundamente, sobre todo en su salud, hasta el
punto de que comenzó a padecer la que humorísticamente define como
“una úlcera socialista”. Pese a que la KGB no tenía ninguna prueba
en su contra, le impidieron continuar trabajando en el Instituto con un
contrato indefinido pero pudo mantener, a pesar de todo, su plaza en el
Centro de Cálculo donde consiguió hacerse renovar un contrato tras otro,
hasta que, después de haber sufrido seis ataques de úlcera, debió
finalmente ser operado. Este período, siendo tan sufrido, significó un
giro fundamental para la vida y la carrera de Petőfi: sentía que había
llegado el momento de dejar Hungría, el sistema, el régimen de Kádár.
El régimen le impidió participar en el
Congreso Internacional de Lingüística que se celebró en Rumania
en el año 67. Sin embargo,
envió un resumen en el que
diseñaba una teoría textual. Al leer este resumen, un profesor alemán
que participaba en el convenio se puso en contacto inmediatamente con él
pidiéndole que le enviase todo su trabajo. Decidió entonces enviar
algunos artículos que había escrito con anterioridad en inglés para su
publicación en Computational Linguistics, la
revista oficial del Centro de Calculo
En
el año 1968, todo el grupo de Lingüística Computacional fue invitado a
Suecia con ocasión del I Congreso Internacional de Lingüística
Computacional. Habiendo ya superado la operación de estómago y con la
afortunada obtención de un permiso oficial, le fue permitido salir del país,
decidido en su fuero interno a no regresar a Hungría. En un primer
momento se encontró en Suecia sin trabajo, sobreviviendo durante seis
meses con los subsidios estatales, que eran mucho más de cuanto hubiera
ganado nunca en Hungría, lo que le permitía incluso ayudar económicamente
a su familia. Posteriormente, le fue ofrecido un empleo como matemático en una empresa y,
aunque la propuesta era económicamente atrayente, decidió rechazarla,
convencido de que la aceptación lo habría alejado de sus verdaderos
intereses. También influyó en esta decisión el recibir casi contemporáneamente
una oferta de una casa editorial alemana para escribir un libro de lingüística
textual. Aceptó sin pensárselo dos veces y con los primeros ingresos se
compró una enorme y vieja máquina de escribir Remington
(todavía hoy, al contar estos episodios, sus ojos se iluminan con una
luz conmovida). Trabajó al mismo tiempo como “empleado de archivo” en
Göteborg y como informador para el grupo Forskningsgruppen för modern
svenska.
Desde
el punto de vista académico, Petőfi había enseñado ya en la
Universidad, pero por motivos políticos no había podido obtener aún el
grado de doctor. Además, no había llevado consigo ni un solo documento
académico válido, de modo que pudo realizar sus estudios en Suecia
gracias a la confianza que las autoridades académicas depositaron en él,
doctorándose en Lingüística General por la Universidad de Umeå en
1971. En 1970 recibió una invitación para viajar a Alemania,
concretamente a Costanza, donde, a pesar de los ataques que recibió su
teoría lingüística, le ofrecieron una plaza como docente contratado en
la Universidad de Costanza (Bodensee) para el año académico 1971. En ese
mismo año se constituyó en Costanza el primer grupo de investigación en
Lingüística Textual (financiado durante tres años por el Deutsche
Forschungsgemeinschaft, Centro Nacional de Investigación alemán)
liderado por Peter Hartmann. Del grupo formaban parte, entre otros, Hannes
Rieser, Jens Ihwe y, en parte también, Teun A. Van Dijk. Fue invitado a
participar en este grupo, que empezó a trabajar a principios de 1972,
invitación que aceptó; sin embargo, el 31 de diciembre de 1971, mientras
estaba preparando las últimas cosas para dejar Suecia a la vuelta de
Alemania, recibió una llamada telefónica desde Alemania: era la
recientemente fundada Universidad
de Bielefeld donde se estaba creando una Facultad de Lingüística y Teoría
de la Literatura, que iba a tener como eje central de investigación la
lingüística textual, y lo invitaban a presentar de inmediato su
candidatura para la cátedra de Semántica. De este modo, tras diez meses
de trabajo en Costanza, tomó la decisión de renunciar a su puesto en
esta universidad y partir para Bielefeld, donde obtuvo la mencionada cátedra
y ejerció docencia durante 17 años. Aquí, como en todas las
universidades de las que ha formado parte, se encontró estupendamente y
le fue dispensada siempre una acogida maravillosa. El de Bielefeld fue un
periodo de trabajo muy importante por diversos motivos: había una
concentración extraordinaria de lingüistas del texto, había un contexto
ideal para una colaboración profunda con los estudiantes y los
doctorandos y, además, en el Centro de la Investigación Interdisciplinar
había siempre la posibilidad de organizar encuentros y grupos de trabajo
interdisciplinares e internacionales. Pero, ¿qué fue lo que le llevó a
dejar Bielefeld por Macerata?
Petőfi
responde en tono humorístico a quien le dirige esta pregunta, citando al
famoso director húngaro Jancsó quien afirmaba que los húngaros son
medio alemanes y medio italianos, y añadiendo
que, dado que él ya había satisfecho su mitad alemana, había llegado el
momento de satisfacer su
mitad italiana. En realidad, fueron
motivos tanto personales como profesionales los que motivaron este cambio,
además de una profunda convicción de la necesidad para un docente de
cambiar de sede cada cierto tiempo porque esto permite trabajar en otro
contexto. Si se quiere mantener la fuerza innovadora en el campo científico
es necesario abrirse a nuevos impulsos.
Su
acercamiento a Italia comenzó por Urbino, con motivo de los Cursos
veraniegos de Semiótica. En el curso 74-75, participó en el curso
estival un psicólogo, Giuseppe Galli, profesor de la Universidad de
Macerata, que lo invitó a dar una conferencia en esta universidad. Vino
por primera vez en el curso 76-77 y volvió a partir de entonces todos los
años para participar en los convenios anuales organizados por Galli sobre
diversos aspectos de la interpretación: interpretación y estructura,
interpretación y contexto, etc. El ambiente de Macerata le gustaba y
decidió aceptar el traslado allí como docente cuando en 1988 el entonces
rector Giovanni Ferretti se lo propuso. Esto fue también una manera de
evitar el decanato de la Facultad que la Universidad de Bielefeld había
decidido asignarle. Desde 1989 Petöfi es catedrático de Filosofía del
Lenguaje en el Departamento de Filosofía y Ciencias Humanas. Imparte,
además, Semiótica y Semiótica aplicada en el Curso interfacultativo de
Ciencias de la Comunicación e Introducción a la lectura de los textos
filosóficos en lengua original.
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Puesto
que el de la enseñanza es el hilo conductor de toda la vida de
Petőfi, no se puede dejar de hacer referencia a su
magisterio, cuya creatividad y actualidad hacen de él uno de los
docentes más admirados y estimados de la Universidad de Macerata,
no sólo por sus colegas, sino, sobre todo, por los estudiantes
que asisten numerosa y asiduamente a sus clases.
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Mientras
en Bielefeld se había ocupado sobre todo de textos verbales, en Macerata
comenzó a reinterpretar la Filosofía del Lenguaje como Filosofía de los
lenguajes. Con el afán de evitar la repetición de contenidos en sus
cursos, se ocupa sucesivamente de lenguajes diversos: el cine mudo, el
ballet, la música gregoriana, el tebeo. Está convencido de que los
estudiantes deben tener en cuenta los medios comunicativos y los media
centrales de la comunicación. Se dedica además a los problemas de la
multimedialidad mediante el análisis de las relaciones de los elementos
estrictamente verbales, paraverbales y no verbales en los diferentes tipos
de comunicación, desde la comunicación cara a cara en la vida cotidiana
hasta la comunicación en el teatro y en el cine, desde los textos
escritos a mano hasta los textos impresos e ilustrados, etc. Sus programas
de curso han incluido también cuestiones de música, dramatización e
intertextualidad, en suma, todos los problemas relativos a los lenguajes y
a su interpretación. Precisamente, la interpretación es el núcleo
central de su magisterio, es decir, la construcción del significado como
resultado de la interacción entre el "elemento físico" y los
conocimientos del interprete.
Petőfi
expresa igualmente su creatividad en la modalidad misma de enseñanza: los
estudiantes hacen continuamente ejercicios creativos de interpretación
con textos manipulados o que deben manipular con la finalidad de abrir una
vía nueva de acceso a los textos. Recientemente una de sus estudiantes ha
realizado la primera tesis hipertextual de la Universidad de Macerata que
ha merecido la concesión de un premio de la editorial Asymetrix en los
Estados Unidos.
Al
final de nuestro encuentro no he podido evitar preguntarle por su relación
con Hungría después de tantos años de ausencia, en parte, forzada. Me
ha contado que a su tierra natal regresó
por primera vez en el curso 1983-84. A pesar de que durante casi veinte años
ninguno de sus trabajos fue publicado en Hungría, en la actualidad su
figura ha sido ampliamente rehabilitada: en Hungría ha recibido tres
doctorados Honoris Causa por la Universidad de Pécs, el Magistero Juhász
Gyula en Szeged y la Universidad de Debrecen. Regresa regularmente a Hungría,
donde dirige dos colecciones de lingüística, para impartir cursos de
doctorado y desarrollar su investigación en colaboración con otros
colegas húngaros.
Casi
durante toda su vida ha vivido en países extranjeros, pero me ha
confesado que esta situación nunca ha sido un obstáculo, al menos en el
terreno intelectual. Todo lo contrario, ha significado una importante
ventaja: como extranjero ha podido desenvolverse en el ámbito académico
fuera de las dinámicas políticas. Junto a ello, su autoridad como científico
y la credibilidad que ha ido alcanzando con los años le han permitido
siempre ser acogido con los brazos abiertos en todas partes.
En
estos momentos no se siente ni extranjero ni ciudadano de ningún lugar
del mundo, sino un auténtico cosmopolita, un verdadero ciudadano de
Europa. Sin olvidar nunca a Hungría, considera que su “patria” son
los muros de la Universidad: mientras ha permanecido dentro de ella se ha
sentido como en su casa. Todos deseamos que continúe haciéndolo todavía
durante muchos años.
Su
libro A humán kommunikáció
szemiotikai elmélete felé / Towards a Semiotic Theory of the Human
Communication (edición bilingüe, Szeged, Gold Press, 1991) contiene
la bibliografía de sus trabajos hasta el año 1990. El elenco de las
posteriores publicaciones se puede encontrar en los Boletines del
Departamento de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad de
Macerata.
Entre
las publicaciones en español destacamos las siguientes, señalando además
que está preparando en estos momentos una monografía que recoge algunos
de sus trabajos recientes más importantes y que esperamos que aparezca
brevemente en España:
Petöfi,
János S. – Antonio, García Berrio
(1978),
Lingüística del texto y crítica literaria, Madrid, Comunicación.
Petöfi,
János S.
(1984),
“Funciones de expresión, oraciones, actos comunicativos, textos.
(Aspectos del significado y de su tematización en la estructura de una
teoría textual)”, Estudios de
Lingüística, 2, Universidad
de Alicante, pp. 207-231.
(1992), “Lenguaje poético y poesía”, Tropelías.
Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, 3,
Universidad de Zaragoza, pp. 105-138.
(1996), “De la gramática de la poesía a la textología semiótica
de la poesía”, Castilla, 21,
Universidad de Valladolid, pp. 129-144.
(1999),
“El contexto disciplinar de la investigación textológica”, Discurso y sociedad. Revista de la Sociedad Andaluza de Semiótica,
16.
(en
prensa), “Algunos aspectos de una lectura semiótico textológica de
Borges”, Gr. Ricci (ed.), Actas
del Congreso, Universidad de Macerata..