Este año se cumple el centenario de la publicación del modelo atómico de Bohr y del experimento de difracción de Rayos X de Bragg, ¿pero sabes de qué estamos hablando? Aprovechamos la celebración de la XII Jornada de Física para contártelo
El modelo atómico de Bohr, al igual que otros que le antecedieron, fue la base para el entendimiento de la naturaleza del átomo. Fue propuesto en 1913 por el físico danés Niels Bohr para explicar cómo los electrones pueden tener órbitas estables alrededor del núcleo y por qué los átomos presentan espectros característicos de emisión de luz. El modelo es muy simple y recuerda al modelo copernicano del sistema solar con los planetas describiendo órbitas circulares alrededor del Sol, puesto que considera a los electrones girando circularmente alrededor del núcleo atómico. Sin embargo, Bohr propuso que los radios de estas órbitas no podían tener cualquier valor, postulado que supondría los cimientos de la moderna mecánica cuántica, ya que aunque se trata de un modelo clásico del átomo, fue el primero que introduce una cuantización de los estados de energía posibles al incorporar ideas tomadas del efecto fotoeléctrico, explicado por Albert Einstein en 1905.
El modelo atómico de Bohr es considerado una de las grandes contribuciones a la ciencia, hecho que le valió a su autor el Premio Nobel de Física de 1922.
Por otra parte, el descubrimiento de los rayos X y su difracción por los cristales supuso también un gran avance del conocimiento científico. En concreto, la ley de Bragg confirma la existencia de partículas reales en la escala atómica y proporciona una técnica muy poderosa de exploración de la materia. A través del experimento de Bragg se pudo estudiar las direcciones en las que la difracción de rayos X sobre la superficie de un cristal produce interferencias constructivas, dado que permite predecir los ángulos en los que los rayos X son difractados por un material cristalino con estructura atómica periódica. La contribución se debe a los físicos británicos William Henry Bragg y su hijo William Lawrence Bragg en 1913, que fueron galardonados con el Premio Nobel de Física en 1915. El experimento de los Bragg supone el nacimiento de la cristalografía moderna.
Con este doble centenario tienen que ver dos de los temas que se van a tratar en la XII Jornada de Física que tiene lugar el jueves 21 de marzo en el Salón de Actos de la Facultad de Química. En este acto, Asunción Alías Linares, profesora del Departamento de Química Agrícola, Geología y Edafología de la Universidad de Murcia, explicará el ámbito de trabajo de la asignatura de Cristalografía, que, como explica la profesora, “tiene aplicaciones en la industria de los medicamentos o los cosméticos y las nuevas tecnologías los utilizan como parte de sus fundamentos”. También se explicará qué es el grafeno, conocido popularmente como el “material de Dios”. Lo hará Francisco Guinea, investigador del Instituto de Ciencia de los Materiales de Madrid, quién indicará las aplicaciones de este nuevo material formado únicamente por átomos de carbono, cuyo espesor es de un sólo átomo. El grafeno es flexible, transparente, muy conductor, ligero pero extraordinariamente duro y muy resistente a la fractura. La hadronterapia, una aplicación de los haces de iones en el tratamiento del cáncer, es otro tema tratado en esta jornada por Rafael García Molina, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Murcia.
Teneis más información de la jornada en http://www.um.es/prinum/index.php?opc=agenda&ver=329