Juan Carlos García Gómez. Diplomado en Biblioteconomía y Documentación por la Universidad de Murcia
Articulo Publicado En la revista Campus Murcia, Mayo 1997, II Epoca, Nº 16, p 18.
Si alguien se ha molestado en seguir últimamente los medios de comunicación habrá comprobado (por poca sutileza observadora que se posea) el trato que en ellos se hace de Internet. Sin que ningún medio de comunicación lo diga de forma expresa (ahí es donde entra su parte de sutil destreza comunicadora) se transmite al público general la idea de que Internet no es más que un nido de terroristas, piratas informáticos, desocupados juguetones, traficantes de drogas y otros varios engendros del diablo. Pero, sobre todo, parece que Internet es el paraíso de los maníacos sexuales en general y de los pederastas en particular. Evidentemente, cualquiera con dos dedos de frente que se haya conectado a Internet habrá visto que Internet no es más que un descomunal instrumento de oferta e intercambio de INFORMACIÓN, y utilizo la mayúscula y la negrita para la palabra información para tratar de resaltar el quid de la cuestión; La Información es un concepto tan amplio y ambiguo para según quién y cada cual que resulta casi imposible demarcar exactamente su universo del discurso, su dominio exacto. Es decir, ¿es información el tiempo que emplea el metro de París en cada una de sus rutas?. Parece claro que sí que es información y que esa información está en Internet (doy fe de ello), pero ahora ¿y el tamaño, aspecto y calidad de los órganos sexuales de Antonio Banderas o Pamela Anderson?, ¿y la fórmula química para fabricar speed, éxtasis , y drogas varias?, ¿y el número de teléfono de la prostituta de guardia?. Para unos puede parecer trivial e incluso inmoral, pero para otros supondrá lo más preciado del mundo. El problema de fondo rebasa lo que es la información en sí, pues no tenemos más remedio que centrarnos en el POSIBLE USO que se le de a esta información, no al valor moral intrínseco contenido en ella.
Por alguien aún no ha captado el fondo de la idea que intento transmitir quiero aclarar que no es mala en sí misma la información sobre dónde se pueden conseguir armas de fuego a buen precio, el problema está en el hijo de puta (o hijoputa, según se prefiera, pues bien puntualiza Pérez-Reverte la diferencia entre ambos) que se compra un bazuca y se dedica a volarle la cabeza al personal.
Desde luego, en Internet hay información sobre pornografía infantil, pero también la hay, sobre cine, educación, economía, etc. y a millares y millares, de forma que varios centenares de webs sobre pornografía pueden constituir algo así como el 0,0002 % de las páginas existentes (unas 70.000.000), lo cual es "¡¡verdaderamente intolerable!! y, por lo tanto, ¡Internet es un invento del demonio!...". Por favor, señores, seamos serios...
Por otro lado, buena parte de la Información que aparece en Internet está o estará (algún año de estos) en lugares como Bibliotecas, Hemerotecas, Archivos o vaya usted a saber. Es decir, que podemos encontrar parte de esa información fácilmente (al menos en teoría) en la Biblioteca de la Facultad de Químicas (para el caso del traficante aficionado que se hace su propio éxtasis), en la prensa diaria (contactos con prostitutas/os mayores o menores de edad), en televisión (película porno-pseudo erótica de turno), quioscos (Enciclopedia del Marine más Sanguinario, con la que aprenderá a hacerse sus propias bombas nucleares con cáscaras de naranja y a coserse las heridas de guerra con un bolígrafo y las cordoneras de las botas). La diferencia fundamental es que en Internet parte de la información la tenemos elaborada y directamente accesible sin necesidad de levantar el culo de nuestra silla para acercarnos a la biblioteca mientras que, por ejemplo, traernos un detallado texto con la fórmula y procedimiento de fabricación del éxtasis (o MDMA) nos supuso apenas cinco minutos de búsqueda en Internet.
Entremos también en otras reflexiones más serias y filosófico-políticas acerca del papel de Internet en el mundo. Se ha dicho por ahí que Internet en realidad lo que consigue es incrementar las diferencias entre países ricos y pobres, o grupos con poder y sin él, etc. Pues sí, en cierto modo es así. Pero el porqué está claro a mi entender: La Información es sinónimo de poder y quien la posee se encuentra en posición de ventaja sobre el que no la tiene. Vale, de acuerdo, ¿Y que pasa con Internet?. Sencillamente Internet ha revolucionado vertiginosamente los procesos de intercambio, de flujo de información y, visto desde este punto de vista, acelera estas diferencias sociales entre los que acceden a la información de Internet y los que bastante tienen con luchar por un trozo de pan en el tercer mundo. También (quizá) puede ser una poderosa herramienta democratizadora de los pueblos del mundo (ahh... que frase tan bonita...). ¿Cómo?, permitiendo acceder a más gente y de una forma relativamente fácil a información que hasta hace poco sólo estaba disponible para los más poderosos (si todos somos iguales ante el acceso a la información habremos de citar a G. Orwell y decir eso de que gentes como ruandeses y zaireños son más iguales que otros). También puede ser así con el procedimiento inverso, pues cualquiera con unos mínimos recursos económicos puede poner a disposición de los más de 50 millones de usuarios Internet una página web ofertando su pequeño periódico local, emisora de radio local, el catálogo de su negocio de venta de discos, su catálogo de venta a domicilio de libros, su pequeña entidad bancaria... exactamente de la misma forma que lo pueden hacer el Washington Post (http://www.washingtonpost.com), Sony (http://www.sony.com), Los Cuarenta Principales (http://www.cadena40.es), BBV (http://www.bbv.es), etc..
También es claro que utilizar la red para ciertos actos constituye delito, y esos delitos ya los recogen las actuales leyes, sin que sea necesario redactar leyes nuevas como el engendro de la "Communications Decency Act" firmada recientemente por el señor Clinton y que los gobernantes españoles parecen ver como excelente modelo a imitar. No hay que escandalizarse, Internet la crean día a día personas de todos los tipos, las mismitas que andan por las calles, buenos, malos, regulares, locos y cuerdos, los bibliófilos y aquellos a los que, como a Pepe Carvahlo, les da por quemar libros. Internet es, por tanto, un reflejo de la sociedad. Y en la sociedad hay pederastas, prostitutas y, como no, muchos científicos, intelectuales, artistas, etc. Pero, señores, no echemos la culpa al mensajero. Internet es simplemente el vehículo. Si no nos interesa la pornografía no tenemos porqué conectarnos con esas direcciones, pues no es tan fácil localizarlas y, mucho menos, por casualidad. Querer bloquear Internet es algo así como si pretendieran cerrar las autopistas y las fronteras con otros países porque a través de ellas se hace narcotráfico.