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El servicio de préstamo

Es el servicio mediante el cual la biblioteca difunde su colección fuera de lo que es su marco físico y temporal habitual. Los usuarios del préstamo son prioritariamente los alumnos y los docentes, si bien en casos muy concretos el servicio puede ampliarse a otros colectivos, tanto relacionados con el centro (padres, ex-alumnos, personal no docente, etc.), como ajenos a él. Esta ampliación del servicio se puede asumir ante una grave carencia de bibliotecas en la zona, o bien con el deseo de integrar aún más la escuela en el barrio haciendo de su biblioteca un recinto abierto a todos. Existen tres tipos de préstamo:

Individual
Colectivo. (a las aulas, a los departamentos, a los equipos de ciclo).
Interbibliotecario.

Principios del préstamo

La finalidad del préstamo es difundir la información contenida en el fondo de la biblioteca y motivar la lectura lúdica, por lo que siempre deben primar los conceptos de apertura frente a los de conservación de la integridad del fondo. Hay que evitar que el miedo a que los documentos se pierdan o deterioren limite su uso y difusión. En otras palabras, toda biblioteca debe contar con que se va a ver privada de cierta cantidad fija de fondos por pérdida o deterioro.

Aun partiendo del principio anterior, existen ciertos fondos que deben estar fuera de las condiciones normales de préstamo por su carácter de frecuente consulta, imposibilidad de reposición, previsión de consulta masiva, características físicas, etc.. Éstos son:

Difusión
Limitación selectiva
Obras básicas de referencia.
Fondo antiguo o precioso (ejemplares protegidos por la legislación de patrimonio, obras con grabados o láminas de imposible reposición o fácil deterioro) .
Materiales creados en el centro (trabajos, dossieres, etc.).
Obras cuya materia sea objeto de un trabajo de investigación por un gran número de alumnos y de la que la biblioteca carece de fondos para ofrecer a todos en préstamo individual. En estos casos hay que retirar temporalmente del préstamo algunas obras de esta materia para no crear una laguna temporal.

Organización del préstamo

Independientemente del tipo de préstamo que se realice, es importante llevar un control adecuado de los fondos prestados desde la biblioteca. El préstamo se puede gestionar de forma manual o de forma automatizada. En ambas el control se basa en:

Identificar el documento que se va a prestar.
Identificar al lector que se lo lleva.
Relacionar los datos del documento con los del lector mientras dure el préstamo.

Se debe hacer con el  módulo de préstamo, que permite realizar las operaciones del mismo de un modo rápido y sencillo.  Los documentos y los carnés de lector se equipan con códigos de barras. En los libros este código se pega en el ángulo superior derecho de la portada, para facilitar su lectura.  Las ventajas de la gestión automatizada del préstamo son evidentes:

Rapidez en el procedimiento.
Control de los lectores y los fondos.
Elaboración automática de estadísticas.

La única salvedad respecto a este procedimiento consiste en recordar que estos sistemas no proporcionan al lector ningún elemento material que le indique la fecha límite de devolución. Aunque el lector sepa en teoría la duración máxima de un préstamo, resulta conveniente incorporar al ejemplar que se presta un recordatorio en el que se escriba la fecha de devolución.

Normas para el préstamo

Todas las bibliotecas establecen un conjunto de normas para el préstamo de sus fondos, que se suelen denominar política de préstamo y que regulan diversos aspectos. La biblioteca escolar debe definir una política de préstamo que responda a las características y necesidades de sus lectores, con el objetivo de ofrecerles un buen servicio. Para ello habrá que tomar decisiones sobre:

Tipos de lectores. 
Es posible distinguir varios tipos de lectores, para los que se pueden establecer diferentes condiciones de préstamo en cuanto al número de documentos que se pueden llevar y a la duración. En un centro educativo se podría distinguir entre alumnos de diversos ciclos, profesorado, personal no docente, familias, ex-alumnos, etc..
Duración del préstamo.
Puede variar para los diferentes tipos de documentos y de lectores. La duración habitual es de 7 a 15 días, pero este periodo suele ser largo si se trata de material audiovisual. Se puede establecer un préstamo de fin de semana para documentos que normalmente no se prestan. Del mismo modo, durante los periodos de vacaciones se puede alargar la duración del préstamo.  Siempre se puede prorrogar el préstamo durante al menos un nuevo periodo, pero habrá que evitar que los materiales queden estancados y no circulen.
Número de volúmenes.
Generalmente se prestan un máximo de dos volúmenes, pero esto puede variar en función de los tipos de lectores que se establezcan. También en periodo de vacaciones se puede ampliar esta cifra.
Reserva de documentos.
Es un servicio complementario del de préstamo y consiste en apartar un documento que ha sido reservado por un lector en el momento en que es devuelto a la biblioteca. Es necesario establecer el número máximo de documentos que puede reservar cada tipo de lector.
Retrasos en las devoluciones.
A los que tardan en devolver un ejemplar se les puede sancionar con la retirada del carnés durante tantos días como se sobrepase el periodo autorizado. Esto también puede presentar variaciones dependiendo del tipo de lector.
Pérdidas y deterioros de documento.
Para evitar lás pérdidas de documentos, hay que concienciar a los usuarios de la necesidad de cuidar el material de la biblioteca. En los casos de deterioros leves es mejor pedir a los alumnos que lo comuniquen a la biblioteca y no intenten arreglarlo por su cuenta. Cuando se produzca un deterioro serio, o una pérdida, será necesario que se reponga la obra. Para ello habrá que facilitar las direcciones de lugares próximos donde pueda adquirirla.
Préstamo a los alumnos pequeños.
En Educación Infantil y primer ciclo de Educación Primaria el préstamo se puede realizar siguiendo las mismas normas que para el resto de los alumnos, pero adaptándolas. El carnés de lector se puede sustituir en estas edades por una lista de la clase en la que cada nombre va seguido de su código de barras. Los pequeños necesitan menos tiempo para leer un libro, por lo que el periodo de préstamo de los documentos puede acortarse para ellos.
Préstamo colectivo.
Para conseguir una gestión centralizada de los recursos documentales del centro educativo, las colecciones de libros existentes en las aulas y en los departamentos deben ser tratadas como préstamos colectivos realizados por la biblioteca del centro. En estos casos habrá que considerar a cada colectivo como un tipo de lector más, para el cual se establecen unas normas determinadas en lo relativo al periodo de préstamo, número de ejemplares, reservas, etc. que tendrán que ser muy superiores a los aplicados al préstamo individual.
Para las aulas se puede considerar que un lote de entre veinticinco treinta ejemplares prestados durante un mes puede ser suficiente, siempre que se renueven los títulos mensualmente, circulando los lotes por las diferentes aulas.
En el caso de los departamentos, la duración y los ejemplares dependerán de las necesidades y tendrán que ser valorados por el bibliotecario, teniendo en cuenta que puede ser necesario realizar un préstamo permanente (sin fecha límite) en algunos casos.
Todos estos aspectos se deben consensuar entre profesores, alumnos, y responsable de la biblioteca.
 

 Gómez Hernández, José A. El proceso de organización de la biblioteca escolar: del modelo a la aplicación. Murcia: Universidad. Facultad de Ciencias de la Documentación, 1998 <http://gti1.edu.um.es:8080/jgomez/bibedu/pautasorg/> 

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Última Actualización:  marzo, 2001