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La formación de los usuarios en la biblioteca escolar

La biblioteca escolar ha de emprender una tarea dinamizadora que acerque sus servicios a los diferentes componentes de la comunidad escolar y favorezca su crecimiento en relación con la lectura y el manejo de información. En este sentido, la dinamización de la biblioteca escolar se puede estructurar en dos ejes principales: la animación a la lectura y la formación de usuarios.

La formación de usuarios es una tarea pedagógica básica. Todas las bibliotecas (públicas, infantiles o especializadas) tienen el compromiso de formar a sus usuarios para garantizar el máximo aprovechamiento de sus recursos. Sin embargo, en la biblioteca escolar este compromiso es la raíz que justifica su implantación en el centro puesto que aglutina todo un proyecto integral como respuesta a su natural vocación formativa.  

La formación de los usuarios en la biblioteca escolar va, por tanto, más allá del simple manejo de instrumentos informativos (índices, catálogos) o del desarrollo de destrezas de búsqueda. Supone construir un modelo pedagógico en torno a un espacio de comunicación en el que participe todo el profesorado, promoviendo experiencias de aprendizaje que desarrollen la progresiva autonomía informativa de los alumnos y generando procesos de retroalimentación didáctica que vinculen la biblioteca a la práctica diaria en las aulas.

Este proyecto implica afrontar un doble reto:

La apropiación del espacio, facilitando el acceso a la información a partir del conocimiento de las instalaciones de la biblioteca.
La educación documental, mediante el aprendizaje de técnicas de trabajo intelectual y el desarrollo de la capacidad investigadora

 

Objetivos y contenidos de aprendizaje de la formación de los usuarios en bibliotecas escolares:

a) Conceptos referidos a:

Los soportes documentales.
Los tipos de documentos: diccionarios, enciclopedias, monografías, obras
literarias, informes, dossiers, etc.
Título, autor, editorial.
Clasificaciones y organización de la colección.

 b) Procedimientos:

Acceder a la información.
Cómo utilizar:
Los instrumentos auxiliares del libro.
Un libro de texto.
una obra documental,
un diccionario de la lengua.
un diccionario enciclopédico,
una enciclopedia,
un atlas,
un plano,
los catálogos manuales,
los catálogos informatizados,
el lector de CD-ROM,
la red Internet o Infovía 
Comprensión y tratamiento de la información.
Cómo organizarse para:
Abordar una investigación
Elaborar el resumen de una obra
Reconocer el contexto histórico o geográfico de un relato
hacer una biografía a distintos niveles,
presentar una bibliografía,
hacer un cuadro cronológico,
hacer una exposición escrita,
hacer un dossier documental,
hacer un dossier de prensa,
preparar una exposición oral,
encontrar una información puntual,
hacer una encuesta,
buscar documentos fuera de la biblioteca escolar,
preparar una visita pedagógica,
buscar información sobre profesiones,
preparar un viaje.

c) Actitudes, valores y normas:

tratar adecuadamente los materiales,
considerar la biblioteca como un espacio público compartido,
respetar las normas de préstamo,
despertar una actitud de colaboración,
cultivar el espíritu crítico.

 

La difusión de la biblioteca en el centro escolar

Es preciso elaborar un plan estratégico a partir del estudio de la realidad de cada centro, teniendo en cuenta algunos aspectos fundamentales:

PLAN DE DIFUSIÓN DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR 
Destinatarios  Contenidos  Modos de difusión 
El alumnado 

El equipo docente 

La asociación de padres 

Ámbito sociocultural más cercano: biblioteca pública, asociaciones de tiempo libre, museos...

Localización 

Horario 

Normas y requisitos de acceso 

Equipamiento básico 

Tipología del fondo 

Servicios básicos 

Actividades y programas concretos

Actitudes 

Colaboración con el profesorado 

Diálogo y apertura hacia los alumnos: ofrecer la posibilidad de participar en la gestión de la biblioteca

Actividades 

Charlas de presentación 

Visitas en grupo 

Organización de diversos eventos en la biblioteca: exposiciones, tertulias... 

Información de acontecimientos significativos

Materiales 

Vídeos explicativos 

Guía del usuario 

Panel informativo exterior 

Guías de lectura 

Materiales publicitarios: octavillas, pegatinas, carteles.

 

Técnicas de promoción y difusión

Las posibles estrategias de promoción son muchas y muy variadas, pero su efectividad puede incrementarse con una adecuada planificación y conjunción de esfuerzos: cualquier iniciativa general en la que participen varios agentes o, mejor aún, un plan de difusión que llegue a vincular a todo el centro, serán más efectivos que las pequeñas acciones aisladas.

En todo caso, para que la información sea completa y eficaz, es preciso diversificar los medios, partiendo de una actitud de permanente apertura y atención hacia alumnos y profesores, que se concreta en:

Colaboración con los profesores que participan en proyectos específicos (concursos, exposiciones, revista escolar): en los docentes más activos encontraremos buenos interlocutores que, además de ver reforzadas sus iniciativas con los recursos bibliotecarios, se mostrarán, sin duda, más receptivos hacia otras vías de colaboración, pudiendo vincular sus esfuerzos al trabajo de un equipo y a un núcleo de recursos documentales.
Implicación del alumnado, ofreciéndole responsabilidades: permitir que los alumnos participen directamente en la gestión de ciertos servicios bibliotecarios es la forma más natural de integrar el uso de la biblioteca en sus hábitos cotidianos. Hay muchas fórmulas para coordinar esta participación: carnet de colaborador, plan de ayudantes bibliotecarios, funciones especializadas (búsqueda en el catálogo, elaboración de dossiers, etc.). Como en cualquier otra propuesta, es importante informar con claridad acerca de estas posibles colaboraciones para que nadie se sienta discriminado.

Además de esta postura de colaboración, el bibliotecario o bibliotecaria puede promover algunas estrategias concretas de actuación:

Charlas de presentación: en las aulas, en los seminarios, en las reuniones del APA, incluso en el patio, es posible reunir a un pequeño colectivo interesado y, de modo formal o bien desenfadado, presentar el centro de recursos. No se trata de convertirse en feriante o vendedor ambulante, sino de aprovechar cualquier posible espacio de comunicación para darse a conocer.
Visitas en grupo a la biblioteca con el fin de mostrar in situ la configuración de este servicio tanto a pequeños grupos de padres como al profesorado. Respecto a este colectivo, la organización de una jornada de docentes en la biblioteca puede resultar el mejor modo de intercambiar puntos de vista y aumentar el número de colaboradores. Esta toma de contacto puede ser el punto de partida para desarrollar conjuntamente planes formativos o, en caso de que exista ya alguna propuesta concreta, experimentar previamente las actividades programadas para el alumnado y analizar el funcionamiento de las mismas.
Exposiciones, mesas redondas y otros eventos relacionados con la lectura o con otros temas educativos y culturales organizados dentro del espacio de la biblioteca. Estas actividades se verán reforzadas con el correspondiente apoyo bibliográfico y constituyen , para quienes todavía no la conocen, otra manera de descubrir un lugar abierto a múltiples propuestas. Las exposiciones pueden acompañarse de actividades que ayuden a conocer mejor sus contenidos (talleres, juegos y otras posibilidades didácticas). La programación de estas actividades en la biblioteca es una interesante vía de aprovechamiento de sus recursos. Un ejemplo de dinamización de una muestra gráfica en la biblioteca es la actividad Vamos a reirnos muy en serio del racismo, organizada por el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil en colaboración con la asociación Presencia Gitana.
Conmemoración de acontecimientos significativos: ofreciendo información de los mismos en la biblioteca, seleccionando bibliografía relacionada u organizando pequeñas actividades (el carnaval, el día del libro, el día mundial del medio ambiente., etc.). Hay muchas fechas especiales a lo largo del año que se pueden aprovechar pedagógicamente.
Guía del usuario: una breve y sencilla información sobre la biblioteca (su distribución espacial, los horarios, normas y servicios...) en cuya elaboración pueden participar los alumnos. Es importante definir con prioridad los principales contenidos que queremos destacar, sin olvidar los aspectos gráficos, definitivos para obtener un resultado atractivo y claro. Es importante que esta guía se haga llegar al mayor número posible de personas
Panel informativo en un lugar visible del centro escolar: Ofrecer un espacio donde la biblioteca pueda informar de sus nuevas adquisiciones, recomendar libros, informar de sus actividades o lanzar propuestas de participación.
Elaboración y difusión de guías de lectura: Confeccionar listados bibliográficos sobre diversos temas, bien en relación con algún área curricular (para ello es importante prestar atención a las demandas de los profesores y profesoras), o sugerencias de lectura relacionadas con temas de actualidad o de especial interés entre el público infantil y juvenil.
Material publicitario: octavillas, pegatinas, carteles, eslóganes, viñetas de cómic, puntos de lectura. Las técnicas de marketing ofrecen múltiples sugerencias para publicitar la biblioteca escolar. La iniciativa puede partir de los profesores responsables de la biblioteca, involucrar a otros docentes (el profesor de dibujo, por ejemplo, puede preparar con sus alumnos carteles, cómics u otras formas de diseño) y a los alumnos (exposiciones, concursos de anuncios, etc.). La originalidad y el sentido del humor son dos buenos aliados propagandísticos.

 

Actividades de formación de usuarios

Leer para informarse. Aprender a investigar

El creciente desarrollo de los estímulos informativos, así como la diversificación de los medios de comunicación con la aparición de nuevas tecnologías han transformado totalmente el concepto de lectura en nuestra sociedad, creando nuevas prioridades formativas que permitan asimilar y dominar todos los conocimientos a los que se puede acceder.

El incremento del número de fuentes documentales y de las destrezas requeridas para acceder a los nuevos medios hacen que la labor educativa resulte, cada vez más compleja. Se trata no sólo de poner la lectura al alcance de los ciudadanos, facilitándoles el encuentro con la información, sino de enseñarle a procesarla. Es necesario crear las condiciones para que el individuo pueda moverse en la ingente maraña de impactos informativos, apostando por el conocimiento de los procesos que permitan al lector dominar dicha información.

Es preciso insistir en la necesidad de vincular estos aprendizajes a proyectos de trabajo específicos. Sólo es posible aprender a aprender mediante experiencias concretas de aprendizaje. En la consecución de este fin la biblioteca escolar no es sólo un ámbito educativo más: su organización ha de subordinarse a esta finalidad formativa asumiendo un protagonismo que, como centro coordinador de los recursos informativos de la escuela, está al servicio de un proyecto pedagógico global.
 

El conocimiento de las fuentes de información

Un requisito necesario para saber estar informado es descubrir la posibilidad de encontrar respuestas con la ayuda de los recursos bibliotecarios. Muchos estudiantes rechazan la actividad investigadora como resultado de un prejuicio respecto a la información: en términos generales se considera que el saber es la acumulación de datos y conocimientos respecto al mayor número posible de cuestiones. Puesto que la mayor parte de los alumnos y alumnas no encuentran en su memoria los datos que buscan, afrontan su ignorancia con fatalismo, buscando una rápida respuesta que les permita dedicarse a otras actividades.

Frente a esta visión negativa es preciso promover experiencias estimulantes en relación con la búsqueda documental. Se trata de plantear la actividad investigadora como un reto personal, demostrando que el saber está al alcance de todos si conocemos las claves que permiten localizar y contrastar la información. En este sentido el conocimiento de las fuentes de información es el primer recurso que podemos ofrecer al alumnado.

Una muestra de actividades para el descubrimiento de las fuentes documentales es la experiencia Tras las huellas de la información, realizado por la Biblioteca de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en Salamanca

El aprendizaje del proceso de investigación

El diseño de las diferentes tareas formativas que se han venido exponiendo a lo largo de este capítulo debe integrarse, como ya se ha comentado, en un proyecto global de educación documental. Se trata de un largo camino de adquisición instrumental cuyo último aspecto es el aprendizaje del proceso de investigación.

También en este punto es preciso afrontar una serie de etapas de creciente complejidad que pueden simplificarse con la estructuración de dinámicas de trabajo adecuadas y con el apoyo de unos buenos materiales didácticos. Los responsables de la biblioteca escolar deben ir recopilando estos recursos y elaborar , en coordinación con el profesorado, sus propios materiales, acordes a las peculiaridades de sus usuarios.

El periscopio: Un plan formativo que "sumerge" a los participantes en el mundo de la investigación documental a partir de una propuesta de desarrollo temático cuyo fin es la preparación de una exposición en el centro.

Hacer un documental es... Dossier y cantar: La realización de un documental en vídeo sobre un tema elegido por los alumnos es el pretexto para elaborar un dossier completo sobre esa materia, practicando en equipos de trabajo el proceso de documentación necesario en toda investigación.

Utilización de la prensa como recursos educativo en la Biblioteca escolar  

 

DINÁMICAS

ESTUDIAR CON LA PRENSA Acceder a la actualidad, informarse. 

Buscar y seleccionar noticias relacionadas con ciertos contenidos curriculares. 

Elaborar dossieres informativos a partir de noticias, comentarios, material gráfico...

Trabajar temas interdisciplinares desde la perspectiva de distintas materias.

ESTUDIAR LA PRENSA Analizar la prensa como fenómeno social

Leer críticamente la prensa

Estudiar las características y el lenguaje de la prensa: 

tipos de diario 
secciones 
géneros periodísticos 
estructura de la noticia 
los titulares 
la imagen de la prensa

El periódico escolar es el órgano de expresión del centro, la publicación que reúne lo más destacado de la actualidad escolar así como las opiniones de profesores, alumnos y, en general, de toda la comunidad educativa. Un medio de estas características ofrece la oportunidad de motivar a los alumnos para investigar, imaginar y producir textos que son fruto de los procesos de aprendizaje desarrollados en los diferentes ámbitos. Tal vocación recopiladora es patrimonio de la biblioteca escolar y este es por tanto el ámbito por excelencia para esta producción colectiva.

El papel del bibliotecario, además del de dinamizador de este proceso es, necesariamente, el de apoyar constantemente los diferentes proyectos periodísticos con los recursos documentales disponibles. Se trata no sólo de facilitar la elaboración de reportajes, entrevistas y otros textos con el aporte de información sino de generar paralelamente procesos formativos que contribuyan a que los participantes conozcan las técnicas documentales (como, por ejemplo, la elaboración de dossiers) que complementan el trabajo en el periódico. Así mismo, en coordinación con los profesores, afrontará otras líneas de actuación relacionadas con la animación a la lectura que produzcan, a su vez, textos publicables: creaciones literarias (cuentos, poemas), reseñas críticas de libros, guías de lectura, etc.

La escritura como actividad documental

Las actividades de escritura, camino de experimentación comunicativa y de acercamiento a la lectura, adquieren en la biblioteca escolar una dimensión documental que entronca esta faceta creativa con las destrezas de búsqueda y procesamiento de la información. El objetivo es ampliar la función recopiladora de la biblioteca a los textos de los alumnos, bien sean producciones literarias o escritos de carácter informativo. De este modo la escritura es valorada en su doble sentido:

Trabajo intelectual válido como proceso de aprendizaje.
Producto personal estimable como recurso documental.

Los escritos de los alumnos pasan a formar parte de los fondos de la biblioteca convirtiéndose en fuente informativa, en material de referencia para posteriores estudios o para nuevas creaciones que enriquezcan y retroalimenten dichos textos.

Este planteamiento puede tener consecuencias directas en la actitud de alumnos hacia la biblioteca escolar, pues los sitúa en el centro de los procesos comunicativos de la biblioteca y los convierte en protagonistas del hecho lector: un papel privilegiado como emisores y receptores.

Gran parte de los materiales elaborados en el aula o en la biblioteca por los estudiantes puede ser utilizados posteriormente como material documental: biografías, trabajos monográficos, entrevistas, exposiciones, dibujos, poemas, cuentos, reseñas bibliográficas Los docentes y los bibliotecarios deben establecer ciertos criterios que limiten tan extensa producción para evitar dificultades en su almacenamiento.

Además de estos recursos, la función documental de la biblioteca puede impulsar la realización de trabajos específicos, con el doble objetivo propuesto: el desarrollo de aprendizajes (en relación con los procesos creativos e investigadores) y la producción de materiales de lectura.

Estas actividades de escritura promueven en los alumnos el entrenamiento en el uso de otros registros lingüísticos. El lenguaje científico se presenta así como un medio accesible y el conocimiento de sus claves, como un recurso útil que ayuda a expresar conceptos precisos.

La habilidad para redactar textos informativos ha de enraizarse en el desarrollo de procesos mentales de cierta complejidad. La recopilación de información y su integración en un producto con finalidad documental requiere afrontar una tarea de estructuración mental que organice los contenidos y los restituya con claridad: índices, esquemas y apartados deben ser planificados con detalle con el fin de ofrecer un recurso útil para la biblioteca. De este modo, la escritura es un medio que ayuda a conocer la metodología del trabajo científico, lo que revierte directamente en el desarrollo de capacidades para la lectura y el acceso a la información.

Hay muchos proyectos que pueden servir a este fin. Cada biblioteca escolar puede promover actividades más acordes con sus peculiaridades. Sirvan, pues, estas sugerencias, como una pequeña muestra de posibles propuestas para la elaboración de material documental:

Recopilación de leyendas populares de la región: una investigación práctica de documentación oral a partir de los relatos de los mayores.
Historia local: Estudio de la historia de la ciudad basado en la lectura de prensa local antigua. Puede circunscribirse a un periodo concreto, destacable por alguna circunstancia.
Mapa literario peninsular: Señalando las obras que transcurren en diferentes ciudades de la península ibérica.
Catálogo de personajes terroríficos: Recopilando imágenes y descripciones que permitan construir una tipología de las criaturas del miedo: vampiros, brujas, hombres-lobo.
Dossiers temáticos interdisciplinares: Un completo proceso de búsqueda, estructuración y restitución informativa a partir de fuentes diversas (prensa, folletos, monografías, consulta a instituciones). Pueden abordarse temas muy diversos: El SIDA, la violencia en el fútbol, la prensa y el derecho a la intimidad, la anorexia.
Calendario de efemérides culturales: Anotando fechas significativas hasta completar el conjunto de celebraciones diarias.
 

 Gómez Hernández, José A. El proceso de organización de la biblioteca escolar: del modelo a la aplicación. Murcia: Universidad. Facultad de Ciencias de la Documentación, 1998 <http://gti1.edu.um.es:8080/jgomez/bibedu/pautasorg/> 

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Última Actualización:  marzo, 2001