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Lectura y consulta en la biblioteca

La consulta es la utilización de la colección en el espacio de la propia biblioteca. Para el desarrollo de la lectura de una manera positiva se han de cumplir ciertas condiciones que motiven a los alumnos:

De carácter físico y espacial
De carácter ambiental, ya que cada actividad y cada edad lectora necesitan unas condiciones diferentes. Para solucionar esta cuestión se pueden arbitrar varias soluciones:

- La división espacial:

    1. Zona de trabajos en común, donde se posibilite un cierto movimiento y nivel de ruido.
    2. Zona de lectura o estudio, donde individualmente se puedan concentrar los alumnos que lo necesiten.

- La división temporal:

    1. Horario de estudio y lectura individual.
    2. Horario de actividades (trabajos en grupo y animación).

La tradicional falta de espacio de las bibliotecas escolares hace que sea más factible la división temporal que la espacial.

La sala de consulta y de lectura

La mayoría de las bibliotecas escolares suelen contar con un único espacio que es al mismo tiempo sala de consulta y lectura, lugar en el que el profesor bibliotecario realiza las funciones técnicas, zona de depósito de libros, etc.

La lectura libre en la biblioteca implica una acción voluntaria por parte de los alumnos, por lo que se debe garantizar que las condiciones para el desarrollo de esta actividad sean las idóneas exigiendo a los lectores el respeto a las instalaciones y a los demás usuarios.

Para los lectores de Educación Infantil y Primer Ciclo de Enseñanza Primaria es fundamental la existencia en la biblioteca de un rincón específico de lectura. En este entorno los alumnos podrán ir adquiriendo una serie de estrategias básicas relacionadas con la lectura. Para ello necesitarán la ayuda del maestro-bibliotecario que deberá escoger, presentar y dinamizar los materiales adecuados.

Los alumnos más pequeños deben aprender también a guardar todas las normas de la biblioteca. Además de informarles adecuadamente habrá que disponer en la biblioteca de carteles atractivos que les recuerden el mantenimiento de silencio, el orden, etc..

Proyección de vídeos y audiovisuales o audición de documentos sonoros

Al ser la biblioteca un centro de recursos el acceso no se debe limitar a sus fondos bibliográficos: hay que proporcionar sistemas de consulta de otros materiales en diferentes soportes.

Si el centro dispone de zonas propias para la reproducción específica de materiales sonoros, audiovisuales, informáticos, etc., el acceso a estos fondos se realizará en esos espacios teniendo en cuenta que, en última instancia, la gestión de esos materiales debe estar centralizada en la biblioteca.

Cuando el visionado o audición de fondos se tenga que realizar en el propio espacio de la biblioteca, hay que buscar el modo de evitar en lo posible la alteración de otros servicios. Esto se puede lograr determinando unos horarios fijos de proyección de vídeos o audición de música.

El acceso a los documentos en soporte audiovisual se puede programar de la siguiente forma:

Proyección o audición programada de obras de temática variada, cada mes a horas establecidas previamente: recreos, horas de tutoría; o incluso en horario no lectivo, en el caso en que la biblioteca escolar ofrezca este servicio.
Proyección o audición en fechas determinadas, a petición de los docentes y en relación con la programación didáctica.
Proyección o audición individual a petición de cualquier usuario o grupo de usuarios.

Consulta de documentos en soportes informáticos

Aunque no todos los centros pueden hacerlo, es aconsejable el acceso directo de los alumnos a los ordenadores. Para ello es preciso que los alumnos cuenten con un mínimo de preparación. Algunas ideas prácticas son las siguientes:

En los últimos cursos de ESO y Bachillerato se pueden dejar los ordenadores del centro para que los alumnos utilicen diversos programas: procesadores de textos, hojas de cálculo, diseño gráfico, bases de datos o programas específicos de carácter educativo.
Tras usar la aplicación cada alumno puede grabar información en su propio disquete o disponer de un archivo personal (siempre que las posibilidades del sistema lo permitan).
Una buena precaución es instalar un programa de antivirus, para evitar contagios de virus informáticos que pueden dañar seriamente el sistema.
Si el centro está conectado a redes de información y se plantea el acceso de los alumnos a ellas, es preciso tener en cuenta la diversidad de informaciones a las que puede acceder y los contenidos de éstas.
Los docentes pueden sacar un gran rendimiento de las redes de información: acceder a páginas profesionales o de información específica de cada materia, acceder a bases de datos bibliográficas nacionales e internacionales y copiar archivos, etc.
Para el resto de los usuarios es mejor plantear la posibilidad de una búsqueda asistida por el profesor o el bibliotecario.
El propio centro puede crear su página de información y también mantener correspondencia con otros centros por esta vía.
 

 Gómez Hernández, José A. El proceso de organización de la biblioteca escolar: del modelo a la aplicación. Murcia: Universidad. Facultad de Ciencias de la Documentación, 1998 <http://gti1.edu.um.es:8080/jgomez/bibedu/pautasorg/> 

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Última Actualización:  marzo, 2001