| La ciudad. | |
| Una breve historia de Jumilla. | |
| Semana Santa de Jumilla. |
El municipio de Jumilla se encuentra situado al noroeste de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. formando parte de la Comarca del Altiplano con una extensión de 972 kilómetros cuadrados, a 491 metros sobre el nivel del mar, cuyo perímetro geográfico limita al norte con los términos municipales de Fuente Álamo y Monte Alegre del Castillo (en la vecina provincia de Albacete), al sur con Abarán, Cieza, y Fortuna; al este con Abanilla, Yecla y Pinoso (localidad de la también vecina provincia de Alicante), y al oeste con Ontur, Hellín y Albatana (sitos también en Albacete).
Cuenta en la actualidad con un censo de 20.960 habitantes que se encuentran en su mayoría agrupados en el casco urbano de la ciudad, que podemos contemplar en la siguiente ilustración.
Sólamente una parte minúscula de la población se concentra en los núcleos apartados de la población, que forman parte del municipio: La Alquería, El Carche, Fuente del Pino, La Raja, Las Encebras, La Cañada del Trigo y Torre del Rico; conformando uno de los términos municipales más grandes de España.
La altura media del municipio oscila entre 200 y 600 metros , alcanzando su altura máxima en la Sierra de El Carche (1375 mts). La aridez característica del SE español se deja sentir también en Jumilla, en cuanto a su escasa pluviosidad, También destaca la gran amplitud térmica anual, en cuanto a sus temperaturas, alcanzando en ocasiones una diferencia entre la máxima y la mínima del año, de casi 19 grados centígrados.
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Para introducirnos en la historia de una encrucijada de los caminos y culturas, como es la comarca de Jumilla, es preciso remontarnos a la protohistoria, con el mundo ibérico en pleno florecimiento. El poblado de Coimbra del Barranco Ancho se puede considerar como el primer núcleo urbano de la comarca; poblado que, a principios del siglo II antes de Cristo fue destruido de forma violenta, al igual que pasó con otros núcleos importantes del mundo ibérico en la misma época en la zona levantina: La Alcudia de Elche, El Cigarralejo de Mula, etc.
La llegada de los romanos a la Península Ibérica provoca la ocupación de la comarca de Jumilla por el sistema de centuriaciones, es decir, cuadriculando y distribuyendo las tierras de cultivo entre los legionarios una vez licenciados de sus tareas bélicas. Esto dio origen a las "vilías" (villas), que tan abundantes son en la comarca y que tan ricos restos materiales nos han dejado. Como prueba de ello, podemos observar los magníficos mosaicos que se conservan Museo Municipal "Jerónimo Molina", que pertenecen a la Villa de los Cipreses, una de las mejor estudiadas y que podemos fechar como del siglo IV después de Cristo. Otras villas documentadas son La Norica, El Huerto del Perú, El Pedregal, La Marquina o Miraflores, por mencionar las más importantes. También de época romana podemos ver El Casón, monumento paleocristiano del siglo V, de los que muy pocos quedan tan bien conservados en la Península Ibérica. Asimismo, de esta época es el Dios Hipnos, estatua de bronce encontrada cerca de El Casón, y conservada en la actualidad en el Museo Nacional de Berlín.
La llegada de los pueblos bárbaros a la zona ha quedado reflejada en la toponimia conservada en la actualidad y que obedece al reparto de tierras (redistribución) que llevaron a cabo los visigodos. Ejemplos como Román o Las Suertes indican claramente lo dejado a los hispanorromanos y lo dejado en "suerte" a los visigodos, siendo escasos los restos materiales.
La dominación árabe nos ha dejado abundantes huellas, tanto materiales como toponímicas, pudiendo destacar El Castillo como yacimiento más importante, pues a la larga, la ubicación de un núcleo importante de población en el cerro de El Castillo dará origen al asentamiento definitivo de la ciudad. Jumilla pasó a dominio musulmán por el tratado de Tudmir o Teodomiro, firmado en el año 713 entre Abdelaziz y el conde visigodo Teodomiro, gobernador de la provincia Carthaginensia, posterior Reino de Murcia.
Durante la dominación musulmana destacó la figura de Ibn Abd Sa1am, historiador y costumbrista, nacido en Jumilla, y que fue uno de los tres grandes historiadores que dio la Cora de Tudmir. Pasadas las vicisitudes de todas las oleadas islámicas, durante el último período de reinos de taifas, Murcia es gobernada por el reyezuelo independiente Abenhud. Es hacia el año 1241 cuando el monarca levantino ve peligrar su reino, su vida y la de sus súbditos, amenazada por dos flancos: por el norte se encontraban las tropas de Fernando III el Santo, capitaneadas por el príncipe Alfonso (futuro rey Alfonso X el Sabio tan vinculado a nuestra Región), se encontraban en Toledo preparando la campaña.
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Al mismo tiempo, por el sur la enemistad entre el monarca granadino Aben Alhamar y el murciano Abenhud amenaza la invasión por parte del reino nazarí en cualquier momento. |
Así, el monarca murciano decide pactar con el príncipe Alfonso, al que ofrece el reino a cambio de respetar la vida y las posesiones de los habitantes de su reino. El príncipe acepta y queda incorporada Murcia a la corona de Castilla, y con ella, la ciudad de Jumilla. Durante el reinado de Alfonso X, éste visitó Jumilla y mandó construir una iglesia dedicada a Santa María de Gracia, junto a la torre del homenaje de El Castillo, de la cual sólo se conserva un pequeño lienzo de pared en pésimas condiciones. Para presidir la pequeña iglesia el Rey Sabio mandó traer desde Lorca una imagen de la patrona del templo, imagen que se perdió en la guerra civil española. En el año 1983, la imagen de la iglesia de Santa María de Gracia fue incorporada al escudo de la ciudad.
Tras la muerte de Alfonso X se crearon problemas sucesorios por haber muerto antes que el rey su primogénito, Fernando de la Cerda. Las luchas entre los aspirantes a la corona castellana arrastró a una guerra a Castilla y Aragón, y como consecuencia de ella, Jumilla fue tomada por Blasco de Maza para la corona de Aragón en el año 1288 (según Lozano Santa) y en 1305 (según Lozano Pérez), siendo precisamente bajo la dominación aragonesa cuando se elabora el primer documento histórico dedicado íntegramente a Jumilla: "La carta de amojonamiento del término de Jumilla", datada en el año 1327.
Al quedar Jumilla como ciudad fronteriza de las dos coronas y no existir paz entre ellas, hizo que la ciudad fuese gobernada por un hombre de carácter fuerte y mano de hierro, Pedro de Maza y Linaza, que la tenía donada en señorío. La población no soportaba nada bien la rigidez de su señor, por lo que pidió ayuda al rey de Castilla, Pedro I, ofreciéndole ayuda desde el interior si se decidía a tomar la fortaleza. Para dicha empresa designó el monarca a su hermanastro el infante D. Fadrique, pasando Jumilla definitivamente a la corona de Castilla el 27 de abril de 1357.
El siglo XV supuso para Jumilla un cambio de vida y el progreso, pues muy a
pesar de sus moradores pasó a formar parte del señorío de los Villena en el año
1445, cuyos marqueses fomentaron la agricultura, la ganadería, el
comercio y las construcciones religiosas, estas últimas ya habían
sufrido un fuerte impulso unos años antes, en 1411, cuando San Vicente de Ferrer
llegó pregonando hasta la ciudad y alentando la fe de sus moradores, les incitó
a la creación de templos y como consecuencia se construyó la iglesia de Santa
María del Arrabal.
| Por estas fechas la población había abandonado el recinto amurallado de El Castillo, y descendiendo por la parte occidental del cerro hasta la llanura, se extendió al abrigo de los gélidos aires del norte, protegida por el mismo cerro de El Castillo. El descenso y expansión fueron tan rápidas que con la relación geográfica de Felipe II de 1579, ya no se menciona la "ciudad de arriba" que en los documentos anteriores se mencionaba. |
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Arriba, en el Cerro de El Castillo, sólo quedaron dos testigos de excepción: la Torre del Homenaje y la iglesia de Santa María de Gracia (ahora llamada de Santiago de Arriba).
En el año 1610 nace en la calle de la Tercia, Juan Lozano y Lozano (1610-1679) que fue arzobispo de Palermo y virrey de Nápoles bajo el reinado de Felipe IV. Un siglo más tarde nace otro ilustre jumillano (de la misma familia Lozano), Juan Lozano y Santa (1731-1808), historiador y traductor, quien dominaba con soltura francés, toscano, latín y portugués, fue canónigo de Sigüenza y Murcia y entre sus obras destacamos, por su relación con la zona, "Historia de Jumilla", "Bastitania y Contestania del antiguo Reino de Murcia" y "Antigüedades del Reino de Murcia".
En el siglo XIX y con la invasión francesa, Jumilla y su castillo son ocupados militarmente, lo que obligó a la población a crear su propia Junta de Defensa, en un principio presidida por el alcalde mayor José Prendes Hevia, que representaba la rama conservadora de la Junta, pero los representantes del clero que eran mas radicales tomaron la dirección de la Junta acusando a los anteriores de afrancesados, esta nueva Junta dc Defensa hostigó a las tropas invasoras y cuando éstas se vieron en la obligación de retirarse sometieron la comarca al expolio y al saqueo. Como consecuencia de tanto ajetreo político, una vez instaurada la monarquía de Fernando VII, Jumilla comenzó a vivir una azarosa conmoción política en el siglo largo que va desde la restauración borbónica hasta la guerra civil española. La población asumió la política nacional como si de la Villa y Corte se tratase. Esto hizo que destacasen personajes como Miguel Lozano Herrero (1842-1874), hijo de Jumilla y teniente coronel carlista que tomó parte activa en la segunda guerra carlista. Precisamente, las numerosas partidas carlistas eran la mayor preocupación del Ayuntamiento de la época. La población estaba dividida en liberales y conservadores, en republicanos y monárquicos, en ciervistas y albistas, etc. Todo esto, acompañado de un fuerte desarrollo económico que va desde la segunda mitad del siglo XIX al primer tercio del siglo XX. Todo motiva la aparición de numerosos semanarios de marcado carácter político, de hecho, once en total fueron los semanarios locales que vieron la luz desde 1884 hasta 1925, algunos de ellos con duraciones de publicación superiores a los diez años. En ellos hicieron sus pinitos literarios destacadas plumas locales; mencionemos por su imaginación e ingenio a Pedro Jiménez López, Albano Martínez Molina o Sebastián Cutillas y Cutillas.
Los principios del siglo XX no pudieron ser más turbulentos, pues en enero de
1900 la población sale a la calle y toma el Ayuntamiento para protestar contra
los impuestos. Estos hechos se repitieron en 1903, quemando esta vez los puestos
de madera donde se cobraban los impuestos. El día 17 de julio de 1911 el rey
Alfonso XIII nombra a Jumilla ciudad y a su Ayuntamiento le concede el título de
excelentísimo. La carta, firmada en San Sebastián por el ministro dc la
Gobernación Antonio Barroso, se publicó en "La Gaceta de Madrid" el 19 de julio
dcl mismo año. Los primeros años del siglo XX, a pesar de la zozobra política,
llenaron la ciudad de una serie de construcciones modernistas, las cuales
se conservan en su mayoría. La influencia del modernismo catalán está bellamente
reflejada en la casa de la calle Cánovas del Castillo 55, y por otras, de
la misma calle, que han dado a la ciudad un aire señorial. Tras los oscuros años
de la guerra civil se vuelve a vivir un despegue económico gracias a la
explotación del esparto, el auge de la industria del vino y la gran producción
de cereal, llegando a ser el segundo municipio de la región en producción
cerealista. Pero este despegue económico no quedó reflejado en la ciudad como el
anterior a la guerra. En la actualidad son la vid y el vino los pilares de la
economía de Jumilla.
Referencia bibliográfica.
NAVARRO LOZANO, J. [et al.]. Jumilla. León :
Everest, 1.989. 173 p.:il.col. ; 18 cm.- (Guías Everest). ISBN 84-241-9917-0
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La Semana Santa constituye una de las principales fiestas de las que se celebran en la localidad, por su tradición, riqueza artística, colorido, devoción, entusiasmo y más de cuatro siglos de desfiles procesionales que la avalan detrás, pues existen documentos en el Archivo Municipal, datados en 1511 en los que se habla de representaciones religiosas el día de Jueves Santo, pero es a últimos de este siglo, cuando un fraile del Convento de Santa Ana, el Padre Lobo, funda la cofradía más antigua de la actual Semana Santa jumillana, la Hermandad de la Vera Cruz.
Al principio de las procesiones de estas hermandades, participaban los vecinos del pueblo, el clero y las autoridades, hasta la llegada del siglo XVIII, en la que empiezan a participar masivamente los nazarenos o cofrades, con la gran vistosidad de sus túnicas. Pero es a partir de 1848, cuando la Semana Santa jumillana toma gran fuerza, se crean nuevas hermandades, como la de Jesús Nazareno, de quien dependen Jesús Prendido, el Cristo de la Columna, San Juan, y la Soledad, integrándose a finales de siglo las hermandades del Cristo de la Salud, la Verónica y la Magdalena.
A finales del siglo XIX comienza a representarse en Jumilla "El
Prendimiento", popular pieza sacra que se escenifica, tradicionalmente, en la
Plaza de Arriba y de la que la mayoría de los jumillanos conocen de memoria
algunos de sus versos. Dentro de este siglo XIX ven la luz en Jumilla varias
Hermandades más, como las de San Pedro, Virgen de las Angustias, etc.
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Es a partir de 1941 cuando surge con gran ímpetu la reconstrucción de los pasos destruidos y la creación de nuevas hermandades cada año, así como la renovación de las túnicas, confeccionadas poco a poco en terciopelo, creándose por último en 1959, la Procesión del Resucitado, que cierra los desfiles procesionales el domingo por la mañana. |
Las procesiones de Jumilla comienzan el Domingo de Ramos, con la Procesión de las Palmas, en la que va la representación viva de Jesús y sus Apóstoles, en la Entrada a Jerusalén, representado por los actores locales que el Miércoles Santo representarán el Prendimiento.

Martes Santo: Recorrido penitencial por las calles altas de Jumilla, con nazarenos con túnica negra, que a la luz de las hogueras, portan un crucificado, de tamaño natural, que recibe el nombre del Santísimo Cristo de la Vida.
Miércoles Santo: Procesión de Jesús Prendido, en la que desfilan los pasos de la Samaritana, paso de 1949, obra de José Lozano Roca; La Oración del Huerto, cofradía fundada en 1928, cuyo paso fue destruido por el fuego hace unos años y fue sustituido por otro de Francisco Buiza; Unción de Jesús en Betania, obra de Jesús Azcoytia; le sigue la joven hermandad Besos de Judas, imagen del escultor jumillano Mariano Spiteri; San Pedro, imagen de Juan González Moreno; Jesús Prendido, obra de Pinazo, fundada en el siglo XIX, como sección del Nazareno hasta su independencia en 1965; Jesús ante Herodes es una de nuestras últimas hermandades que se han fundado, obra de Jesús Azcoytia; le sigue en formación San Juan, obra de los valencianos Ramón y Salvador; la Virgen del Primer Dolor, esculpida por el murciano Sánchez Lozano y cierra la procesión San Pedro Apóstol, hermandad fundada en 1880 con una imagen de Roque López, que, destruida en 1936, fue reemplazada en 1966 por una de Juan González Moreno.
Nuestra Señora de la Soledad. Obra de José Pinazo
Jueves Santo: Procesión completamente distinta a la del día
anterior por no participar en ella ninguna hermandad de las que desfilaron el
Miércoles Santo, y son las siguientes: la Santa Cena, perteneciente a la
hermandad del Santo Costado de Cristo, obra del escultor valenciano Biot; sigue
a esta Santa María Magdalena fundada en 1882, talla de Ignacio Pinazo de 1944; a
continuación desfila una de las más grandes hermandades de Jumilla, en la que se
aglutinan vanos pasos.
| Viernes Santo (Procesión de la mañana): en la procesión de la mañana desfilan por Jumilla, en este día grande y luminoso de la Semana Santa, dos de los pasos que ya desfilaron el miércoles y el jueves: el Santo Costado de Cristo, hermandad fundada en 1963, grande entre las grandes, es hoy la de mayor número de hermanos, su paso; está formado por seis tallas, la Virgen y San Juan, obra de Sánchez Lozano, el Cristo y el Longino, obras de José Planes y los Ladrones, de José Díaz; continúa el Santísimo Cristo de la Salud (imagen a la derecha), una de las joyas de nuestra Semana Santa, talla anónima del siglo XVIII. |
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Descendimiento de la Cruz. Obra de José Planes. |
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Viernes Santo (Procesión de noche, o del Santo Entierro): desfilan los pasos en que está Jesús muerto y que ya desfilaron por la mañana, más los de Nuestra Señora de las Angustias, copia del Salzillo, obra 1883; tras de ellos desfila la Hermandad más antigua de nuestra Semana Grande, la Vera Cruz, fundada en el siglo) XVI y que incorpora en 1942 una imagen del Cristo Yacente, obra de Planes, le siguen la Magdalena y San Juan, cerrando la procesión la imagen de Nuestra Señora de Soledad, de Pinazo, Hermandad formada solamente por mujeres vestidas de "Manolas". Cierran el cortejo fieles acompañantes con velas, clero y autoridades.
Domingo de Resurrección: última de las procesiones, en la que desfilan los pasos de San Juan, San Pedro y Santa María Magdalena, que ya desfilaron anteriormente, más las de la Cruz Triunfante, de Lozano Roca, las Santas Mujeres ante el Sepulcro, sección de la Hermandad de San Juan que se incorporó a los desfiles en 1972.
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Le sigue el paso de Jesús Resucitado, una de las mejores obras de José Planes. A la imagen del resucitado le sigue la Aparición a Santo Tomás, perteneciente a la Hermandad del Rollo, incorporada a la Semana Santa en 1985, obra del escultor murciano José Hernández, finalizando el cortejo procesional con la Virgen Gloriosa, obra de Sánchez Lozano Roca, incorporada en 1960.
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Terminada la procesión viene el "Desfile", como dicen los jumillanos, en el que se reparten cientos de kilos de caramelos con los que se entabla una "Caramelada" entre los asistentes a la misma.