MANIFIESTO
DE REPULSA
LOS INFORMADORES NO SON OBJETIVO MILITAR
La Facultad de Comunicación
y Documentación de la Universidad de Murcia, sus profesores,
personal y alumnos, hacemos pública nuestra repulsa y malestar
por la muerte de Julio Anguita Parrado y José Couso, así como
la de otros muchos periodistas internacionales, mientras realizaban
su trabajo como informadores en Bagdag.
La muerte de quienes dan a conocer
la realidad de la guerra priva a la opinión pública del único
acceso fiable a las consecuencias de las decisiones de los gobiernos
implicados en ella. Esas muertes atentan también contra nuestra
condición de ciudadanos, por cuanto nos privan del conocimiento
de la realidad internacional y de la capacidad de tomar decisiones
libres, conscientes y responsables.
La muerte de los periodistas, tanto
más grave si forma parte de la estrategia militar, supone una
segunda muerte para las víctimas civiles e inocentes del conflicto:
la muerte del silencio.
Aunque la cobertura informativa de
conflictos bélicos supone riesgos ciertos, de ningún
modo es aceptable la consideración de los periodistas y los
medios de comunicación como parte de la estrategia militar.
Sólo una concepción manipuladora de la opinión
pública puede admitir ese tratamiento de los periodistas y los
medios.
Los periodistas y las instalaciones
de los medios de comunicación no pueden ni deben constituir
objetivo militar. Aceptar la sola posibilidad de que los periodistas
constituyan objetivo militar supone privar a nuestras sociedades de
su condición democrática.
El ataque al Hotel Palestine, sede
de los informadores internacionales en Bagdag, no puede ser justificado
con explicaciones contradictorias y superficiales. Es un hecho de enorme
gravedad que debe ser investigado y del que deben extraerse consecuencias.
Creemos que la condolencia y solidaridad
con los compañeros y familiares de los periodistas muertos en
Irak sólo tiene sentido si se acompaña de una repulsa
hacia todos aquellos que toleran el tratamiento de los periodistas
y los medios como objetivos militares precisamente porque garantizan
el conocimiento público y la opinión libre que hacen
de nuestras sociedades lo que queremos que sean: democracias en paz.
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