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Qué árabe estudiar y por qué

أي لغة عربية ينبغي لنا أن ندرسها ولماذا؟

Es importante asumir de entrada que una competencia comunicativa completa es una mezcla homogénea de otras competencias, tanto lingüísticas como pragmáticas, y que en el caso del árabe estas competencias han de extenderse para dar cabida a las dos variedades lingüísticas empleadas.

El desarrollo de esta "competencia extendida" comprende tanto aspectos lingüísticos (sobre todo aquellos en los que más se diferencian el árabe clásico y el dialectal: la gramática, el léxico y, en menor medida, el fonológico) como pragmáticos, ya que el hablante ha de saber cuándo utilizar un árabe u otro, según el contexto.

Puesto que aún son verdaderamente excepcionales los programas que integran el árabe clásico y el dialectal, ofreciendo una instrucción simultánea, es el estudiante quien se ve obligado a planificar, por su cuenta y riesgo, el desarrollo de esta competencia extendida. Todo esto supone, no cabe duda, un esfuerzo considerable, en la medida en que, con respecto a otros idiomas, hay "más que aprender" y, con frecuencia, pocos o peores medios para hacerlo (algo, esto último, característico de las llamadas «lenguas comúnmente menos enseñadas» —Less Commonly Taught Languages—). Sin embargo, también es verdad que la recompensa en términos de satisfacción personal, sentimiento de integración, refuerzo de la motivación, confianza en sí mismo, etc., es mucho mayor.

Atendiendo a la oferta académica existente en España, centrada casi única y exclusivamente en el árabe clásico, lo más asequible puede ser compaginar un programa de carácter plurianual (universitario, de escuela oficial de idiomas, etc.) con el aprendizaje simultáneo de una variedad dialectal a través de cursos intensivos, clases particulares, intercambios, etc.