-Vajilla de mesa. Se caracteriza por su cuidada elaboración con arcillas depuradas, normalmente de colores planos; casi todos los ejemplares tiene decoración pintada con motivos geométricos (Círculos, semicírculos y sectores circulares geométricos, líneas, bandas, olas encrespadas).Las formas más corrientes, documentadas tanto en las Necrópolis como en el Poblado, son:
-Jarras (oinochoes), para contener y servir líquidos; suelen ser de boca trilobulada, asa doble o geminada, en ocasiones con pequeño pie. Algunas de estas piezas tienen decoración estampillada.
-Vasos para beber: copas, vasitos caliciformes.
-Ensaladeras: recipientes de boca ancha y base plana
Mención aparte merecen los platos de barniz rojo. El acabado se obtiene mediante un engobe que posteriormente se espátula o bruñe. Su origen se encuentra en las cerámicas fenicias de barniz rojo. En el yacimiento de Coimbra de Barranco Ancho se puede distinguir tres grupos: vajilla de mesa (platos de borde vuelto sin pie, platos con pie), botellitas (vasitos de cuerpo carenado, cuello corto y boca de pequeño diámetro) y grandes vasos (urnas y vasos de almacenamiento).
-Vasos de Almacenamiento: Grandes recipientes que servían, generalmente, para conservar y transportar líquidos y que sin duda serían de gran importancia dentro de la economía ibérica. Entre las formas más frecuentes podemos citar:
-Cazuelas de boca ancha: recipientes que serían utilizados para contener, probablemente, miel y frutos secos. Hay de dos tipos: los de cuello estrangulado, fechables el IV a.C y los de tipo "sombrero de copa", característicos de la segunda mitad del III a.C en adelante.
-Ánforas: Usadas también como norma general para contener líquidos, suelen ser de inspiración púnica. Entre las documentadas en Coimbra destaca el ánfora de las granadas por su decoración con este fruto.
-Toneletes y cantimploras: Usadas para transporte de líquidos; sólo se han conservado algunos fragmentos.
-Cerámica de cocina. Se caracterizan por el acabado menos cuidado de superficie, ausencia, simplicidad y peculiaridad de la decoracion, y la pasta con abundante desgrasante. Las formas más frecuentes es la olla de boca abierta; junto a estos se documentan vasitos geminados, cubiletes de fondo plano y oinochoe que se frabrican con estas pastas de cocina.
|
|
-Otros objetos cerámicos: Unos objetos cuya función es muy discutida son las mácitas cerámicas. De forma troncocónica o cilíndrica, entre 6 y 8 cm de altura, con base achatada, pudieron utilizarse probablemente como un elemento más de la cocina. Otros elementos son los carretes cerámicos, pesas de telar y las fusayolas. |
OBJETOS METÁLICOS
El mayor grupo dentro de los objetos metálicos lo constituye el armamento, piezas documentadas en un amplio número de ajuares de las tumbas. Entre estas piezas destacan las falcatas, espadas de hierro de hoja plana, con filo en uno o en ambos bordes. También se atestigua en algunos ajuares piezas que corresponden a complementos del jinete. Entre estos elementos destacamos el bocado, fabricado íntegramente en hierro, formado por piezas articuladas, muy similar a los actuales.; uno de ellos, completo, se halló en la tumba 55 de la Necrópolis del Poblado. También se ha documentado en esta necrópolis un adorno de metal que iría sujeto por la frontalera, fabricado en plata, y espuelas de jinete.
Otro repertorio importante dentro de los objetos metálicos lo constituyen los adornos. El repertorio de piezas metálicas de hierro y bronce destinadas al adorno documentados en Coimbra del barranco Ancho es amplísimo. Entre ellos destacan las hebillas. Son de forma rectangular o más o menos elipsoidal. La sección suele ser cuadrangular, a veces redondeada por la cara exterior de la pieza.
Muy abundantes son los anillos, con tipos que varían de las formas más sencillas hasta ejemplares con chatón decorado para utilizarse como sello. Las pulseras y brazaletes son escasos en nuestro yacimiento.
OBJETOS DE ADORNO Y USO PERSONAL
Dentro de este grupo destacan las joyas. Para la confección de estos objetos de adorno, los iberos emplearon oro, plata y bronce, en ocasiones con incrustaciones de piedras semipreciosas o de pasta vítrea.
En Coimbra del Barranco Ancho, las joyas femeninas encontradas son muy sencillas.
 |
Entre ellas podemos destacar un colgante de plata en forma de paloma. Entre los adornos masculinos se atestigua en el yacimiento pendientes de oro, anillos de oro y plata, algunos de ellos con chatón repujado con la figura de un animal. También usaron estos materiales nobles como adorno de falcatas o y otros objetos, como los botones de bronce de la funda de una falcata, ambos con nielados de plata.
|
La pasta vítrea fue utilizada principalmente para hacer cuentas de collar aunque también se empleó para decorar otros objetos; grandes placas circulares adornaban un escudo aparecido en una sepultura de Coimbra. Las cuentas de collar son abundantísimas en los yacimientos ibéricos y del sudeste; su marco cronológico es amplio, aunque su profusión es mayor en contextos del siglo IV a.C en adelante.
También de pasta vítrea son los discos circulares de los que se han encontrado tres piezas. La superficie superior es ligeramente convexa y la inferior plana con diámetro medio de diecisiete a diecinueve milímetros y un grosor de 5 a nueve milímetros. Son de color azul y están decoradas en espiral irregular de color blanco y amarillo.
Igualmente en pasta vítrea se fabricaron los escaraboides hallados en la sepultura 70, uno de ellos adornado con un grifo de tipo griego y el otro con un león sentado sobre sus cuartos traseros.
Otro elemento que aparece en las sepulturas de Coimbra son las pinzas. Se han encontrado en cuatro items. Todas están fabricadas mediante una chapita de bronce, con un ancho que oscila entre 1,2/1.5 cm y longitudes que varían entre los 5 y los 9 cm. Estas pinzas, de depilar, constituyen una herramienta de uso personal, tanto masculina como femenina, aunque con mayor presencia en círculos masculinos en la sociedad ibérica del siglo IV a.C. En Coimbra tres de las pinzas son de ajuares masculinos y una de femenino.
OBJETOS DE MADERA Y HUESO
Los objetos de madera son minoritarios en las necrópolis de Coimbra del Barranco Ancho. La mayor parte de las piezas proceden del ajuar más rico e importante del yacimiento, la sepultura 70 localizada en la Necrópolis del Poblado. Los objetos de madera atestiguados son pequeños vasos, cajas, copas, cuentas de collar, placas y restos de otras piezas de uso indeterminado.
La aparición de este conjunto de objetos implica la constatación del uso de la madera en la confección de vasitos y objetos de madera que lo que todo ello implica: el uso de una tecnología de una complicación técnica superior a la del torno de alfarero y la confección de herramientas propias del oficio lo que documenta el alto grado de desarrollo económica que alcanzó Coimbra del Barranco Ancho.
| Entre los objetos de hueso destacan los punzones, pequeños objetos alargados, de sección circular u ovoide, acabados en punta y rematada la cabeza, con una rica decoración geométrica, como los hallados en la sepultura 70. Generalmente aparecen asociados a ajuares femeninos. |
|
Estos punzones pudieron tener diferentes usos: agujas para sujetar el pelo, agujas para coser o perforar vestidos. Otro objeto de adorno son las placas talladas de forma alargada y aristas redondeadas. Todas ellas se caracterizan por tener una decoración incisa mediante círculos y puntos, además de perforaciones circulares.
|
Otro elemento muy frecuente en las necrópolis ibéricas y de los que se atestiguado muchos ejemplares en los ajuares de Coimbra son los astrágalos o tabas; estas son falanges de ovicrápidos, en ocasiones presentan una o más de sus caras alisadas por abrasión, incluso con perforaciones en el centro. Las tabas serían usados como piezas de juego.
Otros objetos de huesos, menos frecuentes, documentados en Coimbra del Barranco Ancho, son los tres dados que se encontraron en la tumba 43 de la Necrópolis del Poblado; siendola disposición de las caras es igual que la actual.
ESCULTURA
Las fuentes principales para el conocimiento de la escultura son las necrópolis y los santuarios. Las primeras se caracterizan por su monumentalidad y variedad tipológica; las segundas, por su reducido tamaño, además de ser motivo repetitivos y monotemáticos en cuanto a las representaciones: oferentes de ambos sexos y mamíferos, principalmente équidos.
 |
La representación escultórica más importante documentada en Coimbra del Barranco Ancho es el cipo del monumento funerario de la Necrópolis del Poblado, que iría situado muy probablemente sobre la tumba 70, sobre un encachado tumular. Se trata de un bloque prismático de piedra arenisca de 45 cm de base por 90 cm de altura.
En cada una de sus caras mayores presenta relieves y pequeñas perforaciones cuadrangulares que facilitarían su transporte; igualmente, en su cara superior e inferior tiene una perforación circular que serviría para unirlo a otros elementos arquitectónicos que componían el monumento del tipo pilar-estela.
|
La escena principal está compuesta por una figura sedente, quizás femenina, que posa su mano sobre la frente de un joven. En las tres caras restantes aparecen esculpidos jinetes, que podrían representar el cortejo funerario. En la mejor conservada se aprecian bien los atalajes del caballo y las vestiduras del jinete; se puede destacar el báculo que lleva en la mano derecha, la tonsura del jinete y la cabeza cortada y el ave de rapiña que pisan las patas derecha del caballo. Otro de los jinetes tiene una actitud muy similar pisando una especie de conejo; el último de los jinetes, en la cara peor conservada, muestra al jinete con la mano derecha en la frente en señal de dolor. |
| El monumento escultórico en el que se insertaría el cipo estaría compuesto por los siguientes elementos; una base cuadrangular de piedra, con un pequeño resalte en su parte superior, sobre el que se supondría el cipo anteriormente descrito. Encima de él se colocaría la gola con motivos vegetales estilizados. A continuación iría una especia de nacela con representaciones de cuatro figuras yacentes, parcialmente conservadas; dos de ellas pertenecen con seguridad a guerreros, la tercera es una figura yacente con túnica larga de sexo indeterminado y la última falta en su totalidad. Por último, el conjunto se remata con una escultura zoomorfa de bulto redondo.
|
|
Aparte del cipo funerario se documentan otras dos representaciones escultóricas. La primera de ellas, una figura humana, apareció en la zona C de la Necrópolis del Poblado; parece corresponder al tronco de una figura femenina, envuelta en un amplio manto que cae por los hombros recto hasta los pies, siendo el manto totalmente liso. La segunda, una figura zoomorfa, es un bloque tallado en piedra, casi un cubo, aparecido en la zona B de la Necrópolis del Poblado. La parte posterior tiene una talla tosca, apenas se diferencian las patas traseras. El cuerpo del animal no lleva ninguna talla, incisión o moldura que nos indique si se trata realmente de un caballo como los del Cigarralejo o de otro tipo de cuadrúpedo. |
LA ESCRITURA
El alfabeto utilizado en el sudeste peninsular es el ibérico levantino que de los tres alfabetos documentados (ibérico-meridional, ibérico.levantino y greco-ibérico) es el que tendrá una mayor persistencia.
 |
En Coimbra del Barranco Ancho se han documentado grafitos tanto en cerámica como en plomo. Procedente del poblado de Coimbra existe un vaso ibérico con un grafito pintado de lectura dudosa. Parece que el autor copió una serie de letras sin comprenderlas, con un mero sentido decorativo. Otras piezas significativas es el fondo de una escudilla ática de barniz negro con signos comerciales griegos y un fondo de plato ático de barniz negro forma 21 con grafito greco-ibérico.
|
El hallazgo más significativo en este sentido es el plomo en alfabeto griego hallado en el estrato IIIb de la cuadrícula 0/3/4/7, junto al interior de la muralla en una zona de calle, próxima a una torre que defendía la entrada del Poblado por su acceso principal, esto es, la vertiente oriental al hábitat. Se trata de ua lámina de plomo de 109 por 76 milímetros y un grosor medio de 5 milímetros, que se encontró doblada cuatro veces. La inscripción está grabada en la cara interna, quedando la exterior lisa.
El plomo, posiblemente de carácter económico, puede fecharse a lo largo del siglo IV a.C.