ECONOMÍA


Las bases de la economía ibérica fueron la agricultura y la ganadería, predominando una u otra según el emplazamiento del hábitat de los poblados en llano o en zonas montañosas; este dato ha sido confirmado por el estudio de los ajuares funerarios documentados en las Necrópolis de Coimbra del Barranco Ancho que ha aportado numerosos datos sobre los principales recursos económicos de los habitantes del Poblado.
Básicamente se trataba se una sociedad basada en una economía agropecuaria en la que jugaron un papel importante las aportaciones traídas por los pueblos colonizadores, fenicios y griegos.
El desarrollo de la agricultura queda constatado, como ocurre en la mayor parte de los yacimientos ibéricos de poblado, a través de los instrumentos agrícolas encontrados en algunas tumbas. En Coimbra del Barranco Ancho, los hallazgos en este sentido han sido escasos, reduciéndose a una hoz y un posible rastrillo, ambos de hierro. También se documenta mediante algunos restos hallados en las tumbas, como puede ser el hallazgo de algunos cereales (como la alholva documentada en la tumba 70). Del mismo modo de la vid, que como indican las fuentes alcanzó gran importancia en la fabricación de vinos, también se ha atestigüado su cultivo en Coimbra a través de algunas semillas de uva que se asocian a materiales ibéricos.
Dentro de la ganadería se puede destacar los rebaños de ovejas, cabras y bóvidos animales cuyos restos se han hallado en Jumilla. Mención aparte merece el caballo, animal muy apreciado debido al prestigio social que denotaba su posesión en la actividad bélica. En la campaña de 2000 se halló una parte importante de un caballo sacrificado como elemento de prestigio, animal asociado a una de las tumbas documentadas en esta campaña.
Producciones muy relacionadas con este sistema agropecuario es la  miel y la cerveza. La primera se documenta en Coimbra con unas  piezas que aparecen frecuentemente en nuestro yacimiento. Se trata  de embudos de cerámica, de cuenco generalmente muy plano y  grueso canuto, que en ocasiones se ha encontrado relleno de esparto;  la miel se filtraba sobre el embudo y el esparto actuaba como filtro de las impurezas de la miel.
La fabricación de la cerveza, obtenida primero del trigo y luego de la cebada, se testimonia con los decantadores, vasos cerveceros con pitorro en su parte inferior.
La producción textil, documentada a través de las fuentes clásicas, alcanzó un gran desarrollo en el mundo ibero. A través de las fusayolas halladas en algunos de las ajuares de las Necrópolis de Coimbra se puede atestiguar la existencia de una industria textil, producción que no sería a gran escala sino que más bien sería obra de talleres unifamiliares. Estos elementos, cuyo tamaño oscila entre los 2 y 4 cm, que pueden ser hechos a mano o a torno y pueden presentar una decoración incisa realizada antes de la cocción, aparecen frecuentemente en tumbas femeninas como elemento integrante del ajuar.

La economía ibera estaba complementada por el comercio, tanto  entre indígenas como en otros pueblos mediterráneos. El comercio  marítimo estaba en manos de las grandes potencias de la época,  que comerciaban con los enclaves comerciales costeros. Estos, a  través de los cursos naturales de los ríos y los pasos naturales de  comunicación, comerciaban con los núcleos poblacionales del  interior.
El comercio y la influencia de los grandes pueblos colonizadores, principalmente griegos, no sólo se atestigua a través de las importaciones de cerámicas (áticas, barniz negro ..etc) halladas en Coimbra sino por la introducción de cultivos extraños en la península ibérica, de nuevas técnicas de cultivo, la introducción del torno ...etc.

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