-Pregunta: El suyo es un cine muy interior, hecho, en buena medida, de sentimientos. En un mundo en el que el cine de palomitas y persecuciones es lo que parece primar ¿No le parece que va un poco a contracorriente?
-Respuesta: En cierto modo sí. El mío no es precisamente el cine que se lleva, ese que persigue las grandes taquillas. Pero hago las películas que me gustan y con las que disfruto. Mientras pueda, seguiré haciéndolas. Ese tipo de cine que me subyuga cuando lo veo en otras personas.
Soy de la opinión de que puede y debe existir todo tipo de cine. Cada cual tiene derecho a ver el tipo de películas que le gustan.
-P: Y de hecho se ve, porque sus películas han funcionado bien en general a nivel de público.
-R: Sí, desde luego. Este cine tiene su público. En mi caso ese público me da un margen de taquilla que me permite amortizar las películas y seguir trabajando.
-P: Su cine es un cine de miradas. En ‘Secretos del corazón', era impresionante lo que podía sugerir con los ojos del niño protagonistas. Lo curioso es que consigue decir más con esos ojos que miran que otros con interminables diálogos.
-R: El cine es sobre todo mirada, imagen. Lo que le distingue fundamentalmente de la literatura es que ésta debe describir a los personajes, contarnos cómo son, mientras que en el cine los vemos y, en cierto modo, sus propias miradas nos describen su personalidad. En la mayoría de las ocasiones es la propia expresión de los personajes la que nos transmite lo que están sintiendo.
Tanto en cine como en la vida, me creo más lo que me transmite una persona que lo que me dice. Todos podemos engañar con lo que decimos, pero es difícil -salvo que uno sea un gran actor- que seamos capaces de engañar con la mirada y con la expresión. A mí me interesa ese tipo de cine, hecho de miradas y expresiones, que es también el que más me interesó en mi juventud.
-P: Usted hace un cine interior, intimista, pero también social. Le interesa hablar de la situación del mundo…
-R: Yo creo que si hablas de la persona estás hablando de la sociedad. A menudo dicen que hago cine social, o cine político, o cine ideológico, pero no lo hago de manera consciente. Quizás mi película más explícita en ese sentido sea ‘Silencio roto', pero en el resto, lo que más me interesa es la peripecia humana de los personajes. Lo que ocurre es que esos personajes están imbuidos de un ambiente, de una realidad social que, en cierto modo, determina su propia forma de ser. En esa medida, hablo de lo que es la sociedad y de lo que ocurre alrededor de esos personajes.
-P: Usted habla mucho de amar el cine ¿Cuáles son, las razones que nos pueden impulsar a amar el cine?
-R: El cine ofrece la posibilidad de reflejar retazos de la realidad, de poder conocer otras realidades y otras vidas.
En la primera época de mi vida yo creo que lo amaba porque me daba la posibilidad de conocer otros mundos a los que no tenía acceso. Otras geografías, otras formas de ser, otros personajes, otras formas de comportarnos… Era como una ventana a la vida, como un aprendizaje más allá de ese pequeño mundo al que se circunsribía mi barrio. De alguna manera, yo creo que el cine sigue ofreciendo esa posibilidad.
-P: Todavía recuerdo, hace veinte años, a Elías Querejeta hablando en Murcia con entusiasmo de su primer filme y diciéndome que usted daría mucho que hablar en los años siguientes, que podría aportar muchas cosas al cine español ¿Qué impulsó a Querejeta creer en su proyecto?.
-R: Elías siempre ha sido una persona muy intuitiva. Esa intuición es la que le ha permitido descubrir a muchos directores. Él sabe transmitir y sacar lo mejor que uno tiene para el cine. Seguramente han sido las muchas horas de conversación con él lo que hizo que me conociera. Él intuyó qué es lo que llevaba dentro yo. También a mí me dio la oportunidad de saber cómo veía él el cine. Y quizás ya en ‘Tasio' no diéramos cuenta de que los dos participábamos en la misma forma de entender el cine como un medio de comunicación y de expresión en la vida.
-P: -No creo que exista nadie en el cine español que haya sabido sacar tanta sustancia, tanta pasión a un bosque y, en general, al mundo rural, como lo hace usted. ¿Por qué se siente tan atraido por estos ambientes?
-R: Quizás por el hecho de que yo provengo de ese mundo. Aunque sólo estuve en él hasta lo seis años, pero yo creo que eso es algo que marca bastante. Después he vivido en una pequeña ciudad de provincias como Pamplona, pero me sigue gustando mucho volver a la naturaleza. No sólo los bosques, también a las playas y, en general, a la naturaleza. Navarra es una provincia con mucho bosque, con mucho pueblo, donde las zonas rurales poseen una gran importancia. El conocimiento de todo eso, de alguna manera de condiciona, aunque sea inconscientemente.
Sin embargo, a la hora de elegir una historia yo no pienso conscientemente en elegir una historia rural o una historia ambientada en un bosque. Lo primero que debe atraerme es la propia peripecia vital de los personajes.
De todas formas, si sacamos la cuenta, yo he hecho cuatro películas ambientadas en ambientes rurales y tres en urbano. La cosa está más o menos equilibrada, pero, curiosamente, se me identifica más con el medio rural.
-P: -Para ese tipo de cine parsimonioso que hace usted, la fotografía, la iluminación, la ambientación, desempeñan un papel fundamental. ¿Cómo se plantea esto?
-R: Siempre que puedo repito con los técnicos. A veces también con los actores, aunque no siempre es posible.
Yo creo que una película es un conjunto. No se trata solo de una interpretación, una planificación del director o una puesta en escena. Se trata de un trabajo técnico y artístico de un equipo. La fotografía es una parte fundamental porque, de alguna forma, recrea el clima, el ambiente que uno quiere construir para esos personajes y que ayudan a dar sentido a la historia. Como también le da sentido a un personaje el vestuario, la ambientación, el sonido, la música, etc. Todo forma parte de un conjunto que es el que uno pretende reflejar en una película. La recreación de un clima, de un ambiente a nivel de luz, es algo que ayuda muchísimo a la creación de la historia.
P-¿Por qué caminos llega a las historias que plasma en la pantalla? ¿Qué debe contener una historia como para que le interese hasta el punto de llevarla convertirla en una película?
-R: Lo que más me atrae es la lucha de la persona con el medio, con la vida, con la sociedad, con todo aquello que le rodea.