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El Silencio de los Corderos.

 

 

 

Manolo Belzunce

 

     
         
   


Cada vez estamos más cerca del desastre, la política solo es un enfrenamiento de descalificaciones y
mentiras en donde el ciudadano de a pie está al margen, las grandes palabras, los grandes mítines, la
gran bazofia y la insensatez, ni siquiera nos queda ya un hermoso recuerdo de Mayo del 68 puesto
que casi todo lo que se habló en aquellos días, incluso lo que afectaba a la parte obrera, no ha sido
cumplido. Vemos donde están ahora los líderes del movimiento estudiantil y sus palabras y
reivindicacíones, toda una pantomima guiada por los más extremistas entre los cuales y el más
importante de los impulsores del movimiento era Cohn-Bendit que se ha convertido en un kapo de
los Verdes en Alemania, lo mismo que muchos de sus líderes que están al servicio de lo mismo que
en su momento denunciaron. Una bella utopía que fue como una peli de Disney pero con un final
desastroso, como decía Leo Ferre: la política, mis cojones. Yo como suponéis no voy a hablar de
política para eso están ellos que bien se lo ganan con el dinero de todos, pero sí que la política me
va a servir para indagar en algo preocupante que pasa desde que mi generación despertó en los
albores del Arte. Estoy hablando de hace ya unos 30 años aproximadamente. Gracias a una política
de permanente ceguera y a la bisoñez cultural de casi todos los Directores y Agentes culturales de la
Región, Murcia ha estado al margen primero en la consecución de una expansión de sus creadores,
ya sean escultores o pintores que es de lo que aquí se trata y segundo la falta de un lugar en donde
subsistan los diferentes movimientos culturales de la Región, es decir la creación de un Centro de
Arte. Esta manera de hacer política de la cultura ha seguido siendo la losa que en su día instauró el
franquismo a nivel español, ni que hablar cuando se trata de provincias y sobre todo Murcia en
donde no se valoraba ni se entendía a los mismos murcianos, los tiempos han demostrado - aquí
no pongo en duda si las obras de algunos artistas de la Región es valida o no -, que realmente la
subsistencia en la pintura era más una necesidad de supervivencia diaria que un compromiso de la
pintura por la pintura, así vemos como una larga lista de cadáveres fueron conformando lo que
sería, o aquello que querían que fuera los agentes culturales de la época, salvando a algunos que a
pesar de todo nunca les importó ser o no recuperados, me acuerdo de Aurelio, Gómez Cano o el
mismo Mariano Ballester por citar tres ejemplos de artistas que se dedicaban a lo suyo, es decir a
trabajar sin pensar en el agrado de la política cultural del régimen. Dando un salto en el tiempo y
corriendo un tupido velo por el recorrido de aquellos nefastos tiempos, nos encontramos ante la
década de los ochenta en donde un grupito de artistas formado y arropado por la entonces Librería
Yerba intenta hacer un despegue que seguiría a un aterrizaje forzoso, sería por mi parte una
irreverencia nombrar aquí a los cadáveres que quedaron de aquella movida. El problema
tiene acaso una explicación, hay algo que objetar, pues sí, otra vez lo que se pretendía no estaba a
la altura de los pretendidos, otra vez la envidia, el desinterés, el acuñado murcianismo de que no
vale la pena hacer algo por los demás dio al traste con todo y aparte quiero señalar que también hay
que vivir para pintar sin pensar en otras consecuencias políticas ni de mantenimiento de la
subsistencia. La agradable vida y el nacimiento de varias galerías en la Región acomodó las exiguas
necesidades de los artistas residentes que gozaban de un prestigio ganado a pulso en la decencia de
su trabajo y en la humildad de sus ideas político- culturales, hasta aquí hemos llegado en buena
armonía entre artistas y régimen, algunos de estos artistas que han conformado esa treintena de
años al servicio de la cultura chauvinista y proteccionista ahora se han hecho mayores , muchos
murieron, sus carreras pictóricas casi todas ella fomentadas en el ámbito de la Región reclaman con
lógica un reconocimiento que solo han adquirido, no es el caso de todos ellos, en la Región y poco
más. El ego de los artistas es tan inmenso como el océano, decía Boudelaire. La cuestión es: habrá
cabida para tantas peticiones de Museos, para tantas fundaciones, está dispuesta la Región a pagar
sus errores con los cadáveres que vaya generando, con las importantísimas cifras de dinero que
necesitan esos cementerios del arte. No seria mejor de una vez y por todas catalogarlos en un Centro
de Arte y enfrentarlos con sus correspondientes contemporáneos, la historia en la Región necesita
de ese Centro independientemente de que paralelamente se habilite otro que divulgue la obra de
artistas de renombre tal y como ocurre en Bilbao, por ejemplo. Los tiempos han pasado muy
rapidamente, quién será el osado Presidente o Director General de Cultura que proponga una
revisión de la pintura murciana en clave de cultura y no al contrario, seguiremos otros 30 años
ignorando las verdades y la decadencia de una capital que se mueve siempre en la dirección
contraria a los parámetros normales de toda sociedad moderna .

 

P.d. el silencio de los corderos
alude a los teóricos del arte, a los representantes culturales de entidades, directores de Centros y a
toda esa trama de personas que son incapaces de reconocer las necesidades de la creación de un
Centro de Arte con todas sus consecuencias. El estiércol para los incapaces y la rosa para los
creadores libres y revolucionarios.

 

 
     
 
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