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EL SECTOR DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: PLURALIDAD, POTENCIALIDADES, VENTAJAS E INCONVENIENTES

 

 

 
 

Juan TOMÁS FRUTOS.

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El sector que abarcan hoy en día los medios de comunicación es tan amplio y complejo como las propias sociedades a las que sirven. Los profesionales de estos medios tienen en sus manos una gran herramienta, la información y la comunicación, que afecta a toda nuestra vida: nuestra manera de trabajar y de negociar, de educar a nuestros hijos, de estudiar e investigar, de formarnos y entretenernos. En palabras de Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas, "de lo que se trata no es de lograr más información en más lugares, sino de instaurar una sociedad de la información - abierta y sin exclusiones - en que los conocimientos brinden capacidad a todos los pueblos y sirvan para mejorar la condición humana. Los medios de comunicación son partes interesadas en este empeño y la libertad de la prensa es indispensable para que cumplan su papel fundamental".

Así pues, los medios, en sus diversas formas, tienen un cometido indispensable como actores en el desarrollo y promoción de las relaciones entre los pueblos, fomentando el reconocimiento y el respeto de la identidad cultural, la diversidad cultural y lingüística, las tradiciones y las religiones, fundamentales para el desarrollo sostenible, y que se reconocen en documentos como la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural.

El entorno en el que operan los medios influye en la consecución de estos fines. Es evidente que se precisa el respeto por los principios de libertad de prensa, libertad de expresión y libertad de información consagrados en la Resolución 59 de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 14 de diciembre de 1946, y en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Es decir, que estén exentos de monopolios de cualquier tipo, que reflejen el abanico más amplio posible de opiniones, bajo diferentes formas de propiedad, que apoyen la diversidad ligüística y cultural, y que haya un acceso equitativo a la comunicación.

La aparición de las Nuevas Tecnologías

La aparición de las nuevas tecnologías de la comunicación ha supuesto que el monopolio que las instituciones tradicionales de los medios de comunicación (periódicos, radio, televisión, servicios por cable, etc.) tenían sobre la difusión de las informaciones se haya visto rápidamente erosionado por las redes digitales, no sólo porque prácticamente cualquiera que tenga acceso a una computadora puede convertirse en un reportero o editor, sino por el diálogo e interacción surgida con sus respectivos públicos, y su función arbitral se ha debilitado desde el decenio de 1990, además de reportar más cambios en las funciones profesional y social del periodista.

Los comunicadores deben hacer frente al desafío que representan otras fuentes informativas sin los mismos criterios profesionales o de calidad. En este sentido, se debe fomentar la formulación de legislaciones que garanticen la independencia y pluralidad de los medios de comunicación al mismo tiempo que las compatibilicen con la lucha contra los contenidos ilícitos y perjudiciales, incrementando la conciencia de la dimensión ética en la utilización de las nuevas tecnologías.

Para afrontar estos y otros nuevos retos en el ejercicio de su actividad, los profesionales del periodismo, como analistas especialmente calificados por su preparación para interpretar los acontecimientos de cada día, han de estar convenientemente formados. Tal vez, las primeras barreras en las que podría pensarse serían las externas, como legislaciones intervencionistas, demandas de las audiencias, supeditación a la publicidad. Pero hay otras más preocupantes, como son la formación inicial y continuada, la regularización del acceso y ejercicio de la profesión, las condiciones de trabajo y situación laboral, enfrentar el reto que suponen los cambios tecnológicos,...

Desde los organismos internacionales encargados de llevar a buen término la Sociedad de la Información, UNESCO, Organización Mundial de las Telecomunicaciones, Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y Organización Mundial del Trabajo, se concibe al nuevo periodista como un mediador, rol tradicional que ha tenido entre la fuente y el receptor, pero también como un educador y un vigilante que vele por la implantación de los sistemas democráticos.

Competencia de intereses

En el nuevo y globalizado sistema mediático existe una competencia de intereses políticos y económicos, de modo que la concentración de la propiedad de los medios de comunicación puede reflejar un predominio de grupos de empresas locales o de multinacionales extranjeras, de grandes empresas de radio y teledifusión del sector público y de medios de comunicación impresos que apoyan a los gobiernos, o bien de otras variantes, que los critican. Los gobiernos han vendido muchas veces parte o la totalidad de sus acciones en las organizaciones de difusión, al mismo tiempo que mantienen cierto control sobre las normas, el contenido, la ética y otros aspectos semejantes.

La revolución global de la información ha afectado también a las culturas y los valores sociales, aunque los cambios son difíciles de concretar y documentar. Existe una inquietud generalizada en torno al dominio aplastante del idioma inglés, al igual que de la cultura y los valores de los Estados Unidos, lo cual se percibe, a menudo, como una amenaza para los valores locales. Sin embargo, la cultura nunca permanece estática, y la mayoría de las comunidades aplauden el intercambio y el diálogo.

Hay también una creciente convergencia entre las noticias y el espectáculo en los medios de comunicación. La amenaza proviene no sólo de presiones externas, como la influencia política, económica y de otra índole sobre las organizaciones de suministro de noticias, sino también presiones internas: políticas editoriales que favorecen un estilo más entretenido, animado y/o agresivo, o un enfoque que se pliega más a las exigencias de poderosos intereses creados. Por tanto, se han producido en el sector grandes cambios en cuanto a la calidad en los últimos años, como pueden ser el aumento de programas de tele-realidad, noticias durante las 24 horas, periódicos gratuitos en las grandes ciudades y noticias ofrecidas por personas que no son profesionales ni periodistas, especialmente en la red de Internet. La calidad de esta producción ha sido ampliamente criticada, y no suele alcanzar los niveles mínimos que se consideraban anteriormente como decisivos.

Los cambios tecnológicos están aportando la creación de nuevos formatos y proseguirán en esa línea, sin que ello hipoteque el futuro del material impreso como los libros, los periódicos y otros productos de papel. Mientras tanto, la radio ha ganado terreno y ha experimentado incluso revoluciones en muchos países gracias a nuevos competidores y a la radio por satélite y por Internet.

Se han revolucionado los procesos de recogida, publicación y distribución de noticias e información, así como los productos, servicios y formas de trabajo conexos, y ello ha influido en la calidad del trabajo. Los editores de los periódicos están yendo ahora mucho más allá de lo que sería la simple reproducción de facsímiles "on line" de los periódicos, explotando activamente las oportunidades de ofrecer nuevos y diversos productos y servicios que superan a los productos impresos: noticias de última hora y alertas, boletines informativos, Weblogs y grupos de debate, mientras que otros se concentran en información para públicos especializados.

Nuevas condiciones laborales

Del mismo modo, las nuevas tecnologías han afectado a la vida laboral de los periodistas, tanto de forma negativa como positiva. Sin embargo, la mayoría piensa que sus competencias periodísticas tradicionales siguen siendo importantes: comprobar hechos y, de ser posible, hablar con las fuentes; perseguir las grandes noticias; no aceptar rumores o simples opiniones sin verificar; ir al fondo del suceso y considerar diferentes puntos de vista.

De los resultados de una investigación llevada a cabo por la Comisión Europea en 2002 se desprendió claramente la incidencia positiva que la sociedad de la información tiene en la calidad de los empleos, especialmente por lo que respecta a un mayor grado de responsabilidad, la creación de calificaciones adaptables, la aparición de nuevas formas de organización del trabajo, la generación de oportunidades adicionales en materia de flexibilidad y de equilibrio entre la vida laboral y la vida privada, así como el hecho de facilitar el acceso al mercado del trabajo.

No olvidemos tampoco que quedan aún por realizar grandes adaptaciones en el sector, especialmente en lo que se refiere al marco normativo en áreas concretas: políticas tecnológicas gubernamentales, diálogo social y efectos sobre el empleo, difusión de la privacidad, protección de la propiedad intelectual, etc. En todos está, como es claro, el que esas mutaciones se hagan con consenso y en beneficio de la sociedad al completo. Ahí estamos.

Juan TOMÁS FRUTOS.

 

 
         
 
           
       
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