Horario tardío
Lo primero que me sorprendió era el horario. Casi todos los sitios se cierran a las dos y se abren a las cinco por la tarde. Es decir, se descansa al mediodía, algo que nunca ocurre en China. Y los españoles comen tarde también. Los chinos desayunan a las siete de la mañana, almuerzan al mediodía y cenan a las siete de la tarde. Es decir, los españoles prolongan todos dos o tres horas. Me parece que esto no es muy sano, porque la hora de la cena está situada muy cerca de la que duermen. Se necesita tiempo para digerir la comida.
Muchas fiestas
En China había oído hablar sobre la pasión de los españoles. Ahora he tenido ocasión de comprobarlo. Hay muchísimas fiestas, y lo sorprendente es que la gente no se siente cansada. Las fiestas se alargan desde los miércoles hasta los sábados. Las calles se llenan de gente. No sólo los jóvenes sino también los de mayor edad. En China esto es imposible. Sólo los jóvenes salen de fiesta y, además, sólo el viernes o el sábado. Casi todos los bares chinos se cierran a las tres o a las cuatro. Salí muchas veces a las fiestas aquí. A las tres de la madrugada normalmente estaba muy cansada, pero mis compañeros chinos y yo éramos los únicos que bostezábamos en los bares. Pero los demás seguían bailando y bebiendo con mucha energía. ¡Qué amantes de las fiestas son!
Comparados con los chinos, los españoles son perezosos. Hacen todo "mañana". Durante mis primeros meses aquí, me quedé perpleja a veces porque en China la gente no es así. Quizás sea el clima. No puedo pensar en otra razón. Hace mucho calor aquí, y el calor hace a la gente perezosa.
Hay muchas diferencias culturales más entre China y España. Ahora me he acostumbrado la vida española, pero tengo que marcharme a China ya. Cuando regrese a China, me costará tiempo acostumbrarme a la manera de vivir china.