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P: Dr. Margalef, en primer término y en nombre
de la revista Campus deseo agradecerle sinceramente su aceptación
para transcribir en nuestra revista algunas de sus ideas sobre
temas varios relacionados con la ciencia y la vida universitaria.
Ello hará posible que sus opiniones sean conocidas
por el público universitario y extrauniverssitraio
de la Región de Murcia, y sin duda contribuirá
al debate futuro sobre estos temas.
Recientemente hemos podido seguir por televisión la
serie sobre la vida de Albert Einstein. Ello ha contribuido
a revivar la polémica sobre el alcance y el riesgo
que unas determinadas investigaciones pueden tener para la
vida de los pueblos. En la actualidad, la Biología
y en concreto algunas áreas como la Biotecnología,
la ingeniería Genética y la misma Ecología
plantean al investigador situaciones de toma de postura personal
frente a los riesgos que del uso de los descubrimientos científicos
pueda hacer el hombre ¿Qué piensa usted sobre
el tema de la década de los 80 y cómo cree que
evolucionará esta problemática hasta final de
siglo?
-R: Ciertamente, la ciencia ha aumentado el poder
del hombre, pero, por lo visto, no consigue mejorar su sentido
de responsabilidad. Quizás es natural que así
sea, porque se trata de actividades o capacidades hermanas
a nivel diferente, aunque las dos, por supuesto, tienen cierta
relación con la supervivencia y el bienestar humano.
Es indiscutible que la ciencia ha beneficiado a la humanidad;
basta fijarse en un indicador que todos aceptan sin discusión
cual es la edad alcanzada; la vida media se ha prolongado.
Como científico que estima en mucho lo esencialemnte
humano me parece muy bien que la ciencia deje intacto el sentido
de responsabilidad de todos. Me parece mal que algunos esperen
de la ciencia que les proporcione una especie de “preservativo”
de uso general que permita disminuir el sentido de responsabilidad
que va o ha de ir unido a la cualidad y a la dignidad humanas.
-P: Recientemente y con motivo de
la visita a Murcia de algunas autoridades académicas
del Gobierno del Estado se ha lanzado un mensaje muy claro
a los investigadores universitarios a propósito de
los temas de estudio que van a ser prioritariamente apoyados
en los próximos años. “Reconviértanse
ustedes a los nuevos campos de trabajo de la Biotecnología
y la Informática”, podría ser, en pocas
palabras, el espíritu del mensaje. ¿Cómo
analiza usted esta opinión en el contexto de la vocación
del científico y qué trascendencia le ve de
cara a la pretendida disyuntiva ciencia básica-ciencia
aplicada?
-R: La historia nos muestra claramente que la ciencia
ha sido en todo tiempo una actividad al margen de la sociedad,
de la organización de la sociedad y, por tanto, apenas
programable. La sociedad puede crear o favorecer un ambiente
propicio al desarrollo de una línea científica
de algunos de los jóvenes. Puede también proporcionar
el marco y el dinero necesarios para algunos desarrollos tecnológicos,
desde la “acuicultura” hasta la “guerra
de las galaxias”, pero dudo mucho que la creación
o la creatividad científica se pueda regular a golpe
de decreto. Personalmente “paso” de reconversiones,
quizá porque ya soy viejo y me queda poco para el “reciclado
ecológico” final. Pero creo que se debería
tomar una actitud más constructiva, aunque no sé
cuál. Mi punto de vista, que he expresado ya otras
veces, es que el carácter poco vigoroso de una ciencia
se debe muchas veces a la falta de ideas generales, grandes
o pequeñas, pero que tengan el poder de entusiamar
o de seguir un camino fijándose en un objetivo atrayente
y no dejándose llevar por la tentación de seguir
las pisadas de otro caminante que ya ha ido lejos por delante
de nosotros…
-P: A lo largo de su dilatada
labor docente e investigadora en la Universidad española
probablemente habrá tenido algunas ideas o propósitos
en orden a la estructura o gestión universitarias que
ustsed hubiera querido ver puestas en práctica para
mejorar nuestra universidad ¿Le importaría mencionar
una o varias de estas ideas?
-R: Hubiera deseado una mayor relación entre
disciplinas, pues es en las fronteras donde surgen las nuevas
ideas. Que la administración, sin dejar de ser fiscalizadora,
fuera más facilitadora. Que se abandonara el sistema
“stop and go”, es decir, que los recursos fueran
algo más previsibles. Que sin menoscabar la libertad
de unos pocos inconformistas para investigar…, la Universidad,
en general, se articulara de una manera más realista
con las necesidades de la sociedad. Y muchas cosas más…
-P: Es indudable que en los
últimos años se ha legislado mucho en el ámbito
de la vida universitaria. La LRU y su desarrollo y la confección
de los estatutos de las universidades son eslabones significativos
en la serie de medidas tomadas ¿Cree usted que estos
hechos tendrán trascendencia, y la tendrán favorable
para nuestra universidad? O, por el contrario, piensa que
todo permanecerá más o menos igual aunque con
distinta terminología?.
-R: Temo que las cosas no cambien lo que debieran,
a pesar de la buena voluntad o buena intención que
sin duda existe. Pero la universidad sigue aquella norma de
conducta tan peculiar de una buena parte de nuestra sociedad,
que prefiere la justificación a la acción.
-P: A partir de su experiencia
en centros universitarios extranjeros, ¿Cuál
le parece que sería el modelo de universidad más
idóneo para un país de las características
de España?
-R: La pregunta me parece oportuna, porque ahora,
con la aproximación de España a la organización
europea, y la redacción de estatutos para las universidades
se hubiera ofrecido una buena oportunidad para remodelar nuestras
universidades en un intento de mayor arpoximación o
compatibilidad con otros centros. Quizá no hay que
lamentar demasiado que no se haya hecho así, porque
las universidades europeas tampoco están muy uniformizadas,
y siempre teníamos el riesgo de imitar principalmente
a las menos buenas que están más cerca de nosotros.
Yo creo que, sinceramente, debería hacerse un esfuerzo
de todos hacia la universidad europea. Quizá no sea
la ocasión ahora. Como modelos que me gustan mencionaría
quizás Holanda y el Reino Unido.
-P: Con motivo del 500 aniversario
del Descubrimiento de América se están preparando
muchas actividades entre España y los países
latinomerianos. En el campo científico ¿qué
tipo de activididad le parece que sería la más
productiva?
-R: Desde mi punto de vista, promocionar alguna empresa
común de estudio que utilizase la enorme capacidad
estimulante de la naturaleza americana (más estimulante
que Australia, hay que recordar la impresión de Sudamérica
sobre Darwin) y, a la vez, articular estos estudios con algún
tema permanente de la Biología. Probablemente, para
hacerlo aceptable, habría que darle cierto ropaje histórico.
“Tras las huellas de Cabeza de Vaca” o algún
estudio oceanográfico de las Antillas siguiendo algún
antiguo navegante. Pero yo me dejaría de anticuallas
y trataría de fundar algún centro de investigación
o universidad de aire absolutamente nuevo.
-P: En el proceso de formación
de un invesgador creativo la labor y el ejemplo del maestro
es fundamental. Con base a su larga experiencia de formación
de personas ¿qué rasgos más sobrresalientes
cree usted debe poseer un buen director de jóvenes
científicos?
-R: Es difícil de decir, porque es mi convencimiento
que las características de las que uno es consciente,
o trata de cultivar, no sirven para nada o son de efectos
negativos, mientras que a veces uno influye positivamente
precisamente a través de las debilidades propias.
-P: Si tuviera que resumir
en unos pocos calificativos la condición de “buen
científico”, ¿qué términos
emplearía usted?
-R: Imaginación, entusiasmo, laboriosidad
y nunca perder de vista el “argumento” de la historia
en que uno está interesado.
-P¿Cuáles son,
a su juicio, las bases formativas y las condiciones intrínsecas
de un estudiante que pueden darle opción a ser una
persona interesada en el quehacer científico?
-R: Es difícil decidir, porque probablemente
no puede conseguirse ni existe una mezcla ideal. Un gran trabajador
puede ir adelante, un buen imaginativo (controlado) también.
Quizás hoy, en que, por lo menos aparentemente, la
gente trabaja más en grupo, no es tan exigible un perfil
completo a la persona. Si hay verdadero interés se
puede adquirir la formación; luego vienen las cualidades
del “buen científico” a que me refería
antes.
-P: Al hilo de la pregunta
anterior, ¿cuáles serían en su opinión
las condiciones ambientales y humanas que hacer posible en
particular la aparición de buenos ecólogos?
-R: Yo creo que la ecología, más o
menos abstracta, ha de ir precedida de una etapa –juvenil
y aún infantil-, de interés y admiración
por la nauraleza. En muchos lugares, incluso de nuestro país,
se está haciendo un esfuerzo considerable en facilitar
esta aproximacón del niño a la naturaleza, aunque
a menudo hay más buena voluntad que convencimiento
en los adultos que deben hacerlo. Espero que esto tenga resultados
positivos de aquí a unos años. Los cambios de
actitud requieren cierto tiempo. Por otra parte ayuda también
que la ciencia tenga mayor valoración social, aunque
creo que eso no es tan necesario.
- P: ¿Podría
Ud. Mencionar tres temas de estudio en la Biología
actual que encuentre especialmente atractivos en el panorama
científico presente desde el punto de vista intelectual
y que las administraciones no hayan considerado prioritarios
porque no se adivinen de inmediato sus posibles aplicaciones
prácticas o por el hecho de no estar “de moda”?.
-R: La memoria, la embriogénesis y la organización
y selección de respuestas a “patterns”
muy complicados de estímulos.
-P: ¿Podría
mencionar tres temas de características similares en
el área de la Ecología?.
-R: “Adherencias” de la evolución
sobre la sucesión, sistemas de transporte y uso de
la luz en ecosistemas terrestres y asimetría en el
tiempo y falta de estado estacionario en los ecosistemas.
-P: Si tuviera que aventurar
una opinión sobre qué temas de investigación
y qué objetivos prioritarios de la misma serán
los que dominen el área de las Ciencias Biológicas
a principios del siglo XXI, ¿por cuáles se inclinaría
usted?
-R: No siento tentación de profeta, pero casi
aseguraría que la memoria individual y la actualización
de una organización potencial en el desarrollo de un
individuo estarán entre ellas.
-P: ¿Piensa usted
que la especie humana llegará a ser la causa de su
autodestrucción a corto, medio o largo palzo? Desde
el punto de vista integral del ecólogo que incorpora
experiencias y saberes diversos, ¿participa usted de
las ideas catastrofistas en boga en ciertos ambientes actuales?
-R: No soy catastrofista, aunque, por supuesto, creo
que a la especie humana le llegará el día de
su extinción. La especie humana debería procurar
que esto no sea por culpa suya, sino por otra causa, porque
en ciertas culturas está mal visto suicidarse y parece
más correcto y digno aguantar la muerte “natural”.
Personalmente creo que aceptar reconocidos el don de la naturaleza
que se nos ofrece, nos ha de predisponer a recibir el don,
también gratuito, de la paz. Quizás esto recuerde
demasiado a San Francisco de Asís, que no en vano es
patrón de los ecólogos.
-P: Conocemos su acusado
interés sobre las teorías e hipótesis
varias que tratan del tema del origen de la vida sobre la
Tierra, la evolución prebiótica y el origen
de los organismos celulares ¿Cuál es su opinión
como científico sobre estos problemas?
-R: Que la vida es un fenómeno cósmico
que viene dado con la organización de la materia. Pienso
que los primeros sistemas prebióticos estaban fundamentados
en gradientes energéticos más que en estructuras
muy definidas, que más se podrían comparar con
ecosistemas enteros que con organismos actuales. Luego vino
la subdivisión en entidades reproducibles. A partir
de aquí la integración de la célula eucariótica
que asimila organismos más primitivos y la evolución
en su forma gneeralmetne aceptada, me parece que dan razón
intelectualmente del despliegue de la vida sobre nuestro planeta.
-P: En relación al
tema de la pregunta anterio, ¿podría usted resumirnos
su pensamiento desde el punto de vista de “la persona”
haciendo un esfuerzo por dejar en este momento las consideraciones
de tipo estricta y clásicamente científicas?
-R: Este tema lo hemos debatido hace un par de semanas
en una reunión en Figueras. El tema era determinismo
y libertad, o determinismo e indeterminismo. Personalmente
pienso que esta distinción es un artefacto cultural.
De hecho, el científico actúa como determinista
cuando recopila sus observaciones u organiza sus experimentos.
Pero sabe que una pequeña parte (el hombre de un gran
sistema, el universo) en la práctica ha de ser indeterminista,
porque siempre se queda corto en algo y sería vana
pretensión juzgar a un nivel muy amplio. Si cree en
la libertad la ejerce, sin que deba torturarse pensando si
quizá la creencia en el libre albedrío es algo
ventajoso para un animal de las características de
los humanos y quizá sólo por esto ha sido recogida
por la selección natural.
-P: He oído pronunciar
últimamente, y de forma repetida por boca de destacados
investigadores,que los hombres no somos quizás más
que “bacterias evolucionadas”… (algunas
personas incluso gusta de obviar el término “quizás”).
Está afirmación lleva tras de sí una
muy concreta concepción filosófico-hmanística
del género humano. Para usted ¿es el hombre
algo más que un perfeccionado especimen zoológico
en proceso evolutivo o, por el contrario, es simplemente eso?
-R: Después de las cianobacterias sólo
nos faltaban las antropobacterias. Muchos humanistas consideran
que el colocar al hombre dentro de la naturaleza es “degradante”
para el hombre, y esta opinón la comparten “carcas”
del siglo pasado con “progres” del presente. Por
supuesto, tanto los unos como los otros tienen una absoluta
falta de conocimiento y de respeto acerca de la creación.
Yo me encuentro muy bien con mi condición de especimen
zoológico en proceso evolutivo ¿Hay que volver
a recordar a San Francisco?
Doctor Margalef, muchísimas gracias en nombre
de la revista Campus y en el del colectivo universitario de
Murcia. Tenga usted la seguridadd de que sus comentarios e
ideas contribuirán al mantenimiento y la mejora del
ambiente cienf´tiico-cultural en nuestra universidasd
y sin duda, serán causa de fructífera polémica
y discusión en los círculos interesados de nuestras
facultades.
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