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Rescatamos un viejo artículo publicado en Campus en mayo de 1993, que abría entonces esta sección que hoy, diez años después reiniciamos nuevamente: ‘Radiografías Universitarias'. En ella daremos información sobre todas y cada una de las carreras impartidas en la Universidad de Murcia.

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 Francisco Moreno, Decano de la Facultad de Veterinaria:

“Los de veterinaria son unos estudios muy vocacionales”

 

     
 
P.V.
 
     
       
     
       
 

 

La pasión por la naturaleza es, al menos a priori, un factor que juega un papel determinante en los alumnos a la hora de decidirse por esta carrera. Para Francisco Moderno, Decano de la Facultad de Veterinaria, la posibilidad de acercarse a algunos de los animales de compañía más queridos por el hombre forma parte del aspecto más atractivo de estos estudios, y es sin duda uno de los elementos que hacen de ella una carrera enormemente atractiva para muchos jóvenes.

Pero la idea extendida del veterinario como un señor con bata que se dedica a curar a perros y gatos resulta para él una visión un tanto simplista de estos estudios:

“La faceta clínica es quizá la más extendida, pero hay otros aspectos muy importantes, como el zootécnico, es decir, la labor de los veterinarios en grandes explotaciones ganaderas, o el sanitario, cuyo campo de acción fundamental son los análisis de alimentos de origen animal”. Reconoce, sin embargo, que la posibilidad del ejercicio libre de una profesión aprendida a lo largo de varios años de estudios resulta algo muy atractivo para el personal.

Quizás por esa circunstancia, el estudiante tipo de la carrera está muy bien definido. Según Moreno, “se trata de unos estudios fundamentalmente vocacionales. Los alumnos que los eligen son grandes amantes de los animales y la naturaleza en general”. Esta idea previa conlleva a veces más de una desilusión, pues “los estudiantes se encuentran con que los estudios están circunscritos a un ámbito menos amplio de lo que hubiesen deseado, ya que en Veterinaria no se estudian todas las especies de animales, sino sólo aquellas que son útiles al hombre”.

No obstante, opina que los altos índices de vocación de estos estudiantes les ayuda a sobreponerse pronto a ese posible bache y, una vez superados los primeros cursos académicos, ofrecen un rendimiento sensiblemente mayor.

Y ello a pesar de la dificultad intrínseca de estos estudios, que el Decano no duda en calificar de duros en función del importante cuerpo doctrinal que contienen: “Las facetas que alberga la formación del veterinario son tantas y tan amplias que nos obligan a condensar programas y a dar muchos datos en poco tiempo”, algo acentuado sin duda por el hecho de que en los últimos tiempos la duración de estos estudios se ha reducido en un año. No obstante, Moreno piensa que se trata de una carrera asequible, sobre todo en sus últimos años.

Por su aspecto sanitario y por tratarse de una profesión en la que se cura a los animales más queridos por el hombre, Moreno opina que se trata de una de las profesiones mejor consideradas, “aunque la consideración de que goza en España aún está lejos de la que pueda tener en otros países europeos, como Francia, Inglaterra o Alemania”.

 

Somos europeos

En cuanto al nivel de los estudios en nuestro país, considera que estamos a una altura equiparable a la del resto de Europa, dato que puede ser objetivamente contrastado, ya que desde mediados de los años setenta los países de la CEE acordaron la homologación de títulos de Ciencias de la Salud. Desde entonces, los distintos centros que imparten docencia en Veterinaria se acogen a un protocolo que especifica de manera metódica las características de cada centro, y todas las universidades deben pasar una prueba en la que han de demostrar poseer todos los requisitos necesarios para formar titulados en esta materia. Francisco Moreno, que es además Presidente del Comité Español para la Evaluación de los centros de Veterinaria, nos aclara que en nuestro país, de momento, se han sometido a este examen las universidades de León y Barcelona, ambas con resultados satisfactorios. Este año le tocará el turno a Madrid, mientras que nuestro centro lo hará en el año 1996.

Se trata, según él, de una espada de Damocles que pende sobre cada facultad, pero al mismo tiempo supone un acicate y la posibilidad de recibir importantes ayudas económicas del estado para los centros que puedan necesitarlo.

El plan de estudios de Veterinaria en Murcia está ya plenamente adaptado a la normativa europea –los últimos flecos fueron resueltos hace escasa semanas- y quizás el principal problema para conseguir superar este examen comunitario sea el ratio profesor-alumno, ya que se exige que éste sea de un docente cada ocho estudiantes para primer ciclo y uno a cuatro en el segundo: “En los tres años que nos quedan hasta la prueba tendremos que aumentar el número de profesores o intentar que disminuya el número de alumnos”. “No obstante –aclara- la desviación es pequeña, y pensamos que podrá solventarse sin grandes problemas”. Una desviación que resulta mucho más acusada en el caso del P.A.S., cuyo número debería duplicarse para alcanzar la proporción idónea

También resulta deficitaria, según este baremo, el número de horas dedicadas a las prácticas.

 

Titulación cara

Uno de los problemas con que se encuentran los estudios de Veterinaria en cualquier país es, según Moreno, que la formación de los alumnos resulta muy cara. Cita como ejemplo que formar a un veterinario cuesta en Inglaterra once veces más que formar a un abogado. Esto debería ser suficiente, según él, para que el número de estudiantes que se admitiesen en estas facultades fuese estudiado detenidamente con antelación: “En esta carrera debería equilibrarse lo más posible el número de demandas con el número de profesionales que esté previsto que puedan ejercerla. Ésta es además una de las principales directrices de todos los países de la CEE ”.

Moreno piensa que las posibilidades profesionales que ofrece esta carrera se encuentran dentro de la media. Sin embargo, matiza que a su parecer existe un inconveniente en esta cuestión que está comenzando a ser evidente y que lo será cada vez más en un futuro próximo: “hasta el año 82 había en España cuatro facultades. En los últimos diez años, este número se ha incrementado en otras cinco, lo que ha determinado que comiencen a salir más titulados de los que el mercado nacional puede absorber”.

Esta nueva circunstancia ha motivado la necesidad de abrir los estudios de Veterinaria a nuevos campos, algo que se irá acrecentando cada vez más. Según Moreno habría que invertir más dinero en sanidad y en el aspecto preventivo, así como en medio ambiente y animales selváticos.

Se trata de aspectos más o menos novedosos que la sociedad está empezando a demandar y que podrían ofrecer a los veterinarios y otros titulados más o menos afines un campo mucho más amplio que el actual. No obstante, reconoce que si la situación no empieza a tomar estos derroteros, el paro será pronto alto entre los titulados: “Desde luego, el futuro de los nuevos veterinarios será mucho menos halagüeños que el que tenían hace varios años”, un fenómeno además acentuado por el hecho de que el grueso de veterinarios en activo se encuentra ahora en torno a los cuarenta-cincuenta años, por lo que las jubilaciones previstas para la próxima década son casi nulas.

 

‘piso' nuevo

En cuanto al equipamiento de la facultad, el Decano es ciertamente ilustrativo en su descripción: “Esta es una facultad nueva. Podríamos establecer un paralelismo con la situación de una pareja de recién casados que compran un buen piso, capaz de cubrir todas las necesidades. Inevitablemente, al irse a vivir a él, hay que introducir abundantes modificaciones: cortinas, lámparas, muebles, incluso compact disc si se puede…”; aunque no duda en calificar las posibilidades del edificio como de muy buenas: “Nuestra nueva casa posee unas condiciones inmejorables, pero habrá que que equiparla a medida que sea posible”.

Uno de los proyectos más esperados, tanto por el profesorado como por los alumnos, es el del clínico y la granja: “Algo que estaba previsto para el pasado año y cuya ejecución ha ido retrasándose en función de otros asuntos considerados prioritarios”. No obstante, expresa su esperanza de ver pronto en marcha estos servicios –cuyos anteproyectos han sido ya aprobados por el M.E.C.-, imprescindibles por otra parte para la homologación europea de este centro.

Otro asunto fundamental es conseguir que la facultad posea una proyección hacia el exterior. Son dos las vías fundamentales encaminadas a este fin: en primer lugar los servicios clínicos, aprobados ya en Junta de Gobierno y ratificados por el Consejo Social, cuyo objetivo primordial es la formación de alumnos en el ámbito de la clínica animal. Su misión básica es la prestación a la sociedad de un servicio de alta calidad asistencial capaz de cubrir aspectos que vayan desde la actividad médica hasta la asesoría y orientación a instituciones y agrupaciones diversas, ganaderos, etc. La segunda vía estará constituida en su día por los servicios que pueda prestar la planta piloto de tecnología de los alimentos: “Cuando “ésta esté montada en su totalidad estaremos en disposición de ofrecer a la sociedad un servicio en tecnología de los alimentos de una forma muy parecida a la que ofertan los servicios clínicos”. “Con todo ello –continúa Moreno- cubrimos una doble función: por un lado la de formar a nuestros alumnos en esas actividades y, al mismo tiempo, prestamos un servicio de alta calidad a nuestro entorno”.


 

 

La Facultad de Veterinaria conmemora su décimo aniversario

¡Cumpleaños feliz!

 

P. V.

 

La Facultad de Veterinaria de Murcia ha cumplido este curso diez años. Un período que Francisco Moreno no duda en calificar de muy positivo.

Atrás quedan los recuerdos –suavizados quizás sus aspectos negativos- de multitud de vicisitudes hoy afortunadamente superadas: “Recuerdo que a los 250 alumnos que se admitieron en primer curso había que darles clase en un aula mientras los albañiles terminaban prácticamente de hacerla”. Unas condiciones no demasiado buenas sin duda, superadas sin embargo por “la tremenda ilusión que ponían entonces tanto alumnos como profesores”.

El tiempo ha pasado y las condiciones han mejorado considerablemente. En el camino han quedado “una serie de promociones a las que casi habría que pedir disculpas por no haber tenido los medios suficientes para haberles dado en su momento la docencia que hubiésemos deseado”. Pero el Decano dice con orgullo que actualmente la situación es muy otra: “los profesores visitantes nos dicen cuando vienen que contamos con un edificio y una infraestructura suficiente como para ser uno de los buenos centros europeos de veterinaria”. Para él, esta sensible mejora hay que agradecerla a las muchas personas que han suplido con “muchas horas de trabajo las deficiencias que hemos tenido”.

San Antón, patrón de Veterinaria, fue la fecha de salida para conmemorar el décimo aniversario del centro. Entre las distintas actividades organizadas destaca el ciclo de conferencias en torno a la situación actual de estos estudios celebrado el pasado mes de mayo con la asistencia de diversas personalidades relacionadas con el mundo de la veterinaria.

El ciclo fue iniciado por Vicente Serrano, profesor de Producción Animal de la Facultad de Veterinaria de Madrid, que dedicó su charla a la historia de la Medicina Veterinaria. Francisco Orozco González, Presidente del Comité consultivo para la formación de Veterinarios en la CEE explicó los criterios más importantes con los que se va a realizar la homologación de los centros de veterinaria europeos, mientras que Margarita Alboix Arzo, Decana de la Facultad de Veterinaria de Bellaterra, recientemente homologada por la CEE , relató su experiencia en estas pruebas.

La clausura corrió a cargo del Rector de la Universidad de Murcia, Juan Roca, que estuvo acompañado por los rectores de otras dos universidades: Amador Jover Moyano, de Córdoba, y Juan J. Badiola Díez, de Zaragoza, ambos veterinarios, cuyas intervenciones giraron en torno a las disposiciones ministeriales relacionadas con estos estudios.

Las seis promociones salidas hasta el momento de esta facultad murciana –la séptima está a punto de ser completada- han formado a 430 veterinarios.

Según Fulgencio Fenández Buendía, Presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Murcia y participante en el ciclo, de los 463 colegiados de nuestra región, 384 están en activo. Aclaró que en los últimos años se ha registrado un cambio en los puestos de trabajo de estos profesionales, que se han deslizado de las empresas ganaderas a otras de distinto tipo, así como que se ha registrado un importante incremento de clínicas de animales de compañía, cuyo número prácticamente se ha quintuplicado en los últimos seis años. No obstante, apuntó que la existencia de la Facultad de Veterinaria en la Región , pese a sus muchos aspectos positivos, podría producir un exceso de profesionales que cada vez tendrían menos posibilidades de acceder al mundo laboral.

 

 

 
       
     
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