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No parecen tener precisamente quejas los alumnos de Veterinaria en cuanto a los conocimientos proporcionados en la carrera: para Alberto Más, representante de Alumnos de Veterinaria y estudiante de 5º bis (un curso que se realiza tras haber acabado la carrera) ‘en el aspecto de conocimientos aportados, la carrera ha superado mis expectativas', asegura.
‘Yo creí –continúa- que iba a estudiar perros, gatos y caballos, pero hemos podido ver muchos más animales'. ‘Incluso en lo relacionado con mi referencia profesional, que siempre ha sido la producción animal o la sanidad –cerdos, cabras, vacas…- el tema se ha tratado, y mucho, y esto es algo que me ha sorprendido gratamente'.
En el mismo sentido se expresa Agustín Rosa, delegado de facultad, y estudiante de tercero de Veterinaria: ‘Mis expectativas se han visto cubiertas y en cierto modo superadas'. Agustín hace, no obstante, una observación: ‘En esta facultad prima la producción animal, pero, al contrario de lo que ocurre en otras facultades españolas, se deja más de lado el caballo', uno de los temas por el que confiesa sentir más afición. |
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Carrera vocacional
Alberto asegura que Veterinaria es una carrera absolutamente vocacional, y esto es algo aplicable a prácticamente todos los que la cursan: ‘Yo habría podido cursar cualquier otra carrera, pero desde pequeño quise ser veterinario'.
‘Por supuesto que lo es [vocacional ], -asevera Agustín-: ‘No te puedes meter en ella buscando dinero: aquí se trabaja mucho, se pierden muchas horas de sueño'. Intenta dejar claro que quienes cursan estos estudios lo hacen por auténtica afición: ‘no somos médicos frustrados, como se dice a veces'. Además, asegura que ‘ser veterinario es algo que requiere mucha responsabilidad, porque llevamos el tema de alimentación en lo relacionado con el control de alimentos'.
La gran familia
También coinciden ambos en que una de las cosas buenas de la carrera es… ¡la carrera en sí!. En opinión de Agustín, ‘la vida en la facultad es muy agradable, nos conocemos todos, la facultad es como una gran familia, no se parece a otros grandes centros: aquí entran un centenar de alumnos cada año, y eso permite la convivencia'.
Claro que no todo es idílico: para Alberto, la carrera es ‘dura en extremo'. ‘Resulta agotador –añade-, la carrera se empieza en octubre y ya no se para: por las mañanas la teoría, por las tardes las prácticas, después los exámenes… No me esperaba que fuese así cuando entré'. Por si esto fuera poco, considera que ‘los exámenes se dan en unas fechas muy concretas y concentradas'. Según él, ‘no es justo que en un solo examen te juegues un porcentaje altísimo de tu nota, pienso que debería tenerse más en cuenta otras circunstancias, como haber desarrollado todas las prácticas, haber realizado mis exposiciones, mis trabajos dirigidos, mis exámenes de prácticas…'.
Consideran, además, que la enseñanza en sí ha cambiado de modo drástico en muy poco tiempo: ‘desde que se hace en power point , los conocimientos se meten con calzador, se multiplica la velocidad con la que se dan los temas, se mete mucha información en muy poco tiempo'.
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‘Yo habría podido cursar cualquier otra carrera, pero desde pequeño quise ser veterinario'. ‘Aquí se trabaja mucho, se pierden muchas horas de sueño' ‘La carrera es ‘dura en extremo' |
Las prácticas Ambos estiman que las prácticas son adecuadas y suficientes. Comentan que, mientras que en otros países europeos se hace una práctica o dos, ‘nosotros hacemos un mínimo de siete u ocho por cuatrimestre y asignatura'. No obstante, en opinión de Alberto, ‘Siempre hay que aspirar a más: cuando te dejan hacer un punto de una sutura, aspiras a hacer la sutura completa el siguiente día, o cuando asistes a una operación de traumatología que es muy seria, y donde no puedes intervenir, pues te gustaría hacerlo'. Pequeños y grandes animales En cuanto a las perspectivas profesionales, la mayoría de los estudiantes tienen enfocado su futuro hacia la clínica de pequeños animales, le siguen, en opinión de ambos estudiantes, los que pretenden dedicarse a la producción y sanidad animal y, por último, una pequeña parte que pretenden enfocar su futuro hacia el tema de los alimentos. Sin embargo, según Alberto, ‘esta pequeña parte se amplia mucho después, porque en esta profesión existe mucho trabajo, pero muy mal pagado, y la opción oficial acaba resultando atractiva'. En función de estas predilecciones generales, ambos confiesan ser unas ‘raras avis' en este panorama profesional. Para Agustín ‘somos una excepción dentro de la facultad, a mí me gusta el mundo del toro de lidia, que no es habitual aquí'. A Alberto, por su parte le apasiona ‘el tema del caballo'. |
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