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Veinticinco años formando profesionales. Una extensa trayectoria en la que la facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia ha logrado estar entre los centros más reconocidos de toda Europa. En este largo camino se ha pasado de unas instalaciones precarias a un centro moderno y capaz, uno de los primeros en ser acreditados positivamente en dos ocasiones por la Asociación Europea de Establecimientos de Estudios en Veterinaria (EAEVE). A tenor de los datos, con unas prácticas de gran calidad a lo largo de la historia de esta facultad, los titulados egresados del centro murciano acceden al mercado laboral en las mejores condiciones que lo han hecho nunca estos profesionales. Actualmente, Granja Docente, el Hospital Clínico Veterinario, y la Planta Piloto de Tecnología de los Alimentos son instalaciones modernas y capaces en las que los futuros veterinarios pueden adquirir experiencia en las mejores condiciones. 14000 casos clínicos cada curso y más de 24.000 horas de clases prácticas en la Granja hacen, entre otras, que estos titulados sean requeridos por las empresas con la seguridad de que contarán con unos profesionales altamente cualificados. |
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Poseer unos conocimientos importantes en matemáticas, física, química y biología, es el requisito que deben cumplir quienes aspiren a realizar estudios de Veterinaria si quieren culminarlos con éxito. Estas materias se ven incrementadas en la carrera con asignaturas como anatomía, citología, inmunología, fisiología, que ya son específicas de la titulación, como la bioquímica, la bioestadística… ‘pero las bases primeras para ser un buen profesional de ciencias de la salud', asegura Antonio Bernabé, actual decano de la facultad de Veterinaria, son las primeras. Vocacional ante todo Si la vocación está –debe estarlo al menos- en la esencia de cualquier carrera para ser elegida por el alumno, en la de Veterinaria, esta circunstancia es aún más especial: ‘Veterinaria es una carrera muy vocacional', asegura el decano. Si a alguien le gusta veterinaria no tiene por qué gustarle farmacia, medicina u otras carreras de ciencias de la salud. Y su afirmación está respaldada con un dato: ‘el 97 por ciento de nuestros estudiantes han elegido esta carrera como primera opción'. Y un segundo dato lo refuerza: ‘Si dejan los estudios no van a otras carreras de Ciencias de la Salud : lo tienen muy decidido'. Una circunstancia que preocupa mucho a los posibles estudiantes de una titulación es la dureza de la carrera en cuestión. Bernabé lo tiene claro: se trata de una carrera dura ‘pero no la única', apostilla. La duración media de los estudios de Veterinaria en Murcia está alrededor de 7 años: ‘si se miran las medias de otras carreras similares, la media de finalización de estudios es muy aproximada a la nuestra'. |
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Prácticas y batas de colores Existe, no obstante, una circunstancia que exige a estos estudiantes, en opinión del decano de Veterinaria, mucho más que a otros de diferentes titulaciones, ‘porque la carrera es eminentemente práctica, y éstas no sólo se ofrecen en instalaciones hospitalarias'. Quienes realizan esta carrera deben desarrollar prácticas también en instalaciones ganaderas, granjas veterinarias, en la planta piloto de tecnología de los alimentos, en mataderos, en clínicas veterinarias… En definitiva, ‘el alumno tiene que patearse mucho el campus e incluso desplazarse fuera, ya que un porcentaje importante de las prácticas se realizan fuera de la universidad'. Hay que tener en cuenta, además, que estas prácticas requieren una indumentaria distinta para cada sitio: bata blanca, botas y delantal para la sala de necropsias; pijamas de color verde en el hospital veterinario y monos de color caqui en la granja. De este modo se evita que los alumnos hagan una intervención después de haber asistido a una necropsia o procedan de la sala de disección. Para entrar a la granja docente es preciso ducharse antes, ‘lo que implica que deben llegar con antelación suficiente, pues debemos tomar todas las precauciones necesarias para proteger a las especies que tenemos en la granja, cuidando de no transmitirles ninguna enfermedad que pueda traer el alumno de explotaciones vecinas'. De maternidad a facultad puntera La facultad de Veterinaria ha entonado este año su particular cumpleaños feliz. Se han cumplido ahora las bodas de plata de la titulación en Murcia, 25 años proporcionando a diversas promociones de alumnos unos estudios de calidad. Antonio Bernabé se remonta a unos tiempos que hoy bien podrían parecer heroicos a juzgar por las precarias condiciones en que hubieron de desarrollarse estos estudios en sus comienzos. El decano lo tiene claro: si hubiese de destacar algo de este primer cuarto de siglo de funcionamiento de lo estudios de veterinaria, sería sin duda, ‘el esfuerzo realizado por todo el personal en este tiempo para pasar de unas instalaciones precarias y casi familiares, a un centro europeo de primer orden'. Los comienzos fueron duros: remodelando un edificio con unas características que no cumplían los requisitos, ni de lejos, para adecuarlo a lo que debía ser la docencia en una facultad de veterinaria. Efectivamente, la primera ubicación de estos estudios, a comienzos de los años 80, fue el complejo socio sanitario de Espinardo. El edificio había sido antes una maternidad que hubo de reacondicionarse totalmente. Allí había camas, habitaciones preparadas para las mujeres que iban a dar a luz, cuartos de baño completos… La primera gran aula fue una sala con columnas, por lo que los alumnos a veces no podían ver al profesor. Después se construyeron laboratorios para microbiología, fisiología, una sala de necropsias, laboratorios para histología, la sala de disección… Aquellos primeros laboratorios estaban en los pasillos. En pocos años, sin embargo, la situación había cambiado considerablemente: en 1990 Veterinaria se trasladaba a un edificio que cumplía todas las condiciones que en esos momentos se requerían para afrontar una docencia de calidad. |
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Los mejores estudios, los mejores profesionales Las clases prácticas han proliferado considerablemente. En el plan de estudios de 1996, por cada hora de teoría, se hacía 0'6 clases prácticas, pero con el plan de estudios de 2001, se realizan las mismas horas prácticas que de clases teóricas, con lo que ello conlleva de mejora en la formación de nuestros estudiantes. Para dar una idea de la actividad práctica de la facultad, baste decir que, en 2005, se hicieron en el hospital más de 14.000 casos clínicos y en la granja docente se realizaron 24.000 horas de clases prácticas. |
‘Nuestros profesionales pueden además presumir –comenta el decano- de estar accediendo a la mejor formación que se ha ofrecido nunca a los veterinarios: la normativa europea ha obligado, entre otras cosas, a incluir en los planes de estudio una asignatura llamada estancias, en la que el alumno, tras aprobar todas las asignaturas de la carrera, tiene que hacer un rotatorio por los distintos servicios del hospital, por las unidades ganaderas de la granja, por la planta piloto de tecnología de los alimentos, por los mataderos, y por una empresa. Todo ello supone una experiencia considerable para un alumno a punto de concluir sus estudios, y representa una puesta a punto y una formación extraordinaria, ‘algo que no tenían hace unos años los profesionales que salían a la calle, como tampoco tenían la formación práctica suficiente para adecuarse a las exigencias europeas', afirma categórico Bernabé. En el año 2002 unos estudios realizados por la Asociación Europea de Veterinaria vaticinaron que entre el 2015 y el 2020, el 60% de los veterinarios formados en el sur de Europa, estarían en paro, pero ahora mismo, a mitad de ese período, la situación existente es muy distinta: la profesión no tiene paro técnico, y los titulados egresados de la facultad de Veterinaria de Murcia encuentran trabajo en un plazo de entre tres y seis meses. A esto hay que añadir la alta movilidad de los estudiantes de veterinaria de Murcia: un elevado porcentaje acude todos los años a realizar un curso académico a un país europeo: Austria, Alemania, Suiza, Italia, Francia…, y también, cómo no, a otras universidades españolas, lo que les permite formarse de una forma más completa, al tiempo que les ofrece más oportunidades para acceder a un empleo, pues, como afirma el decano, ‘a los empleadores les da igual la nota final del alumno, lo que les importa es que han estado fuera, que conocen otras realidades, otro idioma, que tienen la ilusión de seguir formándose, de trabajar en equipo… Todo esto hace que los contraten rápidamente'. ‘De hecho –continúa- tras realizar prácticas en empresa, es el propio empresario quien quiere que se queden'. |

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Un trabajo muy variado ¿Y cuáles son esas salidas profesionales? Según Bernabé, el veterinario tiene muchas. Y no sólo como empleado de una clínica veterinaria, -algo tan de moda en películas y series de televisión- según apostilla. El veterinario cumple un papel fundamental en la inspección sanitaria de alimentos, en industrias cárnicas y conserveras, para evitar la transmisión de enfermedades de animales al hombre, abriendo campos en acuicultura, también en campos tan diferentes como animales exóticos, producción animal…
‘Algo que no sabe la sociedad –informa- es que es justamente el veterinario es quien inspecciona, a través de la Consejería de Sanidad, todos los establecimientos que se dedican a la hostelería, para comprobar que cumplan las normas sanitarias'.
Más investigación que nunca
La investigación en la facultad de Veterinaria ha progresado mucho en los últimos años. Las cifras son elocuentes. Si se comparan los resultados de investigación en Veterinaria en los últimos 15 años, la facultad de Veterinaria de Murcia está situada entre los cuatro primeros centros de investigación nacionales, ‘pero si tomamos los últimos 5 años, somos los segundos, después de Barcelona'.
También en cuanto a calidad investigadora es uno de los centros mejor valorados. En estos 25 años transcurridos desde su fundación, la facultad de Veterinaria, se ha consolidado como un centro de docencia, investigación y actividad asistencial de calidad dentro de un contexto internacional, con varios grupos punteros a nivel mundial sobre materias como reproducción, alimentación, sanidad o patología.
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Siempre entre los mejores
Los estudios de veterinaria han estado regulados siempre por una directiva europea. En ella se especifican los contenidos que deben cursar los estudiantes, también sus instalaciones: hospitales, granjas docentes y hasta mataderos.
En los años 80 comenzaron a proliferar facultades de Veterinaria en España. Eso impulsó el surgimiento de una Asociación Europea de Veterinaria con la que se intentaba regular la calidad de los licenciados. El principal motivo era el temor de que en el futuro les llegara un número muy alto de licenciados de países del sur que no tuviesen la calidad suficiente.
Con este objetivo, desde primeros de los años 90 se propuso un sistema de evaluación y acreditación de universidades europeas.
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Facultad de Veterinaria |
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Granja Veterinaria |
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Modernas instalaciones En 1996 la Universidad de Murcia consiguió unos fondos FEDER para la construcción de la Granja docente y el hospital clínico veterinario, y otros fondos para la construcción de la planta piloto de Tecnología de los Alimentos. Se iniciaba entonces una auténtica carrera contra reloj para dejar a punto unas instalaciones modernas que pudiesen competir con éxito con el resto de universidades de nuestros vecinos de Europa. En 1998 se inauguraba la Planta Piloto de Tecnología de los Alimentos un año más tarde se ponía en marcha el Hospital Clínico Veterinario y en el 2001 se culminaba la Granja Docente Veterinaria.
La facultad de Veterinaria de Murcia se evaluó en 1996, el mismo año que se ponían las primeras piedras del hospital y de la granja. En aquella primera evaluación la comisión creada al efecto puso, obviamente, muchas deficiencias: carecía de Granja y de Hospital -aunque ambos se estaban construyendo-, y el número de alumnos era muy elevado, pero desde esos precisos instantes, se dio paso a una disminución progresiva en los estudiantes admitidos, habiéndose pasado en la actualidad de 120 a 95.
Estas deficiencias se subsanaron en 2002, con lo que la facultad de Murcia pasó a estar incluida dentro de las listas positivas.
La Asociación Europea de Veterinaria no está integrada solamente por países pertenecientes a la Unión Europea. En ella se incluyen más de 100 facultades, y en aquel momento tan sólo 31 podían exhibir un aprobado en su hoja de servicios.
‘El hecho de ajustarnos a estos parámetros –asegura el decano- ha ido a favor de una mayor calidad de la enseñanza'. La ratio actual propuesta por Europa es de un profesor por menos de 7'5 alumnos. La normativa especifica, asimismo, que deben verse un mínimo de 50 animales de compañía en la carrera, ver al menos 40 caballos y/o vacas y hacerse como mínimo 4 necropsias –nuestros alumnos hacen muchas más-. Se trata de indicadores muy precisos que reflejan con nitidez la calidad de la docencia. En ninguno de ellos se puede estar por debajo si se pretende estar incluido en listas positivas.
Los indicadores van perfilando y concretando más y más cuestiones en aras a la consecución de una calidad de enseñanza contrastada. En la siguiente evaluación se pedía que el hospital abriera todos los días del año y una serie de cuestiones en las que se han estado trabajando todos estos años.
En el año 2006, una comisión de expertos estuvo trabajando una semana entera en la facultad. Entrevistaron a los responsables de los departamentos, al personal de administración y servicios, becarios de investigación, alumnos, veterinarios egresados que se habían formado en Murcia, a la junta directiva del colegio oficial de veterinarios…
Esta vez hubo sólo dos deficiencias: que el personal de Administración y servicios era escaso (1/1'08), algo que también ha sido subsanado, y, sobre todo, el hecho de no tener vacuno de leche en la granja. Esto fue resuelto con la firma de un convenio con el ganadero Antonio Lax (empresa AN-PE Lax) de la región, lo cual puso nuevamente a la facultad en listas positivas en un proceso evaluativo cuyos resultados estarán vigentes hasta el 2016.
De este modo, la de Murcia se convertía en una de las pocas facultades de veterinaria de Europa que habían sido evaluadas dos veces y que en ambas ha estado en listas positivas. En nuestro país solo existen tres facultades así de las once existentes en España en estos momentos: Madrid, Barcelona y Murcia. Lugo, podría ser la cuarta, ya que pasa la segunda evaluación este año.
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http://www.um.es/veterina/
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