Las nuevas tecnologías se han instalado con una fuerza inusitada en los medios de comunicación. No han faltado incluso quienes han pronosticado la muerte más o menos inminente de la prensa escrita. La era digital es ya un hecho en esta sociedad de la información que crece a pasos agigantados, y los medios de comunicación tradicionales han debido adaptarse a sus innovaciones.
La importancia y trascendencia de estos hechos hacen que el libro “Prensa y Sociedad de la Información (I). Convergencia y diversificación de los medios impresos en la nueva era digital” (1), escrito por el profesor de la Universidad de Murcia Pedro Antonio Rojo Villada, posea un alto interés desde su mismo punto de salida.
Todos los cambios son inquietantes para las industrias preexistentes. Más aun cuando se trata, como en el caso de la prensa escrita, de una empresa varias veces centenaria. Sin embargo, para Pedro Antonio Rojo, la intensificación de los productos informativos digitales, los importantes cambios que ha sufrido este sector y los muchos que probablemente conocerá en los próximos años, no tienen por qué actuar en detrimento de un producto que ha subsistido a otras importantes innovaciones –radio, televisión…-, y no tiene por qué afectarle ahora de forma drástica: “Ningún nuevo medio –asegura- ha significado el fin de los ya existentes”.
No obstante, la Era Digital ha obligado a las compañías periodísticas a realizar enormes esfuerzos para transformar y adaptar sus actividades a profundos cambios en sus mercados. Rojo se aplica en esta obra a ofrecer un lúcido y detenido repaso de las distintas estrategias planteadas por los medios de comunicación para hacer frente a este fenómeno y su intento de adaptarlo a sus funciones como la poderosa herramienta que representa.
Probablemente nos encontremos definitivamente alejados del concepto romántico de periodismo retratado en viejos filmes como ‘Luna nueva', de Billy Wilder, pero aquel espíritu no tiene por qué haber muerto –“El producto es el contenido, no un determinado método de producción y distribución”, se asegura en el comienzo del libro. Pedro Antonio Rojo es optimista con respecto a este medio que ha subsistido a los embates de numerosas novedades que no lograron arrinconarlo en el favor de sus seguidores en todo el mundo: “Los nuevos medios podrían más bien fomentar la lectura de los periódicos por parte de los jóvenes, contrariamente a lo que se pensaba”.
“La adaptación –asegura- resulta costosa y comporta riesgos, pero vale la pena a largo plazo” –asegura-, añadiendo que “A pesar de que la llegada de una nueva tecnología puede resultar inquietante para una industria madura como la prensa, esto no implica necesariamente la muerte inminente de aquella”.
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