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Ciencia o precipicio; conocimiento e investigación o ineludible atraso científico. La disyuntiva presentada en el propio título de la obra es la idea que siempre ha defendido el autor de la publicación.
El profesor Lozano Teruel posee una rara cualidad en un científico de talla –y él lo es, sin ninguna duda-: sabe desbrozar de esa maleza que convierte el lenguaje científico en algo incómodo y hermético para el gran público, ilustrando los hallazgos científicos más intrincados con originales y didácticos discursos que ilustran los experimentos más osados. En su pluma, las noticias más rigurosamente científicas se convierten en amenas narraciones. Neuronas e iones, Omega 3 y antioxidantes, neuropéptidos y anorexigénicos se convierten en familiares compañeros de viaje de un lector escasamente relacionado con estos temas. Ramas tan vetadas para la generalidad como la Biología, la Biotecnología, la Geofísica o la Fisiología desvelan algunos de sus secretos de forma amena.
El artista José Lucas confirma en el prólogo esta rara cualidad de Lozano Teruel para acercar lo más complicado al gran público: “Ciertamente es asombrosa la inmensa capacidad de nuestro admirado profesor para abordar infinidad de temas en todos los campos del conocimiento”…
‘Cuevas prehistóricas y discotecas', ‘La Luna ¿hija, madre o esposa?', ‘Tiempo antes del tiempo', ‘Cambio climático ¿ciencia o demagogía?', son algunos de los sugerentes títulos que se incluyen en el volumen.
En ‘Cómo apilar bien las naranjas' no enteramos de que el tendero de la esquina, cuando agrupa cuidadosamente sus naranjas en forma piramidal está siguiendo la conjetura que llevó a Kepler a realizar arduas investigaciones hace 400 años, o que tuvieron que ser unos investigadores franceses del instituto Europeo de Química y Biología quienes ratificaran lo que Cervantes aseguró en ‘El Celoso extremeño': que “El vino que se bebe con medida jamás fue causa de daño alguno'.
Personajes históricos ajenos a la ciencia, como Paganini, Lincoln, Akenatón, Empédocles, Montaigne o Gauguín, pero también ciéntificos como Einstein, Pasteur, Max Born o el español Margalef, incluso piratas, monos y ratonas están presentes en este libro. Todos sirven a Lozano Teruel para exponer de forma amena misterios de la ciencia, verdades que van desde la más rabiosa actualidad científica hasta hallazgos que permanecían olvidados en el cajón del tiempo.
Pero si el fondo del libro posee ese innegable interés de acercar y hacer comprensible lo aparentemente inalcanzable para el común de los mortales, el exterior no le va a la zaga, gracias, sobre todo, a una original y excelente portada de José Lucas que parece inducirnos a irrumpir en los procelosos y misteriosos recovecos de la ciencia, y a las ilustraciones de Paco Hernández, que logra una encomiable simbiosis entre ciencia y arte.
En definitiva, un libro que comulga perfectamente con esa frase-lamento de su inicio, haciéndose eco, a su vez, de la conclusión incluida en el Pacto de Estado por la Ciencia, promovida por un grupo de los mejores investigadores españoles la siguiente afirmación: “Los países cultos se miden no sólo por sus artistas, literatos, músicos o pintores. También lo hacen por el nivel de sus científicos, de personajes capaces de entrar por la puerta de la Historia. Sólo Ramón y Cajal y Severo Ochoa ocupan este escalafón en España. Un bagaje demasiado pobre para un país como el nuestro”. |
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Nacido en Moratalla, Murcia (1939) el profesor José Antonio Lozano Teruel, es desde 1971 catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la facultad de Medicina de la Universidad de Murcia.
Iniciador en Murcia, allá por los años 60, junto con su maestro, el profesor Sabater, de la docencia e investigación en Bioquímica y Biología Moleculae, entre sus discípulos se encuentran varias decenas de catedráticos y profesores titulares de esa disciplina quienes, en diversos centros, investigan en diferentes temas con niveles internacionalmente contrastables. El profesor Lozano es Investigador principal del grupo de investigación Melanocitos que estudia la bioquímica y biología molecular de la pigmentación normal y patológicas. Es autor individual o en colaboración de varios libros docentes universitarios y de unos 170 trabajos de investigación publicados en revistas internacionales. Ha recibido distinciones nacionales e internacionales relacionadas con estas actividades universitarias.
Ha desempeñado diversos puestos de gestión universitaria: Vicedecano y Decano de su Facultad de Medicina y Vicerrector y Rector de la Universidad de Murcia. Durante esta última etapa (1980-84) la Universidad de Murcia tuvo un amplio crecimiento y se inició el desarrollo del campus universitario de Espinardo.
A través de las actividades sociales que desempeña o ha desempeñado figuran las de miembro del Patronato de la Fundación Cajamurcia, Vicepresidente del Instituto Euromediterráno de Hidrotecnia del Consejo de Europa, académico numerario de la Real Academia de Medicina de Murcia, académico numerario de la Academia de Ciencias de la Universidad de Murcia, jurado de los premios Jaime I, presidente del Consejo de Administración de La Verdad, etc. En el año 2002 le fue concedida la encomienda de número de la Orden del Mérito Civil. Fue nombrado Gran Pez del Entierro de la Sardina en el año 2006. |
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