Miguel Galindo, hombre arraigado en sus amigos y abrigado por su tierra y por su mar, vuelve interesante cualquier cosa que toca. Se palpa claramente que refleja y multiplica tanto la bondad como la sabiduría. Ambas, la una y la otra, se pueden disfrutar en su último libro, un opúsculo de apenas 70 páginas, donde, de forma dialogada, hace un repaso a lo que podría ser, y, tal vez es, la visión de la neutralidad, tan de moda cíclicamente y con tan buenas apuestas. El título es “El mirador de los neutrales”.
Su verbo fluye de modo dinámico en esta obra, que cabalga entre lo que es y lo elucubrado. Los personajes son Bernabé, Carla, Lucía, Doc y el Jefe, que se enzarzan en temas tan posibles como imposibles, en los que el autor demuestra un excepcional dominio del diálogo.
A veces notamos un cierto “sinsentido”, que es como la realidad misma, que adquiere tanta viveza que nos permite involucrarnos en lo que se nos narra. Las críticas avisan de que, tras esta creación, hay un extraordinario dramaturgo, erguido y a la lucha por lo mejor de lo mejor, que es la búsqueda de ese punto intermedio del que hablaban los griegos. En la moderación, nos decían, asimismo, los clásicos, está la virtud. Lo malo es que no es fácil llegar hasta ella.
No obstante, Miguel Galindo, con dotes de economista, con una enorme visión social, con unas premisas tan literarias como periodísticas, con múltiples menesteres y experiencias en su haber, nos ofrece unas páginas realmente buenas, fáciles de leer, y, sobre todo, amenas. Editorial Tabularium ha sido la encargada de dar vida y luz a esta obra. Le trasladamos, igualmente a ella, la enhorabuena por una impresión sencilla, hermosa y atractiva, como esa vida neutral y sin problemas que todos querríamos para nosotros y para nuestros seres queridos. Hagamos el esfuerzo de comprensión, de aprendizaje y de puesta en práctica de cuanto nos relata, y hagámoslo por el propio Miguel. Demuestra que nos quiere con este tipo de ofertas intelectuales.