Recientemente se ha cumplido el 30º aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco y su execrable régimen sigue sin pasar, todavía, por esa purga histórica que en su día experimentaran otros regímenes similares en el Occidente europeo. Urge realizar ésta no desde posturas revisionistas hipotecadas por el pasado traumático y divisivo, sino desde el convencimiento de que el conocimiento histórico redunda en beneficio de la sociedad española, una sociedad, la de hoy día que, a diferencia de la Dictadura , desarrolla su acontecer diario en Democracia, Libertad y en un Estado de Derecho, aunque le pese a algunos que soñaron y sueñan la Dictadura eterna. Este es el espíritu que registra el libro de Encarna Nicolás Marín, que se sitúa, comprometida y objetivamente, frente a las dramáticas reservas con las que se ha transmitido una parte de la Historia del Tiempo presente, y frente al enconamiento de algunas recientes propuestas lectoras e intentos de exoneración del régimen. Su escritura y reflexión, libre de servidumbres, permiten culminar, de forma magistral, una obra de síntesis donde no hay neutralidad posible ni imparcialidad aséptica ante una dictadura como la que vivió la España encadenada desde 1939 hasta 1975, como suscribe y denuncia, la propia autora, en la última página de su texto.
Estructurada en tres grandes partes que siguen una distribución cronológica que facilita su lectura, la monografía destaca por la diestra capacidad para la movilización de múltiples fuentes y planteamientos teóricos e historiográficos, sin descuidar el ‘estado y la crítica de la cuestión' en todas y cada una de las líneas de investigación que aborda, así como por las amplias perspectivas analíticas que descubre para futuros estudios.
En el primer periodo analizado, de 1939 a 1953, se aborda la forja de la dictadura de Franco, ese periodo en el que, ‘para poder llamarse españoles, había que prestar no sólo acatamiento, sino obligado y decidido apoyo al Estado franquista'. Así, el fundamental papel del fascismo y del caudillaje militar coronados por la dominación política, la violencia y la comunión con la Iglesia de la victoria que tan eficazmente contribuyó al control de la sociedad, son algunas de las problemáticas esenciales que cubre esa primera fase de estudio. Además del análisis del reforzamiento del control institucional y de las distintas modalidades de represión se acomete el estudio de la adopción de una determinada política económica, el contexto de guerra fría y las resistencias a la dictadura en una sociedad de posguerra marcada por el peso moral de la guerra y la cultura vigilada franquista.
En la segunda parte del libro, de 1953 a 1962, periodo bisagra, como lo denomina Encarna Nicolás, se expone el proceso de consolidación de la dictadura y su integración en el mundo occidental: de cómo España, antigua ‘centinela', se puso al servicio de Occidente, sentó los cimientos de la modernización económica y se ‘reajustó' para ser perdurable. Son los años más fértiles de la madurez política de la dictadura, según Encarna Nicolás, precisamente cuando se acomete la redefinición del propio Movimiento y cuando la Organización Sindical franquista estrena su Ley de Convenios de 1958 para tratar de dar respuesta a las nuevas demandas económicas y laborales, eso sí, con la ayuda del nuevo instrumento de represión ideado por el régimen: los estados de excepción que servirán para actuar más eficazmente contra sus adversarios.
Y en la coyuntura que transcurre de 1962 a 1975, tercera y última parte del texto, el análisis de la economía consolidada, no exenta de marcados contrastes, discurre paralelo al maquillaje institucional de la ‘democracia orgánica' contestada por una disidencia política y sindical, y por nuevas resistencias contra el franquismo que inciden, doblemente, en el fenómeno histórico del consenso y la disidencia, en el estudio y valoración de la sumisión y colaboración activa con la dictadura frente a la resistencia, protesta y rebeldía de sectores múltiples y diversos de la sociedad española.
Estos son, entre otros muchos, los transitados temas que recorren las páginas del libro, cuya virtualidad podemos sintetizar en su capacidad de servir, por igual, al especialista histórico más exigente y al neófito del periodo que quiere acercarse al conocimiento de su Historia reciente, de la que conocerá, no sólo los grandes entresijos del pasado, sino muchas de las claves del presente.
La historiografía reciente, que invita a seguir investigando este periodo tan convulso como ineludible en el conocimiento de nuestra historia, encuentra, en el texto de Encarna Nicolás, un espacio para seguir indagando en archivos y memorias, pero también un instrumento para aprender a construir la Democracia y la Libertad frente a la Dictadura.
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