El tiempo que un día creímos detenido para siempre porque la felicidad anidaba entonces entre nosotros. La soledad que acrecienta lo que un día vivimos y que se convirtió en irrepetible. El amor que sentíamos eterno porque era compartido. La amistad que el tiempo se encargó de desdibujar... Son algunos de los temas que aparecen una y otra vez en este libro de poesía de Antonio Lucas.
Las máscaras es el título de la obra que comentamos. Las máscaras pueden servir para ocultar la realidad que no queremos ver mancillada. O, también, para ofrecer aquella cara con la que queremos ser contemplados.
Dice Lucas que Las máscaras constituyen para él una expiación íntima insospechada. También, una colección de encuentros y desencuentros, de llegadas y despedidas, de bienvenidas y de adioses. En definitiva, alfas y omegas que recogen entre unas y otras muchas emociones, muchos dolores, más de una desesperanza.
El autor se desnuda ante quienes se acercan a su obra. Y por si quedase alguna duda sobre sus sentimientos, añade tres textos de Fernando Pessoa, Rubén Darío y de Fiódor Dostoievski. Hablan de lo que se ha perdido, del ser sin rumbo cierto, de amar la vida...
Poesía viva, poesía descarnada, poesía reflejada en el espejo que la vida coloca a veces delante del corazón y del alma.