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La pintura en la danza: Ballets Rusos de Diáguilev

 

 

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 Margarita Muñoz Zielinski

 

     
     
       
   
 

 

Los Ballets Rusos de Diáguilev llegaron a Occidente y desarrollaron su actividad e influencia en el periodo comprendido entre 1909 y 1929, coincidiendo con la eclosión y madurez del cubismo, nacimiento del DADA, del surrealismo y la llegada de grandes talentos extranjeros a la Escuela de Paris. Su presentación fue el acontecimiento artístico más importante de la primera década del siglo XX . Durante veinte años revolucionaron el concepto que de la danza clásica hasta entonces se tenía, que en Europa languidecía cuando había tomado fuerza en Rusia, aportando nuevas ideas y dando al espectáculo del ballet un nuevo giro.

Una serie de circunstancias motivaron que en los montajes intervinieran músicos como Stravinsky, Falla, Ravel, Poulenc, Auric e intelectuales de la talla de Cocteau, entusiasmados ante un proyecto artístico novedoso que soñaba ofrecer espectáculos magníficos cuyo importante coste que sobrepasaba lo impensable fue avalado por la nobleza afincada en Paris, entonces capital espiritual del mundo, con una actividad artística protegida en su día por la realeza de España, en la que los entonces pintores de caballete vanguardistas fueron responsables de diseño de vestuario y decorados. Todo esto causó una eclosión magnifica de la danza de esta Compañía que le dio fama internacional marcando una etapa que en la Historia de la Danza daría pie a la consideración de un antes y un después de los Ballets Rusos.

El promotor y artífice de este milagro del arte fue la figura fantástica de un cultivado ruso, Sergio de Diáguilev (Novgorod 1872-Venecia 1929) para quien el ballet no fue sino la síntesis perfecta del dibujo decorativo, de la pintura de la música y de la danza y cuya personalidad estuvo marcada por la seguridad en si mismo y don de gentes que le hacia sentirse diferente de los demás gracias a una amplia cultura que había ampliado en su despreocupada adolescencia viajando por Europa junto a su adorado primo Dima Filósofov como complemento de una exquisita educación recibida, conociendo a Tchaikovsky, Rimski-Korsakov o Mussorgski, en una acomodada vida no exenta de lujo de un circulo social amante del buen gusto y de la cultura. Introducido desde muy joven en el mundo del arte como organizador de exposiciones plenas de éxito y de conciertos de música rusa, cuyos compositores como Rimski-Korsakov, Borodine o Mussorgski causaron una profunda impresión sobre el publico parisino a partir de 1907/ 1908 y modificando la música francesa moderna de Ravel o Debussy, se sabía testigo de la época de transición más importante de la historia . Supo ganarse prestigio y fama entre la amistad y enemistad de poderosos, zares, príncipes y nobles, llevando a cabo una actividad febril y entusiasta con la que alcanzó la gloria y ser recordado como un empresario único capaz de desarrollar los grandes talentos de Karsavina, Nijisnky, Paulova, Fokine, Balanchine, Massine o Lifar, bailarines seleccionados de entre los mas de cuatrocientos adscritos a los Teatros Imperiales que habían recibido una excelente preparación y bailaban el ballet tradicional . La danza actual es herencia de las pautas marcadas por aquel grupo de artistas muy jóvenes y perfectamente preparados que desde la Escuela Rusa de San Petersburgo y Moscú, herederas a su vez del legado Petipa del XIX, supieron despertar a la nueva época con el cambio de siglo.

Los Ballets Rusos fueron diferentes de lo que en su época era habitual. Aunque en 1909 y hasta 1914(primera etapa de los Ballets) los decorados a excepción de Golovine y algunos de Bakst fueron con el espíritu del tiempo, la diferencia residía en que eran realizados según los esquemas de artistas menos ligados a las tradiciones y dotados de un mayor talento que los decoradores profesionales. El colorido contrastó con los hasta entonces habituales aburridos oscurecidos y sombríos naturalistas y gusto por trajes históricos. El efecto decorativo de la novedosa orgía de colores cambió la perspectiva escénica hasta el punto de suponer una renovación del arte teatral. La mezcla de técnica perfecta de los bailarines, el exotismo, la música excelente provocó un éxito que no fue sino el estallido de una psicosis, de un auténtico delirio de los espectadores. La alianza Bakst, Benois, Stravinsky marcaría una transformación radical en la moda y en el gusto de la sociedad parisina de comienzos de siglo XX. En cuanto al interés por la pintura en Diáguilev, aunque posterior al que había mostrado por el teatro y la música, había sido estimulado y desarrollado por Benois compartiendo con Bakst sus experiencias junto a Walter Nuvel en la Revista El Mundo del Arte y por la larga amistad con Dima Filósofov. En Bakst encontró el pintor de escena que conseguía expresar sus concepciones sobre la integración del color y del dibujo a la música y la danza, haciéndolo determinantes en la armonía rítmica provocando así su revolución de las concepciones del arte del Ballet

Los pintores de los Ballets Rusos fueron Bakst, Benois, Roerich, Korovine, Golovine, Larionov, Picassso, Derain, Gontcharova, Sert, Anisfeldt, Bauchant, Gris, Braque, Marie Laurencin, Matisse… y hasta Cocteau colaboró con el cartel de “El espectro de la Rosa ” en 1911.

Alexandre Benois (1870-1924) de quien su primera ópera fue “El crepúsculo de los Dioses” (1902) y su primer ballet, para el Teatro del Hermitage “El Hada de las Muñecas” (1904) era un firme defensor del ballet como una de las grandes artes, un universo todavía sin explotar para el que había que utilizar a verdaderos pintores en la realización de decorados y vestuario. Fue autor de “Pabellón de Armida” (1907) inspirado en Versalles y sabiendo evocar la magnificiencia del Grand Siècle. Creó el ambiente de “Las Sílfides” y la reposición de “Giselle” de 1910, así como una primera versión de “El Ruiseñor” cuyos decorados en 1914, y tras su presentación, quedaron depositados en los almacenes de Druny Lane y serían destruidos en la guerra. Esta fue además de su última colaboración para los Ballets Rusos. A él le debemos “Petruchka”, “Les Biches” y “El tren azul”.

Léon Bakst(1866-1924) Entre 1909 y 1914 pintó los decorados de doce ballets. Su decorado y vestuario nada más al levantar el telón en “Shéhéreazade” provocó un atronador aplauso, y con “Cleopatra”, atardecer púrpura, inundando el escenario de lapislázuli, cambió la apariencia de las mujeres parisinas cuya moda adoptó el exótico colorido y las formas de vestir con adornos. Otras de sus colaboraciones fueron para “Dafnis y Cloe”, “Juegos”, “El Dios Azul”, “Thamar”, “La leyenda de José” o los decorados impresionistas de “Preludio a la siesta de un fauno” de 1912, trabajando junto a Nijinsky para familiarizarle con las formas plásticas del pasado.

La labor de estos artistas influyó con sus investigaciones arqueológicas para justificar sus decorados en los ballets estilizados de Fokine ayudándole a la hora de expresar dinámicamente la forma e imágenes de danza que aparecían sobre vasijas áticas rojas y negras. Las ideas surgían a veces de lo más sencillo, como cuando Diáguilev para las danzas Polovtsianas de Príncipe Igor, cuyo telón se encargó a Roerich , había acaparado todo lo que encontró en las tiendas elegantes orientales de San Petersburgo y despertaba el entusiasmo exótico tanto hacia Korovine por “El Festín” como para Golovine en “Pskovitianka”. Entre los músicos ( Chopin, Weber, Borodine, Rimski-Korsakov, Falla, Ravel, Poulenc…), Stravinsky colaboró con ocho ballets, Pájaro de Fuego, Consagración de la Primavera , Canto del Ruiseñor, Petruska, Renard, Las Bodas, Apolo Musageta y dos óperas:Mavra y El Ruiseñor; un oratorio: Edipo Rey y su cuadro sinfónico, Fuegos Artificiales, siendo el director artístico que junto a la alianza Benois-Bakts- Golovine ejerció mayor influencia a lo largo de los veinte años de existencia de los Ballets Rusos. Michel Larionov uno de sus creadores y animador activo de la vanguardia en la heroica etapa de los comienzos del arte abstracto conoció a Diáguilev en 1903 en una exposición de arquitectura moderna inglesa organizada por la Sociedad de Arquitectos en Moscú cuando todavía dirigía la revista El Mundo del Arte que conciliaba las ideas occidentales de vanguardia de pintores franceses como Degas, Toulouse- Lautrec, Van Gogh etc. con las de la escuela rusa de San Petersburgo. En 1913 empezó a trabajar los Ballets Rusos. Colaboró en “Sol de Medianoche” y “Renard”.

La primera época del Ballet Rusos había derivado directamente de Mundo del Arte y a su término, en 1914 los ballets y los decorados se modernizan y entre los pintores hay más extranjeros que rusos y los rusos que trabajan viven en Paris. Aparece una nueva concepción del decorado, libre de histrionismo y naturalismo, con “El Gallo de Oro” de Natalia Gontcharova (1881-1962). En esta segunda etapa, 1914-1929 se crearon unos cuarenta ballets con Larionov, Braque, Marie Laurencin, Gris, Max Ernst. Los decorados creados a partir de 1917, “Parade” “Pulcinella” “Tricornio” y “Cuadro Flamenco” (Picasso) “Las Bodas” (Gontcharova) “Renard” (Larionov) “Chatte” (Pevsner y Gabo) revelan el mismo deseo de renovación del naturalismo y el historicismo. “Parade” no fue comprendido, siendo una apología del cubismo triunfante fruto de la asociación Satie, Cocteau, Massine y Picasso, estos dos últimos integrados en el círculo de los Ballets Rusos en Italia en 1917 mientras que la Compañía estaba de gira por Sudamérica.

En cuanto a la colaboración de Andre Derain con los Ballets Rusos fue casualidad, debido al enfado entre Diáguilev y Bakts a quien se le había encargado en principio la realización de las maquetas de “ La Boutique Fantasque ”. Por falta de seriedad de Diáguilev, reclamando inesperadamente el trabajado tras un largo silencio, Bakst le pidió aplazarlo o que lo encargase a otros y Diáguilev sin pensarlo lo hizo a Derain. El enfado entre Baktst y Diáguilev duró más de dos años hasta el encargo de La Bella Durmiente en 1921.

El periodo 1920-1925 es calificado como neoclásico. Diáguilev estuvo enfadado con Bakst, Goncharova y con Cocteau. Se crea “Noces” y “Les Biches” y colaboran Picasso, Derain y Delauny. Los últimos años de este periodo Diáguilev se interesó por el constructivismo, reuniendo composición, construcción y pintura siendo un periodo marcado por la investigación y esfuerzo creador. A partir de 1925 los ballets son muy modernos. En 1929 la muerte de Diáguilev cierra una parte de la historia de los Ballets Rusos que sus colaboradores intentaron continuar convertidos en Ballets de Montecarlo para ir desapareciendo gradualmente.

El papel jugado por los pintores fue de enorme importancia y seria minimizarlo decir que Bakst, Benois, Serov, Korovin y Golovine crearon simplemente un marco en el que Fokine, Nijisnky, Paulova y Karsavina y otros ejecutaban y combinaban sus danzas, cuando en realidad esos pintores inspiraron todas las ideas dirigiendo las evoluciones coreográficas. Fueron verdaderos pintores atraídos por el teatro los que contribuyeron a renovar el arte de la danza. Su influencia comunicó un carácter especial a todas sus producciones y podemos atribuirle sin presunción ninguna la mayor parte de su inmenso éxito

 

Bibliografía

Sergio Lifar. “Serge de Diaghilev. Sa vie,son oeuvre,sa legende”. Editions d´aujourd´hui. 1982.

Richard Buckle. “Diaguilev”. Editorial Siruela S.A 1991

Michel Larionov. “Diaghilev et les Ballets Russes”. La Bibliothèque des Arts, Paris. 1970

19 de Mayo de 1909. Su debut en el Teatro Châtelet de Paris y no en la Ópera fue a causa de problemas económicos.

El éxito alcanzado con su exposición de Retratos Históricos Rusos de 1905 en el Palacio de Táuride de San Petersburgo en el que colgaron más de tres mil lienzos determinó la organización de la Exposición de Arte Ruso en el Salón de Otoño de Paris en 1906 en la que se podían ver representados todos aquellos artistas que según Diáguilev habían ejercido influencia directa sobre el espíritu contemporáneo de Rusia..

Las temporadas de música rusa en Paris se celebraron hasta 1914.

Diáguilev estuvo ligado a la dirección de los Teatros Imperiales entre 1899 y 1901 conociendo a un gran número de bailarines y a Fokine quien le ayudó en la realización de reformas pensadas en el arte del teatro así como a introducir las innovaciones que más tarde aplicaría a su Ballet Ruso.

Michel Larionov.” Diaghilev et les Ballets Russes” La Bibliothèque des Arts. Págs. 99/90.

Revista El Mundo del Arte. 1898-1903.

Vladimir Féderovski L´historire secrete des Ballets Russes. Editions du Rocher. 2002 Pag. 57.

Para la versión de 1925 de Balanchine el pintor fue Matisse.

Los dibujos fueron comprados por el Museo de Artes Decorativas, Pavillon Marsan.

Roerich sería el autor de los decorados de La Consagración de la Primavera

Muchel Larionov. Diaghilev et les Balltes Russses. Pag.7

Michel Larionov. Pag. 90

Serge Lifar. Serge de Diaghilev. Editions d´aujourdhui. Pag.167.

 
         
     
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