La poesía quizá sea de lo poco que queda cuando comienzan las ausencias, o cuando todo se puebla de vacuidad o de cosas por entero inútiles. Por eso, resulta gratificante que un grupo de personas --animadas y animosas, sin duda-- se hayan decidido a poner en marcha una revista de poesía: Hache.
Con la que está cayendo, cuando a veces nos vemos totalmente "in puribus" en una sociedad que a veces tenemos duda de hacia dónde se encamina, resulta gratificante la lección de Hache . En ella se dan la mano autores consagrados junto a otros que llevan camino de serlo, porque en su obra se aventura que acaban de iniciar el recorrido de un camino que pasará por más estaciones.
Afirman sus promotores que la "h" es la octava letra del abecedario y la sexta de sus consonantes. Y añaden que "en la lengua general, no representa sonido alguno". Así es. Pero ellos, con esta obra, acreditan que aquella letra también es la que sirve de comienzo a palabras como honradez, honor, humildad...
En el libro no faltan los agradecimientos a cuantos han colaborado con el mismo: Angel Panigua, Carlos Marzal, Antonio Gras, Antonio Martínez Mengual, y otros muchos.
A partir de ahora, la poesía, esa manifestación escrita en soledad pero que se abre a quienes saben mover su corazón al ritmo de quien la escribió, se escribe con "Hache".