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“ La gente no quiere ser héroe ni estar apestado socialmente, quieren vivir en paz”

J. Mº. Calleja

 
             
       

LAS MIRADAS SIN LIBERTAD

 
             
            Verónica Campillo Martínez.  
     
   
 

Quizá la mejor manera de poder comprender y explicar el problema vasco sea escuchando, leyendo o conviviendo con quiénes son de allí. Quizá de acuerdo con esta afirmación la Escuela de Trabajo Social- Aula de Debate- organizó la conferencia titulada: <<La vida diaria y la coyuntura política en el País Vasco>>, ofrecida por José Mª Fernández Calleja, Prof. de Periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid.

A través de su testimonio se dilucidaron numerosas cuestiones que saltan cada vez que se lee una noticia de prensa o se ve el telediario. Calleja intentó dar respuesta a preguntas muy extendidas en la sociedad: por qué en ocasiones la sociedad vasca no ha condenado determinados atentados, por qué su respuesta ha sido el silencio, por qué la iglesia ha dado refugio a etarras, por qué Arzalluz ha buscado excusas ante el horror terrorista.

Según José Mª Calleja esta situación se debe a que la sociedad vasca vive “atenazada por el miedo” lo que les impide ser ciudadanos a la hora del “lenguaje corporal”, en especial a la hora de mirarse. Para Calleja resulta curioso cómo es posible no poder mirarse a los ojos por temor a que descubran tus ideales, tus miedos, tus propósitos. El conferenciante lo sintetizó con estas palabras : “ Las miradas en Euskadi pueden matarte con un ojo y rematarte con el otro”. Los saludos se reducen a aquellos que pertenecen a tu partido o círculo social, consecuencia del terror que impone ETA. El periodista citó que en el verano de la tregua gente que entonces le saludaba ahora ni siquiera le miraba a la cara. El temor se percibe en cada rincón, aunque quizá para un turista o una persona que vaya de paso no lo sienta. Podemos afirmar, pues, citando las palabras del conferenciante que: “ hay una sociedad enferma en las relaciones personales” testimonio, por otra parte, de lo que él considera el problema fundamental, que es la falta de libertad.

Para el periodista esta imposibilidad de mirarse frente a frente viene motivada, entre otras cosas, por el odio aprendido desde la infancia. Algunas familias “fabrican seres odiantes” a través de historias míticas y falsas, que expresan que todo lo español es malo, convirtiendo esta afirmación en “anestesia moral” ante el horror terrorista. La condición de verdad y bondad se difumina en función de los intereses y la cultura con las que cada uno convive. En palabras de Calleja: “ El Nacionalismo es un buenísimo negocio, es un fenómeno de localización(…)que ha creado una sociedad paralela nacionalista, una sociedad dentro de la sociedad” . Otro frente de incitación al odio son algunos medios de comunicación, que se ven, por otra parte, controlados por el PNV donde, Calleja subraya en especial cómo se trata a las víctimas y a los victimarios. Por último señaló el ámbito escolar donde, en ocasiones, se enseñan valores que se alejan de la tolerancia entre la población española y vasca.

El periodista recordó que la primera vez que la sociedad vasca alzó su voz frente al terrorismo fue en el atentado a Miguel Ángel Blanco, donde el horror les hizo quitarse el miedo de golpe, sentirse identificados con la víctima y no con el victimario. El 1997 el PNV se da cuenta y también reaccionó pero en este caso, por una mera cuestión de poder, afirmó Calleja.

A pesar de todo, el conferenciante confía con optimismo en la desmantelación progresiva de ETA, según él, el grupo terrorista se está acabando ya que sus principales dirigentes han sido capturados, además, han perdido su oportunidad de estar en los ayuntamientos, por lo que ahora se ven necesitado de la democracia, para poder, de esta manera, llegar al pleno.

Aunque para José Mª Calleja el problema seguirá existiendo mientras en el País Vasco se siga viviendo con “el vocabulario de los asesinos, que deja entrever bajo las palabras actitudes heroicas ante actos o cúpulas terroristas, frente a afirmaciones asépticas referidas por ejemplo, al desmantelamiento de algún comando. Se podría concluir, en palabras de Calleja que “Nunca sabremos realmente lo que piensa la sociedad vasca” ya que, “ Incluso la Solidaridad es clandestina”.

 

           
 
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