Salir del universo útil e instalarse en la cultura de la gratuidad, es una apuesta que hacen mujeres y hombres que nos recuerdan diariamente con su testimonio que la vida es una fiesta en la que se celebra la libertad, el don y el reconocimiento del “otro” como alguien.
En el mundo mediático en el que nos movemos, un grupo de hombres y mujeres han apostado por una cultura alternativa que está dando respuesta a la demanda vital de nuestra sociedad: la cultura de la gratuidad.
Ellos, diariamente, asumen la gigantesca tarea de construirse con otros, de ser manos, pies, oídos y compañía de los que no los tienen, y con gozo y naturalidad comparten gratuitamente lo que gratuitamente hemos recibido: la vida. Son personas que liberan su tiempo y sus capacidades al servicio solidario de caminar hombro con hombro con quienes los necesitan.
No buscaron ni buscan notoriedad. No salen en los periódicos, ni cotizan en bolsa la inmensidad de esta fortuna, la de la solidaridad, que aumenta cuanto más se gasta, cuanto más se reparte. Nada de cuanto acontece a otros les es ajeno, y comprometen con naturalidad, gustosamente, anónimamente, su existencia en ello. Son los grandes colosos morales de nuestro mundo. desde nuestra profesión sabemos que hacen posible la existencia. No usan su tiempo libre, sino su tiempo disponible, que lo convierten en tiempo “liberado” para otros.
Queremos, con este gesto, llamar la atención sobre su existencia, sacarlos del anonimato por un día, convertirlos en noticia.
La Escuela Universitaria de Trabajo Social de Murcia fiel a su vocación de conexión y servicio a la sociedad murciana, junto a la Plataforma para la Promoción del Voluntariado en la Región de Murcia, quieren expresar el reconocimiento a personas que por la excelencia moral de su trayectoria vital hacen posible una magnífica realidad en un mundo que deja pocos espacios para la utopía y nos engaña instalándonos en lo que nos ofrecen como real otras instancias. Reconocimiento a esas vidas ignoradas que la sociedad llama “anónimas” y que para nosotros están preñadas de “identidad” y plenitud; para hacerlas presentes, visibles socialmente y desde aquí, darles las gracias públicamente por su testimonio y su vida, en nombre de todos.