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Avances
“La de Parkinson es la enfermedad neurodegenerativa que
mejor perspectivas tiene actualmente”. Así de rotunda
y esperanzada respecto al futuro de una de las enfermedades relacionadas
con el sistema nervioso más extendidas mundialmente se
muestra Mª Trinidad Herrero Ezquerro, profesora del Departamento
de Ciencias Morfológicas y Psicobiología de la facultad
de Medicina e investigadora responsable del grupo de investigación
de Neurología y Neurocirugía Experimental. Según
la doctora Herrero, “La enfermedad de Parkinson fue la primera
enfermedad neurodegenerativa de la que se supo su causa –la
muerte de las neuronas dopaminérgicas-, y la primera en
obtener tratamiento, aunque –matiza- se trata de un tratamiento
exclusivamente paliativo”.
Un factor muy importante para la lucha contra esta enfermedad,
que ha marcado la importante evolución de las investigaciones,
según remarca la investigadora, es que “el modelo
experimental es muy válido. Se puede mimetizar la clínica
de la enfermedad, lo que ha permitido que se avance muchísimo,
tanto en el conocimiento de la etiopatogenia, de la fisiopatología,
como en establecer nuevas estrategias terapéuticas”.
Según Mª Trinidad Herrero, a todo ello hay que añadir
que el parkinson es una de las enfermedades que más se
está estudiando y que mejores perspectivas tiene de tratamiento,
aunque “siempre teniendo en mente que en la actualidad no
existe tratamiento curativo”.
Y es que, según ella, el principal problema para encontrar
una cura definitiva para esta enfermedad reside en su origen multifactorial:
“Habría que atacar a muchos frentes –dice-,
esto es lo que ha provocado que en la actualidad no se pueda curar
ni detener el avance de la enfermedad. Además, existen
reacciones en el cerebro que perpetúan la neurodegeneración”.
Importancia de un rápido diagnóstico
Mª Trinidad Herrero asegura que uno de los mayores problemas
para disminuir los estragos de la enfermedad es que su diagnóstico
se suele realizar muy tarde: “Sería deseable detectar
la enfermedad cuanto antes, de ese modo cualquier estrategia de
tratamiento podría ser mucho más efectiva, sobre
todo para recuperar las neuronas remanentes (que resisten el proceso
neurodegenerativo), ya que éstas podrían suplir
funcionalmente a las que están desapareciendo”.
Uno de los descubrimientos más novedosos en los que trabaja
el grupo de investigación de Neurología y Neurocirugía
Experimental de la Universidad de Murcia son los factores de inflamación
presentes en el curso de la enfermedad: “En la sustancia
negra, el núcleo donde se localizan las células
dopaminérgicas, aquellas que mueren y provocan la cascada
de alteraciones que producen la falta de movimiento y la rigidez
del enfermo parkinsoniano, hemos detectado –asegura la doctora
Herrero- un aumento de vascularización y de factores de
inflamación”. Este descubrimiento podría tener
importancia crucial, ya que los procesos inflamatorios pueden
ser uno de los factores que perpetúan la muerte celular
a lo largo del tiempo, algo que hasta ahora se desconocía.
Terapia génica, la esperanza
Una de las líneas de investigación más novedosas
del grupo reside en trabajar con células inmortalizadas
que producen TH (tirosina hidroxilasa), con el fin de mejorar
los síntomas motores en la enfermedad, un proyecto en el
que colaboran también investigadores chilenos.
Para esta línea de investigación, los roedores son
aliados poderosos del grupo a la hora de realizar experimentos
que luego puedan ser transplantados a la clínica con humanos.
Sin embargo, son los monos, por su similitud con el ser humano,
los animales con los que mejor puede experimentarse estas posibles
mejoras de la enfermedad de Parkinson.
Los integrantes del grupo experimentan en monos para intentar
que con la menor inflamación posible se produzca la mayor
respuesta génica: “Al morir las células que
fabrican la dopamina, en el cerebro de los monos parkinsonianos
inyectamos un virus atenuado con un trasgen que expresa una enzima
que facilita la producción de dopamina”, asegura
Herrero.
En estos momentos, el mayor problema reside en determinar la cantidad
exacta de virus a inyectar en el enfermo para que el tratamiento
sea efectivo. En cualquier caso, según afirma Mª Trinidad
Herrero, aunque en el futuro es posible que ésta sea una
estrategia terapéutica de uso muy común, habrá
que esperar al menos cinco años para que pueda plantearse
en la clínica a los enfermos de Parkinson.
Qué es la enfermedad de parkinson
Rigidez muscular, temblor en reposo, así como pérdida
y lentitud de movimiento (acinesia y bradicinesia) son las características
más acusadas de los enfermos de parkinson –no en
vano, se le denomina también parálisis agitante-.
Se trata de una enfermedad neurodegenerativa asociada al envejecimiento
en la que se pierde unas neuronas (dopaminérgicas) de una
parte del cerebro. Al perderse su proyección a otros núcleos
también se pierde el aporte dopaminérgico, lo que
conlleva que se produzcan lesiones en serie que redunda en una
disfunción motora, cognitiva y emocional en el enfermo.
Según Mª Trinidad Herrero, hasta hace pocos años
se pensaba que en la enfermedad de Parkinson sólo se producía
alteración de signos motores: rigidez, temblor en reposo
y trastornos posturales, pero se ha descubierto que existe también
una alteración de la esfera cognitiva. Bradifenia –es
decir, lentitud en pensar- y alteraciones en el lenguaje son también
características de estos enfermos.
La enfermedad de Parkinson conlleva también alteraciones
emocionales, aunque esto es algo que, al ser más complicado
de evaluar, lamentablemente se le ha dado menos importancia.
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Grupo
de investigación
El grupo de Neurología y Neurocirugía Experimental
(NYNE) de la Universidad de Murcia tiene en la enfermedad
de Parkinson una de sus principales líneas de trabajo,
aunque también el estrés y la fisiopatología
del suicidio están en su punto de mira.
El grupo intenta buscar las causas de la enfermedad y trata
de encontrar una aplicación clínica para paliar
los problemas de estos enfermos. |
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Prof. Herreros |
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En el grupo están integrados médicos
clínicos como Máximo Poza, jefe de Neurocirugía
de la Arrixaca; Andrés Fernández Barreiro, jefe
de la sección de Neurología de la Arrixaca, Emiliano
Fernández Villalba y Angel Sánchez Bahillo. El resto
son biólogos, bioquímicos y psicólogos (Carlos
Barcia, Juani Navarro, Virginia García, Jose Luis Saez
Casanelli, Juani Sanchez-Serrano...).
Una enfermedad frecuente
El parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más
frecuente en el mundo después del Azheimer. Se calcula
que uno de cada mil habitantes mayores de 65 años padece
o llegará a padecer la enfermedad. Aproximadamente un millón
de europeos –de ellos 80.000 españoles- están
afectados por esta enfermedad, lo que explica que los estudios
sobre la enfermedad de Parkinson se hayan convertido en uno de
los prioritarios de la investigación en todo el planeta.
Al igual que al conocimiento de la enfermedad de Alzheimer contribuyó
el hecho de que lo contrajeran seres como Rita Hayworth o Ronald
Reagan, el parkinson se ha conocido más a raíz de
que lo contrajeran personalidades como el exboxeador Mohammed
Alí, el actor Michael J. Fox o el mismísimo pontífice
Juan Pablo II.
Jaque al Parkinson
Actualmente existen dos estrategias para el tratamiento de la
enfermedad de parkinson: una farmacológica y otra quirúrgica.
La farmacológica, basada en la administración de
fármacos con L-DOPA posee efectos secundarios que llegan
a incapacitar al enfermo tanto como la propia enfermedad por lo
que se combina con agonistas dopaminérgicos y otros fármacos.
La quirúrgica, más moderna, sólo lleva cinco
años en práctica, y consiste en desactivar determinados
núcleos del cerebro desde fuera, con lo que el paciente
mejora su capacidad motora.
Actualmente se trabaja en estrategias basadas en la terapia génica,
que constituirá, previsiblemente, la estrategia definitiva
para el futuro de las enfermedades degenerativas.
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