06-02-08 El trabajo bien hecho, el del día a día y el entusiasmo puesto en la tarea realizada es una realidad para muchos ciudadanos y ciudadanas que, a lo largo de sus años, han sabido encajar el oficio profesional con la familia, la actividad social y, en ocasiones combinar el sobreesfuerzo, el desafío profesional y el empeño en la actuación por los ideales, aunque, a veces, haya que lidiar momentos nada fáciles, donde hay que sobreponerse, mirar hacia delante y nunca perder el norte, la perspectiva que nos da la vida. Ayer, la murcianía se hizo gala del reconocimiento a dos personas muy queridas vinculadas con la Enseñanza , con mayúsculas y en negrita, que recibieron las Medallas de Oro al Trabajo. Los dos son profesores, de los pies a la cabeza, grandes didactas; ella fue durante años formadora de maestros e investigadora y, más tarde, pasó a impartir Historia de la Economía ; él maestro de primeras letras, de Primaria…Ambos son todo un lujo para los habitantes de esta Región murciana que celebramos con entusiasmo este galardón recibido, de las manos del ministro Caldera , al igual que lo han hecho, a nivel nacional, otros reconocidos representantes de las artes, del pensamiento y del mundo empresarial como Jesús de Polanco , el exjesuita Díez Alegría , o el humorista Forges . Una medalla fue para Maria Teresa Pérez Picazo , una gran mujer y madre de familia numerosa, investigadora de prestigio internacional. La conozco muy bien, de aquellos años del Cuéntame , cuando la Escuela Normal no era Facultad y ya entonces era una autoridad en la enseñanza de la Historia , destacaba por encima de muchos colegas, sin necesidad de subirse a la tarima. No dictaba apuntes…simplemente hablaba y hablaba sin parar, bueno mejor dicho, hasta que sonaba el timbre que avisaba del cambio de clase. Sus argumentos fundamentados y su altura científica en la explicación nos hacían comprender los problemas sociales con ahínco, las realidades diversas,…tener a la Picazo de profesora era, lo mejor de la Casa. Su brillante currículum investigador le sirvió, para que, tras diversos intentos, llegar a esa promoción currada para obtener una Cátedra de Universidad, por oposición, en otro centro universitario muy diferente al que estaba vinculada, como es el de la Facultad de Económicas. La otra medalla es más añeja, por decirlo de algún modo, porque don José Castaño, tiene nada más y nada menos que 90 años, aunque no los manifiesta, porque los lleva con gran deportividad y buen humor. Este don Pepe, José o Pepe- a secas, sin el don- es todo un personaje convencido, hasta la médula, del valor de educar… pero en el aula, no en las alturas, ni en los despachos…Es todo un maestro de la práctica, aún hoy y aquí está su mérito, sigue acercándose cada mañana al colegio que lleva su nombre en la ciudad de Murcia, junto al parque de la Seda a colaborar con los profesores, a echar una mano en la enseñanza de los críos… Los que hemos tenido la suerte de conocerlo sabemos que es un auténtico protagonista de la historia de la enseñanza en esta Región, tiene una espléndida formación universitaria y pedagógica, como buen discípulo de aquel plan Profesional de la Segunda República que le ofertó una esmerada cualificación en un oficio valioso, el de maestro , con toda la carga semántica y afectiva que conlleva el vocablo y que, en su buen hacer, imprime una categoría reconocida por muchos compañeros. La trayectoria del buen amigo Castaño ha sido, recientemente, narrada en diferentes medios de comunicación, donde ha descrito las dificultades a las que tuvo que enfrentarse una vez iniciada la guerra civil y cómo ya, al finalizar la dictadura franquista, se incorpora a las aulas, con la pasión de recuperar ese oficio arrebatado por la depuración ideológica, para entregarse a la formación de los chiquillos sin reservas, con dedicación y esmero. El magisterio y la Universidad de Murcia están de enhorabuena por este reconocimiento a una gran labor educativa. Estas dos Medallas de Oro son, para muchos, un buen ejemplo a seguir, un referente libre y entregado a la obra bien realizada y un motivo de reconocimiento social a ese, en ocasiones, al oficio de docente, poco valorado en la calle y, sin embargo, es fundamental que tenemos que mimarlo y sentirlo como parte de todos los ciudadanos que hoy están en el sistema educativo y que mañana ejercerán responsabilidades en una sociedad que cada día tiene que valorar más la formación y el conocimiento. |
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