Entrevista
-P: Usted es un maestro, de los de verdad, un maestro como aquel de la película de “ La Lengua de las mariposas”, un maestro republicano…
-R: Yo inicié mis estudios de Magisterio, en 1935, soy del Plan Profesional, el mejor plan de formación de maestros. Tenía cuatro años y era necesario realizar una oposición de entrada con tres ejercicios. El último año de la carrera era para realizar prácticas, durante todo un año, en una escuela. Es a mitad de carrera, iniciado tercer curso, en plena guerra civil cuando me incorporé al Frente de Teruel, luego más tarde volví a Murcia y me examiné, e inicié el cuarto curso de practicas, remuneradas en un colegio todo el año, cobrando 3.000 pesetas anuales…era mucho dinero, en aquella época el sueldo de ingreso de un maestro era de 4.000 pesetas anuales, por encima e lo que ganaban los funcionarios de oposiciones en otras administraciones, como correos, obras públicas, en los ayuntamientos…El plan profesional mejoró el sueldo de los maestros. Este plan universitario se centraba en la idea de formar a los docentes, no en ampliar conocimientos. Se presuponía que un bachiller universitario ya tenía los conocimiento suficientes en las diferentes asignaturas de ciencias y de letras para impartir la primera enseñaza, lo que se le enseñaba en la carrera era a enseñar. La entrada a estos estudios de Maestro exigían una preparación, una oposición con tres ejercicios, uno de redacción (en mi caso recuerdo que versaba sobre Lo bueno y breve, dos veces bueno , otro en ciencias y otro en letras) había una selección al inicio de la carrera, luego, al terminar te daban trabajo dentro de la provincia…
-P: Pero la guerra rompe los sueños y las ilusiones de un recién titulado, joven y luchador…
-R: En cuanto Franco coge el poder las cosas cambian demasiado…aunque en la ciudad de Murcia, la guerra se vivió más tarde, en otros sitios como Cartagena, hubo más bombardeos… Yo estaba, al final de 1938 en una escuela en la plaza de la Paja , en una graduada del Barrio del Carmen... En marzo, del 39 se acaba la guerra y el primero de mayo ingreso en prisión, en la cárcel provincial. En junio, el fiscal me impone 30 años de reclusión perpetua por haber sido defensor de la república, ocupar cargos en instituciones, como la de secretario de organización del Comité provincial y presidente de la FUE (Fundación Universitaria Escolar) algo así como un Sindicato democrático de Estudiantes. Sin embargo, ya en la cárcel de Totana se beneficia de una extinción de condena, con lo cual a los dos años y medio sale de prisión, pero no puede reingresar a la escuela. En 1941 ya está libre y es en 1943 cuando se casa con una maestra, compañera de la carrera... Fueron malos tiempos, muy difíciles, trabajé en muchos oficios y gracias a que mi mujer que era maestra pudimos tirar adelante…
-P: Imagino que sería difícil para los maestros republicanos pasar, de la noche al día, a ser maestros del régimen franquista
-R: Claro que sí, al terminar la guerra todos los estudios realizados en zona republicana fueron anulados. Los maestros tuvieron que hacer, de nuevo, en 6 meses cursillos para titularse de nuevo. El titulo del plan profesional se anula y aparece un nuevo plan de formación que era, todo hay que decirlo, mucho más flojo. Como fueron muchísimos los maestros represaliados y alejados del ejercicio profesional, como era en mi caso, y no había docentes en las escuelas, nombraron maestros de forma rápida y acelerada. Por ejemplo a todos los alféreces provisionales le dieron el título, así todo aquel que fuera adepto al régimen, con un aval de personas reconocidas le dieron el título. Es entonces, por ejemplo, cuando se ponen en marcha las escuelas parroquiales, de la iglesia, que consistían en que un maestro compraba las sillas y los pupitres, se hacía cargo con los gastos de los materiales y en locales de la parroquia se podía dar clase y, vimos como con el paso del tiempo se incorporaron a la red pública de enseñanza primaria.
-P: El reingreso a la escuela, a un aula, a un trabajo añorado y ansiado tuvo que ser una experiencia muy fuerte.
-R: Al morir Franco, en 1975 reingresamos 6 maestros y maestras de Murcia. Siempre me gustaron más las ciencias que las letras, lo que es la vida…Cuando reingresé tuve que hacerme a cargo de una clase de Lengua, de 6º, 7º y 8 º de EGB, en Murcia, en la graduada de San Antolín, (García Alix) y desde ahí siempre me gustó impartir lenguaje, mi máxima ha sido que “cuanto más se estudia, más se aprende”. Los destinos que nos ofertaron eran lo que quedaban al final de la lista de peticiones. En mi caso, al estar casado con una maestra ejercí el derecho de consorte y mi primer destino fue en el colegio Mariano Aroca de Murcia… Posteriormente estuve trabajando e el colegio García Alix, de Murcia, una vez jubilado a los 67 años, con la aprobación del inspector Delgado Borrego, seguí vinculado al colegio, como profesor voluntario. Más tarde ya en 1991 se trasladan al colegio que le puso mi nombre, “Maestro José Castaño”, en el barrio popular de La Seda , de Murcia.
-P: Pero ese afán por dar clases, más allá de la edad de jubilación a qué obedece?
-R: Para mí dar clases en un aula, a los chiquillos, es lo que más me satisface…quise recuperar los años alejados de mi oficio. De ahí que yo seguía todos los días en horario normal haciendo, casi lo mismo, en clases de lengua con los mayores..La inspección me facilitaba esta situación irregular, de ser un maestro más, aunque jubilado. Posteriormente, pasé a una denominación de voluntario por la Educación , y también hubo un inspector que se opuso a que me dedicara a dar clases, como venía haciéndolo y entonces pasamos un mal momento, en el centro y tuve que colaborar en otras actividades… Sin embargo, ahora, sigo acercándome todos los días al centro, ayudo, colaboro con el director, con los maestros y maestras y participo de lo que se hace en el colegio.
-P: Hablemos del aula, del alumnado, de la formación, de la calidad …Parece ser que los chicos de ahora son más difíciles de educar, son más indisciplinados….
-R: Los alumnos de ahora, son mucho más sinceros que eran los de entonces. En otros tiempos, los críos eran mucho más hipócritas que ahora. Por ejemplo, muchas de las cosas que se hacían, como ponerse de pie al entrar un profesor en clase, se hacía sin pensar en ello, era como por rutina…ahora, son mucho más sinceros y hacen lo que tienen que hacer, si quieren. También, antes los pequeños, por ejemplo, estaban sometidos a los adultos, eran los que recogían los pescozones de los mayores, eran los indefensos…
-P: Pero, se dice que el nivel educativo está mucho más bajo que hace años ¿ o no?
R: Sí, es cierto, se está descuidando la formación de los chiquillos en los primeros cursos. Por ejemplo, se está descuidando que los mejores maestros vayan a los cursos de abajo. Los finlandeses dicen que los maestros mejor formados y con más experiencia deben estar en los primeros cursos. De otra parte, el nivel cultural ha bajado. Antes, a los 10 años se sabía más lenguaje, menos faltas de ortografía, hasta se daban raíces cuadradas… ahora se comprueba que la falta de vocabulario es enorme. Hay que leer y escribir bien, porque si no se sabe leer, no se puede estudiar. Y hay que dejar que el niño elija aquello que le apetece leer, lo que le agrada. Yo aborrecí el Quijote, porque me lo impusieron como texto obligatorio.
-R: Y la familia ¿se toma en serio la educación de sus hijos o confía en que sea la escuela quien se los eduque?
-P: Los pilares de una buena educación son la familia, la sociedad y los maestros. La responsabilidad de la familia es tal que tiene que preocuparse de lo que hacen y de lo que ven en la tele. Se está comprobando que el trabajo de padre y madre, los horarios y tiempos en los que los padres no están con los hijos, dificultan su formación. Los límites los tiene que poner la familia.
-P: En los últimos meses se ha dado un intenso debate sobre la implantación de una materia, denominada Educación para la ciudadanía ,¿está a favor o en contra de que se imparta en Primaria?
-R: Estoy a favor de que en la escuela se forme al alumno, desde un sentido amplio. Enseñar conocimientos, no es formar. Es más fácil enseñar, sin embargo es mucho más difícil formar porque es adquirir hábitos que le vayan a servir para la vida, para el presente y para el futuro. Normalmente, quienes están en contra de una educación para la ciudadanía son aquellos partidarias que quieren imponer sus tendencias políticas y religiosas. En mi opinión, la religión tiene que estar fuera del aula ( la católica, budista, mahometana…) la enseñanza debe ser laica y hay que hacer un esfuerzo formativo grande. Es muy importante tener en cuenta que los chiquillos que están en nuestra clase, serán dirigentes de día de mañana en la sociedad.
Salimos al patio del colegio, se cruza con algún chaval y me comenta que cada día cuando entra al recinto escolar, se emociona al ver su nombre en ese letrero grande que hay en la fachada... Son ya , casi las doce y llevamos más de una hora hablando en el despacho de Juan, el director, como su hijo, ambos llevan muchos años juntos y se quieren con locura… como escaqueándonos y con sigilo, salimos por la puerta trasera y me confiesa, con su hablar pausado y cálido, que no hay quien le quite su rato de asueto, el café de media mañana, bien cortito, concentrado y una calada a un pitillo le dan fuerza para cruzar el día, y, en su su sinceridad, me comenta que es un privilegiado porque puede salir del centro, cruzar la calle y darse un pequeño respiro, de pocos minutos, porque al final de recreo seguirá, como cualquier maestro, al pié del cañón.
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